La Libertad de Jonathan Franzen


He terminado finalmente Libertad de Jonathan Franzen. He de reconocer, sirva para mi escarnio público, que yo no había oído hablar de este hombre en mi vida. Mi primera noticia respecto a su existencia la tuve al leer un post de Miguel Baquero en su blog "El mundo es oblongo", blog que ya estáis tardando en visitar si no lo conocéis, cosa que me extrañaría... en fin, me disipo. Me consuela que tampoco Miguel hubiera oído hablar de ese señor y también me consuela (y mucho más la verdad) saber que no soy el único que piensa que hay gente que cree (entre ellos los propios periodistas y redactores, encantados de haberse conocido) que por el mero hecho de leer El País Semanal ya son los más guay del universo.

Bueno, decía que ahí conocí la existencia del bueno de Jonathan. Y eso fue solo el principio porque volví a encontrármelo en más artículos y reseñas anunciándolo como el mejor escritor actual. Pregunté en tuiter y allí Jesús Miramón (también muy recomendable su blog) me dijo que su libro anterior le había gustado muchísimo.

Así que me dispuse a borrar esa afrenta de mi expediente, que nadie cuando me viera por la calle pudiera cuchichear 'mira, allí va el desgraciaíto, ese que no sabe quién es Franzen, el renovador de la novela actual' y empecé agarrando el toro por los cuernos, me lo empecé a leer en inglés. 'Graso' error, tras leer unas 50 páginas me di cuenta de que no me enteraba de nada, ni de quién era quién ni de la mitad de las palabras. Una ducha de humildad, pero ya me había empecinado, así que me compré la magna obra en español (y es verdad que lo es porque es un libro de casi 700 páginas que la báscula pastelera de Anniehall me ha dicho que pesa 975 gramos), me releí a gran velocidad el principio y me sumergí en la lectura.

Bueno, no sé que me pasa hoy, pero no estoy muy acertado a la hora de escribir porque no me he sumergido en él, más bien he braceado, me ha llevado bastante tiempo leerlo y en ningún momento me ha enganchado, lo que me reafirma como rara avis lectora. Gran parte de la culpa, por no decir toda, la tengo yo. Me ha pillado en un momento un tanto de bajón lector en el que he estado disoluto y un tanto inapetente a la hora de leer, lo he leído con bastantes parones.

No es que el libro no sea interesante, ni sea difícil de leer, pero no hemos estado sincronizados. Cosas que pasan.

En las críticas elogiosas y entusiastas que he escuchado y leído comparan el libro con Guerra y Paz y al escritor con Flaubert. A mí no me lo parece. A mí me ha recordado más a El Gatopardo, novela que me gustó mucho, aunque en este caso no me ha gustado tanto. Habla de los errores de nuestros padres y como ignorándolos o intentando evitarlos caemos en ellos otra vez, como hacemos lo que como hijos juramos que no haríamos y como también nos equivocamos.

Tampoco ha sido tal el desencuentro que me haya hecho abandonar y pasar a otro libro. Está bien, pero creo que entre los factores de desencuentro están las expectativas demasiado elevadas que tenía antes de leerlo.

Cuenta la historia de un matrimonio americano de clase media-alta en el que él viene de una vida de lucha, privaciones y sufrimientos para triunfar y ella viene de una familia de abogados y políticos de clase alta que piensa que nunca la quisieron y valoraron. Estrella del baloncesto universitario ella, activista ecologista él, para rematar el lienzo aparece el tercero en discordia que es un músico alternativo compañero de habitación en la universidad.

