Los años con Laura Díaz

"Conocía la historia. Ignoraba la verdad. Mi presencia misma era, en cierto modo, una mentira".
Carlos Fuentes, los años con Laura Díaz.

Pues un mes más nos ponemos a hablar del libro del Club de Lectura 2.0. Esta vez el libro lo ha elegido Livia que ya lo había leído y le apetecía releerlo. El libro es Los Años con Laura Díaz de Carlos Fuentes. Yo, de Carlos Fuentes, solo me había leído Gringo Viejo y no me acuerdo mucho, pero creo que me gustó.

En este caso no ha sido así. Me parece que es un libro fallido. Y ¿por qué? Bueno, empezando por el principio, el libro trata sobre la vida de Laura Díaz que transcurre a lo largo del siglo XX en México. A la manera de la literatura sudamericana mezcla una especie de realismo mágico, cuentos y relatos de su propia familia y personajes pintorescos, pero, al contrario que en la gran literatura sudamericana, ni las digresiones de la trama tienen ningún interés, ni la trama en sí la tiene. Se va por las ramas, pero esas ramas no llevan a ningún sitio y, generalmente, terminan con la muerte de ese protagonista así, sin más ni más ni que eso afecte de alguna manera a la historia. Es bastante desconcertante. De igual manera, hay historias que están presentes y, según nos cuenta el autor al final, verdaderas que tampoco llegan a nada. Por poner un ejemplo: al principio del libro llega la abuela de la protagonista, una alemana que va a casarse con otro alemán en México, y se encuentra con un bandolero que le corta los dedos de una mano porque ella se negaba a quitarse los anillos que llevaba. A partir de ahí hay continuas referencias a "el guapo de Papantla" que es como le llaman en el libro, pero ni vuelve a aparecer, ni hay ninguna relación con ese incidente, ni hay un familiar que tenga alguna relación... nada. Como escena queda efectista y pinturera, un bandolero que le corta los dedos a una señora, pero ¿y qué?

A mí se me viene la comparación con Cien Años de Soledad donde las historias que la componen son maravillosas y aportan todo un universo personal, mágico y evocador que hace que sea el libro que es. En este caso nos quedamos poco más que con una especie de Forresta Gump mexicana que está con Diego Rivera y Frida Kahlo, que pasa por la buena sociedad xalapeña y veracruzana, que ve la transformación de su país, las protestas y las matanzas estudiantiles del 68... pero sin sentimiento, sin interés. Y es algo raro, porque este señor escribe muy bien y te preguntas a lo largo del libro si los personajes son reales o inventados, la cantidad de detalles, los diálogos, las recreaciones están muy bien, pero falla la historia o la empatía con los personajes y yo creo que es problema del escritor, de no haberlo hecho bien.

Cuando digo que está bien escrito me refiero a párafos como este: "Podían tomarse a cualquier hora en el célebre Café de la Parroquia donde un avispero de mozos con delantal blanco y corbata de palomita corrían entre el zumbido de los clientes sirviendo molletes y huevos rancheros mientras combinaban, como magos mal remunerados en un carnaval sin horarios, el café y la leche servidos en vasos de vidrio y derramados con una simultaneidad asombrosa desde alturas acrobáticas. Todo lo presidía la gran cafetera de plata, importada desde Alemania, que ocupaba el centro y el fondo del café como una reina argentina condecorada de llaves, grifos, espuma, humos y sellos de fábrica. Lebrecht und Justus Krüger, Lübeck, 1887".

O este: "Laura hizo una pequeña reverencia, lección de las señoritas Ramos, y se dispuso a descubrir el lugar tan mencionado y admirado por la sociedad xalapeña. Se unió al embeleso que le producían, es cierto, los plafonds pintados de un verde pálido, los florones de las paredes, los tragaluces multicolores y afuera, en el corazón de la fiesta, la terraza ceñida por sus balaustradas adornadas de urnas, la orquesta de músicos vestidos de smoking y la concurrencia, juvenil sobre todo, de muchachos de frac y muchachas con una variedad de modas, que en Laura produjeron la certeza de que un hombre vestido con un uniforme negro, una corbata blanca y una pechera de piqué siempre se vería elegante, nunca expondría nada —en tanto que cada mujer estaba obligada a exhibir peligrosamente su personal, excéntrica, conformista aunque siempre arbitraria, idea de la elegancia".

Para más inri, es un libro de alguna manera experimental y se cambia de capítulos escritos como narraciones a otros en los que se cambia a diálogos, en el capítulo siguiente se completa el anterior, se va del pasado al presente y al pasado y vuelta hacia adelante... un desbarajuste. Ya he dicho varias veces que eso a mí no me gusta. Si tienes un estilo, adelante con él, si no lo tienes, lo buscas y, cuando lo hayas encontrado, escribes y publicas, no antes.

