Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre

ND come pispitos mientras lee..."Ay, eso me hace pensar, ¿algún día seré tan afortunada como mi madre y tendré un marido al que despedir casi de madrugada para solo verle de nuevo cuando ya ha oscurecido, volviendo satisfecho de una larga jornada de caza, con las manos llenas de cadáveres aún humeantes de animalillos silvestres y las botas llenas de barro y sangre? ¡No me quiero hacer ilusiones, pero cruzo los dedos!"
Belén Barroso. Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre.

Hoy os voy a hablar de un libro especial. Especial porque es inmensamente divertido y especial porque es de una amiga bloguera que muchos de vosotros conocéis, Loquemeahorro, @Lo_que en tuiter. O, como se hace llamar ahora, Belén Barroso... o eso dice ella...

Loque está empeñada en la dominación mundial y ha decidido empezar por publicar un libro. Puede parecer un camino un tanto heterodoxo (¡cómo quería poner alguna vez esa palabra en alguna entrada!), pero tampoco es tan descabellado. Escribes un libro muy divertido, haces que la gente baje la guardia y entonces ¡zas! les das un buen cogotón y te haces con el dominio mundial. Es un plan maquiavélico (también he conseguido meter maquiavélico en una entrada) y en lo que se refiere a la primera parte es tremendamente efectivo.

Para poneros en antecedentes a los que no conocéis a Edwina os diré que es una joven británica que recibe correspondencia de esta heredera con demasiado tiempo libre en la que le cuenta sus aventuras, pensamientos y maniobras con un único fin, bueno dos: encontrar marido y hablar de ropa y sombreros.

Así que nos trasladamos a esa Inglaterra de Jane Austen en la que seguimos los pasos de esta joven (aunque ya un poco moza vieja dado que tiene diecinueve años) por Pasley Manors y de toda su familia y demás fauna local. Yo tengo especial debilidad por Anémona que es la hija del pastor y por la señora de compañía, miss Peabody. No os quiero contar mucho más porque creo que lo mejor que podéis hacer es leer este libro.

Y, ojo, que esto no lo digo porque la autora haya tenido la enorme gentileza (otra palabra que no sabía cómo meter en un post) de regalarnos a Anniehall y a mí un ejemplar. Puestos a comprar mi insobornable juicio mejor hubiera sido a través del jamón, pero no del malo, sino del ibérico. Lo digo porque Belén escribe muy bien. No es solo que sea extraordinariamente divertida, sino que escribe con una gramática extraordinaria y, si se me permite el atrevimiento, es raro ver a alguien que puntúe como ella. Si lo sé, soy un descarado. Un caballero no debe ni siquiera insinuar que una señorita sabe puntuar correctamente. Para compensar tal atrevimiento diré que hay algún leísmo disperso.

Ya os conté el otro día cómo Jane Austen ocultaba sus escritos cuando venía una visita no fuera a ser que pensaran que era una de esas desahogadas que escribía libros... Pues bien, este libro es un desahogo de principio a fin.

También tengo que advertir que es un tipo de humor que a mí me gusta mucho, pero eso no garantiza que a todos os vaya a pasar lo mismo. Ya sabéis que el humor inteligente es el que nos gusta y este lo es. Por lo menos para mí que soy el que está escribiendo la reseña. Me lo he zampado en cuatro días (y eso que uno se me olvidó el libro en el trabajo por cosas que no vienen a cuenta, pero que no tienen que ver con la amenidad del libro).

Un par de pasajes para que veáis el tono del libro:

"―Y dígame, querida, ¿ya la han presentado en sociedad? ¿Ha acudido ya a algún baile?
Soltó una risita.
―Oh, no, milady. Las hijas de los párrocos no vamos a bailes.
―Entonces, ¿dónde rechazan, con la debida donosura, a sus pretendientes?
―Quien no tiene dote no suele tener pretendientes ―dijo ya sin tanta risa.
―¿De veras? ¿Siempre es así?
―Eso me temo.
―Pues qué casualidad, ¿no?"

"―Sin duda, una señorita que se precie debe ir siempre acompañada de alguien que pueda destruir cualquier conato de diversión en su día a día.
―Veo que estamos de acuerdo, y he pensado que una viuda de escasos recursos como usted conocería a alguna candidata adecuada al puesto. ―Ante el gesto de interrogación (también sabe poner cara de algunos signos más, como los puntos suspensivos y el de punto y coma, pero no le salen tan bien) de Pilgrim, mi madre continuó explicándole―: En fin, yo supongo que las mujeres que están acostumbradas a hacer muchas economías y a arreglarse la ropa de temporadas pasadas de alguna manera se conocen entre sí. ¿No tienen alguna hermandad del remiendo o algo así?
―Ahora que lo pienso, la prima de la hermanastra de mi marido, la que vive en Surrey, conoce el caso de una dama venida a menos, que se dedica a estos menesteres. Verá, sé que fue educada bajo la severa supervisión de su padre, el general retirado Peabody. Un caballero correctísimo que solía ser conocido por todos por imponer la más estricta disciplina a su familia, hasta que...
―Comprendo, hasta que falleció.
―No, hasta que se fugó con una cabaretera parisina gastándose en ella todo cuanto poseían.
―Hija de un general retirado y disoluto... Esta candidata me empieza a interesar.
―Sí, esta señora cumple todos los requisitos habidos y por haber: familia caída en desgracia, falta de belleza física, hecatombes personales sinnúmero, conversación aburrida, pelo difícil... ¡Con decirles que pasó directamente de los once años a cumplir cincuenta!"
En fin, que ya tardáis en abalanzaros hacia la librería porque yo creo que es un libro que merece mucho la pena. Es divertido, entretenido, chispeante (otra palabra que creo que utilizo por primera vez) y que alegra a quien se adentre en sus páginas. Además la edición es muy bonita y está llena de dibujitos de artículos inservibles, cenefas y demás zarandajas.

3 comentarios:

  1. Qué suerte has tenido de poder incluir todas esas palabras raras en tu reseña. No solo me he reído leyendo el libro, sino con todas las reseñas que se están publicando, creo que yo no voy a estar al nivel.

    ResponderEliminar
  2. ¡Caballero, caballero, me va usted a hacer sonrojar!
    Su reseña sí que es chispeante, a la par que elogiosa. Bien es cierto que no me merezco ni una pequeñísima porción de tamañas alabanzas, pero no es necesario que esto salga de esta mesa de whist en la que estamos sentados ahora mismo.

    Reciba mis más expresivo agradecimiento, dentro de lo expresivo que puede llegar a ser un británico de noble cuna, claro.

    pd. La correcta puntuación se la debo a Mónica Serendipia que me auxilió en ese punto, como en tantos otros. Y bueno, como soy laísta, casi me alegro de que solo haya parecido leísta.

    ResponderEliminar
  3. Isa, seguro que sale una reseña divertida porque es un libro muy divertido.

    Loquemeahorro, enhorabuena. Un libro muy divertido. Mucha suerte con él. Y... Esperaremos el siguiente...

    ResponderEliminar