Los cumpleaños hoy en día


Antes, casi en la prehistoria, cuando éramos niños y uno cumplía años, al cole llevábamos una bolsa de caramelos y los repartíamos en clase y todos estaban (estábamos) contentos. Normalmente era una bolsa de tofes de la Vda de Solano. Grandes caramelos que se te pegaban a los dientes con lo que te asegurabas de que ya tendrías caramelo para todo el día. Sin olvidar que para muchos fue la primera vez que nos acercamos al tema de la muerte y de la trascendencia al preguntar qué era una viuda. Bueno, realmente la primera pregunta era: ¿Qué es una Vda?
No hablaré de las mediaslunas de fuagrás o de mantequilla y jamón porque eso ya lo haré cuando los niños sean mayores y podamos comparar.
El sábado fue el cumpleaños de Javi y hoy ha ido a la guardería, pero en vez de llevar la bolsa de caramelos ha llevado algo del estilo de esta foto:
Bueno, tampoco exactamente. La verdad es que la bolsa es exactamente la misma con sus dálmatas y termosellada, pero (y ahí es a donde quería llegar) bastante más cutre. Bueno, más que más cutre digamos que con menos 'marketing'. El truco está en rellenar la bolsa de morralla de manera que se vea bien llena. Cosas del tipo gorro-de-fiesta-de-cartón-con-goma-que-dura-un-segundo-puesto son auténticos best sellers dado que por diez céntimos te llenan media bolsa. También tienen gran aceptación las bolsas individuales de gusanitos aplastados y cosas que ocupen y cuesten poco. Y el caso es que los padres nos vemos, no diré obligados, pero sí 'guiados' a estos dispendios.
En mi caso me queda la sensación de ser un cutre porque la bolsa está medio vacía, aunque me gasté más o menos lo mismo que lo que costaban las bolsas llenas, pero no me convencía el que tuviera caramelos duros porque me parecía que podía haber problemas con niños de dos años y atragantamientos varios. Al final me decidí por bolsas que tenían dos aspitos (engendro que en mis tiempos no existía y es como un gusanito gigante) de los que Javi es capaz de comerse uno cada 5 segundos hasta que ya no puede cerrar la boca para masticar. También tenían una nube (o malvavisco, en versión mexicana), un chupa-chups de los buenos, de los chupa-chups, chupa-chups, dos gominolas con envoltorio y todo, un globo y algo más, pero que ahora mismo no consigo acordarme. El caso es que cada bolsa me salió por algo más de 80 céntimos de euro. La broma en conjunto fueron 17 euros y pico para 20 niños.
En mis tiempos si alguien hubiera venido al colegio con algo así hubieramos pensado que o que estaba loco, le había tocado la lotería o que sus padres creían que necesitaba hacer amigos porque ya era la tercera vez que llegaba del cole con las gafas rotas.
En fin, que me ha quedado una sensación de cutre y es que, probablemente lo sea. El próximo año les empaquetaré unas bolsas llenas de 'guntanitos', 'chupa-chaps', gorritos de cumpleaños y ladrillos de caramelo zaragozanos rotos y con trozos de esos que cortan las lenguas como espadas samurais, pero, eso sí, que ocupen.

2 comentarios:

  1. ¿Mediaslunas? En mi casa los panecitos que se ponía en los cumpleaños relleno de jamón york con mantequilla (¿o era mortadela con tulipán?) se llamaban medianoches. Supongo que es como aquello de "En mi casa jugamos así".

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  2. Si, son mediasnoches, para ti la perra gorda... es lo que tiene el live streaming, que no da mucho tiempo para pensar... ¿Para cuando La Leyenda de la Ciudad sin Nombre(s)?

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