Palabra de vasco

―Cuando yo empleo una palabra ―insistió Humpty Dumpty en tono desdeñoso― significa lo que yo quiero que signifique... ¡ni más ni menos!
―La cuestión está en saber ―objetó Alicia― si usted puede conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
―La cuestión está en saber ―declaró Humpty Dumpty― quién manda aquí."
A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. Lewis Carroll.

Esta cita abre el libro del que me acabo de leer: Palabra de vasco de Santiago González. He de empezar reconociendo que Alicia es uno de mis libros vergonzosamente pendientes y que espero solucinar próximamente. La cita es totalmente pertinente porque en este libro se examina la terminología empleada por el nacionalismo vasco y su perversión del lenguaje. Santiago González es un periodista buenísimo, muy riguroso y muy divertido. Os recomiendo su blog y también tiene cuenta de tuiter por si estáis interesados. Este libro me lo compré hace años en una tienda de libros de oferta en Santander y hasta ahora no me lo he leído. Debería haberlo hecho antes porque es un libro muy, muy bueno.

Hay partes con las que me he reído hasta que se me saltaban las lágrimas, aunque he de decir que esto de la risa es algo muy subjetivo porque se lo di a leer a Anniehall y ella no entendía la gracia que me hacía y se partía de risa viéndome reirme a mí. También hay partes que indignan y otras que espeluznan. Hay también extractos de los escritos de Sabino Arana que son totalmente delirantes.

Así comenta el uso de la expresión palabra de vasco que da título al libro: "Uno de los tópicos autocomplacientes y narcisistas desde el que se contemplan los nacionalistas es el de «palabra de vasco», locución que se sobreentiende en singular. El vasco solo tiene una palabra; aunque, eso sí, es muy polisémica. Después de todo. ¿para qué habría de necesitar más de una, si cada vez que la usa puede dotarla del significado que más conviene a sus propósitos?"

Por ejemplo, el término inmovilista sirve para calificar precisamente a quien se ha movido de posición, mientras que ellos que llevan más de cien años fieles a las ideas de su fundador lo profieren como un insulto: "El lenguaje nacionalista llama inmovilistas a quienes no comparten sus ideas, al tiempo que, paradójicamente, les acusan de haber cambiado de opinión con los años: a los socialistas, porque en alguna ocasión defendieron la incorporación de Navarra o la autodeterminación; a los populares, por defender la Constitución y el Estatuto que en su día no votaron; y a quienes hoy mantienen posiciones constitucionales y durante la dictadura franquista practicaron el terrorismo y militaron en la organización terrorista que hoy les obliga a llevar protección de escoltas.
No son, en cambio, inmovilistas quienes, cien años después de la muerte de Sabino Arana, siguen manteniendo su llamémosle pensamiento como la piedra angular de su edificio teórico. Lo que hace improbable el debate con el nacionalismo es que su lenguaje utiliza las palabras con tanta elasticidad como imprecisión y confunde muy a menudo los planos en que se expresa. Es como los laberintos góticos dibujados por el artista holandés M. C. Escher, donde las escaleras suben y bajan al buen tuntún, un arma poderosísima, trampa para enloquecer a lingüistas, historiadores, investigadores y curiosos en general".

Y sobre el mismo tema con un giro de humor: "Acusar a alguien de inmovilista en la Euskadi de Lizarra y aun en tiempos posteriores era una de las más inapelables descalificaciones que podía dirigírsele, si bien es verdad que la expresión fue perdiendo con el tiempo algo de vigencia en el habla cotidiana. Como una de las características de la parla nacionalista es su tendencia al subrayado enfático, Ibarretxe sustantivaba el adjetivo para reforzarlo con otro calificativo y señalar así a quien pertenece la peor especie de los inmovilistas: «un inmovilista ciego». Claro que, puestos a ser ciegos, es mejor ser inmovilistas que romperse la crisma por un exceso locomotivo".