Tampoco quiero destripar nada. El libro está escrito en ese estilo que ya he dicho que no me gusta nada en el que aparece la misma historia contada por distintas personas y en el que se va atrás y adelante en el tiempo dando saltos que a mí me desconciertan, pero básicamente cuenta la historia de los protagonistas durante la mayor parte de su vida. Su adolescencia, su noviazgo, su matrimonio, los hijos, las relaciones con sus respectivas familias... Y como fondo está la historia de Estados Unidos en los últimos treinta años: la pérdida de ideales, las torres gemelas, la guerra de Iraq, los demócratas, los conservadores, el ecologismo... y todo un retrato sentimental y moral del mundo actual: la soledad, el éxito, la envidia, la falta de solidaridad, las relaciones familiares, la traición, la sumisión, el sexo, las apariencias, la mentira, la depresión...

En fin, que lo tenía todo para que me gustara, pero no ha sido así. Una lástima. Tal vez en otras circunstancias... para mí le falta lo que el otro día comentaba NáN en uno de sus blogs, también totalmente recomendable, por cierto (puff, al final voy recomendando tantos blogs, que me parece que como me hagáis caso va a haber mucha gente que deje de leerme...). En ese post decía que según Céline lo único que le quedaba a la literatura era la emoción y yo en este libro no la he sentido. Los críticos que he leído y escuchado sí deben haberla encontrado.

Reconozco que es un gran escritor, seguramente una gran novela, pero yo no he estado a la altura.

Os pongo algún pasaje:

'Pero ahora ella tenía diecisiete años y en realidad no era tonta. Sabía que uno podía querer a alguien más que a nada en el mundo y sin embargo no quererlo lo suficiente si estaba ocupado en otros asuntos.'

'Fue como si ambos hubiesen estado esperando a ver a su viejo amigo para airear sus versiones en conflicto de por qué Joey, en lugar de cenar con ellos, estaba jugando al hockey de mesa con un cretino de derechas en la casa de al lado.'

'Pero ella se rió de mí y me dijo que no sabía ni freir un huevo. Según parece sus padres son ingenieros y no han preparado una comida de verdad en la vida.'

'Por suerte, el anillo apareció en el segundo cagarro desmenuzado. Un contacto duro en medio de la materia blanda, un círculo límpido dentro del caos. Se enjuagó las manos lo mejor que pudo en el agua inmunda, tiró de la cadena con el codo y acercó el anillo al lavabo. El mal olor era espantoso. Se lavó las manos y limpió el anillo y los grifos tres veces con mucho jabón, mientras Jenna, ante la puerta, se quejaba de que faltaban veinte minutos para que sirvieran el desayuno. Y fue una sensación extraña pero sin duda la experimentó: cuando salió del baño con el anillo en el dedo anular, y Jenna pasó junto a él precipitadamente y volvió a salir disparada, chillando y maldiciendo por el hedor, Joey era otra persona. Vio a esa persona con tal claridad que fue como hallarse fuera de sí mismo. Era la persona que había manipulado su propia mierda para recuperar su alianza nupcial.'

'A mí me dio la impresión de que tenía una idea bastante clara de lo que decía -contestó Vin, curiosamente casi sin ira-. Es una lástima que tuviera que intelectualizar tanto el asunto. Hace un trabajo excelente, y después va y lo intelectualiza.'

Me he encontrado algún palabro como "individuación" y frases del tipo "No, en realidad estoy celebrando. (sin más. sin complemento directo)" que ya son casi inevitables al ser los traductores gente de nuestro tiempo que no conocen su propio idioma, salvo honrosas excepciones. Es raro leer un libro y no encontrar errores. Ya sé que la culpa es también de las editoriales que apremian al traductor y que pagan poco.

Ya os he comentado lo que me ha parecido. Y os animo a leerlo, a que lo leáis y me digáis que os ha parecido.

Yo ahora me voy a pasar a Thursday Next a ver si ahí encuentro la emoción...


15 comentarios:

  1. Ya estaba en mi lista antes de este post, y creo que a mí me gustará. Me gusta lo de la misma historia contada desde distintos puntos de vista.

    He leído en algún sitio (ni idea de dónde) una crítica a La libertad como si fuese casi dios aparecido, la nueva gran novela americana...no tengo claro si me lo creo o no, pero sí que tengo ganas de comprobarlo.

