El espectáculo más grande del mundo

Bueno, se acabó. Ya no estoy en el circo, aunque hemos tenido emoción, intriga y dolor de barriga hasta el último día. En un final apoteósico y surrealista tuvimos que llamar para que nos despidieran. Algo parecido a lo de Gila de que cuando nació su madre no estaba en casa.

Fue un día durillo, no por lo que queda del circo, salvo por R, mi compañero italiano y último integrante del circo que queda también al borde del precipicio, sino por los recuerdos de estos doce años que he pasado allí. Los compañeros con los que he trabajado, lo que he aprendido, las anécdotas que salen recurrentemente y que para la gente que no las vivió son fantásticas (como la que muestra esta foto).

Espero que a los que quedan en la otra parte del circo, en circos virtuales, les vaya muy bien. Tienen traslado de carpa y otras tonterías diversas que espero que les de para mucho tiempo y que hagan reír a mucha gente.

También tengo que deciros, para los que no me seguís en tuiter, que en una de esas raras carambolas de la vida he encontrado trabajo la misma semana en que me han echado y el lunes empiezo a trabajar allí. Así que al final se han alineado los planetas y me considero una persona afortunadísima.

Supongo que el hecho de ir a trabajar en una empresa de verdad será para bien. Creo que el blog se resentirá porque esa parte de escribir en el trabajo pasará a mejor vida, pero también creo que seguiré teniendo anécdotas porque ya me han dicho que voy a tener que viajar y esta vez ya por el ancho mundo en general.

He tenido que comprarme un montón de ropa de ingeniero de mediana edad, básicamente camisas, chinos y jerseis. Porque eso de ir a trabajar en camiseta y vaqueros, por muy hipster que pueda parecer, me parece que va a quedar algo aparcado.

También volveré al transporte público a diario. Todavía no tengo decidido si me haré el abono transportes o no. Veremos, a lo mejor se resiente mi figura de no ir al trabajo andando. Era la única actividad deportiva que hacía.

En fin, que estoy muy ilusionado con lo que se abre delante de mí, mis perspectivas son buenas y en algún momento tenía que dejar ese chiringuito de amigos y trapicheos en el que me había instalado para mal.

Seguimos adelante con el abogado y hoy vamos a presentar la demanda o la conciliación o lo que sea, no estoy muy ducho en estas terminologías. Tampoco sé si me tengo que apuntar al paro o no, porque al empezar en el nuevo trabajo el lunes no me va a dar tiempo y tampoco quiero que luego me echen la bronca o me pongan una multa. Tengo que enterarme de qué es lo que tengo que hacer.

Hoy también me pasaré por Cheers, he quedado con mis amigos Cliff y Norm para tomarnos unas cervezas y celebrarlo. A lo mejor ya no podemos quedar a comer de vez en cuando como solemos. Tendré que ver los horarios del nuevo trabajo y lo bien o mal visto que esté volver de comer con un par de pintas de cerveza encima.

En fin, cambios. Yo no soy muy de cambios, eso es malo, creo. Pero ahora ya no hay vuelta atrás. Como decimos los circenses: el espectáculo debe continuar, pero antes de bajar el telón quiero agradecer a todos mis compañeros circenses, sin duda lo mejor del circo, su profesionalidad, su entrega y, en muchos casos, su amistad. Sin ellos no sería el que soy así que gracias de corazón a (por orden alfabético como en las películas de Woody Allen): Alberto (2), Alex, Alfonso, Antonio (5), Carlos, César (2), Daniel, David (3), Eduardo, Elia, Emilia, Emilio, Federico, Fernando, Francisco Javier (2), Guillermo, Inmaculada, Isaac, Ismael, Jaime, Javier (3), Jesús, Joaquín, José Antonio (2), José Bernardo, José Carlos, José Ramón, Juan Andrés, Julio, Manuel, María, Mario, Oscar, Pablo (5), Pedro, Rafael, Roberto, Rubén, Samuel, Saúl, Sergio y Valentín. Espero no haberme olvidado de nadie, aunque seguramente que sí que lo haya hecho porque son mucho años y muchos compañeros. Lo mejor del circo, sin duda.

Bueno, que me voy a poner tiernecito y tampoco quiero. Cierro una etapa de mi vida y empieza otra que espero que sea mejor, pero parte de mi corazón queda entre esas paredes de la escuela de industriales de la Castellana. Termino poniendo el himno oficial de las giras del circo como homenaje a las muchas aventuras que hemos pasado.


¿Tiene usted hora?

Uno de los primeros momentos de satisfacción personal (por no decir orgullo, que suena más tonto y además es un pecado capital) que recuerdo es aprender a leer la hora.

Aprendí muy pronto, no sé muy bien a qué edad pero sí que antes que mis compañeros de clase, que eran el referente con quien medirse. El caso es que aprendí a leerla, teníamos un reloj de madera parecido al de la foto. Se desmontaba y podías desordenar las horas si querías. Con él, supongo que entre mi madre y J (la mujer que nos cuidó desde que nací hasta que tuve quince años), me enseñaron a decir 'son las diez menos veinte' o 'son las tres y cuarto'.

Pero no tenía reloj. El reloj me lo regaló mi abuelo por la comunión. Fue mi regalo preferido (entre otras cosas porque el resto de los regalos consistían en contribuciones económicas para unos patines de competición que necesitaba para poder seguir mis avances en la escuela de Cionín y eso hacía menos ilusión porque era algo necesario). Iba yo toda orgullosa con mi reloj plateado con su esfera blanca y sus agujas que se veían en la oscuridad.

Era un rejoj de mayor. ¿Por qué? Entonces no había relojes infantiles, al menos yo no lo recuerdo, pero causaban furor los reloges digitales y eran el regalo estrella de las comuniones. Más para los niños que para las niñas. Aquellos casio, al principio sencillos, luego con mil botones y calculadora. Recuerdo a uno de los niños de mi clase, que tenía uno especialemente lujoso con una correa metálica de color cobrizo. Ahora me parece un horror pero entonces resultaba el colmo de la elegancia en relojes.

En fin que yo era un poco outsider con mi reloj de mayor y, sí, un poco viejuno tal vez. Y estaba encantada porque yo SÍ sabía leer la hora y la mayoría de ellos NO. Podías preguntarles, claro, y te dirían 'son las nueve carenta' o 'son las quince quince'  pero si les ponías delante un reloj de agujas no tenían ni la más remota idea de decírtela. Yo sí sabía que las nueve cuarenta eran las diez menos veinte y ellos no. Y esa tontería me hacía sentir mayor y que sabía mucho más que ellos.

Lo sé, es una estupidez como un piano y no deja de ser una convención más. Además al final todos aprendieron las horas 'normales'. O no. Tantos años después conservo aquel prejuicio y cuando, muy de vez en cuando, me encuentro con alguien adulto que me responde son 'las nueve cincuenta' (o peor 'son las veintiuna cuarenta') al preguntarle la hora, después de salir de mi asombro, vuelvo a sentir esa sensación de saber más y de condescendencia a hacia su ignorancia.

Y debería habérseme quitado de golpe cuando en casa de una amiga vi un aparato electrónico con puntitos de colores que se movían y yo, bocachanclas hasta el final, pregunté qué era aquello. 'Un reloj binario, ¿pero tú no eras ingeniera?' Glups.


El gourmet del jamón del malo

Hoy que es lunes y quedan dos días para que me despidan tengo pocas ganas de adentrarme en post excesivamente sesudos. Ya me echaron la bronca por publicar alguno sobre Pinker en lunes, así que este no va a ser el caso.

En este blog, como blog decente que es, hemos hablado varias veces del jamón (por ejemplo, aquí). Y apunté algo sobre lo que Anniehall me llama para escarnecerme aquí.

Es que para Anniehall solo hay dos tipos de jamón: el bueno y el malo. El bueno es el ibérico bueno y, claro, todos los demás son malos. Todo lo que contradiga esa teoría son tonterías. Yo, por otro lado, no voy a decir que no me guste el jamón ibérico, me encanta. Pero también soy consciente de su precio y muchas veces me compro jamón serrano para hacerme un bocadillo. Vamos, pan, jamón y pan... porque sobre los bocadillos de Anniehall también hay mucho que decir...

El caso es que el jamón que venden en paquetes en los supermercados es todo un mundo que hay que analizar cuidadosamente para no morir en el intento. Hay que ver el corte del jamón, de qué parte es, el color que tiene, lo curado que parece estar... todo eso para que cuando te lo metas en el bocadillo no parezca carne cruda, incluso que no esté un poco sanguinolento, que de todo hay. Esta búsqueda le provoca a Anniehall unas risas que yo no acabo de comprender. Cuando alguna vez no consigo un jamón comestible se ríe de mí y me dice: '¿y qué esperabas si compras jamón del malo?'. Y termina diciendo 'ya está quejándose el gourmet del jamón del malo' o algo por el estilo.

El caso es que siempre soy objeto de chanza, incluso cuando la culpable de mi indignación es ella misma. El otro día, por ejemplo, hice un salmorejo y, mientras yo estaba en la pescadería, le encargué a Anniehall que comprara un poco de jamón para picarlo para echarlo por encima. Cual no sería mi sorpresa cuando abrí en casa el paquete dispuesto a partirlo y me encuentro con tres lonchas de jamón serrano cortado a máquina. Como cualquier persona de bien me indigné diciéndole que cómo se le ocurría comprar jamón serrano para un salmorejo, a lo que ella saltó 'bah! y me lo dice el gourmet del jamón del malo... pocos salmorejos de menú del día has comido tú'. Intenté hacerle ver que en casa no comemos de menú del día y que a un salmorejo no se le puede mancillar con un jamón serrano, pero fue inútil. La verdad es que el salmorejo tampoco estaba muy allá, todo hay que decirlo. Otras veces me ha quedado mucho mejor.