Pasajes sonrojantes y delirantes hay muchos como este, por ejemplo: "El candidato batasuno (Ziluaga) explicó la posición política de la coalición a la que representaba en torno a aquel asunto: «Los militantes de Herri Batasuna no es que seamos partidarios del aborto, pero no podemos ignorar que cada año abortan en Euskadi más de tres mil mujeres, en unas condiciones de salubridad tan infrahumanas que peligra no solo la vida de la madre, sino también la de la criatura»".

Hay otros pasajes que muestran (o mostraban en 2003) lo que se ha sembrado: "En el mes de octubre de 2003, la Fundación para la Libertad encartó en el Correo y El Diario Vasco un folleto que llevaba por título ¿Es democrático el Plan Ibarretxe?» [...] El mismo texto colgado» en la página web de la fundación recibió un email con la réplica de un airado lector que, al parecer, se había tomado a mal que «la libertad» apareciera el texto en euskera como «libertadea»:
Hijos de puta, ¿como podeis escribir y difundir un panfleto de esos en bilingüe si no dominais el euskera como es devido? libertadea? ke koño es eso? no sabeis utilizar los vervos en euskera? gente komo vosotros sois los ke estais destruyendo y afeando la belleza el idioma mas antiguo del mundo.
otro tema:
vosotros decis ke el plan ibarretxe no defiende la igualdad, pero... acaso la misma democrazia reparte igualdad?
solo es un ejemplo, podria poner mas ejemplos de «igualdad» moriros todos.
ANARKIA ES LA SOLUCION
Joseba.
 Libertadea es la voz euskérica tradicional que quiere decir la libertad, recogida en obra tan incontestable como el Diccionario de Autoridades del Euskera, de Koldo Michelena. La sensibilidad lingüística y estética que revela quien no sabe distinguir los «vervos» de los sustantivos y las faltas de ortografía junto a su defensa de la belleza de su lengua eximen de cualquier otro comentario".

Otro momento que marca lo que se permite y lo que hace entender lo que pasa es cuando se refiere a un artículo que publicó Iñaki Martín en El País Semanal el 25 de septiembre de 1994 llamado "El totalitarismo de la ameba". No he conseguido encontrarlo en internet, pero se refiere a su experiencia en una especie de Vaughan town en el País Vasco para aprender euskara llamadas barnetegis. Hay pasajes de este tipo: "Durante la confección de otro crucigrama, una alumna propuso a manera de definición «lo es Fidel Castro», a lo que el resto respondió: revolucionario, comandante o presidente. Nadie acertó y la proponente aclaró: «dictador», ante la estupefacción general de la que se hizo portavoz un estudiante «¿Cómo puede decirse que Fidel Castro sea un dictador?», lo que hizo recular a la chica: «Bueno... no sé, es lo que creía»". Con estos mimbres...

Hay una parte que da cuenta de la derrota de la sociedad libre y es cuando se refiere a las protestas de vecinos para que quiten o no pongan en su barrio comisarías u oficinas de correo. En cualquier lugar algo así sería bienvenido. Más seguridad, facilidad para realizar las gestiones... pues bien, en el libro se nos cuentan las protestas de los vecinos y las acusaciones que vierten, como si fueran los culpables, a la Ertzaintza o a las administraciones por tener la poca vergüenza de poner allí una comisaría. La fibra moral se puede ver que es bastante escasa cuando se confunden víctima y victimario.

Otro párrafo sobre el uso del lenguaje para que signifique lo que yo quiero:

"Miguel Gila fue, probablemente, el humorista español que mejor sabía expresar el conflicto. Lo hacía tan bien que se adelató en muchos años a Lizarra. En una de sus portadas en Hermano Lobo se veía a un tipo asestando a otro un número impreciso de puñaladas. «Pero, hombre de Dios ―le afeaba un testigo de aquel diálogo sin límites―, deje de acuchillar a ese pobre hombre»; a lo que replicaba el apuñalador, muy puesto en razón: «Pues que deje él primero de llamarme asesino». Esto podía parecer humor surrealista hace ventitantos años. Hoy es una descripción razonable de lo que está pasando.
Pakito, que es el nombre familiar y de guerra de uno de los más cualificados asesinos de la banda terrorista, opina que el terrorismo de la organización que dirigía hasta su detención en Bidart en el año 1992 es un procedimiento de búsqueda de la paz. «Matamos por la paz», podría haber dicho con un esfuerzo de síntesis; ya se sabe que no se pueden hacer tortillas sin romper huevos. A partir de esa premisa no hace falta pensar mucho para saber quiénes son los enemigos de la paz: justamente las vícitimas".