    Eso sí, será en 2012, cuando por fin pueda comprar libros, que se está fraguando un tarjetazo que no veas.

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  2. Gracias por el post. Efectivamente, parece que si no estás leyendo este libro no vives en este mundo. Tengo una amiga que tiene una librería especializada en libros infantiles, aunque también vende libros para adultos -novedad editoriales, y alguna rareza que le gusta a ella. Me comentó hace una semanas que lo estaba vendiendo como churros (y que no lo acababa de entender), junto al de Pedro J (que tampoco lo entendía). Así es que tu opinión me resulta muy interesante.

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  3. Bueno, Bichejo, pues ya me contarás lo que te parece. Ya te digo que a mí no me ha entusiasmado, pero tampoco diría que es mala. Por eso quiero saber si ante tanta publicidad y loas diversas es que realmente es un gran libro que no aprecio o simplemente un fenómeno de masas sin más.

    Carmen, pues le puedes decir a tu amiga que yo tampoco lo entiendo, pero es el libro más vendido en España.

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  4. ¡¡¿Que no conocía a Franzen?!! Pero hombre de Dios, si yo mismo, "en uno de mis blogs", le había dedicado ¡14 entradas! a Las correcciones, libro con el que flipé en colorines.

    Vea, vea aquí Niño Desgraciadito

    Claro que la cosa tenía truco, porque iba hablando del libro y de "La historia de una traducción" que puso en el Trujamán uno de nuestros mejores traductores: serio, eficaz, con un nivel 0 de presuntuosidad y con un humor a prueba de balas. Cuando tenga tiempo, lea lo que cuenta el bueno de Ramón.

    Entre otras cosas, termina diciendo que ni ante un pelotón de fusilamiento volverá a traducir nada de Franzen (a saber a quién han elegido las editoriales y de ahí tus fundamentadas quejas).

    Y ahora, al libro que te ocupa. Confieso que:

    1) Tengo a 80 metros de mi casa una librería que no lleva un año, abierta por un amigo. Y siempre procuro comprarle. Como este libro sé que lo leeré alguna vez, y es gordo y caro, pues se lo compré.

    2) Si bien el libro anterior me apasionó, y el anterior del anterior, Ciudad veintisiete, me había gustado (¡toma ya qué ventaja te llevo!), tengo para mí que cuando un autor poco visible de pronto escribe uno con el que se forra, y a los pocos años saca otro mamotreto que todo el mundo editorial, mediático y financiero ponen por las nubes ¡sin haberlo leído! (porque no me digas a mí que todas las crónicas previas fueron escritas por quienes ya se lo habían leído, y no a partir de frases de márketing), la cosa no es para echarse a temblar un poco. Es decir, cuando en febrero anuncian por la tele el Tercer partido del año, me toca bastante las narices (por no decir otra cosa, dado el nivel de este vuestro blog).

    Así que el libro comprado fue a la librería esperando su momento.

    Pero héte aquí que tengo una amiga. ¿Y quién no?, me dirás. ¿Pero todos tenéis una amiga del trabajo con la que has desayunado todos los días del año hablando mayoritariamente de libros que se pasa la vida extralaboral leyendo (con gran fundamento y sin pretenciosidad) o colgada de una cuerda en una vertical de no menos de 700 metros (dice que ahí se piensa muy bien)? ¿No? Pues cállese.

    Pues esta amiga, a la que le apasionó "Las correciones", tomó un vermú conmigo cuando el libro llevaba 3 días publicado y ya se lo había leído.

    "Es una mierda, Nanito" (es muy dulce conmigo). "Una mierda pinchada en un palo”.

    Y es que no puedes escribir Ulysses y al poco tiempo sacar "Ulysses 2" sin correr riesgos para tu integridad profesional y certezas para tu cuenta bancaria.

