Patriotas de la Muerte

Me acabo de terminar de leer este libro de Fernando Reinares. La existencia de este libro la conocí en un viaje de retorno de Ávila a Madrid. Normalmente nos ponemos en marcha después de comer y los niños se duermen en el coche mientras volvemos. A las tres de la tarde empieza un programa en rne que se llama Siluetas y está presentado por Manuel Ventero. Es un programa que nos gusta mucho y en el que se entrevista a gente por lo general bastante interesante.

Ese día entrevistaba a Fernando Reinares que es un experto en terrorismo y que se ha entrevistado con decenas de terroristas de ETA para la realización de este libro. El libro es interesantísimo porque trata de encontrar las causas tanto al proceso de reclutamiento de terroristas como al proceso de abandono o distanciamiento de la banda y yo creo que lo hace de una manera bastante objetiva, no entrando a juzgar las opiniones o experiencias de los terroristas.

Por supuesto que es un libro duro, pero yo creo que necesario. Yo me lo compré en Amazon en versión digital por dos euros y pico frente a los dieciséis y pico que cuesta en papel. Un precio más que razonable y que poco a poco va llegando al mundo de los ebooks españoles...

Como he dicho anteriormente, el libro se basa en las entrevistas realizadas a más de 50 etarras (estos son los que ha incluido en el libro, pero ha entrevistado a más que ha dejado fuera) y en la lectura de los sumarios de los juicios celebrados en la Audiencia Nacional. Fue en uno de estos sumarios donde estaba escrito a boli en el margen la frase "Patriotas de la muerte" que da nombre al libro.

Lo primero que llama la atención, aunque es de lo último que se cuenta en el libro es que prácticamente ninguno está arrepentido de haber pertenecido a ETA: "Sea como fuere, si arrepentimiento es pesar de haber hecho algo, entre los antiguos militantes de ETA entrevistados para la elaboración de este libro no había ninguno que estuviese arrepentido de haberlo sido. A finales de 2010, los arrepentidos de haber formado parte de los patriotas de la muerte, al margen de la manera en que salieron de aquella banda armada, constituían una minoría entre numéricamente exigua y estadísticamente insignificante". Hay muy pocos, por no decir solo uno de los entrevistados que se arrepienten de lo que han hecho, de las vidas que han quitado.

Así, el retrato robot que nos queda es básicamente que "lo que la mayoría de cuantos un día optaron por incorporarse a ETA ha compartido es, para empezar, su condición de jóvenes, varones por lo común apenas veinteañeros cuando no adolescentes en el momento de ser reclutados. La mitad de ellos nacidos en Guipúzcoa. Otros rasgos de su perfil sociológico, como se ha puesto de manifiesto en el capítulo primero de este libro, permiten constatar a lo largo del tiempo una inversión, de tal modo que quienes ingresaron en la banda armada a partir de mediada la década de los ochenta muestran progresivamente características propias de los extremistas neonazis o anarquistas, pero en cualquier caso antisistema, existentes en otros países de nuestro mismo entorno europeo". "Pero quienes han militado en ETA han compartido, además, su condición de nacionalistas vascos. Antes de ser reclutados por la organización terrorista, habían hecho suyas las ideas esenciales de un nacionalismo de carácter étnico y excluyente, que niega la pluralidad constitutiva del País Vasco y enfatiza pretendidos derechos colectivos en detrimento de derechos humanos individuales. Un nacionalismo incompatible con valores democráticos, proclive a la intolerancia y a la justificación de la violencia".

El retrato también incluye llegar al convencimiento "de que la violencia era útil para conseguir propósitos políticos y, en concreto, el de la independencia" y que "para aceptar el reclutamiento muchos necesitaron percibir fundadas expectativas de éxito, confianza en que ETA disponía de los recursos y el apoyo popular necesarios para lograr todos o buena parte de sus fines". También es importante la presencia del santuario francés: "no pocos de quienes accedieron a incorporarse a la organización terrorista hubiesen renunciado a hacerlo en ausencia del santuario francés, cuya existencia hasta bien entrados los años ochenta redujo considerablemente los riesgos y costes percibidos en la militancia. Por otra parte, el prestigio social conferido a los etarras en ámbitos nada restringidos de la población vasca supuso un estímulo muy importante".

