El día del libro

En mi casa siempre se ha leído mucho. Recuerdo cómo de niña todos los sábados íbamos a la compra y después, o a lo mejor era antes, a la librería de mi ciudad. No había vez que mi padre no saliese de allí con varios que, supongo, devoraba después a lo largo de la semana aunque eso, la verdad, no lo recuerdo. También cómo cada noche nos sentábamos en la cama a la espera del cuento del día. Hubo una época, antes de aprender a leer, en que pedía todas las noches 'Teo va al colegio'. Me lo aprendí de memoria y la corregía y me enfadaba si mi madre se inventaba la historia, lo que al parecer era bastante habitual.

Es curioso cómo se repite la historia. Ahora C pide tooodas las noches su cuento: 'Teo en el parque acuático'. Y también se enfada si vas por libre en la lectura. Está aprendiendo las letras y se pasa el día preguntando 'mamá, ¿qué pone aquí?'. Luego lo repite y se inventa las sílabas como le parece, repasando lo escrito con los dedos. Si acaba de repetir la frase antes de terminar de repasar el texto alarga la última letra hasta que llega al final.

J acaba de descubrir los cuentos. Hasta hace poco no les hacía ni caso. Ahora va corriendo a la habitación a buscarlos y nos los trae para que se los contemos. Y esta noche, mientras nos esperaba a C y a mí, le he visto sentadito en la cama con el libro abierto y haciendo cómo que lo leía. Él, que sigue sin decir casi nada, imitaba lo que supongo que nos entiende cuándo se los leemos. Casi muero derretida de ternura.

Yo fui lectora voraz. Y precoz. Devoraba lo que caía en mis manos y mi padre siempre me recomendaba cosas adelantadas para mi edad. Eso me encantaba. Aunque también hizo que fuera incapaz de entender muchas cosas. Como, por ejemplo 'Rebelión en la granja'. Era tan pequeña cuando me lo pasó que para mí aquello sólo eran cerditos y perros. Lo de las críticas al socialismo me lo tuvieron que contar mucho después.

Mañana es el día del libro y en mi casa siempre se celebraba. Unos años íbamos los cuatro a una librería y elegíamos un libro para llevarnos. Otros mi madre nos regalaba uno a cada uno. No sé qué me gustaba más, si la sorpresa del libro por descubrir o poder ir a elegir lo que yo quisiera. Y es que siempre me han gustado las librerías. Ver todos los libros ordenados, su olor a nuevos, ojearlos, curiosear, rebuscar. Y mucho más en este día, que sacan tenderetes a la calle. Me encanta. Así que acabo de decidir continuar con la tradición: mañana vamos a comprar un libro.

Feliz día del libro. Y felicidades a los Jorges. (Sí, también a los Jordis aunque se empeñen en apropiarse de la fiesta, que no es sólo catalana. Lo de la rosa sí, pero es que ellos siempre han sido un poco más cursis).

2 comentarios:

  1. Yo también lo celebro cada año. Feliz día del libro para todos.

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  2. Leer es muy importante. A mí me encanta leer y cuanto antes se empiece, mejor. En el trabajo hay una secretaria que me dice que sus niños no leen nunca, que nunca les ha leido un libro para dormir... está claro que no van a llegar ellos solos y pedirte que les leas el libro si nunca ven a nadie leyendo o si tú no les lees libros. J. no quería que le leyéramos libros y, poco a poco y viéndonos leer y contarle los cuentos a C. ha entrado en el juego y ahora le encantan.

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