Todo lo que soy

Me he terminado de leer este libro de Anna Funder al que ya le tenía echado el ojo desde hace tiempo. Lo tenía en inglés y empecé a leerlo, pero luego lo dejé recién empezado por otro y se cruzó en mi camino la fnac y en uno de sus concursos de twitter conseguí hacerme con él no sin tener que luchar durante todo el día porque querían dárselo a otro. Bichejo también se hizo con un ejemplar y no sé si finalmente lo tiene o no.

El libro es una novela histórica sobre el ascenso de Hitler al poder y la lucha de unos socialistas y pacifistas contra él, primero en Alemania y luego en el exilio. Casi todos los personajes son reales, aunque algunos tienen los nombres cambiados. El libro se lee a través de los ojos de dos personas: Ruth y Toller. Cada capítulo está contado por uno de ellos. Toller es un exiliado en Nueva York y Ruth una jubilada en Sidney y poco a poco se va contando esta historia.

No es un libro de historia, aunque la mayoría de los hechos, al menos los más importantes, sucedieron tal y como se cuenta, pero es una novela que pretende echar luz sobre unos acontecimientos bastante secundarios y para mí desconocidos de la lucha de los propios alemanes contra el nazismo y la persecución a la que fueron sometidos dentro y fuera de Alemania.

Es un libro que está bastante bien, aunque creo que la historia tampoco da para mucho más. Es interesante, aparecen personajes com Auden o el propio Toller (al que yo no conocía). Hay una labor de la autora buscando fuentes y entretejiendo la historia bastante importante, sobre todo cuando a la mayoría de nosotros los nombres que aparecen no nos dicen nada.

La edición es magnífica, el papel es maravilloso, los tipos muy agradables de leer y el libro es una buena novela histórica, desde luego mucho mejor que otras de infausto recuerdo.

Os dejo algunos párrafos que he señalado:

Esta cita al principio del libro de Antoine de Rivarol: "Las naciones más civilizadas están tan cerca de la barbarie como el hierro más bruñido lo está de la herrumbre. Las naciones, como los metales, solo brillan en la superficie".

"Estoy tan a gusto aquí que bien podría no salir nunca de esta habitación. El hotel Mayflower, en Central Park West, es un buen hotel, aunque no el mejor, desde luego. Sin embargo, para ser sincero, es el mejor de los que yo podría pagar. Pero es difícil ser sincero. Si mirara la verdad muy de cerca, quizá me trastornara el pesar y perdiera la esperanza en el mundo".

"A cierto nivel la crueldad de una madre o un padre con su hijo -porque su desdén hacie él era un golpe contra mí- es vergonzosa para este. Deseamos que nuestra madre sea buena no solo porque nos duele que no lo sea, sino porque la desviación de lo maternal es anormal, algo que hay que ocultar. [...] Lo que mi madre consideraba como mal gusto de nuevo rico yo lo consideraba el noble esfuerzo de un joven por liberarse de unos orígenes adustos. Mi madre lo quería todo: al mismo tiempo que yo no era digna de él, él no era digno de nuestra familia".

"Ahora no sé cuanta libertad puede soportar el corazón. Al corazón también le gusta la contención".

"Hans no se lanzaba a conversar con los ingleses, hablaba de ellos de acuerdo con sus ideas preconcebidas: una nación de tenderos, de personas que bebían té, que cortaban el césped. Pero yo llegué a verlos de otra forma. Lo que al principio me había parecido una reticencia conformista resultó ser, al cabo del tiempo, un innato e inefable sentido de la honradez. Ellos no necesitaban tantas reglas externas como nosotros porque habían interiorizado los principios de la decencia".

"Las enfermeras de este país están muy bien preparadas. Tienen universidades, cursos de ampliación y una trayectoria profesional con ascensos, aumentos de sueldo y conferencias en centros turísticos de color salmón. Nada que ver con las aficionadas bien alimentadas y con buena voluntad de mi juventud. Pero estas mujeres también tienen algo que no se puede enseñar en un aula, algo que los médicos raramente consiguen. No hay nada que no hayan visto, ni cuña sucia, supuración o balbuceo que no conozcan. A diferencia de los médicos, para quienes soy un conjunto de sítomas que hay que tratar, las enfermeras están de mi lado contra los estragos de mi cuerpo [...] y de mi mente. Estamos juntas en esto, comoquiera que queráis llamar a lo que está pasando en esta cama. Y lo mágico es precisamente el carácter eficiente y profesional de las ternuras que me prodigan: sus atenciones, su respeto y su cariño me devuelven la dignidad, aunque ahora soy poca cosa más que huesos y piel ensamblados".

Pues esto es lo que os cuento. Ahora me voy a poner con el del Club de Lectura de este mes, que ya voy retrasado. Además estoy con mis típicas anginas navideñas que un año más no han faltado a su cita.

4 comentarios:

  1. Estoy frustrada. Sigo sin recibir el libro, al final con esa gente me pasa siempre lo mismo: acabo teniendo un 2x1, pero sigo sin tener claro que me merezca la pena el sufrimiento, la verdad.
    No tiene mala pinta, aunque debo decir que participé sólo porque era gratis, ni siquiera me enteré de qué libro era hasta que gané (el Síndrome del Jubilado es fuerte en mí), pero sí que me apetece leerlo.
    Postea mucho estos días, aunque sólo sea para entretener a los pobres pringados que tenemos que venir a currar pero que tampoco tenemos demasiado curro.

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  2. Bueno, hoy he escrito dos posts, así que no te puedes quejar. Al menos de momento. Si no quieres seguir tu lucha contra la fnac te lo puedo dejar cuando quieras.

    El libro está bien, aunque tampoco es la repanocha, pero es interesante y bien escrito y traducido, que ya es bastante.

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  3. No sé si tener esos infaustos recuerdos le hace bien al libro. Yo me he asustado.

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  4. Ese recuerdo me perseguirá siempre en mis pesadillas, Carmen. XD

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