Notes from a small island

Me he terminado de leer este libro de Bill Bryson que me regaló esa bloguera salerosa que es Bichejo. Me lo trajo de su último viaje a Nueva York y yo me lo he leído con un poco de retraso, pero con mucho provecho.

Decir Bill Bryson es decir amenidad, risas e información. Al menos en mi caso es así. El libro es un viaje por Gran Bretaña que le proponen hacer los de la editorial. Es un libro de viajes que mezcla su viaje actual con otros más antiguos, como cuando llegó por primera vez a Dover y tuvo que dormir al raso o como cuando trabajó como celador en un hospital y fue al hospital de al lado a por algún fármaco y conoció a la que es su esposa.

El viaje lo hace en transporte público salvo cuando no es posible. Se queja bastante de la desinversión de la era Thatcher y el cierre de líneas y dice que no todo en la vida tiene por qué ser rentable. No le falta razón. Por ejemplo en España no hay ni una sola línea de tren urbano, interurbano, regional o de larga distancia que sea rentable. Entendiendo por rentable que de más dinero del que cuesta sin tener en cuenta el coste de la infraestructura, su amortización y mantenimiento. Supongo que en algún punto intermedio estará la virtud, aunque vete tú a saber...

En fin, que me voy por las ramas y tampoco quiero hablar de cosas tristes. Este es un libro muy divertido y entretenido. Para mí la pena es lo poco que conozco de Gran Bretaña. Sólo he estado en Londres, en Birmingham, he pasado por Bath y Stonehenge y estuve un par de días en Glasgow. Así que casi todas las cosas que me cuenta me suenan a chino, pero me hace, y esta es la prueba del algodón de un libro de viajes, querer ir allí a conocer esos sitios. Quiero ir a conocer la catedral de Durham, quiero ir a Blackpool a ver cómo es posible que tanta gente vaya allí de veraneo. Quiero ir al norte de Escocia (bueno, al sur también, que como ya he dicho sólo estuve dos días en Glasgow y de reunión). Quiero ir a Liverpool...

He doblado un montón de esquinitas y sigo flipando con los libros de bolsillo americanos e ingleses que se abren perfectamente y no tienes riesgo de que se te deshoje como no vayas con cuidado al leerlos.

Hay partes divertidísimas como esta en la que habla de cómo el pueblo inglés sería el ideal para implantar el comunismo (la traducción es mía, perdón):

"Siempre me ha parecido desafortunado -desde un punto de vista global- que un experimento tan importante en organización social se dejara en manos de los rusos cuando los británicos podrían haberlo gestionado mucho mejor. Todas las cosas que son necesarias para la exitosa implementación de un sistema socialista estricto son, después de todo, algo natural para los británicos. Pra empezar, les gusta la escasez. Son magníficos en ayudarse mutuamente, particularmente frente a la adversidad, frente a un bien común. Harían cola pacientemente durante períodos indefinidos y aceptarían con extraña fortaleza la imposición de dietas de racionamiento blandas y carencias repentinas de productos básicos, como puede saber cualquiera que haya buscado pan en un supermercado un sábado por la tarde. Se sienten cómodos frente a una burocrácia sin rostro y, como evidenció la señora Thatcher, son tolerantes a las dictaduras. Esperarían sin quejarse durante años por una operación o por la entrega de un electrodoméstico. Tienen un talento natural para hacer chistes excelentes y encubiertos acerca de la autoridad sin siquiera desafiarla y sienten una satisfacción absoluta del hecho de ver caer a los ricos y poderosos. Casi todos los que tienen más de 25 años ya visten actualmente como alemanes del Este. Las condiciones, resumiendo, son perfectas." (Hay que tener en cuenta que el libro se escribió antes de la caída del muro)

Así tiene también consideraciones sobre la comida china: "¿Soy yo el único que cree que es extraño que gente con el suficiente ingenio como para inventar el papel, la pólvora, las cometas y un gran número de objetos útiles, y que tienen una rica historia que se extiende durante más de tres mil años, no ha llegado todavía a la conclusión de que un par de agujas de punto no es forma de capturar la comida?"

