Torontontero


Pues otro viajecito. Si antes hablo de los viajes que no son antes me toca hacerme las tourneés. Esta vez he estado en Canadá, en Toronto. Aunque poco, la verdad. Realmente en Toronto, Toronto sólo estuve un día, trabajando y lejos del centro. El resto de los días estuve al lado del aeropuerto.

Han sido días de trabajo y más trabajo. He cambiado mi jornada de verano madrileña de siete horas por maratones de 11 horas sin tiempo casi ni para comer. Se lo toman bastante en serio, la verdad. No sé lo que harán cuando vuelvan a casa después del trabajo, ni tampoco sé si estas jornadas son habituales o eran porque teníamos que entregar, pero el caso es que allí parecen bastante acostumbrados a ese ritmo de trabajo.

No es que me queje. Ya que estoy allí prefiero trabajar a quedarme en un hotel de polígono encerrado y sin coche para poder moverme, como era el caso. Bueno, el jefe sí que tenía coche y nos llevaba y traía a su conveniencia. Ahí también exagero, al que traía y llevaba era a mí porque los demás sí que alquilaron coches. Cosas de ser americanos en América. Yo necesitaba el carné internacional para eso, pero no me lo saqué.

Así que los días eran una sucesión de trabajar, y cenar tomando cervezas. Tampoco ha sido mal plan. La verdad es que he cenado bastante bien. Incluso he tenido ocasión de que me llevaran a un restaurante... de esos de... postín... de esos con señoritas en minifalda y ofreciendo pechuga... estuve acompañado de gerifaltes de mi empresa que entre cuatro, bueno, cuatro y medio, se pimplaron cuatro botellas de vino y luego se fueron fuera a fumar puros. Bastante prototípicos, pero como experiencia me sirvió. ¡Y el atún rojo con wasabi que me tomé estaba buenísimo!

Tuve jet lag tres de las cuatro noches que pasé allí. Sí, todas menos la última para que luego pudiera jetlaguear de vuelta. No estoy yo hecho para los viajes intercontinentales. Lo paso mal. Supongo que a todo el mundo le pasa.

No tuve ocasión de pasear por Toronto o de visitar algún museo o exposición. Eso fue una pena, porque una vez que estás tan lejos a mí me gusta aprovechar para ver algo. Ya me pasó en Bogotá y ahora en Toronto. Voy a ciudades, pero no las visito y eso no me gusta.

Por otro lado he conocido a la gente con la que intercambio correos a diario y eso está bien. Además casi todos son bastante majos. Esperemos que esto siga para adelante y podamos tener la oportunidad de volver a Toronto y quién sabe si incluso la oportunidad de vivir allí. Tiene que ser un sitio para vivir bastante bueno me parece a mí. Veremos y no centrifuguemos.

La foto de torontontero (si no me habéis hecho este chiste mil veces...) que he conseguido es desde el aeropuerto cuando me volvía.

5 comentarios:

  1. Toronto tiene pinta de molar. Todo Canada en general, creo yo.
    A ver si hay suerte y la próxima puedes turistear e ir más relajado, porqie menudo tute ha sido!!
    Salud!

    ResponderEliminar
  2. Pues gracias, Themila. A ver si puede ser, sí. Esto de ir pero como si no... no me gusta.

    ResponderEliminar
  3. Es una pena irse tan lejos y no ver nada, pero si laboralmente te ha compensado, pues vale.

    Lo del jet lag para mí es un mito, la gente me cuenta que lo sufre y tal, pero yo duermo como una ceporrita a la ida, a la vuelta, en el avión y lo que haga falta. Y N ni te cuento.

    ResponderEliminar
  4. Pues sí que debe dar rabia ir a una ciudad lejana y no ver más que el hotel-restaurante-polígono industrial.

    A mí me pasó en el único viaje de trabajo que he hecho en mi vida y me dio rabia y eso que era ligeramente más cerca, pero solo un poco ¿eh? en ...La Coruña (ejem)

    pd. Me ha encantado lo de jetlaguear
    pd2 I'm back
    pd3 Qué rollo

    ResponderEliminar
  5. Pues qué suerte, Bichejo. El jet lag es malísimo.

    Loquemeahorro, bienvenida de nuevo tras las vacaciones. La Coruña y Toronto están más o menos igual de lejos y supongo que dará la misma rabia viajar para ir a un polígono.

    ResponderEliminar