A mí me gusta cenar de vez en cuando bocadillos de jamón serrano. Seguro que sería mejor cenar jamón ibérico, pero me parece que es un poco un crimen por el precio y porque el jamón ibérico cortado a máquina debería estar prohibido, pero parece que, al menos en mi casa, eso lleva a la chanza.

Eso lo dice una persona que es capaz de echar mantequilla al salchichon ibérico para hacerse un bocadillo, o sea, que tiene morro fino hasta para las guarrerías de ese tamaño y no se hace ninguna consideración de 'para eso me lo hago con salchichón normal'. Un poco como hacerse calimocho con un Ribera del Duero.

Además, otra de sus consideraciones es: 'es que para comprar jamón malo, prefiero comprar lomo embuchado'. Pues muy bien que me parece. Yo soy muy partidario de 'habiendo lomo, es lo que más como', pero el mundo del lomo embuchado da más grimita aún que el del jamón. Mirar esas lonchas blandengues y que según les da la luz se forma un arcoiris en la propia loncha da la impresión de cualquier cosa, menos de salubridad., aunque eso no parece que le importe mucho a Anniehall ni se refiere a ese lomo como 'lomo del malo'.

Y es que a lo mejor el malo soy yo y lo que realmente me dice es que soy 'el gourmet del jamón, malo'. Todo puede ser. En un mundo donde se puede echar mantequilla al salchichón ibérico, los conceptos de malo o bueno no tienen cabida. Y vosotros, ¿qué pensáis?


Se me llevan los demonios

Hoy voy a hablaros de qué hablo cuando digo que se me llevan los demonios en un ambiente tan viciado como el del circo. Un mundo tan corrupto que da asco. El caso que os pongo es solo un ejemplo, pero por poneros en antecedentes, digamos que el nuevo director del circo no ha trabajado en ningún proyecto europeo circense, ni una hora. Eso es lo habitual por otra parte. Los payasos somos los que trabajamos y otros son los que cobran o, si no, les certifican que lo han hecho para decir que son investigadores. Luego, claro, es difícil justificar tu propio puesto de trabajo cuando el dinero que tú generas se los llevan otros y no llegas a trabajar por tres (por el jefe, por el administrador y por ti mismo).

El proceso es más o menos este (avisando que todo lo que cuento a continuación es fictício, por supuesto, y una muestra de mi desbordante imaginación):


De: Malabarista
Para: Administración circense

Excelentísima Administradora, buenos días.

El motivo de este mail es para solicitar unos certificados de participación de un artista (mi nuevo jefe) en los proyectos europeos SILVIA, CAMINITO SOSTENIBLE y LISTILLO. Dime qué datos necesitas y, si no llevais esta gestión, dime, por favor, a quien lo he de solicitar.

Muchas gracias,

El Malabarista 

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De: Administración circense
Para: Malabarista


Buenos días Malabarista, Yo me encargo de la elaboración de todos los certificados de los proyectos circenses. Para emitir el certificado de participación en los proyectos de relumbrón, tiene que rellenar y firmar la solicitud que adjunto en este correo y hacérnosla llegar por correo interno.

Un saludo,

Administración circense

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De: Malabarista
Para: Director del circo

Buenos días.

Mandé lo que me dejaste, pero me dicen que no estaba completo. Te mando lo que creo que debe aparecer para tu firma, ya lo firmo yo y te lo llevan para tu firma. Lo mando por correo interno y escaneado.
Hasta luego,

Malabarista, siempre a sus pies

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De: Malabarista
Para: Administración circense

Excelentísima Administradora, te adjunto escaneado el documento de solicitud de acuerdo al modelo que me diste.
El original va por correo interno.
Saludos y muchas gracias.

Malabarista.

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De: Administración Circense
Para: Malabarista

Buenos días Malabarista,

Para certificar la participación de artistas en proyectos circenses europeos, es imprescindible que en la declaración de costes que se presenta ante la Comisión de Festejos, se declaren las horas que dichos artistas han dedicado al proyecto.

Como ni en SILVIA, ni en LISTILLO ni en  CAMINITO SOSTENIBLE se han declarado horas del actual director del circo, no podemos certificar su participación.

Cuando esto ocurre, emitimos el certificado a nombre del Artista Principal  para que éste, a su vez, certifique la participación del artista que solicita el certificado.

En resumen: Nosotros certificamos que tú eres el artista principal de SILVIA, LISTILLO y CAMINITO SOSTENIBLE y tú tienes que certificar que el director del circo participa o participó en dichos proyectos.
Si necesitas alguna aclaración, no dudes en consultarme.

Un saludo,

Representante de la Administración Circense

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 Podéis entender la pena y rabia que da ver como los proyectos a los que has dedicado cuatro años y medio de tu vida son asaltados por esta gente. Gente que por otro lado, me ha echado del circo. Todo figuradamente hablando, claro. Ya sabéis que todo esto no puede pasar en la realidad, es solo mi imaginación. Bueno, todo menos el despido, que ese sí que es real.

Sobre la moral y la comprensión mutua

Llevo intentando no escribir este post mucho tiempo, pero al final me toca. No es porque me vaya a meter en fregados o porque vaya a tocar temas polémicos, aunque es posible que sí. Ya me conocéis. Llevo tiempo pensando cómo escribir esta entrada y tampoco me vienen ideas a la cabeza.

Yo escribo de una manera bastante irreflexiva, se me ocurre algo y lo cuento, sin más. No soy de tener varias ideas a medias o posts a medio hacer esperando el momento de su cristalización. De hecho, normalmente ni siquiera releo antes de publicar para posterior bochorno mío. Ni siquiera paso el corrector ortográfico y además escribo directamente en la aplicación de Blogger. Inconsciente, ya véis.

Pero el caso es que durante los últimos tiempos he querido volver sobre un tema que en su momento simplemente apunté en mi exitosa serie sobre la Tabla Rasa de Steven Pinker. Y es la parte de la moralidad. Proceloso campo donde normalmente es más fácil zozobrar y ahogarse que navegar con rumbo fijo. Ese capítulo no lo toqué mucho porque ya había hecho una disección del libro mucho más amplia de lo que sería juicioso. Llegando al extremo de que algunas personas pensaron en apuntárselo como leído simplemente por leerse los post, lo cual no está exento de mérito, por cierto.

Además, últimamente hemos estado hablando de la libertad. Sin ir más lejor aquí. Y me decantaba por ese tipo de libertad en el que lo que solo le afecta a uno no debe meterse ni el Estado ni la sociedad. Ese tipo de liberalismo es en el que yo me siento más a gusto y es, en cierta forma, racional. El problema, como habréis entendido, es que el ser humano no es racional, o no mucho.

Últimamente también hay cierto debate en la televisión sobre la nueva propuesta de ley del aborto y el derecho a decidir de las mujeres con expresiones del tipo "es mi cuerpo y hago lo que quiero con él" y hasta dónde debe llegar o no la posibilidad de legislar actos personales o de si estos actos no le incumben a nadie o sí. Como siempre que un debate entra en el campo de la política se convierte en un lodazal en el que lo único que se escuchan son palabras altisonantes e insultos.

Yo no pretendo hablar aquí del aborto, aunque mi opinión es conocida por todos, o casi todos, vosotros. Lo que pretendo es hablar un poco de los mecanismos de moralización porque según Pinker el hombre es un animal moralizador y cada vez más.

Dentro de la sociedad, las decisiones o leyes o estados de opinión tienden a reflejar el de la mayoría de los ciudadanos. Cuando se aprobó la ley de matrimonio homosexual lo hizo con el apoyo de gran parte de la población, era asumido por gran parte de la sociedad como algo deseable y ahí se ha quedado. Cuando ha habido un cambio de gobierno eso no se ha tocado ni parece que se vaya a tocar, afortunadamente.

Pinker describe la situación así (la traducción es mía): "La gente percibe que las reglas morales son universales. Medidas preventivas contra el asesinato o la violación, por ejemplo, no son cuestiones de moda o de gusto, sino que tienen una justificación trascendente y universal. La gente siente que los que cometen actos inmorales deben ser castigados: no solo esta bien castigar a los que cometen infracciones morales, sino que está mal dejarles “salirse con la suya”. Uno puede decir “no me gusta el brécol, pero no me importa que tú lo comas”, pero nadie diría “no me gusta matar, pero no me importa si tú matas a alguien”". Es decir, hay algo en la moral que nos hace impedir que otros cometan algo que para ellos puede no ser inmoral.

Pinker sigue explicándolo: "Esto es por lo que los partidarios de la libre elección se equivocan cuando dicen, como aparece en algunas pegatinas, “Si estás en contra del aborto, no abortes”. Si alguien cree que el aborto es inmoral, permitir que otros lo practiquen no es una opción, o no más que asesinar o violar pueda ser una opción. La gente por lo tanto se siente justificada en apelar a la justicia divina o al poder coercitivo del Estado para establecer los castigos correspondientes. Bertrand Russell escribió “El infligir actos crueles con la conciencia tranquila es el deleite de los moralistas — es por eso por lo que inventaron el infierno”".

