A Serrano

- ¿A Serrano? ¿ahora? ¿a comprar la camisa? ¿pero no tenías una?
- Sí, anda, acompáñame que la que tengo no me gusta. Tiene el cuello raro y no queda bien con el traje.
- ¿Y no podías haberlo hecho antes?
- Es que en Santander las tiendas no me gustan…
 - Venga, anda. Luego querrás que no te llamen niño pera. A comprar la camisa el día antes… anda que… Bueno, pero luego vamos a hacernos los análisis ahí al lado, que se ha empeñado mi padre.


- Y si ahora resulta que el Rh sale mal, ¿qué pasa? ¿suspendemos todo?
- Ya, si ya sé que es una tontería, pero así se queda mi padre más tranquilo…
- ¿Y todas estas enfermeras corriendo de un lado para otro?
- A ver si hay un incendio y tenemos que salir corriendo, tú.
- Oiga, ¿qué pasa?
- Una explosión de gas, creo. No hay peligro ya pero hay heridos. Necesitamos sangre… ¿qué grupo tienen?


- ¿Carrero? ¿en serio? ¿y ha volado el coche por encima de los jesuitas? ¡qué barbaridad! Y decían que una explosión de gas…
- ¿Y ahora qué va a pasar? que ya sabes tú que en nuestra iglesia...ya lo viste el otro día en la puerta ‘Tarancón al paredón’. Vaya follón.
- Habrá que hablar con el cura, a ver qué pasa. Y estará todo cerrado, así que lo de tomarnos una copa luego en ese sitio no sé yo.


- Lo que me faltaba, un grano en mitad de la cara…
- ¡P! ¿dónde estás? Ven, anda.
- ¿Qué quieres?
- A ver si tú le convences, que está todo enfadado. Dice que si a tu suegro le dio aquello por no poder invitar a cordero, a él le da también si no se puede poner el uniforme para llevar a su hija al altar.


- Y P ¿cómo va a ir? Porque ellos también tienen que ir por Serrano y lo mismo nos pilla el coche fúnebre.
- Pues sí, no sé, lo mismo van por Generalísimo hasta más arriba. Así no se lo encuentran.
- Habla con ella a ver, no vaya a llegar la novia antes que nosotros, hijo.


- Vamos a ver papá, que no, que yo no me avergüenzo ni mis amigas me meten ideas raras en la cabeza. Mis ideas son mías y te quiero mucho.
- Pero yo estoy de luto y orgulloso.
- Pues de luto irás si quieres, pero mejor sin uniforme. Que la iglesia se supone que está cerrada y nos hacen el favor de abrirnos.
- Claro, si es que esa iglesia y ese grupo… cristianos… si lo que sois es unos roj…
- Pues por eso. Si hay alguien por allí con ganas de montar follón y te ven de militar… no quiero ni pensar la que se puede organizar. Anda, hazlo por mí.


- Ay, qué guapa estás… y el velo, es precioso.
- Pues cuidado con él que me lo han prestado en la tienda y lo tengo que devolver.

… 

- Bueno papá, no te quejarás, ¿eh? Parece que están todos muy contentos.
- Sí, hijo, mucho mejor así. A ver cómo les explicábamos eso que queríais de comer frío ¡y de pie!


(- Ya está éste, mírale qué gracioso. ¿Tenía que tirarme del velo? Pues yo creo que lo ha roto. A ver qué me dicen cuando lo lleve.)


- Ay, qué cansada estoy. Menos mal que al final no ha pasado nada.
- No, y mi padre tan contento. ¿Has visto qué rica está N?
- Sí, una monada. ¿Sabes qué me ha contado C? que en su mesa había unos que se han traído la servilleta y los cubiertos...
- Claro, es que eso es lo que se hacía en las bodas de los pueblos... Oye, que me han dicho que sí está abierto, ¿qué? ¿vamos a tomarnos una copa con los de la panda?
- Pero si te acabo de decir que estoy agotada. Además, no me da tiempo a cambiarme… ¿cómo voy a ir así?
- Mujer, te pones el abrigo encima y ya está, no se nota.
- Anda que no... Venga, vamos.


- ¡Vivan los novios!

Bueno, no sé cómo fue exactamente, esto es una reconstrucción mía a partir de cosas que me han ido contado. Pero el hecho es que un día como hoy, hace cuarenta años, se casaron mis padres. Al día siguiente del asesinato de Carrero en una iglesia en el ojo del régimen por ser nido de no precisamente afines. Les abrieron de tapadillo y, sí, el día antes estaban en Serrano intentando comprar una camisa y haciéndose análisis de sangre cuando empezaron a pedir sangre por los pasillos. Y también se fueron de copas después, con el vestido de novia puesto, a brindar por la boda... y por lo que no era la boda. ¡Felicidades!

8 comentarios:

  1. Es un día estupendo para que pasen cosas de mucho amor. Felicidades!!

    ResponderEliminar
  2. Pues sí, muchas felicidades. Y un post muy bueno, por cierto.

    ResponderEliminar
  3. Me encantan estos post, que van a pinceladas.

    40 años. Muchas felicidades. Qué bonito post.

    ResponderEliminar
  4. Siempre en el ojo del huracán de la actualidad española... como los de Cuéntame, pero con mejores decorados, espero.

    Felicidades por esos 40 años (y por no ser familia de Imanol Arias y su tupé)

    ResponderEliminar
  5. Me ha encantado.
    Besos y Felices Fiestas!

    ResponderEliminar
  6. Mis padres también celebraron 40 años de casados este año y me encanta cuando cuentan las anécdotas del día de la boda... eso sí, en pleno agosto y con calor.

    ResponderEliminar