¿Tiene usted hora?

Uno de los primeros momentos de satisfacción personal (por no decir orgullo, que suena más tonto y además es un pecado capital) que recuerdo es aprender a leer la hora.

Aprendí muy pronto, no sé muy bien a qué edad pero sí que antes que mis compañeros de clase, que eran el referente con quien medirse. El caso es que aprendí a leerla, teníamos un reloj de madera parecido al de la foto. Se desmontaba y podías desordenar las horas si querías. Con él, supongo que entre mi madre y J (la mujer que nos cuidó desde que nací hasta que tuve quince años), me enseñaron a decir 'son las diez menos veinte' o 'son las tres y cuarto'.

Pero no tenía reloj. El reloj me lo regaló mi abuelo por la comunión. Fue mi regalo preferido (entre otras cosas porque el resto de los regalos consistían en contribuciones económicas para unos patines de competición que necesitaba para poder seguir mis avances en la escuela de Cionín y eso hacía menos ilusión porque era algo necesario). Iba yo toda orgullosa con mi reloj plateado con su esfera blanca y sus agujas que se veían en la oscuridad.

Era un rejoj de mayor. ¿Por qué? Entonces no había relojes infantiles, al menos yo no lo recuerdo, pero causaban furor los reloges digitales y eran el regalo estrella de las comuniones. Más para los niños que para las niñas. Aquellos casio, al principio sencillos, luego con mil botones y calculadora. Recuerdo a uno de los niños de mi clase, que tenía uno especialemente lujoso con una correa metálica de color cobrizo. Ahora me parece un horror pero entonces resultaba el colmo de la elegancia en relojes.

En fin que yo era un poco outsider con mi reloj de mayor y, sí, un poco viejuno tal vez. Y estaba encantada porque yo SÍ sabía leer la hora y la mayoría de ellos NO. Podías preguntarles, claro, y te dirían 'son las nueve carenta' o 'son las quince quince'  pero si les ponías delante un reloj de agujas no tenían ni la más remota idea de decírtela. Yo sí sabía que las nueve cuarenta eran las diez menos veinte y ellos no. Y esa tontería me hacía sentir mayor y que sabía mucho más que ellos.

Lo sé, es una estupidez como un piano y no deja de ser una convención más. Además al final todos aprendieron las horas 'normales'. O no. Tantos años después conservo aquel prejuicio y cuando, muy de vez en cuando, me encuentro con alguien adulto que me responde son 'las nueve cincuenta' (o peor 'son las veintiuna cuarenta') al preguntarle la hora, después de salir de mi asombro, vuelvo a sentir esa sensación de saber más y de condescendencia a hacia su ignorancia.

Y debería habérseme quitado de golpe cuando en casa de una amiga vi un aparato electrónico con puntitos de colores que se movían y yo, bocachanclas hasta el final, pregunté qué era aquello. 'Un reloj binario, ¿pero tú no eras ingeniera?' Glups.


11 comentarios:

  1. Eso del reloj digital me ha dejado descolocado completamente. Yo no sé cuando aprendí a leer las horas del reloj, pero creo que era más joven que nuestros hijos.

    Del primer reloj tampoco me acuerdo exactamente, pero creo que era uno de Mickey Mouse o el pato Donald en el que los brazos eran las manecillas.

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  2. Sólo hay 10 tipos de relojes, los binarios y los no binarios. Los informáticos lo entenderán a la primera o a la décima.

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  3. A mí también me regalaron mi primer reloj (y casi-casi el último) por la Primera Comunión y era "de mayor" y no era digital, que se pusieron de moda unos pocos años después.

    Ese reloj me duró muchos años, incluso sobrevivió a un invierno en el fondo de la piscina de mis primos, vale que hubo que llevarlo a un relojero para que lo pusiera a punto, pero ¡¡sobrevivió!!

    Y así, entre nosotras, no había visto un reloj binario en mi vida, y sigo sin entender cómo funciona.

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  4. Yo no recuerdo cuándo aprendí a leer las horas. Sí que recuerdo que me aprendí mi número de teléfono diciento "ochenta" sin saber siquiera cómo se escribía "ochenta", jajaja! Y cuando lo daba a las compañeras me preguntaran "¿Cómo se escribe ochenta?". Y yo les decía "¿No lo sabes? Pues yo tampoco".
    El reloj éste binario lo vi una vez en una tienda, pero aún no sé leerlo... Muy práctico no me parece.

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  5. Los relojes binarios me parecen el horrorrrrrrrrrrr!! No me gustan nada, qué feos...

    Me encantan los relojes, aunque llevo ocho años con el mismo, pero el día que encuentre uno que me guste más lo cambio. Por la comunión me regalaron uno de mayor (blanco y un poco cursi) y otro calculadora.

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  6. Que no había terminado el comentario...me pasaba la vida dando la brasa "anda, pregúntame qué hora es"...así, todo el rato. Tampoco me acuerdo de cuándo empecé a saber decir las horas...

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  7. Awww... me has recordado mi drama con los relojes xDDDD

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  8. A mí me enseño mi padrino en la Casa de Campo, haciendo un dibujo con un palo en la arena. Lo recuerdo perfectamente. Y recuerdo el reloj de la comunión: yo creo que no me lo puse jamás.

    Las personas que dicen lo de "son las 3 cuarenta" yo creo que no lo hacen por ignorancia, sino porque se creen más cultivados. Como los que dicen "diez para las ocho", y luego te sueltan que es que "piensan en inglés". O sea, lo peor.

    No tenía ni idea de lo que era un reloj binario. Debo ser la más ignorante del mundo. En cualquier caso, me parece un poco feo ¿no? (aparte del lío).

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  9. Yo soy de las que aún se pelean con los relojes....soy un completo show cuando alguien me pregunta la hora. Me puedo tirar como un minuto mirando el reloj y pensando cómo decir la hora que es. Soy de letras y es lo que hay jajaj

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