Es decir, hay una percepción instintiva de lo que está mal y de lo que está bien, que no es la misma para todas las personas, pero las que perciben algo como malo, desean que el Estado legisle al respecto impidiéndolo. Eso pasa claramente en el aborto. El que está en contra de ello quiere que se legisle para impedirlo. Todos estamos de acuerdo en que está mal matar y que el que mata tiene que ser castigado, pero hay otros temas en los que no hay una unanimidad respecto a lo que cada uno considera que está bien. En el aborto pasa, por seguir con el ejemplo. Una parte de la sociedad cree que es un crimen a la altura del asesinato y se opone no solo a que no lo hagan ellos, sino son partidarios de que se les prohiba a todos y se castigue a los que lo cometen. Por otro lado, los que no ven que sea un delito invocan el que cada uno haga lo que quiera y que sean decisiones libres.

Seguro que todos vosotros os veis reflejados en una o en otra postura y, tal vez, podéis ver que son incompatibles. Pinker indica que "La gente tiene sentimientos viscerales que le proporcionan convicciones morales enfáticas y lucha por racionalizar esas convicciones después de que el hecho haya tenido lugar. Estas convicciones pueden tener poco que ver con juicios morales que uno pudiera justificar frente a otros en términos relacionados sobre su efecto en la felicidad o en el sufrimiento. Surgen, en cambio, del diseño neurobiológico y evolucionario de los órganos que llamamos sentimientos morales". "Encontramos una diferencia entre tres esferas de la moralidad, cada una de las cuales enmarca los juicios morales de una manera distinta. La ética de la autonomía concierne a los intereses y derechos del individuo. Y enfatiza la justicia como virtud principal y es el núcleo de la moralidad como se entiende por la gente secular e instruida perteneciente a la cultura occidental. La ética de la comunidad concierne a las costumbres del grupo social; incluye valores como el deber, el respeto, el cumplimiento de las convenciones y deferencia por la jerarquía. La ética de la divinidad concierne a un sentido de gran pureza y santidad, que se opone a un sentimiento de contaminación y corrupción". La primera parte de consciencia de derechos individuales es característicamente occidental y no está presente en otras culturas.

Hay otra parte en la que no voy a entrar, pero hay autores que dicen que las mayores atrocidades de la humanidad se han perpretado porque se habían deshabilitado esos sentimientos morales. "Personas decentes fueron adormecidas para que cometieran actos terribles mediante toda una diversidad de causas amoralizantes, por ejemplo las ideologías utópicas, las decisiones escalonadas (por las que el objetivo de las bombas puede pasar de fábricas aisladas a fábricas rodeadas de viviendas o a las propias viviendas) y la difuminación de la responsabilidad dentro de la burocracia. Muchas veces era el sentimiento moral básico -identificarse con las víctimas, o hacerse una pregunta que cuestiona la identidad moral: «¿Soy yo el tipo de persona que hace estas cosas?»- el que detenía a las personas en medio de esos actos atroces. El sentido moral, amplificado y extendido por el razonamiento y el conocimiento de la historia, es lo que se sitúa entre nosotros y una pesadilla de psicópatas implacables propia de Mad Max". (Esto es del texto en español, no es traducción mía, aunque ya os habréis dado cuenta)

Al final, como era de prever me he ido liando y ya va quedando largo. He intentado adentrarme un poco en el de la moralidad y en su distinta percepción de lo que está bien o mal. Creo que entender a la otra parte es fundamental para la estructuración social. El otro no es el demonio que disfruta masacrando fetos ni los otros son retrógrados trogloditas que impiden el avance de la sociedad y todos tienen razones para pensar como piensan (siguiendo con el ejemplo del aborto). En el entendimiento y el respeto está gran parte de lo que podría acercarnos. También lo dice Pinker, aunque es sentido común: "Los psicólogos sociales han descubierto que incluso en las batallas ideológicas, a veces se pueden encontrar lugares en común. Cada parte debe reconocer que ambas partes están sacando los pies del tiesto y que ambos comparten una serie de valores y disienten solo en cuales son más importantes en los casos en los que hay conflicto".

En fin, supongo que me habré explicado fatal, como siempre, pero de lo que estoy seguro es de que nos unen muchas más cosas de las que nos separan. Al final nos exaltamos por cosas que nos impiden ver la gran cantidad de ideas en las que estamos de acuerdo y de lo mucho que hemos conseguido entre todos. Ahora, si habéis llegado hasta aquí, en primer lugar os felicito y en segundo lugar me gustaría que me dijérais qué pensais del tema.

Breviario de los políticos

"No confíes ningún secreto, porque no hay nadie que con el tiempo no pueda convertirse en enemigo tuyo. No hagas nada en estado de euforia, pues cometerás errores o te expondrás a peligros. No esperes que nadie interprete en el buen sentido lo que tú haces: ya no queda en el mundo gente que lo haga".
Cardenal Julio Mazarino. Breviario de los políticos.

Me acabo de leer este libro, bastante breve, del cardenal Julio Mazarino. Supongo que como no leéis a Dumas el nombre de Mazarino os suena a poco. Como mucho os sonará Richelieu. Bueno, Mazarino fue el sucesor de Richelieu y aparece en los libros posteriores de Los Tres Mosqueteros como Veinte años después.

Mazarino fue quien gobernó Francia durante la infancia de Luis XIV. Fue un personaje bastante atractivo como protagonista de novelas: fue soldado, tuvo líos de amores, llegó a lo más alto de la política, tuvo enemigos poderosos, se enriqueció hasta extremos inimaginables... en fin, un personaje bastante curioso.

El caso es que se ha publicado hace poco su Breviario de los políticos y me lo he leído. Es un libro que da consejos para salir airoso y triunfar en una vida llena de intrigas. Es interesante a la vez que triste. Porque es un engaño y una pretensión de enterrar tus sentimientos y fingir otros que te favorezcan durante todo el tiempo. Por ejemplo: "si te han ofendido y se te ha alterado la bilis, no digas nada, ni des señal alguna de enfado si en tales circunstancias no te es útil mostrar tu animadversión ni vas a poder recibir ninguna satisfacción. Simula, por el contrario, que en nada se te ha agraviado, y aguarda el momento oportuno".

Todo se basa en intentar conseguir la máxima información de la gente que te rodea sin que ellos consigan nada de ti. Él habla de amigos, pero no creo que tuviera ninguno. Así dice: "No confíes en nadie cuando te alaben, ten por seguro que se están mofando de ti. Jamás confíes un secreto a nadie. No vayas ensalzándote a ti mismo porque te hayan menospreciado muchas veces, aunque tampoco te rebajes. Los demás te acechan para poder criticarte; por tanto, no des muestras de una cierta relajación de costumbres por la que te puedan juzgar. Si alguien se mete contigo y te insulta, piensa que está poniendo a prueba tu virtud. La amistad no existe: es simulación". También dice "compórtate con todos tus amigos como si se tuvieran que convertir en enemigos tuyos".

Por otra parte, es un libro de rabiosa actualidad, porque si uno sigue los consejos que se dan, es muy probable que triunfe en la política, aunque ya digo que una vida como la que él sugiere, y que sería parecida a la que llevó, no creo que me gustara.

Está lleno de dobleces morales. Por ejemplo, en un momento dice "di palabras elogiosas al que está afligido, y sobre todo consuélalo", muy loable ¿verdad?, pero es que sigue con "pues en situaciones como éstas salen a la luz los pensamientos más secretos y ocultos". Es decir, me da igual que lo pases mal, lo que quiero es aprovecharme de ti incluso en estas situaciones.

Es un maestro de la política, sin duda, como podéis ver aquí: "Si has de promulgar leyes nuevas, demuestra que son necesarias y consulta con hombres sabios sobre su implantación. O simplemente haz correr el rumor de que has seguido sus consejos sabiamente. Después, sin tener en cuenta esos consejos, promulga aquellas leyes que te parezcan bien a ti"; o "finge estar informado sobre algo y coméntalo en presencia de quien creas que de verdad está al corriente de ese asunto. Así, al irte rectificando, acabará por revelarte todo lo que sabe".

Al final resume sus ideas en cinco puntos: "Ten siempre presentes estos cinco preceptos: 1. Simula 2. Disimula 3. No confíes en nadie 4. Hable bien de todo el mundo 5. Prevé lo que has de hacer".

Ya véis que el tío estaba llamado a triunfar en la política, pero esto aboca a una vida de soledad que yo no querría para mí, la verdad.

Es un libro muy breve y muy bueno. Yo os lo recomiendo. Sobre todo porque, como dice el autor, "si alguna vez te conviene apartarte de la virtud, hazlo, pero sin caer en el vicio" y que "hay que conocer a fondo el mal para poderlo combatir". Y Mazarino sabía mucho sobre el mal, creedme.


Desgraciaito enfurecido

Bueno, esta es una entrada más para las personas que seguís nuestras andanzas y no tenéis tuiter. El pasado 14 de mayo nos comunicaron a Dr Fiestas y a mí que nos echan el próximo día 29. Así que al final nos echan, sí. Era algo anunciado, aunque nunca plasmado definitivamente. Era vivir semana a semana con el miedo a que fuera la última, a que cualquier día nos llamarían para firmar. He estado durmiendo fatal. Y parece que ya desde que la incertidumbre inmediata ha desaparecido, duermo mejor.

Debe ser el hecho de tener un objetivo, de saber más o menos lo que tienes que hacer lo que me hace estar más tranquilo. Ahora mi propósito es intentar cobrar la mayor parte de la indemnización posible y el que mi despido sea improcedente. Y es más una cuestión de venganza que de dinero en sí, aunque por supuesto que el dinero es importante.

