Las muñecas de famosas

Según dice el fabricante, éstas de la foto son las muñecas de las infantas Leonor y Sofía. Qué ‘espabilao’ el tío, ¿no? ‘¡Anda!, he fabricado estas dos muñecas que parecen Nancys con los mofletes inflados. Pero no lloran, no comen, no hablan, no hacen pis ni caca…’ por esto último les alabo el gusto, la verdad. ¿A quién le parece una buena idea que un muñeco haga pis y caca? Dejando a un lado el mal gusto, ése seguro que no es padre. Volviendo a las muñequitas de marras, resulta que muy rubias y muy papotes, sí. Pero no hacen nada. Y en estos tiempos que corren a ver cómo competían con las muñequitas bebé multifunción, con las barbies y sus doscientos mil complementos o, peor, con esas muñecas con pinta de golfas tan de moda ahora. La barbie y sus tetas cruzado mágico son, las tres, unas mojigatas de tres al cuarto al lado de esas bratz que enseñan el ombligo y, supongo, también el tanga.

Total, que el tío tenía que encontrar una manera de colocarlas desviando la atención de su evidente falta de atractivo para las niñas de hoy. Y decidió que sus muñecas se parecen a las infantas. Pero por mucho que tiraba del archivo fotográfico del Hola, no había manera de encontrarles el parecido desde ningún ángulo. ‘Pues nada, ya que no hay manera de que se parezcan, pues fusilo los modelitos del posado de verano, llamo a los periódicos y los informativos de la tele (que estas chorradas les encantan) y ya tengo las muñecas vendidas’.

Tío listo, la verdad. Creo que la jugada le va a salir redonda. Seguro que mucha abuelita horrorizada por el mercado muñequil actual (no me extraña nada, la verdad) y mucha madre treintañera nostálgica de sus nancys va a picar el anzuelo. Las regaladas seguro que se quedan con las ganas de muñeca cagona, pero el señor muñequero habrá hecho el agosto en Navidad.

Sigo mirando la foto y no sé si me parecen tan terribles o más que las figuras del museo de cera de Madrid. Hace muchos años fui a ese museo. Como soy de provincias, nos traían a Madrid de viaje de fin de curso y el museo de cera estaba en el programa de festejos. No recuerdo aquella visita. Será que mi memoria y mi cerebro confabularon para que aquella experiencia no causara un efecto devastador en mi mente de adolescente impresionable. Sin embargo, de vez en cuando, los informativos nos sirven una de esas ¿noticias? según las cuales fulanito ha visitado el museo de cera para inaugurar su figura. ¿Es posible hacerlo tan mal? ¿Hay alguna figura que se parezca al representado? Y si las caras no se parecen en nada, el colmo es lo cutres que son los trajes. Hombre, por Dios, si no te puedes pagar un escultor que clave a la persona, al menos invierte algo en telas y modistas. Pues no, en eso también se ahorra. Todavía me duele el ojo por el brillo de la fibra cutrísima, digna de desfile de carnaval de tercera, del traje de novia de la Letizia de cera que nos enseñaron por la tele hace unos años. Eso sí, luego se deben de gastar una pasta en conseguir que vaya Bisbal a inaugurar su escultura y consiga disimular la cara de espanto, e incluso sonreír, frente al esperpento en cera que le han hecho. Y digo yo, ¿merece Bisbal una figura de cera? Y añado ¿merece nadie, por muy gordo que sea lo que ha hecho, que le perpetren algo así?

Lo dicho, todavía no sé qué es más terrible.

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