Sobre el ser inglés: "Hay una serie de cosas que solo puedes apreciar si eres inglés, o al menos más viejo que yo, o seguramente ambas: la música skiffle, saleros con un solo agujero, Marmite (un extraccto de levadura comestible con las propiedades visuales de un lubricante industrial), Gracie fields cantando "Sally", George Formby haciendo cualquier cosa, ventas de cosas usadas, hacer bocadillos con pan que tú mismo has cortado, auténtico té con leche, repollo hervido, la creencia de que el cableado de una casa es un tema interesante sobre el que conversar, trenes de vapor, tostadas hechas en hornillos de gas, pensar que ir a escoger el papel de pared con tu pareja constituye una salida al exterior suficientemente divertida, vino hecho de cosas distintas a la uva, dormitorios y baños sin calefacción, erigir cortavientos en una playa (¿por qué, dios santo, estás allí si necesitas un corta vientos?), y el cricket."

Sobre su torpeza: "me quedé dormido con las gafas puestas y me desperté a una hora indeterminada para encontrarme la pantalla de la televisión emitiendo una frenética y ruidosa tormenta. Me levanté a apagarla, di un fuerte traspiés sobre un objeto tirado en el suelo y conseguí realizar el interesante número de apagar la televisión con mi cabeza. Con la curiosidad de saber como lo había conseguido, en caso de que quisiera incluirlo en un número festivo, descubrí que el objeto que había era mi bastón, que después de todo no lo había extraviado en Newmarket, sino en el suelo de la habitación, aparcado entre una silla y la pata de la cama.
Pues mira qué bien, pensé y, rellenando mis narices con dos papeles como colmillos de morsa para parar la hemorragia, me metí pesadamente de nuevo en la cama."

Sobre Bradford (según leía no me daban ganas de visitarla): "El papel de Bradford en la vida es conseguir que cualquier otro sitio del mundo en comparación parezca mejor, y esto lo hace muy bien."

Sobre las mujeres y las compras: "Comprar no es, bajo mi punto de vista, algo que hombres y mujeres deban hacer juntos dado que todo lo que los hombres quieren hacer es comprar algo ruidoso como un taladro y volver a casa para poder jugar con él, mientras que las mujeres no están contentas hasta que han visto prácticamente todo lo que hay en la ciudad y han tocado al menos mil quinientas texturas diferentes. ¿Soy yo el único que se asombra por esta extraña compulsión de las mujeres respecto a tocar cosas en las tiendas? Yo he visto muchas veces a mi mujer desviarse veinte o treinta yardas de su camino solo para tocar algo -un jersey de mohair o una chaqueta de terciopelo o algo."

Sobre las sociedades protectoras de animales: "Cerca de allí me encontré con el cuartel general de una organización llamada la liga de protección de gatos de Ludlow y su distrito que me intrigó. ¿Qué harían, me pregunté, las gentes de Ludlow a sus gatos que requiriera la creación de una agencia de protección especial? [...] No hay prácticamente nada, aparte tal vez de una fe conmovedora en la fiabilidad de la previsión del tiempo y la querencia universal en hacer chistes con la palabra "culo", que me haga sentirme más extranjero que la actitud nacional hacia los animales. ¿Sabíais que la asociación nacional para la protección de los niños se fundó sesenta años después que la sociedad real para la protección de los animales y como una filial de la misma? (Sí, es correcto. La monarquía está encantada de asociarse con la protección de animales, pero aparentemente no con la de los niños)."

En fin, si estos párrafos os han parecido divertidos os animo a que leáis el libro. Si no, pues no lo hagáis. Allá cada uno con su tiempo y sus lecturas. Ahora estoy con el nuevo libro de Javier Reverte que es una de mis debilidades. Además vuelve de nuevo a África, que para mí es algo apasionante. Yo seguramente no sería capaz de hacer esos viajes y vería muchas más cosas negativas que él, seguro. De momento tengo suficiente con leer sus aventuras y las de otras personas que pasaron por esos lugares tan magníficos. Ya os lo contaré, no seáis impacientes!