Llevo desde febrero pidiendo a las secretarias una reunión con el director anterior y con el actual. Petición a la que ni siquiera han contestado, no ya que la hayan rechazado, es que ni contestan. La notificación de despido me la hizo uno de administración de la empresa junto con mi jefe, que no es de la empresa, al lado. Ni siquiera se han dignado en decir algo como "lo siento, las cosas son así" y eso cuando en teoría el 1 de julio cumpliría 12 años trabajando aquí. No es que no crea que porque lleves tres meses no deban tratarte con un mínimo de decoro, que por supuesto que sí. Lo que me parece bastante vergonzoso es que nadie me haya dirigido la palabra ni nadie me haya comentado nada acerca del despido y sus razones. ¡Ah!, sí, han tenido el detalle de encargar un informe que les ha costado más de cuatro mil euros para justificar mi despido como objetivo. Para eso parece que sí que hay dinero...

Por eso ahora mi objetivo es la venganza. Un mini conde de Montecristo que tiene pensado hacer públicos todos los chanchullos en los que ha participado o de los que tiene conocimiento. Tal vez sea una venganza que no sirva para nada, tal vez no sea más que una picadura de mosquito en la estructura de cobro de comisiones, complementos y sobresueldos de la universidad, pero al menos que no se diga que no lo vaya a intentar.

De momento voy siguiendo los pasos legales y recopilando información y pasándosela a los abogados a ver qué me dicen. Por ahora solo respecto al tema de mi despido, pero me apetece que aparezcan más cosas, que al final esos cargos universitarios, que son más políticos que técnicos, vean alguna sombra por delante de sus magníficas carreras. Tampoco descarto pasar información a algún periódico o confidencial de internet porque además saber cómo se desvía el dinero de investigación en la Universidad en estos momentos de crisis puede que encuentre alguna resonancia.

No sé, no es el hecho de que me despidan. Es el hecho de que me traten como basura, como una cosa. No sé si la indignación será buena para esto o no, lo que sí que sé es que estoy indignado y con ganas de hincar el diente. Ya os digo que puede que eso no sea lo mejor para mí, pero de momento no lo descarto.

Yo pocas veces me enfado (creo), aunque cuando se me hincha la vena es difícil hacerme parar y tiendo a ser algo parecido a:

(Más por dentro que por fuera, tengo que advertir...)

Veremos qué pasa. Ya os iré informando.

En otro orden de cosas, parece que no estaré mucho tiempo en el paro, aunque eso no puede asegurarse nunca, pero parece que las perspectivas son buenas.

Feliz cumpleaños, Bueni


Pues sí, feliz cumpleaños, Bueni. Bienvenida a los 37 (dijo él desde los 40...). Otra vez te felicito y otra vez vuelvo a decir que los felicitados, y felices, somos los que te conocemos y compartimos la vida contigo. Eres buena, alegre, simpática, dicharachera, mordaz, inteligente, estupenda y muy atractiva.

Además me aguantas. Y supongo que no será fácil en todo este tiempo en el que para mí ha sido imposible no llevarme los problemas del trabajo a casa y habré estado insoportable. Perdón por ello y gracias por ser como eres: fantástica.

Llevas un par de semanas pensando en qué vas a hacer por tu cumpleaños, pensando platos y postres, buscando esas cositas, esos detalles que te gustan tanto. Pensando en los gustos y en las necesidades de los invitados y centrifugando en varias cosas, supongo.

Este año has seguido dándole a la reposterexia, has seguido perfeccionando tu maestría, aunque se comenta por casa que hay déficit de rollos de canela. Ahora te ha dado por el pan y te sale muy rico. Además, esta afición tuya nos hace muy fácil a los demás regalarte cosas. Eso sí, el chollo se va acabando porque dentro de poco ¡los trastos nos invaden!

Este año fuimos cinco días a París y fueron fantásticos. Me organizaste una serie de posts por mi cumpleaños con los que se me saltaron las lágrimas, fue maravilloso. Yo no puedo llegar a ese nivel, espero que en los tres años que quedan para que los cumplas tú se me vayan ocurriendo cosas...

También ha habido cosas malas, como la muerte de tu abuela a la que yo ya conocí muy mayor.

Hoy no has tenido caminito de chuches y si no me doy maña tendrás un regalo horriblemente envuelto. Y es que manejar el celo, las tijeras y el papel parece algo fácil... menos cuando lo hago yo.

Muchas felicidades, mi vida. Te mereces lo mejor del mundo y espero poderte darte todo lo que pueda, siempre sabiendo que nunca será suficiente porque lo mejor del mundo eres tú.

Te pongo esta canción de Cole Porter en versión de Ella Fitzgerald que me ha costado bastante encontrar, la verdad. Espero que te guste.


Do I love you, do I?
Doesn't one and one make two?
Do I love you, do I?
Does July need a sky of blue?

Would I miss you, would I, 
if you ever should go away?
If the sun should desert the day, 
what would life be?

Will I leave you?, never!
Could the ocean leave the shore?
Will I worship you forever?
Isn't heaven forevermore?

Do I love you, do I?
Oh my dear it's so easy to see,
Don't you know I do, don't I show you I do,
Just as you love me?

Will I leave you?, never!
Could the ocean leave the shore?
Will I worship you forever?
Isn't heaven forevermore?

Do I love you, do I?
Oh my dear it's so easy to see,
Don't you know I do, don't I show you I do,
Just as you love me.

He encontrado este vídeo bastante mal grabado de Aztec Camera de la misma canción que también la cantan muy bien:


¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, ANNIEHALL!!!

36 a los 36

En nada cumplo treinta y siete que me parece un número muy feo, no sé por qué. Le he robado a Bichejo su idea de recapitulación del año por segunda vez. Muchas de las cosas que nombro aquí tienen su entrada correspondiente en el blog. Pero me daba vergüenza tanta auto cita así que no he puesto enlaces. Ahí van treinta y seis cosas de mi trigésimo sexto año de vida. No están todas las que son importantes, seguro, pero casi todas las que están son.
  1. Después de unos diez años de no ser ni la mitad de la gran mujer que fue y de un mes resistiendo lo impensable, mi abuela murió. Creo que tuvo más honras fúnebres y funerales que un jefe de Estado, pero esa es otra historia. Ya no tengo abuelos.
  2. El libro de Moli, su gestación, su evolución y la emoción de la publicación.
  3. Fui tía por tercera vez y me acaban de anunciar que lo seré una cuarta.
  4. Fin de semana largo en Vitoria y parte de La Rioja. Vitoria es una ciudad preciosa y además comimos tan bien como dicen los tópicos, si no mejor.
  5. Los cuarenta de ND con grandes fastos blogueros. Gracias otra vez a todos los que participasteis, blogueros o no.
  6. C monta en bici sin ruedines. Tiene mucha habilidad para los deportes.
  7. J lee estupendamente. Si me hubieran preguntado hace un año no me habría atrevido a asegurarlo.
  8. Primera exposición seria con niños. Prueba superada.
  9. El abismo laboral. Ahora ya estamos en otra fase, pero el año pasado hubo unos meses de muy poco trabajo y despidos en los que cada día quince y fin de mes eran desasosegantes. Con unas formas muy mejorables además.
  10. Y el de ND. Éste todavía está por decidirse, veremos qué pasa. Hasta ahora muchas noches de insomnio e intranquilidad. Pobre.
  11. Centrifugando, centrifugando, centrifugando. Me he visto en París, en Milán, yo sola con los niños en Madrid y ND en cualquier lugar del mundo, también he tenido momentos de velito negro… en fin, todas las combinaciones posibles (vender el piso, alquilarlo, dejarlo vacío…) cada vez que se apuntaba una oportunidad laboral fuera de Madrid.
  12. Quedadas blogueras espaciadas cada vez más. Muy requetemal.
  13. Momentos friki-fan con la promoción del Molilibro. Casi parezco la madre de la Pantoja pero ya me voy controlando.
  14. El más allá de la reposterexia: el panarrismo. Para este año en el que entro dejo la incursión en la masa madre que, aunque me da un poco de grimilla, sé que caerá cualquier día. Por ahora, mis chapatas y focaccias tienen gran éxito en casa. A ver si dentro de un año puedo contar que ¡por fin! he hecho un curso en Babette. O me compro una hucha.
  15. El taller de pan por webos fritos. Aprendí mucho, conocí gente y me lo pasé en grande.
  16. Sigo teniendo el blog bastante abandonado, aunque estoy intentando enmendarme.
  17. Cada vez leo menos. He pasado de ‘no encuentro nada que leer’ a ‘no me apetece nada buscar qué leer’. Confío en que será cuestión de encontrar un revulsivo pero a veces me da miedo porque empiezo a entender a Gordi cuando contaba esto.
  18. Mal en mi propósito de volver a ponerme estupenda. La parte buena es que aun con altibajos me voy manteniendo en un volumen razonable. Debería encontrar hueco para hacer algo de ejercicio, con eso bastaría. Pero soy tannnn vaga que sé que no lo haré.
  19. Mi tesooooro. Recién estrenados los treinta y seis recibí uno de los regalos que más ilusión me han hecho nunca. De ND, cómo no, que hace los mejores regalos siempre. Mi Kitchen Aid color rojo imperial que es más bonita que un San Luis ha llevado mi reposterexia a cotas desconocidas. Que os cuente él cómo me puse, no podía parar de moverme, se me iba a salir el corazón del pecho.
    Es o no es bonita, ¿eh?
  20. El curso de cocina italiana regalo de las blogueras. Aprendí mucho y me lo pasé fenomenal.
  21. Carmen. No sé exactamente cuándo empecé a leer su blog. Ni tampoco cuándo nos vimos en persona por primera vez. Pero sí que este último año ha sido en el que nos hemos visto más asiduamente. Otro descubrimiento. Y es tan divertida, o más, que en su blog. Si no lo leéis, tenéis que ir corriendo a verlo. Aquí.
  22. El concierto de Melody Gardot, en el que disfruté mucho. A ver qué traen este año a los veranos de la villa, que tenemos dos semanas sin niños que aprovechar.
  23. La gran cena en París. Toda una experiencia.
  24. El reencuentro con mi amiga P, a la que no veía desde hacía unos cuatro años. Como si no hubiera pasado el tiempo. Tal vez fuese lo mejor de París.
  25. Sonrisas y Lágrimas, el musical. A pesar de todas mis prevenciones y prejuicios me gustó mucho. Los niños se lo pasaron en grande.
  26. ¡P se casa! Es otra P distinta a la de París, se casa este verano con un tío estupendo y estoy muy contenta por ella.
  27. Como vaticiné el año pasado, no hemos visto casi nada a los Sheldon a pesar de su vuelta a los madriles. Mal.
  28. Mi lado oscuro farandulero sigue a pleno rendimiento. En una semana estreno la segunda obra de teatro en el cole de los niños. En función única (menos mal) y con director profesional. A ratos lo paso mal porque me pongo nerviosa pero luego me lo paso genial. Así que supongo que si se tercia el próximo año me vuelvo a embarcar.
  29. Me cambian los gustos, ¿será la edad? Cada vez me gusta más el vinagre y les estoy cogiendo el punto a las alcachofas, que hasta hace poco no me gustaban nada. Supongo que las espinacas seguirán sin gustarme nunca pero ya no me atrevo a asegurar nada. ¡Si hasta le empiezo a ver algo a Robert Downey Jr!
  30. Canas. Ya tengo más canas que pelo mío (empiezo a pensar que me las pone alguien, siguiendo la teoría conspiranoica de ND). Al menos en las zonas más visibles. De vez en cuando manejo la posibilidad de cortarme el pelo y dejarlo que salga a su aire. Luego no tengo valor.
  31. Se me han borrado las manchas de la cara. Lo descubrí por casualidad hablando de la BB cream, a la que voy a poner un monumento.
  32. Cambio de sitio en el trabajo. Sigo haciendo lo mismo pero rodeada de gente diferente. No me acabo de acostumbrar, soy una mujer de rutinas.
  33. Otro reencuentro. Con el Hermano E. No nos veíamos desde junio de 2008 cuando me cambié de trabajo. Fue corto y me quedé con ganas de más. La próxima con ND, que no se conocen y eso hay que arreglarlo. También tiene un blog que recomiendo. Aquí.
  34. C pasó su primera noche en casa de una amiga. Se hace mayor.
  35. No sé si atreverme a decir esto pero creo que me estoy cansando de tuiter. A lo mejor dentro de unos días lo retomo con las ganas de antes pero llevo unos días que no me apetece mucho.
  36. Los correos de los viernes. Los instituicionalizó Bichejo para manternernos al día y hay posibilidades de que durante el año que entra se conviertan en citas los miércoles para despellejar el ¡Hola!. Pero eso está en manos de la Gran Empresa.
Y con esto y un bizcocho acabo. El año que viene serán treinta y siete. Muchas van a ser, que ya me ha costado sacar treinta y seis cosas.

