Ocheeee

J habla por fin. Desde hace como dos meses dice muchas palabras, hace frases cortas, nos pide las cosas… No se le entiende nada bien pero cada vez que dice algo a mí se me alegra el corazón. Han sido casi ocho meses de médicos y preocupaciones y aunque estábamos convencidos de que antes o después se arrancaría, yo no dejaba de tener cierta inquietud por si éramos demasiado optimistas.

El caso es que ahora habla. Si ve un coche grita ‘oche’ y si no le haces caso lo repite varias veces ‘oche, oche, oche’. Por la calle va nombrando casi todos los perros ‘babau’ (con la u muy cerrada) que nos cruzamos, todas las motos que vemos ‘otoooo’ y algún que otro coche. Muy cerca de casa hay una tienda de coches de segunda mano y ahí siempre nos avisa. Tal vez sea que nos ha salido sibarita porque lo menos que hay allí son Golf (¿o debería decir Golfs?).

Casi todo lo dice a voces. Estés donde estés, gritando. Yo soy muy pudorosa y a veces bastante ridícula al respecto. En otras condiciones me avergonzaría. Pero ahora no. Ahora cuando J me da uno de sus gritos me lleno de orgullo, se me pone una sonrisa de oreja a oreja y alguna vez hasta se me saltan las lágrimas. Si estamos con ND le miro como diciéndole ‘¿has visto cómo habla nuestro niño?’.

Es curioso porque cuando J dice una palabra por primera vez sólo dice la última sílaba. Poco a poco, a fuerza de usarla, va incorporando sílabas hasta decirla completa. C sin embargo empezó al revés. Lo primero que decía era la primera sílaba. Ahí también se nota el carácter de cada uno. C tan cartesiana ella, todo en perfecto orden, las cosas del principio al final o según su propia composición de lugar. Y cuidado si se las cambias (me pregunto a qué ingeniera cabalita habrá salido). J sin embargo es mucho más anárquico, va más a salto de mata. Y no veáis cómo descoloca eso a su hermana.

También hemos descubierto que comparten vena dramática. C siempre ha sido muy teatrera. Y ahora J se nos ha destapado como todo un actor de carácter. Cuando nos pide 'aguaaaa' por la noche parece que llevara toda una travesía por el desierto a sus espaldas y que su vida pendiera de ese vaso salvador.

En fin que estoy encantada de este avance de J. Ahora sólo queda que aprenda a pedirnos el pis. Porque resulta que se ha lanzado a hablar en pleno proceso de quitarle el pañal. Y todavía nos falla la sincronización boca esfínter, por decirlo de alguna manera.

Seguiremos informando.

7 comentarios:

  1. Son buenas noticias :)

    Que sin duda iban a llegar un día u otro, pero ahora los que somos cartesianos son los padres. Cada persona tiene su ritmo, para hablar o para tener dientes, ya sabes.

    Y mucho ánimo con el pañal, dentro de dos días será otra prueba superada!!!!!

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  2. Me vas a perdonar pero lo de la sincronización boca esfinter suena francamente mal.
    Seguro que acabas como nosotros, añorando (de vez en cuando) los tiempos en que el niño no hablaba. Debe ser cosa de los críos de noviembre.
    Tochi.

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  3. De todas maneras, aunque no lo pida va por muy buen camino. Lleva ya seis o siete noches (menos una, todos tenemos algún fallo) levantándose con el pañal seco.

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  4. Sí, la verdad es que somos peores nosotros que él. Se nos olvida ponerle en el orinal al llegar de paseo, cuando nos dice que no se quiere sentar le hacemos caso...

    Y claro el pobre todavía sólo dice 'piiiiii' cuando ya se ha mojado.

    Pero vamos muy bien sí. Mejor de lo que yo esperaba.

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  5. eeeeeee, una cosita, sin acritud. ¿Estais seguros de que se le pueda quitar el pañal antes de que sepa pedir pis????????
    Es que se me plantean muchas dudas.....

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  6. Pues lo estamos casi consiguiendo así que sí. Mi experiencia con dos es que no lo piden hasta que no se lo quitas y se dan cuenta de que si no lo piden se mojan.

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  7. Mi madre siempre contaba que yo tardé mucho en hablar, que cogía y agarraba al adulto de turno lo lleva a la nevera y señalaba lo que quería. Cuando me arranqué a hablar ya no paré.

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