Otros párrafos:

"«No lo odio, me fatiga, me quiere demasiado, un hombre no debe querernos demasiado, hay un equilibrio inteligente que le falta a Juan Francisco, tiene que aprender que hay un límite entre la necesidad que tiene una mujer de ser querida y la sospecha de que no lo es tanto»".

"Laura Díaz recordaba las palabras de Jorge Maura, no hay que cambiar la vida, no hay que transformar al mundo. Hay que diversificar la vida. Hay que perder la ilusión de la unidad recobrada como llave de un nuevo paraíso. Hay que darle valor a la diferencia. La diferencia fortalece la identidad. Jorge Maura dijo encontrarse entre dos verdades. Una, que el mundo va a salvarse. Otra, que el mundo está condenado. Ambas son ciertas. La sociedad corrupta del capitalismo está condenada. Pero la sociedad idealista de la revolución también lo está".

Como siempre en el club habrá diversidad de opiniones y si queréis leerlas podéis pasaros por los blogs de Bichejo, Carmen, Livia, Mirichan y Juanjo.

El próximo libro se adelanta al día 1 de Mayo. Ya sé que esto os interesa poco, pero por si hay algún alma descarriada que no tenga nada mejor que hacer que leerse los libros que proponemos, que sepa que se adelantan las fechas y a partir de ahora será a principio de mes.

10 comentarios:

  1. Es un sí pero no. No es un horror, pero me lo podía haber saltado tan ricamente y no tendría la sensación de haberme perdido tanto.

    Sigo diciendo que resulta enriquecedor leer cosas que de otro modo no leería.

    Y lo de Forrest es que es tan obvio...

    En mi caso no hay citas, que las tenía, porque otra vez he hecho la jugada maestra de resetear el reader, este mes no me va a pasar, que me he comprado a Judt en papel y lo tengo ya lleno de esquinitas dobladas

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  2. Por una vez, y sin que sirva de precedente, debo estar de acuerdo.
    Lo leí en su momento y lo guardé, pero no me acuerdo de nada.Así que debe ser eso...un sí(que se deja leer)pero no(no aporta nada).

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  3. Hombre... "¿y qué?" el guapo es el amante mítico, no puede volver a salir.

    Pero estoy de acuerdo contigo en lo esencial (y eso que mi balance es muy positivo, pero confieso que tengo que esforzarme para llegar a ese balance, es una cuestión más intelectual que sentimental) es sumamente difícil implicarse en la historia, nos da un personaje para hacernos vivir el México del siglo XX pero no consigue meternos en su piel en ningún momento.

    En cuanto al estilo, sí, vale, es desconcertante, pero no es accidental, no es que no haya sabido elegir; es que es latinoamericano y el cambio, en los autores del XX, es parte del chiste (no es un autor buscando su estilo, es un continente entero buscando una voz propia)

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  4. It is on the branches, but these branches do not lead anywhere and generally end with the death of the protagonist so, without further ado or that somehow affects the story. Interesting story. I really enjoyed during reading your post.

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  5. No sé, Livia... El estilo de García Márquez, de Cortázar, de Vargas Llosa, de Carpentier, Roa Bastos... es muy identificable. Este son más bien probaturas, al menos es la impresión que me da a mí. A lo mejor es el efecto buscado, pero a mí no me gusta.

    Pseudosocióloga, está bien coincidir a veces!

    Bichejo, píllate un kindle y deja de sufrir!

    Anónimo con nombre que traduce párrafos al inglés y que dice que le gusta. No te entiendo.

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  6. El guapo de Papantla, en efecto, no tiene ninguna relación ni con la historia, ni con Carlos Fuentes, ni con el lector, y hasta ni con la abuela, porque la relación entre ambos se limita a rebanarle los dedos y poco más.

    Eso que tu llamas desbarajuste y que te gusta tan poco a mí me gusta mucho si está bien hecho. Si el libro se lee sin fatiga (que no es el caso), prácticamente no reparas en ello.
    Muy buena reseña, como siempre.

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  7. Gracias, Carmen. A mí me gusta el desbarajuste cuando vas preparado para él. Por ejemplo, Rayuela o Ulises. No me gusta cuando es inesperado y en medio de un libro que hasta entonces no apuntaba esas tendencias. Ya sabéis que soy un poco cuadriculado...

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  8. Sí, qué pasa? Mejor que uno que se te cuelga, creo yo...

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  9. Suena a que empezó a saber cosas de un personaje ("testigo de la Historia") que cada vez le resultaba más interesante, y pensó que saldría un gran libro de esa vida, pero después no supo concretarlo, y eso efectivamente es poca habilidad del autor, porque un escritor bueno-bueno, puede sacar jugo de vidas mucho más anodinas.

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