Empezando por los principios

El otro día leí un artículo en Jotdown titulado: Vine a Comala y otras veinte promesas: los mejores inicios de novelas de Manuel de Lorenzo (October_Lee). Es interesante. Como dice el título trata de los mejores inicios de novelas.  El comienzo del libro es lo que nos da las primeras sensaciones y puede dejarnos atrapados en el sitio. Normalmente no pasa. Tampoco es que por leer las primeras líneas y no te gusten vayas a dejarlo abandonado si no te engancha inmediatamente, no, pero hay algunos comienzos que se te quedan grabados y te hacen querer leer más inmediatamente.

En el artículo se mencionan varios inicios con los que estoy de acuerdo, partiendo de que en una lista de veinte inevitablemente se quedarán muchos fuera y que nadie se ha leído todo lo que hay publicado. Ars longa vita brevis. Allí aparecen, por ejemplo, estos comienzos memorables:
  • Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta”. Lolita, Vladimir Nabokov.
  • Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo”. Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
  • Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero”. Si una noche de invierno un viajero, Italo Calvino
  • Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece”. 1984, George Orwell.
  • Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”. Pedro Páramo, Juan Rulfo.
 En los comentarios aparecen otros muchos, por ejemplo este: "No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados" de Corazón tan blanco de Javier Marías. Por supuesto que también está "Llamadme Ismael" de Moby Dick de Herman Melville y muchos otros. Al final el por qué te engancha un libro desde la primera frase es un misterio. Ya digo que hay muchos libros cuya primera frase no es memorable y luego son buenísimos. Y también los habrá en los que pase lo contrario, que empiecen con una buena frase y eso sea lo único que tienen, no recuerdo ninguno así, pero seguro que los hay.

El caso es que estuve pensando sobre comienzos de libros que recordara y no se me vinieron muchos a la cabeza. Por ejemplo, el inicio de la Lotería en Babilonia, de Borges: "Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles. Miren: a mi mano derecha le falta el índice. Miren: por este desgarrón de la capa se ve en mi estómago un tatuaje bermejo: es el segundo símbolo, Beth. Esta letra, en las noches de luna llena, me confiere poder sobre los hombres cuya marca es Ghimel, pero me subordina a los de Aleph, que en las noches sin luna deben obediencia a los Ghimel. En el crepúsculo del alba, en un sótano, he yugulado ante una piedra negra toros sagrados. Durante un año de la luna, he sido declarado invisible: gritaba y no me respondían, robaba el pan y no me decapitaban. He conocido lo que ignoran los griegos: la incertidumbre. En una cámara de bronce, ante el pañuelo silencioso del estrangulador, la esperanza me ha sido fiel; en el río de los deleites, el pánico". También hay comienzos más cortos que también atrapan como "Fue entonces cuando vi el péndulo" del Péndulo de Foucault de Umberto Eco.

También es magnífico el comienzo de los Diarios de Adán y Eva de Mark Twain: "Lunes.- Este animal nuevo, de larga cabellera, está resultando muy entremetido. Siempre merodea en torno mío y me sigue a donde yo voy. Esto me desagrada; no estoy acostumbrado a tener compañía. Debería quedarse con los demás animales. El día está nuboso y sopla viento del Este; creo que tendremos lluvia. ¿Tendremos? ¿Nosotros? ¿De dónde he sacado yo esto de nosotros? Ya caigo. Así es como habla el animal nuevo".

Pero el inicio mejor que yo he leído es el de Yo, el Supremo de Augusto Roa Bastos. El libro es buenísimo, de lo mejor que he leído, tiene una riqueza de lenguaje prácticamente infinita. Es de esos libros que te hacen ver claramente que no merece la pena ser escritor. ¿Para qué si ya existen libros así? Pero me voy por las ramas. Aquí estamos para hablar sobre los comienzos de los libros y es de este es así:

"Yo, el Supremo Dictador de la República Ordeno que al acaecer mi muerte, mi cadáver sea decapitado; la cabeza puesta en una pica por tres días en la Plaza de la República donde se convocará al pueblo al son de las campanas echadas al vuelo.

Todos mis servidores civiles y militares sufrirán pena de horca. Sus cadáveres serán enterrados en potreros de extramuros sin cruz ni marca que memore sus nombres.

Al término del dicho plazo, mando que mis restos sean quemados y las cenizas arrojadas al río..."


¿No os dan ganas de seguir leyendo? A mí sí. ¿Os acordáis vosotros de algún inicio de libro memorable?

La bata

Yo soy de bata y zapatillas. Nada de andar descalza o con calcetines. Me da mucho frío y no me gusta. En invierno calentitas y en verano de dedo pero nunca descalza. Y, sí, soy de esas madres ‘¿qué haces sin zapatillas?’ ‘¿cuántas veces os tengo que decir que no andéis descalzos?’ y cosas similares. Todas igual de inútiles sí.

Pero yo quería hablar de mi bata. Como ya he dicho más veces, soy alta, muy alta. Y durante años sufrí con batas que como mucho llegaban a la mitad de la pantorrilla. Una bata que llega a la mitad de la pantorrilla es un horror estético (¿hay longitud más espantosa para una prenda de ropa? yo creo que no) y también un horror funcional. Una bata tiene que tapar bien. Una bata tiene que envolverte, debes sentir que te arropa y notar su calorcito por todo el cuerpo sin dejar nada al aire. Es más, tiene que tener la longitud suficiente para poderte echar en el sofá, acurrucarte en ella, descalzarte y que te tape los pies sin necesidad de plegar tanto las piernas como si fueras a hacer un ejercicio de escapismo a lo Houdini.

Por desgracia, esto que a mí parece tan obvio no lo es tanto para los fabricantes de batas. ¿Es que ellos no ven películas americanas? ¿no han visto a esas actrices que se levantan y se envuelven en sus batas taaaaan largas y con esa pinta taaaan confortable? Pues no. Yo me pasé años suspirando por una de esas batas. A ver, sé que nunca me levantaré de la cama con un aspecto maravilloso perfectamente maquillada y peinada como por arte de magia, lo sé. Sé que jamás estaré igual de ideal que cuando Audrey / Holly se levanta a abrir la puerta con su antifaz con pestañas. Eso lo sé y no lo voy a pedir pero ya que es imposible ¿es demasiado pedir una bata que te envuelva bien y llegue a los tobillos?

Supongo que durante años debí de dar mucho la lata en mi casa con esta reflexión de todo a cien porque mi madre, la que me estuvo chantajeando todo un verano para que no me viniera a Madrid a estudiar, la misma que, premeditadamente, no hizo el más mínimo intento de enseñarme a cocinar antes de venir (y venía a vivir sola y no sabía ni freír un huevo, literalmente). Esa madre me mandó, en cuanto llegaron los primeros fríos, la bata ideal. Mi bata.

