Más triste que un torero al otro lado del telón de acero

Este verso de una canción de Sabina se me ha venido a la cabeza a raíz de este libro que acabo de leerme: El maestro Juan Martínez que estuvo allí de Manuel Chaves Nogales (el de la foto).

Con Manuel Chaves Nogales he ido de menos a más. El primer libro suyo que leí no me gustó excesivamente. El de Belmonte me encantó, pero este es alucinante. No aparece ese estilo apolillado que le he notado en otros libros y que me echaba un poco para atrás y es, además, interesantísimo.

Tengo que decir que me lo compré en versión de ebook en la Casa del Libro porque era más barato que en Amazon, lo cual es una buena noticia. También es una buena noticia que aunque aún me parece que se paga demasiado por la versión electrónica, han ido bajando poco a poco. Así, este libro en papel cuesta 17.95€ y en digital 7.49€. Poco a poco va habiendo unas diferencias más notables al respecto de unos y otros, aunque eso depende también mucho de la editorial.

El libro está contado en forma de autobiografía igual que el de Belmonte, de manera que el narrador es el protagonista. En este caso es Juan Martínez, bailaor de flamenco y artista de variedades de Burgos. Sí, sí, de Burgos ¿o es que en Burgos no se baila flamenco?

Está casado con Sole que es su compañera de espectáculo en esto de las tablas. El libro comienza en París donde tienen cierto éxito y a donde les llega una oferta para ir a actuar a Constantinopla. No se lo piensan mucho y para allá que se van. Ahí empiezan sus males porque al poco de llegar comienza la primera guerra mundial y tiempo después Turquía se une a Alemania y los Alemanes se hacen los amos del lugar. Después de que un jerifalte alemán le acuse de espía, cosa que no era, más por ligarse a su esposa que por otra cosa, deciden escapar. Pasan con penalidades por Bulgaria, llegan a Rumanía que aún no ha entrado en guerra y la entrada de los rumanos en harina los pilla allí. Como todo se va enloqueciendo terminan decidiendo irse a Rusia, donde está la revolución, pero que parece que no va mucho más allá.

Por supuesto que las cosas van a mucho más y esta es la parte central del libro de la que tampoco os quiero destripar mucho, pero que me ha hecho darme cuenta de que de la revolución rusa sé muy poca cosa. Yo tenía la idea de que había estallado en 1917 y que había durado poco, pero en realidad duró unos cinco años y había sitios, por ejemplo Ucrania y en particular Kiev que fueron conquistados una y otra vez por los bolcheviques, los ucranianos, los blancos e incluso por los polacos a lo largo de todos esos años.

El libro cuenta todas las andanzas, todas las veces que escapó por los pelos de la muerte (y no fueron pocas), las crueldades de uno y otro bando, el hambre, la desesperación, la injusticia y la arbitrariedad de las que fue testigo. Es un libro buenísimo del que se aprende un montón. Es ameno, tiene un cierto cinismo y humor negro, sensatez... es HIPERrecomendable. Para aquellos de vosotros que compartimos lecturas ya sabéis donde encontrarlo.

Os pongo unos párrafos, como siempre:

"¡Ah! No se sabe nunca a qué extremos puede llevarnos el instinto de vivir; hasta dónde llega el egoísmo. Nadie sabe lo egoísta que es mientras no llega el caso, y a quienes se hagan la ilusión de creer que en aquellas circunstancias hubiesen hecho algo mejor de lo que yo hice —volver la cara al otro lado—, yo les pondría en una de aquellas calles de Odesa durante los años del hambre, cuando centenares de criaturas, abandonadas por sus familiares, muertos de hambre o de tifus, esperaban a morir acoquinadas en los portales."

"Aprendí entonces que no es verdad que las revoluciones se hagan con hambrientos. Cuando se tiene hambre no se es capaz de nada. Ni de protestar siquiera."

"Había tanta hambre que cuando caía una caballería muerta en medio de la calle, los hombres, como chacales, se precipitaban sobre ella, y en quince minutos dejaban monda y lironda la osamenta de la bestia, como no lo hubiese hecho mejor una bandada de buitres."

"Le despedí amablemente. Pero procuré no darle la mano. Bolchevique o burgués, el hombre no debe hacer ciertas cosas. Y si las hace, pues eso: uno no le da la mano."