    De ahí que le haya aumentado la cuarentena (al libro) y que tu entrada no le haya mejorado mucho que digamos la posición que ocupa en mi lista de libros a leer.

    No se aflija, pues, que compañeros tiene.

    Tampoco te aseguro que no aparezca yo, dentro de un año, enloquecido y maravillado por el mamotreto.

    Breve, como siempre, y a vuestros pies.

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  5. Entono el mea culpa, NáN, por no haberme acordado de esas entradas. Ahora al leer tu comentario me ha venido un flash a la cabeza (tranquilo, nada grave)

    Como las correcciones no lo he leído, ahí no me meto. Sí que lo apunto y ya veremos.

    Tampoco diría que es una mierda pinchada en un palo, pero desde luego ha estado muy por debajo de mis expectativas.

    Cuando te lo leas confrontaremos opiniones.

    Suyo afectuosísimo,

    El Niño Desgraciaíto

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  6. Le adevierto que va para rato. Y no se me apesadumbre, que tengo una hoja excel que me dice que, gastado un porcentaje elevado de mi vida, me falta por leer el 99% de lo imprescindible.

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  7. Bueno, es que lo imprescindible crece cuanto más lees. Hay gente que solo se ha leído un libro en la vida y dicen que para qué van a leer más si no puede haber nada mejor.

    Por cada libro que leo, me aparecen varios que me gustaría leer y así vamos, como el niño de San Agustín intentando meter el mar en un agujero...

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  8. Yo sigo todavía flipando con lo de que no sabía hacer un huevo porque sus padres eran ingenieros...
    Menos mal que sé que los hijos de Anniehall no podrán decir eso y me da esperanzas para mí misma.
    Muchas veces un libro muy vendido viene de la buena fama del autor, y la gente está tan avergonzada de reconocer que no lo ha entendido o no le ha gustado (no como ND) que la bola crece y crece. A los hechos me remito.

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  9. Me has recordado a una vez que, en los 80 bajos, era muy taurino; los toros no eran fashion y yo era todavía un capullo integral. Todas las tarde de festejo (perdón, tortura y carnicería) estaba yo en el tendido de sol del 7.

    Lola, que no había visto toros ni en un telediario, me quiso acompañar una tarde. Yo le dije que calladita y que luego le explicaba. Salió el primer toro; silencio. Salió el segundo y, una vez muerto, me preguntó si en todos pasaba lo mismo. Le contesté que uno de los seis salía en patinete y con sombrero. Me dijo "hasta la hora de cenar" y se marchó. No porque lo viera sangriento, que también; sino porque lo veía aburrido y no hizo ningún esfuerzo por entender.

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  10. Bueno, Eliahh, puede ser. Hay mucho marketing en todo y por supuesto en los libros. La publicidad nos influye y puede que también haya una especie de sentido de inferioridad pensando que a todos les ha gustado y a ti no. Somos animales sociales, por no decir rebaño.

    Respecto a las cualidades culinarias de los ingenieros no diré nada. Aclararé, eso sí, que la chica lo decía de sus padres hindúes, a lo mejor allí los ingenieros no cocinan...

    NáN, cuanto más aprietas, más abarcas, los límites de nuestro conocimiento se van ensanchando con el aprendizaje y cada vez te das cuenta de que te queda más por ver en este mundo...

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  11. Pues no me la he leido pero me la apunto.

    Por cierto soy Pérfida
    Un saludo coleguita

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  12. Pues ya nos dirás qué te parece cuando te lo leas, Pérfida. Y gracias por pasarte por nuestro blog!

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  13. LO terminé ayer...ya hablaré de él....vengo solo a crear la intriga...

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  14. Si fuéramos nosotros en tu blog podrías acusarnos de buscar lectores vampirizando tu fama pero que lo hagas tú en el nuestro...

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  15. Bueno, tú vampirízanos que algo queda! ;-)

    Ardo en deseos de leer tu crítica!

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