Sin embargo la mayor causa "son los sentimientos de odio los que ocupan un lugar central entre las motivaciones de los etarras. Odio a España y a lo español que procedió inicialmente tanto de la doctrina sabiniana como de haber experimentado una represión policial excesiva bajo el régimen autoritario y también durante la transición". También la definición como vasco que otorgaba estar en ETA. Así se integraron muchos emigrantes que veían la ocasión de proclamarse ante los demás como vascos.

Y termina diciendo que "lo habitual es que sus antiguos pistoleros asuman la opción que en su día tomaron, den por bueno lo que hicieron e incluso algunos lamenten no haber podido hacer más. Hasta hoy, salvo muy contadas excepciones, quienes a lo largo de más de cuarenta años han dejado atrás la militancia en ETA, no son terroristas arrepentidos".

Es algo bastante desolador, la verdad. Hay algo que querría señalar, que puede que no sea relevante, pero que a mí me ha impresionado mucho y es el casi analfabetismo (al menos en castellano, supongo que en euskera estarán más puestos) que tienen casi todos los entrevistados. La forma de expresarse en las transcripciones son lamentables y algún fragmento de alguna carta como el que os pongo a continuación:

"Bueno, te cuento lo que echo [sic] hoy: a la mañana, Ángel (el compañero que está conmigo) y yo hemos estado jugando a ‘Babilton’ (es como el tenis) y luego a la tarde he estado aprendiendo ha [sic] andar un poco con el ordenador, jodé! Qué burriko que soy! Pero bueno, ya se cómo se enciende! Ahora me voy a preparar la cena [...] no veas con todo lo que me gustan las alubias, seguro que voy a disfrutar y luego echan una película divertida en la tele! O sea que fenómeno! Mañana me voy a París! Haber [sic] si tengo suerte y veo a alguien! [...] Ahora me ha dado por escribir cuentos. Son muy malos pero me lo paso muy bien cuando los escribo! "

El único que parece tener una cierto nivel educación de los que aparecen en el libro, que curiosamente es el único arrepentido, es José Luis Álvarez Santa Cristina, que es capaz de escribir párrafos como este:

"los primeros meses inmediatos a mi encarcelamiento los dediqué a tiempo completo a indagar metódicamente, ayudado de lecturas escogidas, acerca de mis presupuestos y dudas filosófico-existenciales, éticas y político-sociales. Cuando me hallaba inmerso en esa tarea sentí el impulso y la necesidad de releer los Evangelios. Y de releerlos más allá de las cuestiones crítico-exegéticas al uso. Aún hoy no sé decir qué me impulsó a ello, aunque no albergo duda alguna de Quién fue, aun cuando en aquel momento ni tan siquiera lo imaginaba."

También se va viendo una degradación intelectual con el paso del tiempo y la cobertura "ideológica" de los asesinatos cada vez se descascarilla más para dejar ver simplemente que no son más que máquinas de matar a las que le dicen este, pues este. Sin rechistar y sin dudas morales de ningún tipo.

En fin, triste, pero creo que merece la pena leerlo. Os lo recomiendo, aunque me imagino que casi nadie me hará caso. El que estoy leyendo ahora también os lo recomendaré porque es interesantísimo, aunque creo que ahí también me voy a quedar yo solito en su disfrute... en fin, que vosotros os lo perdéis! ;-)


13 comentarios:

