El insomnio, ese gran desconocido.

Os voy a hablar de otro conocido del que yo sabía poco hasta que me convertí en padre.

Anniehall y yo tenemos un tipo de sueño completamente diferente. A mí me entra el sueño muy pronto y no soy persona. Me acuesto muy pronto, sobre las diez de la noche, porque me es imposible mantener los ojos abiertos. A Anniehall el sueño le entra mucho más tarde, supongo que se suele acostar entre las doce y la una. Por otro lado, a mí me cuesta menos levantarme por la mañana, mientras que para Annie es un tormento chino. Yo me duermo como un cesto y no me entero de nada hasta la una o las dos de la mañana. El problema viene cuando me despierto, y me despierto muchas veces, después de esa hora porque me cuesta un mundo volver a dormirme. Doy vueltas y vueltas en la cama y no consigo dormirme. Estoy así hasta que me empieza a doler la cabeza (sí, soy así de raro, estar en la cama despierto me produce dolor de cabeza) y me levanto.

Si tengo suerte me pongo a ver alguna serie que tenga en el disco duro, si no... el panorama es desolador porque una vez que has visto las noticias las opciones televisivas se reducen a los programas de esos de llamadas absurdas, a anuncios de extensores de pene y cosas de ese jaéz.

Estos últimos días hemos tenido a J. con fiebre y he (hemos) dormido poquísimo. Los primeros berreos le tocaban a Anniehall mientras yo estaba dormido, luego sus gritos conseguían despertarme, me levantaba y estaba con él, le daba agua, veía la tele, volvía a llorar, volvía a la tele... hasta que sobre las 5 se volvía a dormir, yo me acostaba, pero no me dormía o, en versión fin de semana, a las 6:30 - 7 ya estábamos despiertos C., J. y yo.

A esas horas intentábamos buscar unos dibujos, les daba el desayuno sobre las 7:30 - 8, intentábamos no despertar a Annie (la verdad es que el que lo intentaba era yo, a los niños se les olvidaba al momento que no tenían que gritar ni jugar con juguetes que tuvieran incorporada a la banda de música del circo). Finalmente ella se levantaba sobre las 9:30 - 10, desayunábamos y yo me acostaba un par de horitas para intentar recuperarme.

¡Vana esperanza! Yo creo que para recuperarme tendría que dormir un mínimo de un par de semanas seguidas.

Hay muchas cosas que se gana al tener hijos. Muchas maravillosas. Estoy encantado con mis dos cielitos. Sólo con imaginármelos riéndose se me cae la baba. Pero hay otras cosas que pierdes. Entre ellas está el sueño, bueno, no, sueño tienes siempre. Lo que pierdes es descanso.

El parqué de nuestra casa es bastante ruidoso. Tiene un quejío que ríete tú de Camarón. Muchas noches, cuando me despierto, voy como un ninja por el pasillo intentando no hacer ruido, pero no sé que detector de movimiento tienen los niños en el cerebro, que siempre me pillan. Alguna vez he hecho el pasillo entero sin que J. se despierte y cuando llego al salón y me siento en el sofá suena la sirena del premio y en ese momento se despiertan. Hay pocos momentos que me acercan más a rezar que cuando se ha despertado J. y lo dejo en la cama, empieza a llorar C. y mientras estoy dándole la mano para que se duerma pido con todas mis fuerzas por favor, por favor, que no llore J.!!!! Todos los que sois padres sabéis que es rezar en vano. Por supuesto que se pone a llorar, por supuesto que C. se vuelve a levantar y por supuesto que esos 20 minutos en los que pensabas ver 'The Pacific' se convierten en horas viendo a las tortugas ninja, a Lazy Town o a Caillou.

Cuando hago ruido andando por casa con los niños dormidos me consuelo pensando que ya serán mayores y ya volverán de borrachera y tendrán que pisar ese suelo intentando no hacer ruido... Ya sé que es una ilusión vana porque seguramente cuando ellos sean mayores no estemos en esta casa o hayamos tenido que cambiar el suelo o cualquier cosa por el estilo, pero a mí me consuela.

3 comentarios:

  1. :D

    Si alguien alguna vez me hubiera advertido del odio africano que me iban a insipirar Tom y Jerry, no le hubiera creído jamás.

    Una de las mejores cosas de ser madre, para mí, ha sido ver como se simplifica todo. La fórmula de la felicidad es muy barata, consiste solo en poder despertarme por mi misma y darme la vuelta y seguir durmiendo. Las rarísimas veces que lo he conseguido en estos cinco años ha sido como tocar el cielo con la punta de los dedos.

    En cuánto a no despertarlos, hablar en voz bajísima, intuir lo que están diciendo en la tele, caminar como un gato por tu propia casa y todo en vano, cuando mas me jode es cuando después de habérselo contado a alguien estás con ese mismo alguien en una cafetería atestada de gente que grita y tira cosas al suelo y el niño se duerme tan ricamente en su carrito y no hay dios que lo despierte... en fin. Misterios

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  2. Sí, los niños tienen un detector de 'padres' porque si no no se explica como con otras personas no pasa nada de eso.

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  3. Bueno, no, sueño tienes siempre. Qué bueno.

    Y lo peor es que el día entre cientos que consigues dormir bien te levantas casi con peor cuerpo. Será la falta de costumbre?

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