Yo medí un puente

Bueno, pues entre que nos despiden o no, aquí estamos. Durmiendo mal, pensando, recordando los buenos momentos del trabajo, lo que me llevo conmigo y lo que he aprendido. Lo bueno del trabajo en el que he estado es que no ha habido lugar al aburrimiento. He hecho prácticamente de todo. He estado debajo y encima de trenes. He estado dentro, he estado fuera. He arrastrado equipos por vías, he visitado obras, he leído y evaluado ofertas. He hecho informes, muchos informes, y algunos muy injustos. He viajado y he conocido a gente excepcional. Bueno, eso ya os lo he contado más veces, así que tampoco voy a dar mucho más la brasa al respecto.

El caso es que he recordado un episodio bastante pintoresco de hace ya bastantes años en el que me metieron en un proyecto para medir las vibraciones en un puente ferroviario al paso del tren. La verdad es que tuve una imagen de mí descolgándome por unas cuerdas haciendo una especie de puenting. Todos sabéis de mi agilidad tipo guepardo, así que el reto en sí no me asustaba, pero no entendía cómo lo íbamos a hacer. El objeto del proyecto era medir la frecuencia natural de oscilación del puente y su amortiguamiento. No voy a hacer aquí un post de ingeniería para dummies, pero básicamente era registrar mediante láseres las vibraciones del puente al paso de los trenes y luego analizarlas.

Ya había otros compañeros míos trabajando en el proyecto, pero estaba empantanado. No salía adelante porque mis compañeros eran muy buenos sensorizando y registrando datos, pero a la hora de interpretarlos se perdían en un mar de cálculos. Hay una diferencia entre datos e información. Lo que vale dinero es la información, los datos son la materia prima de la que se extrae esa información. La información son las pepitas de oro que se extraen de la montaña de mineral (¡qué metáforas!, ¿eh?). Tampoco digo que yo fuera la materia gris, pero como tal fuimos.

Así que allí nos marchamos frederick_jm y yo a intentar aportar algo de cordura. Nos pertrechamos con nuestros chalecos fluorescentes y nuestros cascos pensando que iba a ser un trabajo más físico que técnico. Los otros compañeros nos miraban con una cierta socarronería que me mosqueaba, creía que se imaginaban lo patosos que íbamos a mostrarnos, imagen que no sé de dónde pudieron sacar, dado que mi agilidad es legendaria. Por si acaso llevábamos el casco para protegernos de algún golpe por las alturas o por si nos caíamos, he de confesar que en algún momento de debilidad ya me veía yo nadando contra corriente en el Guadiana intentando llegar a la orilla.

El caso es que llegamos al puente y es una pena que no tenga las fotos, pero era algo de este estilo:


Sí, amigos, el casco era necesario para no golpearse la cabeza contra el tablero del puente. Había que agacharse para poner los equipos debajo y estaba completamente seco. Bueno, eso de seco es relativo porque el Guadiana es un río bastante extraño y aparece y desaparece de un día para otro. No era la zona de los famosos Ojos del Guadiana, pero para el caso era lo mismo. En unas horas empezaba a subir el agua y había que salir pitando. Al menos eso me contaron de otras veces. Cuando yo estuve allí el único riesgo de morir ahogado era por tu propio sudor porque hacía un calor como para morirse. Yo terminé colorado como una gamba.

Buscando, buscando he encontrado esta imagen el la página web del trabajo. Es muy pequeña, pero se puede ver que el puente era una mierdecilla:


Además podéis ver lo que hacíamos luego con los datos, tontás de ingenieros. Porque, como buenos ingenieros subcontratados, hicimos un informe a gusto del cliente diciendo que había que derruir el puente y hacer otro nuevo para que pudieran pasar los trenes de alta velocidad a Jaén. No sé qué fue del puente, no sé si allí sigue o lo han cambiado por uno nuevo más resistente.

Lo que sí que os puedo contar es que yo medí un puente... teniendo cuidado de no golperme la cabeza...

10 comentarios:

  1. Un post estupendo, si pudiera demostrar la empatía que siento hacia tu persona igual Anijol se ponía celosa y algún obispo nos excomulgaba xD

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  2. La empatía es mutua y lo sabes... si hay maledicencias, que critiquen. Nuestra empatía podrá con todo! XDD

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  3. Mucho Mathlab y poca aventura. No sabes venderte: el puente era altísimo, llevaba una corriente feroz llena de remolinos, y estaba poblado de cocodrilos, hombre por dios.

    Como dice un compañero de trabajo: "Hay que hablar bien de uno mismo que luego la gente no se acuerda de quien lo ha dicho"

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  4. Supongo que si fuera para una entrevista de trabajo el puente pasaría a tener cocodrilos, como tú dices, Hermano E. :-)

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  5. Yo participé en el diseño de un pirulo digo dispositivo muy chulo para medir deformaciones en una presa, hace, no eras geológicas, hace 12 años. Pero nunca entré en la presa.
    Buenos tiempos aquellos. Sí. Y suerte.

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  6. Un puente es un puente. La importancia no es de grado, sino de categoría (lo de las pepitas me ha inspirado, sin duda).

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  7. Bueno, la categoría del puente tampoco debía de ser mucha porque ya te digo que el río estaba seco, Carmen. Me alegra haberte inspirado!

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  8. Qué agobio! Parece la planta 7 1/2 de "Cómo ser John Malkovich"

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  9. No he visto la película, Loquemeahorro, pero sí que había que agacharse. Además que yo soy alto...

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