Y sigue conmigo desde ¡el 94! Ha sobrevivido a los años de universidad, a las resacas, a los días de estudio intensivo, dos embarazos, dos bebés, mi reposterexia... Tiene el grosor ideal, abrigadita pero no tan gruesa como para pasar calor con la calefacción puesta. Es bien envolvente y de la longitud adecuada, me tapa los pies cuando me duermo en el sofá pero no arrastra por el suelo. ¡Ah! y es bonita, sin guata, sin lazos y sin tonterías. Yo diría que tiene un punto masculino, y me gusta.

Supongo que mi madre no pensaba cuando me la hizo que hoy seguiría todavía conmigo. Sobre todo porque en mi casa es motivo de grandes risas una bata de mi madre que es la misma con la que la recordamos mi hermano desde pequeños. Y que, aunque ha tenido otras después, siempre reaparece cuando menos te lo esperas. Es más, la última vez la usé yo para el cachondeo general.

Supongo que todo se hereda... hasta el apego a las batas.

¡Ah! y ni os atreváis, un albornoz NO es una bata.

Todo lo que era sólido

"Cómo es que ese ruido no nos atronaba. Qué veíamos, en qué estábamos pensando. Si mi oficio es mirar el mundo para poder contarlo cómo es que no me fijé en lo que sucedía, en lo que tenía delante de los ojos, lo que se publicaba en el periódico que yo compraba y creía leer fielmente cada mañana cuando estaba en España".
Antonio Muñoz Molina. Todo lo que era sólido.

Me he leído rapidísimamente este libro de Antonio Muñoz Molina que me ha dejado Livia. Muñoz Molina es un escritor que me gusta mucho, excepto las novelas. No están mal, pero se me atragantan sus descripciones minuciosas y sus párrafos interminables que hacen que la historia, bajo mi punto de vista, se resienta.

En este caso no es una novela, sino una crónica y una reflexión de esta España en la que estamos y cómo hemos llegado hasta ella. Es un libro buenísimo, desde ya os lo digo. Lúcido, desesperanzado, riguroso, ameno y cortito (250 páginas).

Antonio Muñoz Molina ya estaba obsesionado en La Noche de los Tiempos con el determinar ese momento en el que no hay marcha atrás, en el que el destino se vuelve inevitable y en cómo no nos damos cuenta de lo que está sucediendo hasta que ya es demasiado tarde. En La Noche de los Tiempos el escenario era la guerra civil y en este caso la burbuja financiera, la España del ladrillazo y la crisis en la que estamos.

Es un libro demoledor, aunque tampoco nos cuenta nada que no supiéramos, pero verlo por escrito causa angustia. Al menos a mí. Toda esa España chulesca y despilfarradora, todos los organismos, todo el descontrol que se ha generado en estos casi cuarenta años de democracia. Cómo los políticos han ido neutralizando los controles de presupuestos: "Lo que sin que nadie lo advirtiera o lo denunciara empezó a suceder hacia mediados de los años ochenta es que al mismo tiempo que las instituciones públicas empezaban a disponer de mucho dinero desaparecían los controles efectivos de legalidad de las decisiones políticas. Entre todos los errores de la Transición española que se aireaban tan acusadoramente cuando aún nos estaba permitido el lujo de la obsesión por el pasado, uno de los más graves no lo ha mencionado casi nadie: la incapacidad de crear una administración pública profesional, solvente, atractiva como oportunidad de trabajo y progreso personal, austera, ajena a la política y a los vaivenes electorales, escrupulosamente sujeta a la ley". "Las únicas carreras administrativas que se han hecho en España a lo largo de los últimos treinta años son las de los mediocres arrimados a los partidos que han llegado a ocupar los puestos más altos sin poseer ningún mérito, sin saber nada, sin adquirir a lo largo del tiempo otra habilidad que la de simular que hacen algo o que han aprendido algo. No hay lugar de la administración cultural o de la política o la vida económica que no hayan escalado. Nadie puede calcular el número o el costo total de los puestos que se fueron creando no para cubrir ninguna necesidad racional prevista de antemano sino para dar colocación a parientes más o menos cercanos o pagar favores políticos. Ahora mismo nos hundimos bajo el peso muerto y combinado de su innumerable incompetencia".

Los despropósitos de las fiestas: "Una mezcla del viejo caciquismo español y del reverdecido populismo sudamericano coincidió con los flujos de dinero barato que llegaba de Europa para engendrar una multiplicación fantástica de simulacros y festejos, de despliegues barrocos levantados para durar unas semanas o unos días y celebraciones hipertróficas, algunas rancias y otras recién inventadas, muchas de ellas bárbaras, conservadas no por el apego a la tradición sino por la cruda persistencia del atraso. [...] El carnaval que se había extinguido por aburrimiento o decadencia hacía un siglo se decidía que en realidad había sido proscrito por el franquismo, y que por lo tanto era obligatorio recuperarlo". "En algún momento de aquellos años la cultura dejó de ser algo que una persona adquiría con su esfuerzo personal y se convirtió en el ámbito colectivo en el que se nacía; ya no era un proyecto, sino un destino; una vuelta a la comunidad del origen y no una solitaria emancipación; recluirse en los límites en vez de asomarse al mundo. Una cultura personal se adquiere con mucho tesón y mucho esfuerzo a lo largo de la vida, igual que se adquiere la destreza para tocar un instrumento o hablar un idioma extranjero: una cultura autóctona se posee tan sólo por nacer en ellas".

Sobre las autonomías y la disgregación del espíritu común: "Victimismo y narcisismo son los dos rasgos del nosotros intacto que las clases políticas y sus aduladores y sirvientes intelectuales han levantado en cada comunidad, proscribiendo o dejando al margen no sólo cualquier referencia favorable al marco político común sino casi cualquier noción adulta de ciudadanía. El lugar de nacimiento no es un hecho accidental, sino una marca del destino y un motivo de orgullo. Sin hacer más esfuerzo que el de ser de donde eres ya posees el privilegio de un origen único, que por un lado te ofrece la confortable posibilidad de contarte entre los perseguidos, las víctimas y los héroes sin necesidad de padecer personalmente ningún sufrimiento". "Lo que te falta es porque te lo han quitado ellos, los opresores extranjeros; de lo que va mal son ellos los que tienen la culpa. Ellos quemaban herejes, invadían América, exterminaban a los indios, expoliaban aquellas tierras igual que han expoliado la tuya, eran xenófobos, eran sexistas, practicaban el tráfico de esclavos, carecían de conciencia ecológica, no se cambiaban de ropa interior. Mientras tanto, tu pueblo, que ha amado siempre la paz pero que no ha dudado en levantarse en armas cuando se lo agredía, que ha recibido siempre cordialmente al forastero pero nunca ha perdido ni dejado que se diluyera su idiosincrasia, ha hablado la lengua más antigua del mundo, ha creado las rutas comerciales más civilizadas y prósperas por todo el Mediterráneo, ha pintado las cuevas de Altamira, ha inventado esa maravilla única de comunicación que es el silbo canario, ha forjado las primeras muestras escritas de la lengua castellana, ha cultivado con el mismo éxito las artes, las ciencias, el regadío, los deportes, ha vivido en armonía con la naturaleza, ha levantado la mezquita de Córdoba, la Alhambra, la Sagrada Familia, la catedral de Santiago de Compostela, los monumentos megalíticos de Mallorca, ha sido considerado el más hospitalario de la Tierra, ha mantenido caminos de peregrinación que ya existían antes del imperio romano, ha manifestado siempre un respeto especial por la igualdad de la mujer y quizás hasta por los derechos de las minorías étnicas y sexuales, ha practicado desde muy antiguo formas de vida comunitaria y democrática, ha criado razas de gallinas o de burros o de abejas tan singulares que no existen en ninguna otra parte, y que desde luego no tienen nada que ver con las mediocres razas de gallinas y burros y abejas españolas, ha preservado esas tradiciones que por fortuna siguen vivas todavía, o puede que hayan tenido que ser recuperadas del abandono en que cayeron por culpa de la malevolencia de los ocupantes, danzas, cantos, costumbres, indumentarias, recetas de cocina, carreras de toros, cultos marianos, deportes autóctonos, que por su belleza y su autenticidad no tienen comparación en el mundo".

En fin, me quedan miles de citas que poner. Termino diciendo que la idea que él tiene de una sociedad democrática responsable será imposible que se dé en España, creo yo. Esa mayoría ciudadana informada y crítica con las decisiones del poder no existe en ninguna parte y menos en España. Existe una pequeña parte de la población que sí que entiende las relaciones entre impuestos, déficit, deuda y servicios, pero para la mayoría sigue siendo pan y circo. "Para emitir dictámenes veraces sobre la realidad y más aún para actuar con eficacia sobre ella hace falta un conocimiento lo más preciso que sea posible; y ese conocimiento no puede adquirirse sin una exigente voluntad de saber. Porque la mente humana es propensa al error, a la creencia y a la alucinación colectiva, hace falta un ejercicio constante de la indagación plural y contrastada y de la crítica. En cierta medida la comunidad democrática ha de funcionar como la comunidad científica, a partir de acuerdos básicos sobre la naturaleza de la realidad, sobre la libertad de circulación de las ideas y los protocolos necesarios para comprobar cualquier hipótesis y los resultados de cualquier experimento".

