Mis problemas con las películas

Bueno, problemas... no. O sí. No sé.

El caso es que desde hace ya un tiempo (y quien dice un tiempo dice años) vengo notando una cosa en las películas que supongo que vosotros también habréis observado. O no, vete tú a saber.

De lo que quiero hablaros es de la desproporción entre el volumen del sonido de las escenas de acción o de música y los diálogos. Esa desproporción sigue la ley de desgraciaíto que viene a decir que cuanto más moderna es la película más desproporción hay entre un tipo y otro de sonido. Esa relación para mí es evidentey por eso la he bautizado con mi nombre.

Y no entiendo la razón de ser. Tampoco es que yo tenga el oído más delicado del mundo, pero hasta yo me doy cuenta de que el ruido de explosiones al nivel de sonido que te permite oir los diálogos es tal que una explosión de verdad no debe ser muy distinta, al menos en cuanto a potencia.

Y eso, que no entiendo por qué esta desproporción.

Todos sabemos que todo empezó con los anuncios de la tele al llegar las cadenas privadas. En ese momento descubrimos que la potencia sonora que podían tener los anuncios no tenía nada que ver con la potencia sonora de, pongamos por caso, el detective Colombo. Esto es tan así, que si querías saber qué decía de la señora Colombo y te despistabas un poco podías notar un pitido en los oídos como cuando estalla una bomba o cuando intentas perforarte el tímpano porque inadvertidamente mientras zapeabas has dejado un canal en el que está cantando José Ángel.

Me disperso. Me diperso y me decibelio, incluso me sulivello. Eso por no decir que me descabello. Perdonad este sinsentido, pero creo que tiene que ver con que no oigo lo que escribo.



Y yo no sé si vosotros tenéis alguna explicación para esto porque yo no se la encuentro. Salvo que vayan a fastidiar, en compló. ¿Qué razón tiene que cuando disparan un tiro tengas que elegir entre no quedarte sordo o enterarte de lo que han dicho antes? Ese sinvivir con el mando a mano para ir subiendo y bajando el volumen es muy incómodo. Además que en el momento en que te descuidas y el mando se pierde de vista para aparecer debajo de tu culo es justo cuando llega la explosión nuclear (o pisan un cacahuete, que muchas veces el nivel de decibelios es el mismo).

A mí es algo que me tira para atrás (metafórica y literalmente por la onda de sonido) y a lo que, como véis, le he dedicado pensamientos profundos sin haber llegado a ninguna conclusión y sí a una pérdida de oído que me está dejando teniente justo cuando estoy cómodamente instalado en la mediana edad.

Desde esta tribuna me atrevo a vislumbrar una conspiración mundial de la mano de los técnicos de sonido de Hollywood y Gaes... ¿a que vosotros también lo habéis pensado? Es un negocio redondo. Por un pequeño porcentaje los holivudienses nos dejan sordos y tenemos que comprarnos un audífono para poder seguir oyendo sus películas.


Plan maquiavélico y perfecto, pero que puede hacer que el mundo colapse cuando en una de estas en un cine cualquiera doscientos audífonos se acoplen a la vez. Hay cosas con las que mejor no se enreda. No hay que jugar a ser Dios por un par de audífonos.

¿Qué decís? No, en serio, ¿qué decís? que no os oigo. Gaaaa eeeeees

14 comentarios:

  1. Ostras....pues yo pensaba que me pasaba xq como son de esas q se consiguen de mala manera...pues el sonido estaba descompensado.
    A mí me pone de los nervios.
    besos

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  2. Comparto tu post de principio a fin, vamos, que yo pensaba que me estaba haciendo vieja y todo me molestaba, porque yo tampoco lo entiendo...y además, no sé si te has dado cuenta que el volumen en una cadena no vale en otra, y últimamente todo me parece que está alto, y me molesta muchísimo. Pero sólo me afecta a mí, en casa están tan pichis, y yo voy de loca.

    Un compló, seguro. Para gastar en Gaes ¡o en Valium!

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  3. Me parto.

    Lo de los anuncios es cierto. Y además, lo hacen aposta, para que los pigas desde el baño cuando te levantas a hacer pis. O si vas a la cocina a prepararte un bocadillo.

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  4. Saramaga, no sé yo si influirá mucho la procedencia de la películ, pero me da a mí que pasa en todas.

    Tita, a lo mejor es que tenemos el oído más sensible, vete a saber...

    Carmen, eso de oír los anuncios desde la cocina tiene sentido, pero el que no se levanta corre el riesgo de quedarse sordo. Sordo y enfadado con el anunciante...

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  5. Lo de los anuncios es por todo el mundo conocido y ha generado no pocos debates. ¿Quién no recuerda una discusión sobre el tema en, no sé, la cola de la pescadería?

    En cuanto a la diferencia de volumen durante las películas, decirte que tienes toda la razón, unque yo estaba convencido de que era una cosa que solo me pasaba a mí. En casa lo hemos solucionado comprando varios mandos a distancia, uno por cadena. ¿Que la película es de Antena 3? Un mando para tegular el volumen, con uno ya predeterminado. ¿Que es en T5? Otro ... y así

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  6. Subscribo todo lo afirmado en tu post. También lo he sufrido!

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  7. Te juro que te iba a decir ¿y los anuncios, y los anuncios? Sí, es horrible, lo digo totalmente en serio.

    Hay otro caso: una película antigua, sobre todo española, que no se han molestado mucho en restaurarla, la verdad.

    Los diálogos no los entiendes, ni leyendo los labios.Y la pobre Aurora Bautista gritándole a Castilla cualquier cosa crucial que le pasaba a ella y que vivía tan intensamente ¡con lo alto y claro que hablaba esa mujer! y no la entiendes una castaña, pero pero la música, la música esa grandilocuente, tipo Cifesa, esa te taladra el tímpano!!


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  8. Gracias, Teresa.

    Loquemeahorro, hay cosas en las que a lo mejor el cine español ha sido pionero y no lo sabíamos...

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  10. Yo lo tengo claro, lo hacen para darle más emoción a esas escenas. Como son todas iguales, suben el volumen, llaman tu atención y te vuelves a meter en el apasionante mundo de los tiros y las explosiones, ¿no, NO?

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  11. Puede ser, Miss Hurry, puede ser... Aunque más que apasionante es estridente

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  12. Como soy una guay que no ve casi nada cuando lo emiten en la tele no lo sufro. Pero tienes más razón que un santo, aunque me daba la sensación de que últimamente era un poco menos terrible...

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  13. Bueno, seguro que ves más películas que yo en la tele, Bichejo. A pocas que veas...

    A lo mejor a mí me llama la atención por no ver películas habitualmente.

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