Una historia de Héroes

Hoy os voy a hablar de héroes. Mejor dicho de Héroes o incluso de HÉROES. No os voy a hacer una reseña al uso porque sé que nadie más que yo se va a leer este libro. Os conozco demasiado bien. A pesar de que deberíais leéroslo, yo os lo voy a contar. ¿Y por qué? Bueno, pues porque quiero que conozcáis esta historia de la que yo no tenía ni idea y que me ha dejado estupefacto.

Todo se remonta al imperio Austrohúngaro y al comienzo de la primera guerra mundial del que el próximo verano se cumplirán cien años. Bien. Cuando estalla la guerra, los austriacos se enfrentan a los rusos. Una Rusia donde todavía mandaba el Zar. Entre los militares hay muchos Checoslovacos que contra quién querrían luchar es contra los austriacos, los húngaros y los alemanes que los tenían sojuzgados. Así que muchos lo hacen, se van a luchar contra el imperio para conseguir la independencia de su país. Así nace la Družina. Una legión de ciudadanos checoslovacos que luchan por la independencia de su país.

A la vez, muchos soldados imperiales (esto parece la guerra de las galaxias) checos y eslovacos se rindieron al enemigo para intentar luchar del otro lado. Al principio el Zar no lo permitió y los tenía malviviendo en campos de prisioneros. La Družina era una unidad de fusileros famosa por su arrojo y a la que le encomendaban las misiones más difíciles. Eran disciplinados y muy eficaces.

En esas estábamos cuando el Zar renuncia al trono y llegan al poder los mencheviques de Kerensky. Kerensky es pro eslavo y permite que los prisioneros se incorporen a la legión, pero esa situación duró poco tiempo. Poco después llegan Lenin y Trotsky para montar la que montaron. Al poco tiempo de hacerse con el poder firmaron con los alemanes el tratado de Brest Litovsk por el cual Rusia ponía fin a su participación en la guerra. La desaparición del frente oriental era un problema para la Entente porque hacía que muchos más soldados de las potencias centrales pudieran luchar en el oeste. Pero sobre todo era un problema para la legión. De repente los soldados imperiales se lanzaron tras ellos para apresarlos y colgarlos por traición. Los odiaban profundamente después de haber luchado contra ellos al otro lado de las trincheras.

La legión hizo lo que podía hacer que era huir hacia el este. Para ir hacia el este tenían que ir ciudad tras ciudad e ir reparando el transiberiano para llegar a Vladivostok desde donde Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos habían prometido recogerlos para que lucharan en el frente occidental. Claro, en la situación de guerra civil en la que estaba Rusia eso era difícil y las milicias de cada pueblo por el que pasaban les pedía que entregaran las armas. Al final hubo una ley de Trotsky que les exigió que entregaran las armas y que fueran devueltos a Austria o que se enrolaran en el ejército rojo. Eso fue el detonante y la legión se negó y se levantó en armas contra los bolcheviques. Fueron conquistando ciudad tras ciudad y manteniendo y reparando los trenes y las vías consiguieron llegar después de mil penalidades a Vladivostok, al menos las primeras unidades. En ese momento la legión controlaba todo el transiberiano desde Kazán hasta Vladivostok. Unos 7000 kilómetros más o menos. ¿Eran o no eran héroes? Además eran queridos y respetados por la mayoría de la población que sufrían los abusos de las milicias o de las bandas armadas que se formaban. Tanto fue su éxito y el miedo que metieron a los bocheviques que fueron responsables parciales de los asesinatos del Zar y su familia. Cuando llegaron las noticias de que uno de los regimientos se acercaba a Ekaterinburgo, la milicia decidió matar a toda la familia real, descuartizarlos, meter los cuerpos en ácido y echarlos al interior de una mina.

Los legionarios llegaron un día después enterándose de lo que había pasado y recogiendo los restos que pudieron de los cuerpos y custodiándolos. Cuando se hicieron con el control y ya parecía que su pesadilla se terminaba llegaron los de siempre a hacer sus cálculos políticos y, traicionando su palabra, franceses y británicos vieron que les convenía que esos chicos tan competentes se quedaran ahí prometiéndoles refuerzos y relevos que, por supuesto, nunca llegaron. Durante un año y pico mantuvieron sus posiciones hasta que desmoralizados fueron retrocediendo poco a poco. Les cayó la del pulpo porque eso de tirar la piedra y esconder la mano o la ley del embudo se les da estupendamente a británicos y franceses. Además les hicieron custodiar el tesoro del Zar que se guardaba nada más y nada menos que en 28 vagones de tren. Cuando se enteraron los bandidos locales no tenían ojos para otra cosa.