"Esta desmoralización del ejército blanco fue lo que puso a mucha gente del lado de los rojos. ¿Porque se creyera que los rojos eran mejores que los blancos, menos sanguinarios y tiránicos? No; no había que hacerse ilusiones. Sencillamente, porque los rojos pasaban hambre al mismo tiempo que la población civil y los blancos no. Esto fue, aunque parezca mentira, lo que hizo inclinarse la balanza, y, al fin y al cabo, decidió la guerra civil. A los ojos del pueblo, empobrecido y hambriento, tan feroces aparecían unos como otros; si tiranos eran los blancos, más lo eran los rojos y tanto desprecio tenían por las leyes divinas y humanas éstos como aquéllos. Pero los rojos eran unos asesinos que pasaban hambre y los blancos eran unos asesinos ahítos."

"Basta decir que las botellas de agua que teníamos debajo de la cama estallaban al congelarse mientras dormíamos."

"Yo, que no he podido nunca sufrir con paciencia esto de que un hombre pegue a otro impunemente, porque por algo soy español, y que lo que más odiaba de la Rusia zarista era la facilidad con que los de arriba pegaban a los de abajo, no me explicaba cómo después de haber hecho una revolución para acabar con el látigo de los oficiales y los aristócratas aquel japonés, hijo de mala madre, cruzaba la cara con su fusta a los pobres del mercado de Kiev en nombre del comunismo. Pero, como ya he dicho, yo las cosas de la política no las entiendo."

"Uno cree que esto de morir es más complicado y difícil. Se imagina las ejecuciones como algo terrible y solemne. No hay tal cosa. Los bolcheviques mataban, sencillamente, porque creían que había que matar, sin concederle ninguna importancia. Les aseguro a ustedes que yo ahora, al recordarlo y contarlo, me emociono mucho más que entonces, cuando lo estaba viviendo. Se han contado muchas historias truculentas de la Checa. Todas pueden ser verdad."

"Lo peor de todo era que a veces pasaban petardeando la calle unos camiones cargados de combatientes, que disparaban a granel contra la pobre gente que estaba en la cola: viejos, niños y mujeres, y algunas veces vi caer al que estaba delante de mí y al que estaba detrás, mientras yo me palpaba el cuerpo extrañado de haberme quedado en pie. Y, en definitiva, un poco contento, porque había ganado un puesto en la cola y tenía una probabilidad más de alcanzar el panecillo."

"Sospeché que lo que había hecho era suplantarme, y así se lo dije; pero me juró por la salud de su hija que no me había engañado, y tuve que resignarme. Yo no soy supersticioso, pero en Moscú dejamos enterrada a la hija. Dios le haya perdonado."

Según he encontrado en este blog, parece ser que se publicó por entregas en un periódico, merece la pena que echéis un vistazo.

Ahora me extoy leyendo Relámpagos de Jean Echenoz, del que ya me leí el de Zatopek. Este es sobre Nicola Tesla (link para los no igenieros) y creo que va a ser muy interesante, ya os lo contaré, mientras haceos un regalo aprovechando la feria del libro que muy bien podría ser este del que os he hablado.


8 comentarios:

  1. Dos enlaces en relación a N. Tesla

    http://www.nopuedocreer.com/quelohayaninventado/1766/protege-tu-coche-a-lo-bestia/

    y para fans de Dr. who
    http://www.youtube.com/watch?v=sjtzib0G9Rs

    ResponderEliminar
  2. Todavía tengo pendiente el de Belmonte, no doy abasto.

    ResponderEliminar
  3. Bueno, lo mejor de los libros es que no se ponen rancios!! ;-)

    ResponderEliminar
  4. De Chaves Nogales tengo esperando uno en el montoncito de pendientes, el de La defensa de Madrid. Ahora parece que es un autor redescubierto (lo he leído el otro día no sé dónde). Igual lo hago pasar algún turno, para ponerme "à la page"., por lo que dices.

    Gracias por la reseña.

    ResponderEliminar
  5. Bueno, Carmen, a mí de los tres que he leído este el que menos me ha gustado, aunque es el último en orden cronológico, pero también está bien. O al menos lo suficientemente bien como para que haya seguido leyendo cosas suyas.

    Gracias a ti por dejar un comentario!

    ResponderEliminar
  6. Blogger es el mal: acabo de hacer un comentario y no ha salido.

    En resumen, que aunque no queda claro (por tu respuesta a Carmen) cual es el que mas te ha gustado; lo que has puesto de éste me anima a leerlo cuando acabe el de Grossman (si es que lo logro algún día).

    A ver si ahora hay suerte al darle a Publicar.

    ResponderEliminar
  7. Pues de los que he leído es el que más me ha gustado, seguido por Belmonte y en último lugar el de la guerra civil.

    Ahora al releerlo veo que no se entiende nada... soy un troll!

    ResponderEliminar