Escalofríos en París

Ya estoy otra vez de vuelta de la Ciudad de la Luz. En este caso de la luz y del helor. Ya las previsiones indicaban que iba a hacer un frío del bueno. Ya sabéis que yo desde que me he amadrileñado soporto bastante mal el frío... y el calor. En vez de un hombre de nuestro tiempo soy un hombre de entretiempo. Me llevé el abrigo bueno y unos guantes, pero se me olvidó el gorro y tuve que comprarme uno en cuanto salí del metro. Se me pusieron las orejas rojas. Busqué en un C&A en Montparnasse, pero todos los gorros eran idénticos a los del cazador de bugs bunny, y yo seguía teniendo dignidad, frío y dignidad. En ese momento mi concepto estético aún dominaba al afán de tener las orejas calentitas. Una vez en el exterior, estuve considerando volver a por uno de esos horrores, y entré en un H&M con intención de salir tocado de allí, incluso aunque parecierá un leñador de Nueva Columbia. No hizo falta llegar a eso y me compré un gorro que era llevable, arranqué la etiqueta y me lo puse.

Visto el panorama me abstuve de pedirle a Carmen su contacto motorista, porque no me veía en moto a diez grados bajo cero... llamadme cobarde....

Era muy pronto y no me iban a dejar registrarme en el hotel, así que estuve paseando maleta en mano como alma en pena hasta que me fui para el hotel decidido a suplicar para que me dejaran al menos deshacer la maleta para que no se me arrugaran las camisas. Les debí dar pena y me dejaron. La habitación olía a desinfectante como si lo regalaran y tuve que abrir la ventana a riesgo de congelarme.

La reunión fue un rollo. No hice mi presentación, por nuestro stand no pasó ni el quico y a las 'breakout sessions vinieron dos personas, una a cada una. Así que puede considerarse como un completo fracaso, pero es una de esas cosas a las que tienes que ir, por ese lado, pues una cosa más hecha. Aproveché para conocer a algunos de los nuevos compañeros de Eliahh y en especial al Wurstmeister. Un tío majo.

Cenamos con otros colegas del proyecto en un restaurante que estaba bien, un poco caro, pero rico. El jamón que nos pusieron era bastante malo, es mejor el de sobre de aquí. Por otro lado nos pusierón un foie bastante bueno. Yo me pedí un estofado con salsa de pimientos que estaba excelente, aunque me arrepentí una vez acostado. No tengo yo un estómago muy de pimientos...

Al salir hacía un frío que llegué tiritando al hotel.


Os pongo una imagen del cartel de sitios reservados en el tren. Estos franceses son gente de orden, unas reglas tan estrictas para establecer quién tiene derecho y en qué orden a sentarse ahí da la impresión de que es porque se lo toman en serio. En España ni tenemos gradación al respecto ni se respetan esos carteles.

Mi jefe, como es habitual, me hizo su maniobra evasiva y me dijo que él se quedaba en el stand y cuando volví no estaba. Volvió cuando ya se había terminado la reunión con una gran excusa y es que se había ido a la estación de Saint Lazare a ver acoplamientos automáticos de composiciones... En fin, también el día anterior me había dicho que no había podido ir al entierro porque estaba fuera en otra ciudad, que esa misma tarde había viajado a París para una reunión de otro proyecto y había vuelto a Madrid y al día siguiente otra vez, esta vez para la reunión que teníamos. ¿Os resulta verosímil? Es que estamos en un nivel de absurdez que hace difícil no carcajearse delante de él. Otro día os contaré lo de ELLOS (si habéis visto una mente maravillosa os podéis hacer una idea de qué va el asunto...). Además, yo, que soy medio tonto, no me negué cuando me dijo que le llevara un libro de los que repartían en mi maleta porque en la suya no le cabía y fui cargando con él toda la santa tarde. Sí, soy del género bobo.

En fin, que él se fue y yo me quedé hasta las 9 de la noche. Inopinadamente el avión salió a la hora y llegó antes de tiempo. Aún así hasta pasadas las 11 de la noche no llegué a casa. Exhausto, la verdad.

Siempre nos quedará París...

10 comentarios:

  1. París... Que ciudad tan maravillosa... Que suerte!!!!

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  2. Tu jefe es un maestro del engaño, en el fondo ahora lo valoro porque el que mi nuevo jefe no haya aparecido en mis dos primeros días ni hubiera hecho ninguno de mis papeles/permisos ha dejado sorprendidos a todos mis Kollegen... menos a mí, que no esperaba menos ;)
    Eso sí, miedo tengo de lo que me diga el Wurstmeister el lunes...
    Ah, y no se te vuelva a ocurrir salir a esa temperatura sin gorro, con dignidad o sin ella, a esos grados el frío QUEMA. True story!

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  3. Bueno, Mara, es maravillosa, sí, pero yo la mayoría de las veces he ido por trabajo y ahí ya es algo distinto...

    Eliahh, es que el gorro que me compré con @Dr_Fiestas no lo encontré...

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  4. "En vez de un hombre de nuestro tiempo soy un hombre de entretiempo", MUY EPIC.

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  5. Sí, me hizo gracia cuando lo escribí y es totalmente cierto.

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  6. Uff que de detalles: un día de estos tu jefe te va a pillar, y no creo que aprecie tu prosa.

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  7. Por supuesto, Juanjo, es mi contador de calorías. Te lo recomiendo.

    Hermano E., puede ser, puede ser, lo retocaré un poco para quitar detalles. Gracias.

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  8. Pedir jamón en Paris...en fin, como pedir del húngaro en Segovia.
    Y digo yo...entre mutilados....¿cómo saben cual es el de guerra, que tiene prioridad, o el civil?¿llevan una chapa?.

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  9. He de decir que no soy yo el que organicé la comida, no tuve nada que ver con los entrantes, había otros (prácticamente todos) que mandaban más que yo, que me limité a comer lo que me ponían...

    Respecto a qué mutilado va primero es el de guerra, supongo que tendrá algo que lo acredite... En caso de que haya más de cuatro mutilados para los cuatro asientos, pues ya no sé...

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