El viaje a ninguna parte. O no...

No sé si habéis visto esta película. Trata de una compañía de cómicos y sus peripecias mientras se desplazan de pueblo en pueblo actuando. Habla de sus miserias, de sus ilusiones, de sus grandezas y de sus desengaños.

Pero el título y la película no es más que una excusa para hablaros, cómo no, del circo. Nosotros los circenses tenemos muchas similitudes con los cómicos como se podrá apreciar. Nosotros también vamos de gira y no sabemos lo que vamos a hacer mañana. De hecho saber lo que vamos a hacer hoy ya es complicado. Complicado de narices.

Los que me seguís en tuiter sabréis que os he estado dando la brasa con la posibilidad de que nos vayamos de gira al extranjero. En concreto estábamos pensando en darnos una vuelta por Turquía. Parece un buen escenario para nuestras representaciones y nuestros trucos de magia. Hablar de Turquía es hablar de un cierto exotismo, zocos, cafés, hombres con bigote... en fin que parece un destino hecho para que disfruten del circo y de nuestras representaciones.

Pero el caso es que desde que se planteó la posibilidad de ir, la realidad de un día a otro varía como una veleta en un torbellino. Ni siquiera la estación meteorológica sabría indicar con precisión hacia dónde va a soplar el viento de nuestro destino (qué poético me ha quedado, ¿eh?).

Y es que el Malabarista (a.k.a. nuestro jefe) trae noticias de lo más desconcertantes y absurdas que me han hecho recordar una cita de las mil y una noches que dice que "todo es evitable, salvo el destino". Así que lo que tenga que ser será.

A través de él nos hemos enterado de cosas abracadabrantes sobre Turquía como por ejemplo que no se puede ir con un ordenador portátil, salvo que lo lleves en piezas y luego lo montes allí. No os riáis (bueno, o sí, reíros, que es sano). Sí, amigos, pasar un ordenador portátil por la frontera turca según nuestro jefe debe ser algo parecido a esto:


Y ya sabéis cómo sigue la historia... nada apetecible. Desde luego. Nos ha sugerido que compremos los ordenadores allí, pero qué queréis que os diga, el teclado turco debe estar lleno de diéresis y cedillas, además de que el windows en turco no parece lo ideal para trabajar... sin saber turco, claro.

Por supuesto que todo esto surge de la mente imaginativa del Malabarista. Así, un día dice que no hay problema y al día siguiente que si queremos actuar en Turquía necesitamos un visado de trabajo del gobierno turco que tardarían en dárnoslo 6 meses y que para entonces ya se habría acabado la temporada de giras en Anatolia. Para al día siguiente llegar y decirnos que el Ministerio correspondiente está agilizando los trámites y que sí que iríamos, mientras que otro día después nos alecciona diciéndonos que tenemos que decir en la aduana que vamos por "business", pero no a trabajar porque si no nos devuelven en el mismo avión en el que veníamos.

Además nuestro jefe es uña y carne de medio gobierno turco y de los embajadores por lo que sus prospecciones son totalmente fiables y el hecho de que un día diga a y otro b se debe al típico exotismo y encanto de estos pueblos orientales y no a su prodigiosa imaginación.

Así que vivimos como el protagonista de la Canción del Pirata de Espronceda:

y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
Y allá a su frente Estambul.

 No deben ser malas vistas, aunque como he dicho a nosotros nos requieren más bien en la Anatolia profunda. O no, que eso nunca se sabe y lo mismo terminamos buscando el arca de Noé en el monte Ararat.

Nosotros, la troupe, hemos decidido resignarnos a nuestro futuro y si nos vemos con el billete en la mano empezaremos a hacer cábalas. Aunque yo por si acaso y en una labor de investigación sin parangón me he visto esta película que creo que me ha dado una visión bastante realista de lo que puede esperarme por allí:


Por si acaso voy a ir aprendiendo el manejo de armas y de técnicas de tortura porque a través de los ojos de nuestro jefe Turquía es una mezcla entre estas dos películas que os he puesto. Yo creo que exagera, pero ¿y si no?

Por último me voy a permitir terminar rindiendo un homenaje modesto a Espronceda y voy a parafrasear una estrofa suya para terminar estas tonterías:

Que en mi circo me encocoro,
que es mi Dios la arbitrariedad;
mi tren, almuerza contento;
mi única patria, penar. 

7 comentarios:

  1. Muy buena la entrada, el vídeo de Taken 2 hace justicia a la película. Es supertípico que una vez que te han secuestrado a la hija te vayas a un país como Turquía que está todo lleno ¡de turcos! a que te secuestren a la mujer, o a ti o a todo el mundo.
    Los malabares siempre me dan risa, aunque ahora que no me tocan es más risa sana que histérica como antes.
    Lo que tenéis que hacer es irle preguntando a Bitapeador por su seguro privado, yo cuando fui de gira a México me hice uno con la agencia de viajes para mí y el Marommo por lo que pudiera pasar. Bueno, bonito y barato!

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  2. Yo he pasado mil veces con mi ordenador en Turquía, no entiendo...

    No sé que decirte, es un destino tan chulo, y lo mejor es la anatolia profunda, pero eso sí, es imprescindible ir con una empresa local que ayude, porque los turcos son muy turcos y los del este no están muy acostumbrados a tratar con gente de fuera.

    Por cierto, tengo un diccionario bueno de Turco-Inglés y, lo mejor, también un diccionario técnico buenísimo. Son tuyos si los necesitas.

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  3. No lo entiendes tú, ni lo entiende nadie, Newland. Por supuesto que se puede ir con ordenador a Turquía, pero cuando eso pasa por el tamiz de mi jefe se transforma en pura ficción. Y lo malo no es que nos lo cuente a nosotros, lo malo es que se lo cuenta a otros que pueden no estar prevenidos de sus invenciones. Gracias por tu ofrecimiento, pero como ves de momento ni vamos ni venimos.

    Eliahh, tú, como insider, tienes información de primera mano para rascar más allá de la cáscara del post, pero es que es muy difícil no dar demasiadas pistas...

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  4. Yo tuve una compañera de trabajo que nos contó que su novio estuvo trabajando (creo que era en Estambul, pero ahora dudo) y según ella era un lugar tan pavoroso que no se atrevió a salir del hotel-oficina en un año o dos.

    A mí, francamente, me pareció que exageraba mucho-muchísimo, y que tenían esa idea de que los hombres con bigote son muy peligrosos y desayunan madrileños por el mundo todos los días.

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  5. ¿Cómo que no se pueden pasar ordenadores? Hombre, si se trata de la Deep blue no te digo yo que no te pongan algún problemilla, pero un portátil normal yo lo he pasado.

    Me encanta lo de "mi única patria, penar". Muy bueno.

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  6. ¡¡Eres un líder y un artista, qué risa la poesía!!
    Pero vamos, que tiene mérito las tontunas que aguantáis...

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  7. Yo creo que Turquía tiene que ser un país muy bonito, aunque también tendrá sus problemas. Cuando nuestro compañero fue allí le pusieron un chófer para recogerlo en el aeropuerto y para volverlo a llevar y le dijeron que no cogiera un taxi por su cuenta.

    Lo del ordenador lo cuento para que se vea el grado de delirio al que hemos llegado.

    Me alegra que os haya divertido. XD

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