  1. Joder, pues éste sí que me llama mucho la atención. Cuando estuve de Erasmus tuve la oportunidad de echarme un buen amigo vasco del PSOE que me abrió mucho los ojos.
    Hasta aquel entonces mi contacto había sido con unas amigas vascas en la playa granaína, que cuando murieron aquellos etarras con su propia bomba, estuvieron todo el día llorando y solas sin querer estar con nosotros.
    También recuerdo cómo contaban que hasta que no les obligaron a juntar su Ikastola con una escuela en español, pensaban que todos los no-vascos (los vascos que no eran nacionalistas, los que no eran vascos vascos) eran unos gilipollas.
    Pero tranquilo, ahora son "sólo" maestras :S

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  2. He de decir, que se me ha olvidado, que cuando el asesinato de Miguel Ángel Blanco, me pilló en Inglaterra de cursos y con bastantes chicos vascos, de los que decían que eran de Basquenland y no de Spain, y se pegaron la llorera, fueron los únicos que se enteraron bien y estuvieron todo el día con el corazón encogido esperando la llamada de casa.

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  3. Bueno, pues lo meto en la carpetita...

    Hay una parte en la que explica como una de las causas del odio fue la represión de la policía y la guardia civil en el franquismo y como eso se fue transmutando al odio a todo lo español. Como cualquier nacionalismo, al final lo que priman son los sentimientos (todos tienen su origen en el romanticismo) y no la libertad o la aceptación democrática de los resultados.

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  4. Los nacionalismos son así: el vasco, el español, el catalán y el armenio. Unos símbolos (entre ellos un trapo en un palo) y unos "valores" que llenan la vida. Los nacionalistas españoles piensan en el símbolo-concepto España, pero no en la vida de los que viven en el territorio, los cascos, en Euzkadi, etc. etc.

    Si no les importan cómo viven los ciudadanos (Bildu en Guipúzkoa está siendo un gran fracaso, porque actúan sobre los símbolos; de ejemplos de España, son tantos que os evito mencionar uno), ¿por qué les va a importar que mueran?


    Por añadir, añadiría la idiosincrasia de tener como mentor "intelectual" a un zopenco como Sabino Arana.

    Por añadir otro factor, además de la brutal represión que sufrieron en el franquismo (Melitón Manzanas, primer asesinado, se había cargado al menos a dos en los interrogatorios), sumado a la evangelización sabiniana, ETA no habría podido fundarse sin el apoyo mayoritario de la iglesia vasca.

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  5. Pues me parece muy interesante pero sé que no me lo leeré, porque me entra la impotencia y lo paso mal. Es curioso eso que dice de que casi ninguno se ha arrepentido cuando las últimas noticias que he escuchado sobre ellos decía lo contrario. Ya, mentirían por su propio beneficio. Triste que no hayan sido capaces de pensar por sí mismos, porque eso es lo que parece que pasa.

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  6. Es que el nacionalismo se basa en que hay territorios (y no personas) que tienen derechos. Y ahí ya empezamos mal. En el momento en que el territorio o el símbolo es más importante que las personas nada bueno puede salir de ahí, NáN.

    Miss Hurry, es interesante, pero se pasa mal. Es cierto.

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  7. Pero si solo se fastiaran la vida ellos, ND, que les dieran.

    Pero nos la fastidian a todos.

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  8. Sí, porque para ellos la vida de las personas es menos importante que su patria. Y, si además eres un subhumano, pues tu vida es aún menos importante.

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  9. Me lo salto. No me merece la pena lo interesante que pueda ser el libro por el cabreo y la tristeza que me puede traer.

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  10. "El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país es un tarado mental. La patria es un invento. Que tengo que ver yo con un tocumano o con un salteño. Son tan ajenos a mi como un catalán o un portugués. Estadísticas. Números sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente. TU PAÍS SON TUS AMIGOS Y ESO SI SE EXTRAÑA"

    Cita de Martín Hache que me gusta recordar cuando hay gente que levanta banderas para otra cosa que no sea apoyar un equipo de futbol

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  11. No mezclemos: se nacionalista, e incluso independentista, no tiene nada que ver con ser terrorista.

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  12. Bueno, Anita, no es mezclar, es el análisis que hace este señor. Los terroristas de ETA son nacionalistas, no dice que lo contrario sea cierto.

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