Entre los bosques y el agua


"Transilvania, el Banato de Temesvár, la Gran Llanura, los montes de Tatra, Bukovina, Galitzia, Podolia, Lodomeria, Moravia, Bohemia, Valaquia, Moldavia, Besarabia y, más que nada, los Cárpatos mismos... ¡Cuánto se parecía la geografía de Austria-Hungría y de sus vecinos al mundo ficticio de generaciones pasadas! Se vienen a la mente Graustark, Ruritania, Borduria, Syldavia y una infinidad de reinos imaginarios, usurpados por tiranos y divididos por pugnas por el trono: abundan conjuras, traiciones, herederos en calabozos, facciones palatinas y, junto a ellos, fieros espadachines con monóculo, reinas en torres solitarias, cordilleras apabullantes, espesos bosques, llanuras repletas de caballos medio salvajes, tribus nómadas de gitanos que roban niños de los castillos y los tiñen de jugo de nogal o rondan bajo las almenas y derriten el corazón de las castellanas tocando sus instrumentos de cuerda. Hay nobles locos y amotinados, y también ladrones, híbridos de salteadores y Robin Hoods, interponiéndose a horcajadas en el camino con sus temibles porras de manzano".
Patrick Leigh Fermor. Entre los bosques y el agua.

Pues he seguido leyendo las aventuras del señor Fermor (o Condemor como ha sido bautizado por alguien del club). Me di un paréntesis para leer un par de libros (tres en realidad, pero al próximo del club me niego a llamarlo libro) y he vuelto a enfrascarme en sus vicisitudes. En el mapa de arriba podéis ver un esquema de su viaje, aunque no está muy completo (por ejemplo, recorrió Cluj y parte de Rumanía que ahí no aparece). Lo habíamos dejado en un puente a punto de entrar en Hungría (B en el mapa) y aquí lo acompañamos hasta otra frontera entre Rumanía y Serbia (C arriba).

Esa es la primera cosa: el viaje que prometió que iba a contar en dos libros dura más que eso. Hay un tercero (el último tramo) que también tengo, pero que no sé si ahí llega o no porque se murió antes de terminarlo.

El libro es muy similar al que hemos leído con el club. A mí me ha pasado exactamente lo mismo: me ha gustado mucho, pero hay una parte intermedia que es bastante aburrida en la que empieza a hablar de pueblos y migraciones e idionas y dialectos. Ahí me pierde un poco, pero antes de eso, al principio, y la parte final es maravilloso leer e imaginarlo en los sitios por dónde pasa y la alegría que tiene por estar ahí.

Aquí recorremos Hungría y Rumanía que hasta hace pocos años formaban parte del mismo imperio Austrohúngaro y además Rumanía acababa de ganar la parte de Transilvania a los húngaros como parte del tratado de Trianon al final de la primera guerra mundial.

Hay mucho resentimiento entre unos y otros a los que acusan de todos los males que les han acaecido. Aún así tanto los anfitriones rumanos como húngaros nos muestran un mundo de opulencia campestre ya desaparecido con aristócratas encantadores venidos a menos con el paso del tiempo.

Vemos también que nuestro joven Paddy es también un seductor, o es seducido -que eso nunca se sabe. Así que esos juegos inocentes con las chicas alemanas que nos hacían pensar que era un poco pazguato parece que no lo fueron tanto. De hecho, en el prólogo -que me he leído, como debe hacerse, después de leer el libro- nos dice Jacinto Antón que ya tuvo problemas en el colegio por acostarse con chicas.

En fin, todo lo bueno y malo que se dijo del primero de los libros valdrá para este segundo y supongo que para el tercero. Me han entrado ganas de saber más de este señor y supongo que me leeré el tercer libro de su viaje y a lo mejor me apunto la biografía suya que hay publicada en español.

Algún otro fragmento:
"Lo que habíamos venido a ver eran los restos del asombroso puente de Trajano, el más grande de todo el Imperio Romano. Su constructor, Apolodoro de Damasco, fue un griego de Siria, y dos inmensos raigones de su mampostería de conglomerado seguían cortando el paso de las aguas en el lado rumano. (Un tercero se erigía fuera del río, en una vega de la ribera serbia.) Pasaban vencejos rozando el agua, mientras unos halcones patirrojos se cernían alrededor de estos solitarios supervivientes de los veinte inmensos estribos que en su día se habían elevado como husos altísimos, soportando el peso de una estructura de arcos de madera de casi dos kilómetros de longitud".

"Mucho antes habían llegado a nuestro valle noticias alarmantes del exterior. En mitad de la noche, Hitler, Goering y Himmler habían acorralado y asesinado a muchos de sus colaboradores y a un buen número (tal vez varios cientos) de soldados rasos de las SA. Nadie sabía interpretar estos sangrientos augurios, pero causaron consternación y durante uno o dos días apenas se hablaba de otra cosa. Después la cuestión pasó al olvido, sofocada por el calor y la pesantez del estío".
Una de las mejores cosas del libro y por lo que me alegro mucho de haberlo leído es que te da una sensación de desarrollo personal y de maduración a través del viaje de manera que vas viendo cómo el protagonista se hace hombre a lo largo del viaje.

En fin, una lectura muy recomendable para gente como yo. Otros no opinarán lo mismo.


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