A falta de una, dos

Hoy me voy a comer con mis compañeros de trabajo en la primera de una serie de dos comidas que continuará mañana. Puede parecer excesivo y seguro que lo es, pero yo no soy de piedra. No he querido podido resistirme.

Como mi vida social es similar a la de una ameba he decidido aprovechar. Hay dos turnos porque unos no podían un día y otros el otro. Aunque no soy el único que se apunta a los dos turnos, somos cuatro o cinco.

Hoy nos vamos a un gallego en Usera que es espectacular en cantidad y espectacularmente barato (dentro de un orden, claro). Hemos ido un par de veces a un gallego que está cerca de la calle Fuencarral y se llama ribeira do miño o algo así (seguramente NáN lo conozca porque está por su barrio) y que está bien, pero este nuevo está mejor, aunque hay que darse el paseo hasta allí, pero el esfuerzo merece la pena. La página web es esta y dicen cosas como :"El estilo de antaño sigue permaneciendo intacto a través de los años, entendido como un perfecto trinomio, entre productos de la tierra gallega de 1ª calidad, cantidades ingentes de comida perfectamente cocinados, y sobre todo, un excelente y cercano servicio al cliente". Así que dentro de unas horas le estaré dando al pulpo, a los berberechos, a los langostinos y a la cerveza. Yo soy mucho más de cerveza que de vino. Al menos para comer. El vino me da ciertos sofocos, aunque reconozco que el vino es una buena cosa. Pero yo prefiero jarrearme bien a cervezas, en fin, soy así.

Mañana nos vamos a la Panza es Primero que es un clásico de nuestras comidas navideñas. Ya hemos ido varias veces. Hemos ido a la de la calle Segovia, a la de Chueca y a la de Santa Engracia, que es a la que volveremos mañana porque es la que más cerca está de nuestro trabajo. Perdón a los que no son de Madrid, pero puede ser un pasatiempo meterse en google maps e investigar o, simplemente, pasar de calles y barrios, que es otra opción.

La Panza está muy bien, aunque con el tiempo han ido subiendo los precios y aligerando los platos, pero vamos a un menú cerrado por 36 euros todo lo que puedas comer y todo lo que puedas beber (yo me decantaré por la Pacífico hasta que se acabe la que tengan fría). Recomiendo también el helado de mango con tequila que me encanta. El único pero es la racanería con las tortillas que tienen que hace que haya un montón de tiempos muertos.

En el trabajo cada vez somos menos, cosas de la crisis, pero bastante bien avenidos. Nos llevamos perfectamente, cada uno con sus cosas (hay que tener en cuenta que a los más jóvenes les saco más de diez años), pero hay un ambiente muy bueno y nos lo pasamos bastante bien. Además los jefes nunca aparecen lo cual es un detalle por su parte. Bueno, hubo un año que sí que hubo comida institucional pagada por la empresa y discursos y cosas de esas, pero aunque seguramente les costó un dinero, no nos lo pasamos tan bien.

En otras ocasiones éramos unos 20 - 25 y en esta ocasión no paseremos de 10. Así está el patio, aunque hay que decir que a ninguno se le ha echado. En nuestro trabajo es normal que entre gente, esté dos, tres, cuatro años y luego se vayan a otra empresa. Lo que se ha hecho es no contratar a gente nueva e ir dejando salir por el otro lado. Una pena, pero así es la vida. No pretendo tener siempre a los mismos compañeros, pero de los que tengo y he tenido no puedo quejarme. En fin, aunque suene a tópico, puede ser verdad eso de que siempre son los mejores los que se van. Hoy les echaremos un poco de menos, pero hacerlo entre pulpo, pimientos y cerveza lo hace más llevadero. Ya os diré si sobrevivo o no. Bueno, realmente sólo os lo diré si sobrevivo...

12 comentarios:

  1. Más te vale sobrevivir. Hoy. Y mañana. He dicho

    ResponderEliminar
  2. Bueno, si lo dices así con ese cariño... no me queda otro remedio.

    De momento me voy.

    ResponderEliminar
  3. Es decir que se va usted, amebamente hablando, de fagocitosis de empresa.

    ResponderEliminar
  4. Sólo con ver la ración de pulpo a la gallega que ilustra la entrada, dan ganas de que siempre sea Navidad.

    Y yo, como tú, prefiero la cerveza (sin hacer ascos al vino, sólo faltaría)

    Que aproveche y como dice Anniehall, más te vale sobrevivir.

    ResponderEliminar
  5. Ostris, cerveza pudiendo tomar un buen vino. hay gente pa tó.

    Conozco el que dices de al lado de Fuenca. Ideal para ir al baño después de unas cuantas queimadas y quedarte apoyado en la pared sin avanzar ni retroceder, ¡cosas de los gallegos!

    Disfruta, compadre.

    ResponderEliminar
  6. Sobrevive, sobrevive!!!
    Y vuelve a sobrevivir!!!!
    Yo tengo mi prueba de fuego el 30,31 y 1. Este año nuestra habitual cena de fabada y chuletón se nos ha retrasado, a ver cómo lo hago, puf

    ResponderEliminar
  7. Ya he vuelto y disfrutado. Además he conocido el mejor ñocal de gintónics de Madrid de los que he conocido. Está en la calle del olvido cerca de Manuel Usera. ES-PEC-TA-CU-LAR. Me he tomado cuatro gintónics. Dos de geranium, uno de Magellan y otro de Martin Miller's impresionantes. Copa de balón llena de hielo picado que desechan antes de echarte la ginebra. Fever Tree de varios tipos (incluso una tónica con limón). Copazos con cítricos, con manzana, sin nada... puff tengo que volver. (Quien quiera apuntarse está invitado a la primera)

    ResponderEliminar
  8. lo de ñocal ha sido efecto del alcohol, que habla por mí, perdón

    ResponderEliminar
  9. ¿El bar de los gin-tonics es epectacular y se llama el chipirón?

    ResponderEliminar
  10. Así es, pseudosocióloga. El sitio es muy pequeñito y la decoración daría para un post, pero ponen unos gintónics de quitarse el sombrero. Por cierto, la calle es Marcelo Usera y no Manuel. El alcohol, que es muy malo.

    ResponderEliminar