Hay, como es natural, una superioridad moral de la izquierda. Eso es algo que a mí me repatea mucho. Es prácticamente marca de la casa "El País". Ya lo comenté en las memorias de Enric González y en el de Obdulio. Por ejemplo: "Me ha ofendido la proliferación de la basura y la grosería en canales de televisión privada que al fin y al cabo son concesionarios de un espacio público y deberían tener algún tipo de responsabilidad y de autocontrol; pero me ha ofendido más la indulgencia con que toda esa basura era tolerada y aceptada o incluso celebrada por personas en principio cultas y en principio progresistas, que se han dejado seducir por ella o simplemente no se han atrevido a romper con la moda, a correr el riesgo de parecer elitistas, o avinagradas, o aguafiestas". Si eres progresista no aceptas la telebasura, no como si fueras de derechas que entonces ni eres culto ni recto moralmente. Si en esa frase no hubiera puesto progresistas no tendría nada que añadir, pero lo pone porque ese tufillo de superioridad es difícil de percibir cuando eres de los buenos y es difícil no vanagloriarse, incluso inconscientemente. Y yo tengo a Muñoz Molina por uno de los intelectuales más preocupados por entender al otro y no partir de premisas partidistas.

Termino con otra frase suya con la que estoy totalmente de acuerdo: "No son muchos los derechos irrenunciables de verdad, los demasiado valiosos como para dejarlos a merced de la codicia de los intereses privados o de las banderías políticas: la educación, la salud, la seguridad jurídica que ampara el ejercicio de las libertades y de la iniciativa personal".

Un libro muy, muy bueno. Leédlo y pensad.


¿Quién me ha puesto estas canas?

Iba a poner hoy el post de todo lo que era sólido, pero Anniehall me ha convencido para que escriba algo, no menos transcendente y serio, pero, a la vez, algo más alejado de los libros.

No sé si sabéis que yo no tengo canas a pesar de estar bien mediada mi mediana edad. El caso es que esto causa, creo yo, una cierta envidia entre las gentes.

¿Que por qué os cuento esto? Pues porque el otro día fui a cortarme el pelo. Normalmente me corto el pelo en Ávila porque es más barato y cuando los niños eran más pequeños era más fácil dejarlos un rato en casa con los abuelos. Bueno, de hecho, nunca me he cortado el pelo en Madrid donde llevo ya casi 22 años... mira tú qué reflexión tan... reflexiva...

El caso es que para cortarme el pelo tengo que quitarme las gafas y, claro, no veo bien. Y yo creo que la peluquera aprovechó la ocasión para teñirme mis sienes de un antitinte canoso porque cuando me las puse vi todo el pelo que estaba por el suelo y abundaban las hebras plateadas y blanquecinas de las canas. Teniendo en cuenta que YO NO TENGO CANAS, la única posibilidad que se me ocurre para que hayan llegado a mi cabeza es que alguien las haya puesto ahí. Lógico, ¿verdad?

Pues a Anniehall le parece que estoy conspiranoico ¿qué os parece? ¡Conspiranoico yo! Tengo que averiguar quién está detrás de esta conspiración para darme un aire provecto. ¡Yo que sigo siendo un chaval con canas!

Yo creo que Anniehall está en el ajo, además de la peluquera, porque ya no son solo mis sienes plateadas (con tinte, obviamente), sino que cuando dejo pasar un día sin afeitarme me aparecen también pelillos blancos en la barba y eso solo puede ser porque me eche algún producto en el gel de baño o en el agua... ¿oxigenada?

No negaré que las canas pueden dar un cierto atractivo. Ahí mismo está George que sin canas no sería lo mismo. Aunque se empieza por el camino de las canas y se termina en algo más de este tipo que ya no es tan molón:


Así que desde ya te lo digo, Anniehall, deja ya de echarme los específicos que emplees para blanquearme el pelo. Ya es suficiente, porque como sigas por ese camino voy a terminar envejeciendo hacia señora inglesa y no queremos eso, ¿verdad?

Mis páginas mejores

Me he leído este libro de Julio Camba que ya llevaba tiempo queriéndome leer. Camba me encanta, me parece inteligentísimo y divertidísimo. Es una pena que no haya algo parecido a unas obras completas o algo más que los pocos libros que recolpilan algunas de sus columnas.

Para mí es el español que más cerca está de Mark Twain, pero como buen español, con más cinismo y mala leche. Un Mark Twain gallego, vamos.

Supongo que el hecho de que fuera de derechas y de que por lo que parece sus herederos ni se sabe quiénes son debe dificultar el hecho de poder editar y publicar sus trabajos. En este caso, por ejemplo, en el copyright pone que los derechos son de los herederos y que por favor se pongan en contacto con la editorial para cobrarlos. En fin, un lío.

Julio Camba se fue por Europa y América antes y durante la primera guerra mundial y entre las dos guerras. Tiene cierto aire cosmopolita, pero sigue siendo español. Sus columnas son historias completas en pocas palabras (dos o tres páginas) que son una especie de monólogos o de club de la comedia de hace unos cien años. Va preparando el terreno y al final te deja con una sonrisa en la boca o descolocado. Tienen mucha agudeza y hay veces que son agridulces.

Yo os recomendaría que no dejaseis pasar ni un día más sin leer alguna página suya, pero como sé que sois desconfiados os voy a poner algunos párrafos para suscitar vuestro interés:

Por ejemplo, sobre las mujeres inglesas: "Dice un provervio que cuando una inglesa se pone a ser bonita... En cambio, hay que ver cuando una inglesa se pone a ser fea. Yo no he conocido en ninguna parte del mundo mujeres tan bonitas ni mujeres tan feas como las que he conocido aquí. Como esta es una gente muy práctica, cuando se propone una cosa, no para hasta conseguirlo. La inglesa que sale bonita es delicada, ideal y adorable como no lo es mujer bonita de ningún otro país. Pero la inglesa que sale fea, da miedo. Es fea de un modo rotundo, fundamental y definitivo. Parece como si a lo largo de su vida hubiera ido cultivando el horror de su cara y de su cuerpo con un cuidado especialísimo, procurando no omitir ninguno de los detalles de una fealdad perfecta".

Sobre las camas inglesas: "Si las camas inglesas fuesen camas francesas, Inglaterra no sería lo que es. Para juzgar a un pueblo hay que ver su comedor y su alcoba antes que su palacio parlamentario. [...] Por lo que respecta a la alcoba inglesa, de ella se deriva la mitad, por lo menos, de la energía británica. Viendo una alcoba inglesa, se comprende que Inglaterra sea un pueblo activo, que no duerme más que el tiempo necesario para recobrar las fuerzas perdidas durante el día, y un pueblo práctico, que no sueña jamás. En las camas inglesas no hay edredones, ni doseles, ni apenas colchón. No sintiendo verdaderamente sueño, a ningún inglés se le ocurre meterse en la cama. Estando despierto, ninguno permanece en ella".

Sobre Nueva York: "Nueva York no es una ciudad. Es un sistema, una teoría. Para conocer Nueva York no hace falta habitarlo, ni siquiera estudiar una guía que lo describa. Se aprende la teoría, y ya está. Yo no puedo deslumbrar en Nueva York a ningún recién llegado. Todos se manejan aquí lo mismo que el más viejo nuevayorquino. Si encontrándose en la calle 114, por ejemplo, un recién llegado quiere ir a la calle 120, este recién llegado sabe que todo consiste en cruzar seis calles". O: "Por mi parte, yo no creo que en Nueva York nieve más que en Rusia, que en Alemania o que en Suiza, sino que los americanos saben organizar sus nevadas mejor que los suizos, que los alemanes y que los rusos. He visto ya nevar aquí y he observado el partido enorme que esta gente saca de sus nevadas. Lo primero que hacen los americanos en cuanto empieza a caer sobre Nueva York un poco de nieve es interrumpir el tráfico,  y esto basta por sí solo a producir un trastorno formidable en la vida de la gran ciudad. El comercio pierde sumas fabulosas, los accidentes se suceden unos a otros...
Cesa de nevar, y en vez de retirar la nieve que ha quedado sobre las calles, el Municipio las deja en ellas. Y así, nada más que con un ligero esfuerzo administrativo, una nevada de veinticuatro horas que, en cualquier ciudad europea carecería de importancia, llega aquí a adquirir las proporciones de un acontecimiento mundial".

"Usted llega a la estación de Pensilvania y se encuentra en un hall amplio, elegante, silencioso. [...] En todo Nueva York hay prisa menos en la estación de Pensilvania y en la Grand Central Station. Nada de ruido. En todo Nueva York hay ruido, excepto en la Grand Central Station y en la estación de Pensilvania.
Se suele elogiar mucho al arquitecto de la Pensilvania por haber eliminado de ella todos los ruidos y todos los contactos característicos de una estación, pero el truco es bien sencillo: no hay más que meter esos ruidos y esos contactos en el hotel de enfrente. Si la estación de Pensilvania parece un hotel, en cambio el hotel, no solo parece, sino que es, de hecho, una estación. Allí se compran los billetes. Allí se facturan los equipajes. Allí se hacen las despedidas y los recibimientos. Allí se señalan las llegadas y las salidas. [...]
Y cuando usted llega a su cuarto, em el piso quince o veinte, y comienza a abrir la correspondencia que le han entregado, se encuentra usted con una carta de la Dirección, donde esta vaga entidad le dice a usted que, a fin de que no eche usted de menos en el hotel Pensilvania el cariño ni la solicitud de los suyos y se encuentre usted allí como en su propio hogar, le ha puesto una radio en la mesa de noche y una almohadilla sobre la cómoda, en la que encontrará dos botones blancos, dos botones negros, varias agujas con hilo negro y con hilo blanco y un par de imperdibles... Todos los hoteles de mil quinientas habitaciones para arriba suelen adoptar en América esta actitud maternal respecto al viajero, lo que es conmovedor, indudablemente; pero si la Dirección del Pensilvania cree que uno, cuando está en el seno de su familia, se pasa las noches cosiendo botones al son de la radio, ¿no valdría más que le dejase buscar otras diversiones, ahora que se encuentra uno de viaje?".

