Subliminal

Bueno, pues aquí estoy dispuesto a hablaros de otro libro que no os leeréis. Y haréis mal, como casi siempre. Es un libro sobre el funcionamiento del cerebro y, más en concreto, sobre lo que damos en llamar el inconsciente. Es fascinante.

Según se cuenta en el libro, aproximadamente el 95% de nuestra actividad cerebral es inconsciente. Gran parte de nuestro cerebro se utiliza en procesar toda la información de nuestros sentidos (por ejemplo, la vista y lo relacionado con ella ocupa un tercio del cerebro aproximadamente), nuestros recuerdos, nuestro comportamiento social y la percepción de nosotros mismos (autoengaño, para qué vamos a llamarlo de otra manera).

Es un libro más o menos corto, son unas 400 páginas, pero más del 40% (Go, kindle!) son notas e índices varios. El autor parece que es un físico teórico y que trabajó con Stephen Hawking. Además parece ser que ha sido guionista de La Guerra de las Galaxias y de Star Trek, incluso de McGyver. Un personaje peculiar por lo que se ve.

El libro se estructura en capítulos monotemáticos en los que aborda alguno de los asuntos que os he comentado. Por ejemplo, es interesantísimo entender cómo nuestra mente procesa la información que le llega de los ojos y como construye una imagen. Porque realmente la construye, lo que nosotros percibimos como realidad es algo preprocesado por el inconsciente y modificado por el mismo. A veces enriquecido y otras veces equivocado, pero quien piense que lo que está viendo es lo que hay está muy equivocado. Lo mismo ocurre con el oído. Por ejemplo, el autor propone un experimento que en el libro funciona muy bien y que no sé como quedará en el blog, lo voy a poner, aunque es posible que no funcione. Se trata de mirar al número 1 de la figura de abajo con el ojo derecho cerrado. Tenemos que ponernos a una distancia en la que la cara triste que está al otro lado desaparece mágicamente. Justo en ese punto está ese punto ciego del ojo y por eso no la vemos. Si vamos mirando luego al 2, al 3, etc. Llega un momento en la que la cara aparece de nuevo de la nada.


En fin, nuestro cerebro está todo el rato trabajando para proporcionarnos información. Alguna no llegamos a ser conscientes de que está ahí y otra sí. Realmente el cerebro trabaja rellenado los huecos de percepción con lo que él cree que falta. La mayoría de las veces acierta —por eso estamos aquí—, pero hay veces que no.

Con los recuerdos pasa lo mismo, cuando se recrea un recuerdo del pasado, ese recuerdo es 'adornado' por nuestro inconsciente con cosas que no estaban ahí, pero que el cerebro añade para dar un resultado coherente, aunque no necesariamente cierto. De hecho, más bien lo contrario. Hay relatos de crímenes y declaraciones en juicios o del Watergate por ejemplo en la que se ha podido documentar como lo que la víctima creía que era cierto, no lo era en absoluto. También presenta experimentos en los que se crean recuerdos falsos que, al final, el sujeto recuerda como verdaderos. Todo muy Total Recall.

Hay una parte interesantísima dedicada a cómo realizamos nuestras elecciones y cómo nos justificamos a posteriori el resultado. Realmente, cuando elegimos algo: un nuevo trabajo, un viaje, comprar un libro o, incluso cuando nos enamoramos, justificamos nuestras decisiones, con una lógica que no es la que se usó para tomar la decisión. Hay cosas que influyen en nuestras decisiones y de las que no somos conscientes, pero que tienen mucha más importancia que las cosas de las que somos conscientes.

Aquí entra el marketing claro, pero es que realmente algo que consideras mejor (porque sea más caro o más exclusivo por ejemplo), sabe mejor. Así dice el autor: "La gente piensa que su disfrute de un producto se basa en las cualidades del mismo, pero la experiencia de él está basada también en gran medida en el marketing del producto. [...] Por ejemplo, la misma cerveza, descrita de maneras diferentes, o etiquetada como marcas diferentes, o con un precio distinto, sabe diferente. Lo mismo pasa con el vino, aunque a la gente le gusta pensar que todo está en las uvas y en la experiencia del bodeguero. Hay estudios que han mostrado que cuando los vinos se catan a ciegas, hay poca correlación entre el sabor de un vino y su precio, pero hay una correlación muy fuerte cuando los vinos no son catados a ciegas. [...] Aunque usted no se dé cuenta, cuando paladea un vino caro, no solo saborea su composición química, sino que también su precio". (La traducción es mía).