Hay esperpentos del pensamiento de Sabino Arana en los que no voy a entrar. Por ejemplo cuando habla del ajedrez que se inventó en el que contienden vascos y extranjeros. Es un ajedrez en el que de salida ya están todas las casillas ocupadas y no se puede mover ninguna sin comer a otra. Además, el primer movimiento lo hacen siempre las piezas vascas, con lo que siempre tienen ventaja. ¡Ese es el espíritu!

Habrá quien me diga que ese mismo uso del lenguaje se da en todos los políticos en general. El mismo Santiago González tiene otro libro que se llama "Lágrimas Socialdemócratas" en el que analiza de forma similar el lenguaje de la era Zapatero y que tengo pendiente de leer. Puede ser cierto, pero eso no quita que lo que se cuenta en este libro sea espeluznante y que la sociedad que retrata sea de todo menos libre. Vaya por delante que yo pienso que la sociedad en la que vivo está muy enferma.

Un libro interesantísimo, profundo y divertido que os recomiendo si estáis interesados en estos temas. Yo lamento no habérmelo leído antes.

8 comentarios:

  1. Tiene muy buena pinta, otra vez, y la verdad es que "la cuestión vasca" está muy poco estudiada en profundidad a pesar de haber estado siempre muy presente. Siempre siento que tenemos un poco de ignorancia por la pereza que nos da informarnos un poco más de las cosas.
    Gracias por la recomendación.

    ResponderEliminar
  2. Es un libro que es muy bueno y muy divertido, Eliahh. Si tienes ocasión, leételo!

    ResponderEliminar
  3. El que reseñas me falta por leer. El de "Lagrimas Socialdemócratas" si que lo he leído y esta bastante bien, te ríes mucho (por no llorar), pero no es que sea muy sesudo. Y en algún capítulo que intenta profundizar me gustó menos. Si te interesa el fenómeno Zapatero, hay otro que lo analiza muy bien: El Maquiavelo de León de José García Abad.

    Cambiando de tema, ¿sabías que Santiago González además que el blog que indicas tiene otro?
    http://elvivero2.wordpress.com/

    ResponderEliminar
  4. Solo un comentario: no te extrañaría tanto que los vecinos protesten por que pongan en su barrio una comisaría si durante muchos años hubieras visto que eran objetivo habitual de los terroristas.
    No es que nos guste ir lejos a hacer gestiones, es que no nos gusta que nuestra casa o nuestros hijos salgan volando porque han puesto una bomba debajo. Sin más.

    ResponderEliminar
  5. Justamente eso, Anita, es lo que da la dimensión del problema. Cuando no quieres que te instalen una comisaría es que algo no funciona.

    ResponderEliminar
  6. Hermano E., he visto tuits que dirigían a ese blog, pero no sabía que era suyo. Más bien pensaba que eran posts que le habían gustado de ese blog. Lo miraré, aunque parecía más sesudo.

    ResponderEliminar
  7. Cada vez estoy más convencida de que el rey está desnudo, de que ese traje tan fastuoso que dicen que viste de memoria histórica, de tradición y cultura, de opresión y represión, de hecho distintivo, de superioridad moral no es más que las palabras de los halagüeños que lo quieren ver así, que hacen que sus hijos piensen que ha sido así, que los ciegan de odio y que sacan réditos de tanto victimismo.

    ResponderEliminar
  8. Al final todo son sentimientos, DM. Puede que manipulados o exaltados. Y normalmente son inducidos para distraer a la gente de los problemas reales. Alguien cree que por independizarse van a pagar menos impuestos o tener pensiones más alta o mejor cobertura médica o becas para el extranjero? Más paro, más deuda y más pobreza. Eso es lo que trae la independencia. Eso sí, tienes tu selección de fútbol...

    ResponderEliminar