En fin, podría seguir porque es divertidísimo y cargado de ingenio y agudeza. Es eso que se llama humor inteligente. Ese que todos definimos como el que nos hace reir. Julio Camba lo consigue, al menos en mi caso. Además, el formato columnas hace que se pueda leer una en cuanto se tiene un hueco o que se pueda ir leyendo poco a poco porque no hay una relación entre una y otra.

Yo os lo recomiendo igual que os recomiendo a Twain. Ahora vosotros veréis si me hacéis caso o no. Y, en caso de que me lo hagáis, si me lo agradecéis o no.


Algo va mal

"Si yo no tuviera ninguna idea propia, se las copiaría todas a Judt".
Enric González, aquí.

Bueno, este mes hemos elegido para el Club de Lectura 2.0 este libro de Tony Judt. Bueno, lo ha elegido Bichejo. Y supongo que tendremos para debatir largo y tendido, aunque supongo que discutiremos de todo menos de literatura, creo.

Es el cuarto libro que me leo de Tony Judt y es el que menos me ha gustado. Con diferencia. Yo lo califico como tramposo en algunos aspectos. Deja de lado sus consideraciones académicas y se dedica a indicar lo que no le gusta de la sociedad, principalmente de la americana y de la inglesa, y cómo podrían solucionarse los males del mundo. Según él, todos deberíamos aspirar a vivir en socialdemocracia con un Estado que se encargue de proporcionar bienes y servicios a los ciudadanos y que se preocupe por la igualdad. Pone como ejemplo a Europa (continental) frente a Reino Unido y América donde ha prendido con mayor fuerza el relato neoconservador de que menos Estado es mejor.

Parte confundiendo al lector, y creo que voluntariamente, sobre lo que es un Estado fuerte. Para él, un Estado fuerte es el que gasta mucho, el que se atribuye un montón de responsabilidades y el que se mete en la vida de sus ciudadanos proporcionándoles lo que él cree que es mejor para ellos: "The Scandinavian model followed a more selective but also more ambitious program: its goal, as articulated by the influential Swedish sociologist Gunnar Myrdal, was to institutionalize the state’s responsibility to “protect people against themselves”. Neither Americans nor British had any such ambitions. The idea that it was the state’s business to know what was good for people—while we accept it uncomplainingly in school curriculums and hospital practices—smacked of eugenics and perhaps euthanasia". Con un par. ¿Quién va a saber mejor que el Estado qué es lo que necesitas? ¿Quién mejor que el Estado para saber dónde invertir tu dinero? ¿Quién mejor que el Estado para decidir si puedes o no tener hijos? Porque se va cediendo a los lumbreras que saben lo que es bueno para ti y ¿dónde se para? Podemos hacer como Los del Río y votar sí sin haber leído la constitución. Sobre las bondades de la socialdemocrácia sueca podéis leer algo aquí y aquí.

Un Estado fuerte es aquel que cumple y hace cumplir las leyes y extiende su poder para que los ciudadanos puedan vivir con seguridad. Seguridad jurídica y personal. Un Estado que garantice eso y que persiga y castigue los delitos y tenga una clara separación de poderes es un Estado fuerte. Además debe ser garante de las libertades individuales (el derecho a la vida, a la integridad personal, a la libertad individual, a la libertad de expresión, a la libertad de reunión, a la igualdad ante la ley, derecho a la propiedad). Un Estado no es más fuerte porque financie operaciones de cambio de sexo o porque reparta subvenciones agrícolas. Y desde luego, no es más fuerte por dejar en manos del Estado los criterios de inversión. Aquí tenemos el caso de España en el que no hay poblachón que no tenga su piscina climatizada, su polideportivo de relumbrón y un centro cívico para solaz de los vecinos. Tampoco hay capital de provincia sin aeropuerto y tenemos fantásticas líneas de tren entre Toledo y Albacete que han tenido que cerrarse por falta de pasajeros. El que no podamos pagarlas y el que entre 2001 y 2007 se incrementara el gasto del Estado en 150.000 millones de euros son simples anécdotas. El pueblo es soberano. "Todo lo hicimos por los votos", dirán los políticos. "Nosotros no sabíamos", dirán los ciudadanos.

Por otro lado, también confunde lo que es la anarquía frente a la reducción de impuestos y servicios entregados por el Estado y pone como ejemplo la Europa de entreguerras. Allí el problema fue justamente la falta de seguridad y de defensa de los ciudadanos por parte del Estado, el Estado desapareció, el dinero que recaudaba no servía para nada y la máquina de imprimir billetes se les quedó pequeña por la hiperinflacción. Ese fue el problema, no el que el Estado no pagara la ortodoncia a los niños. De igual manera, en el libro se dice que la falta de Estado lleva hacia la tiranía, pero nuevamente es cuando el Estado deja de ser el Leviatán que definió Hobbes cuando eso sucede y casos al contrario, en los que el Estado lo era todo y, además, tirano los tenemos a cascoporro.

Entonces ¿qué pasa? Pues que todas las partes tienen razón (o al menos parte) que es algo que Judt dejaba claro en todos los otros libros suyos que me he leído y que en este no. Es justo que el Estado provea una serie de servicios cuando lo hace de una manera más eficiente y equitativa que el sector privado, incluso cuando no es tan eficiente. Es justo que garantice una educación con ánimo de excelencia y como herramienta de promoción social, pero ya os hablé aquí de que en el caso de España gastamos más que nadie en educación (en % del PIB) y vamos de culo. Es justo que se encargue de pagar parte de los medicamentos y operaciones (o de todo si así lo elige cada ciudadano) porque uno no elige ponerse enfermo. Es justo que provea un servicio de sanidad. Todo eso con eficiencia porque el dinero público que no es de nadie, es de todos; gente que trabaja todos los días para construirse su vida y a la que se le 'extrae' una parte importante de su sueldo para pagar los servicios del Estado. Pero también es justo que se contemplen posibilidades como el cheque escolar, la reducción de las subvenciones directas, la prohibición de subvención a energías no rentables, la posibilidad de planes de pensiones personales al margen del Estado, y el considerar que tres millones de funcionarios son una pasada. En este gráfico tenéis un esquema de en qué se gastan, a grandes rasgos, nuestros impuestos. Lo que yo considero servicios básicos del Estado son una parte muy pequeña del total. Y hay capítulos como fomento del empleo que cuestan más que el gasto en sanidad (supongo que será solo la parte estatal)...

 En fin, tampoco le echo la culpa a Judt porque su punto de vista tiene bastante que ver con el mío. A todos nos gustaría más vivir en un Estado tipo Suecia que tipo España. Ya hablé hace poco del concepto de libertad de John Stuard Mill y el principal roce entre esa forma de ver la esencia del ser humano y de su vida social y la del libro de Judt es la de que en las cosas que solo le incumben a uno el Estado no tiene que meterse. Ese 'proteger a la gente de ellos mismos' da mucho miedito.

Estoy de acuerdo con él en que las sociedades más igualitarias tienen menos crímenes y hay un ambiente mayor de confianza en el vecino, es más fácil empatizar con alguien que no es ni mucho más rico ni mucho más pobre que tú y también si el nivel formativo y cultural es similar.

Hay cosas que no consigo entender como cuando dice que "Social democrats are characteristically modest —a political quality whose virtues are overestimated. We need to apologize a little less for past shortcomings and speak more assertively of achievements" (los socialdemócratas se caracterizan por la modestia  —una cualidad política cuyas virtudes están sobrevaloradas. Necesitamos disculparnos menos por errores pasados y hablar más convincentemente de los logros). Yo no sé en otros países, pero si en España tomamos al PSOE como ejemplo, tienen que trabajar uno poco más la parte de la modestia y de la disculpa de errores, creo yo.

El libro tiene otras partes que me han gustado más, no voy a decir que no me haya gustado. Me parece interesante y muy ameno de leer y coincidimos en una parte importante de sus percepciones. Por ejemplo, en el que hace falta buena gente para que las cosas funcionen. Que muchas de las cosas que damos por sentado, no son estables ni mucho menos. Que la sociedad requiere de la confrontación de ideas para mejorar y que hay que defender las discrepancias con mayor fuerza que las ideas preponderantes. Al final esas buenas personas, esos dirigentes con ética y con bonhomía que reclama Judt surgen de una sociedad que permite a las buenas personas llegar al poder. En nuestro caso tenemos justo todo lo contrario: una sociedad corrupta que hace que nuestros dirigentes también lo sea. Grandes personas son la consecuencia de una gran sociedad y no al revés; al menos eso creo yo.

Tiene además una parte en la que hace una defensa del ferrocarril que es muy bonita. Creo que voy a hacer un post poniendo lo que tengo subrayado de esa parte.

En fin, que todos los otros libros de Judt me han gustado más, que considero totalmente lícito que defienda la socialdemocracia, faltaría más. No es el tipo de Estado al que aspiro, pero dentro de lo que cabe no está tan mal. También me parece algo tramposillo al decir que menos Estado es más anarquía porque eso pasa cuando quitas los servicios esenciales del Estado como seguridad y justicia, no cuando reduces otros servicios como inversión en nuevas infraestructuras o  todo lo que aparece en el gráfico que os puse antes como actuaciones económicas y actuaciones generales que son un tercio largo del gasto en España.

Tenéis reseñas del mismo libro en los blogs de Carmen, Livia y Bichejo y durante todo el mes estaremos hablando de él en el Club de Lectura 2.0.