Además, los aliados les pidieron que respaldaran la creación de un Estado siberiano al mando de Alexander Kolchak. Kolchak tenía mucho prestigio pero se convirtió en un morfinómano rodeado de su camarilla que además echaba la culpa de sus fracasos a los checoslovacos que no estaba allí para eso. En estas por fin se terminó la guerra mundial y se proclamó la independencia de Checoslovaquia. El problema es que era un país sin ejército, ejército al que no dejaban abandonar Siberia para volver a su país. Y mientras los húngaros aprovechaban para ir quedándose con partes del país porque no había quien lo defendiera.

Finalmente los aliados entraron en una razón relativa, vieron que todo estaba perdido y permitieron a la legión ir volviendo gradualmente a su país. Claro que el ejército rojo no estaba por eso de ir poquito a poco y los iban hostigando y pisándoles los talones. Además que los inviernos en Siberia son una cosa muy seria. En fin, que de los 150.000 hombres con los que contaba la legión consiguieron volver a su país aproximadamente 70.000 luchando en una guerra que no era la suya en un país que tampoco era el suyo, aunque gracias a ellos sí que se consiguió que su país existiera y fuera reconocido.

La vergüenza que sintieron los aliados hizo que esta historia intentara enterrarse en un confortable olvido. Tantas ruindades no quedan bien en los libros de historia y, total, ¿quién se iba a acordar de los soldados de un pequeño país centroeuropeo? A los soviéticos tampoco les convenía mucho que se supiera que les habían sacudido la badana, así que hasta después de la caída del muro y el derrumbe comunista poco se sabía de esta historia de la que poco a poco se van teniendo más datos. De hecho, según cuenta la autora, parece ser que cuando el ejército rojo se hizo con Checoslovaquia en la II guerra mundial, identificó a soldados de la legión y los volvió a mandar a Siberia. Es verosímil, pero tampoco hay datos al respecto por lo que parece.

Me dejo muchos datos por el camino como que tenían incluso una orquesta o equipos de fútbol y cines, que hubo generales que se pasaron al ejército blanco para terminar completamente desmoralizados o que uno de los generales de la legión era un francés (alguno bueno tenía que haber) al que le destrozaron la carrera por haber entregado a Kolchak a los rojos. Y me dejaré más cosas de las que ahora no me acuerdo. Me enteré de esta historia leyendo un libro que ya reseñé y busqué algún libro que diera más información y encontré este que ahora está en kindle, pero que en su momento tuve que pedir a Estados Unidos porque en Europa no lo vendían.

En fin, uno de los libros más apasionantes que me he leído. Es realmente IM-PRE-SIO-NAN-TE. Y os lo cuento para que lo sepáis porque sé que no os lo vais a leer...


...pero deberíais.

6 comentarios:

  1. Pues sí, es impresionante. Yo desde luego no tenía ni idea de este episodio. También es verdad que la historia de centroeuropa nos es muy lejana.

    Y mira, yo haría por leermelo, pero en inglés...

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  2. Sí que lo es, Carmen. Aquí lo he puesto muy resumido, pero merece la pena enterarse de todas las calamidades que pasaron. Es cierto que está en inglés.

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  3. Al principio sonabas como la sita carapapel, q lo sepas ;).
    Me da la impresión de que hazañas de este estilo hay unas cuantas en la historia europea. Recuerdo q tuve una profe q nos contaba con mucho detalle la fase tardía del imperio romano, y todo lo q saqué en conclusión fue 'los hunos contra unos, contra otros y contra todos'.
    Como ejemplo de valor, capacidad de aguante y peligro que representaban estos hombres sí encuentro fascinante el relato. Un saludo.

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  4. Una historia apasionante. Como sabes siento también debilidad por estos temas, pero como dice Carmen si sólo se puede leer en inglés como que no.

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  5. Si hubiera hecho una reseña al uso, nadie sabría prácticamente nada de esta historia porque sé que no es un tema, ni un idioma fácil de leer, pero la historia merece la pena.

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    1. Pues sigo pensando que tenías ganas de ponernos las orejas coloradas. No quiero figurarme cómo puedes contar el sitio de stalingrado. Ánimo, el inglés no es alemán, se deja mientras no tengas que oírlo...

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