Rituales cotidianos

"Solo los Hitlers de este mundo trabajan de noche; ningún artista honrado lo hace".
W. H. Auden. Citado en el libro Rituales Diarios de Mason Currey.

Me he leído este libro de Mason Currey. Por lo visto empezó siendo un blog sobre hábitos de trabajo de artistas que iba recopilando y que finalmente ha juntado en un libro.

Este libro me lo regaló Anniehall por mi cumpleaños y he tardado bastante poco en leérmelo. No es largo, 235 páginas sin contar las notas, y es bastante entretenido.

El libro nos muestra, según la contraportada, los hábitos de más de ciento sesenta artistas de varias épocas, pero generalmente del siglo XX.

Hay de todo, pero fundamentalmente orden. Va un poco en contra del mito del artista impulsivo y genial que trabaja anárquicamente en raptos de inspiración, aunque también hay alguno de esos. Pero, en general, muestra que el proceso creativo se suele fomentar a través de las rutinas.

Hay artistas de todo tipo, aunque generalmente son escritores y prácticamente todos anglosajones salvo algunos franceses, algún alemán y poco más. No hay ningún hispanohablante. Esa es una de las cosas que echo en falta, que es una visión bastante poco panorámica. Y la otra es que despacha cada autor en unos pocos párrafos; normalmente menos de una página. El más largo no debe llegar a las dos hojas. Hay gran cantidad de artistas, de muchos de ellos no había oído hablar nunca y creo que ha sacrificado la calidad por la cantidad. O más que la calidad la profundidad.

Es un libro muy entretenido si os gusta leer biografías o saber algo más de la faceta personal de los artistas. A mí me ha gustado bastante, aunque me ha dejado con ganas de más.

Hay anécdotas realmente sorprendentes como cuando cuenta que Patricia Highsmith pasó caracoles de contrabando (los tenía como mascotas) a Francia escondidos bajo los senos por la prohibición de importar animales vivos. Como si en Francia no hubiera caracoles... en fin, ahora respeto un poco menos a la señora Highsmith que ha pasado a una cateoría más trastornada que vieja de los gatos a vieja de los caracoles en las tetas...

También me he enterado de que a Igmar Bergman le gustaba ver Dallas lo cual choca con esa imagen del sumum del culturetismo y trascendencia que parecen transmitir sus películas y él mismo.

He descubierto que Jane Austen escribía a escondidas de sus conocidos y visitas. Mientras estaba con su familia escribía, pero si oía que venía alguien escondía los papeles y sacaba un cesto de costura o de ganchillo para disimular. Agatha Christie también se sentía avergonzada de escribir y lo hacía a escondidas y en soledad.

Hay bastante café, alcohol y drogas. Parece que el trabajo de artista es bastante atormentador y lleno de inseguridades que hace que la tentación de usar anfetaminas, alcohol, somníferos o cafeína sea habitual. Por ejemplo, John Cheever describe así un día de trabajo:

"Mi mejor hora es entre las cinco y las seis. Está oscuro. Unos pocos pájaros cantan. Me siento satisfecho y lleno de amor. Mis insatisfacciones comienzan a las siete, cuando la luz llena la habitación. No estoy listo para afrontar el día... es decir, para afrontarlo sobrio. Algunos días me gustaría abalanzarme sobre la despensa y servirme un trago. Recito los ensalmos que grabé hace tres años cuando yo describía al hombre que solo pensaba en botellas. La situación es, entre otras cosas, repetitiva. Las horas entre las siete y las diez, cuando comienzo a beber, son las peores. Podría tomarme un Miltown pero no lo hago [...]. Me gustaría rezar, pero a quién: ¿a un Dios de la escuela dominical, un rey provinciano cuyos ritos y prerrogativas siguen siendo poco claros? Les tengo miedo a los coches, a los aviones, a los barcos, a las serpientes, a los perros callejeros, a las hojas que se caen, a las escaleras de mano y al sonido del viento en la chimenea. Duermo la resaca después de almorzar y muy a menudo me despierto satisfecho una vez más, y lleno de amor, aunque no trabaje. Nadar es el ápice del día, su corazón, y después de eso -está anocheciendo- estoy como una cuba pero sereno. De modo que me duermo y sueño hasta las cinco".
En fin, que es bastante recomendable. A lo mejor hubiera sido una buena lectura para el club, pero si lo hubiéramos elegido no habría sido tan bueno.

Si os interesan estos libros de anécdotas e historias personales y además relacionados con creadores, este libro os gustará mucho.


6 comentarios:

  1. Yo quiero. ¿Por qué estamos siempre (o casi) tan contentos con lo que leemos fuera del club?

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  2. Es para estudiarlo, Bichejo. La verdad es que yo no encuentro explicación más allá del gafe.

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  3. Lo entiendo todo! Lo del alcohol, las drogas duras, la cafeína en cantidades ingentes... menos lo de los caracoles (¿caracoles???) lo entiendo TODO!!

    pd. Y las galletas de chocolate no las menciona?

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  4. Jajaja, Loquemeahorro. Las galletas de chocolate no aparecen, aunque a lo mejor para la segunda parte entran con fuerza...

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