16 comentarios:

  1. Tienes que leer " En las antípodas" y " Menuda América"..te van a gustar también.

    " He doblado un montón de esquinitas"...No hay más preguntas.

    Ja

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  2. Es lo malo que tiene no tenerlo en ebook y la influencia de las malas compañías, que me toca, con gran dolor de mi corazón, doblar esquinitas.

    Por cierto, el otro día reconocí otro drawback de los ebooks en tu post de el blog, el blog, el blog...

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  3. Que cuando el libro tiene ilustraciones a color no puedes verlas más que en blanco y negro...

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  4. Me alegro de que te haya gustado. Es el próximo libro que me vas a prestar, que lo sepas.

    Salerosa?? Lloro de risa.

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  5. Ya sabía yo que te ibas a reír... XD

    Gracias por el regalo y aquí lo tienes a tu disposición!

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  6. Salerosa es un piropo muy de mediana edad. De quien lo recibe digo.

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    1. Mira que eres mala!! Y de eso nada...salerosa es muy de niña repipi. Yo me veo como Marisol...

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  7. Es genial Bryson. Me encanta el trozo donde describe lo imperturbable de los ingleses: cuenta q cuando vas conduciendo (en la campiña, claramente, en Londinium es más agresivo, auqnue menos q en cualquier sitio al sur), te ceden el paso, y entonces tú has de levantar el dedido q está en la mano q sujeta la parte superior del volante a modo de agradecimiento, sin mover un solo músculo de tu cara. Os aseguro q fuera de Londinium a veces se pasa un rato pq todo el mundo está cediendo el paso a todo el mundo. Lovely. :)

    di

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  8. Yo no he tenido muchas experiencias al volante en Inglaterra, pero mi hermana estuvo 5 años en Birmingham y se exasperaba con la paciencia y tranquilidad de los ingleses al volante.

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  9. Me encantan las citas que has puesto. Tiene una pinta estupenda.

    Lo que dice Di me sorprendió mucho a mí, en una ocasión que cogí un coche por Bath. Recuerdo aquellas rotondas, en donde yo me paraba para aclararme para ver por dónde vendría los coches, y nadie me pitaba, al contrario. Me encantó.

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  10. Pues, Carmen, si quieres lo tengo en ebook también...

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  11. ¡Justo me lo estoy leyendo ahora! voy un poco lenta, porque me lo estoy leyendo en inglés y emplea una cantidad ingente de vocabulario distinto (cosa que está muy bien, entiéndeme, pero cuando aún eres parda como yo leyendo en inglés pues cuesta un poco más). Me río un montón con él.

    Reverte es maravilloso y hace que te enamores de sitios en los que nunca has estado. Después de leer El Sueño de África me prometí que algún día iría a Tanzania y Zanzíbar.

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  12. Sí, la verdad es que leer en inglés ralentiza mucho, pero también te llevas ganado que aprendes el doble!

    Si te gustó el Sueño de África este también te gustará porque también es por Kenia y Tanzania.

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  13. El otro día en un curso que tuve decía el ponente (de mi empresa). Bueno, como todos sabemos, una de las características del transporte de viajeros urbano por ferrocarril es que no es rentable ni se pretende que lo sea. Es un gasto público, una inversión, para mejorar la movilidad de la población, pero que ha de pagarse con impuestos, como la sanidad o la educación.
    Y no te creas que algún germano pestañeó o algo.
    Lo que nos queda por aprender (o aceptar).

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  14. Es que imagínate lo que sería si cogieras el metro a las 12 de la noche y fuera vacío... ¿Qué costaría? Seguramente mucho más que coger 1000 taxis. Yo no pido rentabilidad ahí, pero a lo mejor sí en hora punta...

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