Sigue diciendo: "creemos que cuando elegimos un portátil o un detergente, un paquete de vacaciones, compramos unas acciones, elegimos un trabajo, juzgamos a una estrella del deporte, hacemos un nuevo amigo, juzgamos a un extraño, e incluso nos enamoramos, comprendemos los factores principales que nos han influído. La mayor parte de las veces no podríamos estar más alejados de la verdad. La mayor parte de nuestras asunciones básicas acerca de nosotros y de la sociedad son falsas".

En fin, el libro daría para muchos posts, pero tampoco voy a destriparlo, con los de Pinker hay más que suficiente, pero os digo que es muy, muy interesante, muy entretenido (yo me lo he leído en inglés, pero también está en español), lleno de ejemplos y de experimentos y se llega a ver lo poco que sabemos de nosotros mismos y de cómo tomamos decisiones. Por ejemplo, hay una parte en la que se analiza lo mal que planificamos el tiempo que nos va a llevar una tarea o un proyecto: siempre tendemos a pensar que lo haremos mejor de lo que lo hemos hecho otras veces, aunque seguramente no sea así. Por otro lado, ese autoengaño es el que nos lleva a plantearnos retos que a lo mejor escapan a nuestras posibilidades, pero que gracias a ello se intentan y... a veces se consiguen:

"En su confrontación con el mundo, el optimismo poco realista puede ser un salvavidas que lo mantenga a flote. La vida moderna, como nuestro pasado primitivo, presenta obstáculos de enormes proporciones. El físico Joe Polchinski escribió que cuando empezó a escribir su libro de texto sobre teoría de cuerdas, creía que el proyecto le llevaría un año. Le llevó diez. Mirando hacia atrás, si hubiera tenido un juicio racional sobre el tiempo y esfuerzo requerido para escribir este libro, o para convertirme en un físico teórico, me habría arrugado frente a ambos empeños. Los razonamientos motivados y recuerdos motivados, junto con todas las peculiaridades con las que pensamos sobre nosotros mismos y sobre nuestro mundo, pueden tener fallos, pero cuando estamos frente a grandes desafíos —ya sea perder el trabajo, embarcarse en unas sesiones de quimioterapia, escribir un libro, superar una década en la facultad de medicina, una beca y la residencia, pasando las miles de horas de práctica para convertirnos en un violinista de prestigio o un bailarín de ballet, trabajando años con semanas de ochenta horas para establecer un negocio nuevo, o empezar de cero en un nuevo país sin dinero y sin habilidades— el optimismo natural del cerebro humano es uno de nuestros mayores dones".

En fin, un libro buenísimo del que solo os he dado un pequeño vistazo para que os animéis a leerlo. Merece la pena, sobre todo si os gustan estos temas sobre cómo funciona el cerebro. Apasionante, ya os lo digo...


6 comentarios:

  1. Me ha parecido muy interesante. Me lo apunto.

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  2. La cara triste desaparece un montón de rato!!! Jodo, yo flipo, el cerebro hace lo que le peta ;P Esta no es una entrada de otro libro "que no nos vamos a leer" porque a mi, por lo menos, me has convencido. Este cae.

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  3. Pues para mi la cara sigue ahí, je me debe faltar espacio (¿torpe yo? :P). Te ganas el nick conla entradilla de otro libro que no os vais a leer, es que pareces Calimero, como a mi nadie me hace casooo -con vocecita-. Pero te lo hago, hace un par de meses me comentaron sobre un documental en el que comentaban lo mismo, que la mayor parte de las decisiones las tomábamos inconscientemente, y a ver qué idea me hago, por un lado la neurociencia no me acaba de convencer, por otro sé que la publi echa mano descaradamente de ella. No está nada de más desearte una buena entrada en el nuevo circo ;).

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  4. Muy chulo. Quiero.

    Y no digas que no leemos los libros, el problema es que no podemos seguir tu ritmo, aunque luego digas que vas a leer menos.

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  5. Bueno, ahora todas las comentaristas os lo váis a leer... Y luego decís que no sirve de nada llorar... ;-)

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  6. Pues a ti te sirve para que te comentemos muchas mujeres XD. (Dresde Mola)

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