Branding Soberano

Bueno, ya os dije el otro día que en la nueva empresa pasan cosas muy raras. Al menos a mí me lo parecen.

Ayer tuvimos una reunión de toda la oficina de la que no podías escaquearte y si te escaqueabas tenías que conectarte online para verla y si te estabas muriendo... bueno, si te estabas muriendo no tenías por qué ir.

Según parece a alguien se le ha ocurrido que no somos muy conocidos. O que podríamos serlo más. O que no nos diferenciamos del resto... En fin, estas son cosas de márketing y de esas cosas yo sé poco, la verdad y me gustaría seguir sabiendo poco porque ya sabéis que según los budistas la felicidad está en la ignorancia. En no preguntar más que en encontrar respuestas.

Según parece nosotros somos la caña, pero no se lo transmitimos al mundo. Y para eso han montado un sarao (el primero de varios, por cierto) en el que se nos instruye sobre cómo transmitir estas ideas con los clientes de manera que nos asocien favorablemente a través de nuestras historias ingenieriles de éxito. Estas historias serán tema de la próxima sesión así que de momento no puedo adelantaros mucho al respecto. Eso sí, me hizo ilusión que mencionaran a nuestro departamento con cierto orgullo.

A mí todo esto me parece bien, aunque yo, en mi sencillez (o garrulez si preferís) empezaría haciendo tarjetas de visita para darse a conocer, principalmente a quien va a tener trato con clientes, aunque sea de manera ocasional. Yo, por ejemplo, no tengo tarjetas de visita y es bastante violento que te den una tarjeta y tú no puedas responder. Como mucho le podría dar mi correo escrito en un postit o en la esquina de un folio y partirlo. Mi número de móvil no se lo podría dar, principalmente porque todavía no me lo sé. Es difícil contar una historia de éxito para terminar diciendo "lo siento, no tengo tarjeta porque en mi empresa solo se las dan a las personas importantes. Yo soy un mierdecilla, eso sí, de éxito. Encantado de conocerle, a ver si nos encarga algún trabajo". No sé, me parece que, como decía José Mota, al final son las gallinas que entran por las que salen. Todo lo que se hayan currado nuestro brain washing se va por el retrete ante la declaración de que somos tan mindundis que no tenemos tarjeta, no porque se nos hayan acabado, sino porque no somos dignos de ella.


Estuve a punto de plantearlo en la ronda de preguntas, pero dado que solo llevo un mes y medio me pareció algo prematuro y a lo mejor sí que me daban la tarjeta o la carta, pero de despido.

Tampoco os creáis que me parece mal. Me parece estupendo. Y los valores que sacaron como ideas resumen me parecen espléndidos. Incluso nos dijeron que parece que el jefazo de Europa dijo que se sentiría fracasado si no conseguía una empresa en la que nadie quisiera irse y que todo el mundo estuviera supercontento. Yo firmo por estar supercontento y no querer irme. Faltaría más.

Lo que yo creo es que la felicidad o como conseguirla parecen tomar trayectorias diferentes según el observador. a mí me gustaría trabajar en una empresa que no me hiciera trabajar los fines de semana para poder ser feliz con mi familia y a la empresa le gustaría que yo estuviera tan involucrado que no me importara trabajar los fines de semana para sacar adelante los proyectos... sin ver a mi familia... veo difícil que conviniéramos en una misma definición de felicidad, aunque a lo mejor no es imposible...

Podría llevarme a mi familia a la oficina el fin de semana y que nos dieran ticket restaurant para el burger king de al lado, por ejemplo... es una idea de esas de conciliación, ¿que no?

Bueno, después del evento hubo un aperitivo en un sitio que parecía un invernadero y en el que hacía un calor que se fundían hasta los canapiés. De eso no tiene la culpa nadie, pero permanecer allí casi una hora como estuvimos para que no nos tomaran por rancios fue algo bastante meritorio, creo yo. Porque la solana que hacía era del diez.

Tampoco quiero revelaros cuales son las ideas que van a cambiar la forma en que nos percibís porque si ni siquiera sabéis donde trabajo, ¿cómo váis a cambiar la forma en la que me percibís? ¿no?

En fin, que volviendo al principio, yo con esto del branding he terminado pensando que el branding que nos viene bien es el branding soberano, que es cosa de hombres... que, por lo visto, tienen tiempo que perder...

11 comentarios:

  1. A mí me parece que lo de las tarjetas es de Marketing de empresa I.
    En el II seguramente sea mandar newsletter a la gente o colarte en revistas especializadas (que mandan newsletter de los que es imposible borrarse, por ejemplo).
    En el Zirkus también les preocupa mucho eso, lo de que no nos conozca ni dios, pero bueno, luego cuando nos conocen es porque prestamos ingenieros, así que virgencita, que me quede como estoy!

    ResponderEliminar
  2. Ayer tuvimos nuestro particular lavado de cerebro, como ya sabrás de primera mano, en el que nuestro presidente, al que Dios guarde muchos años, nos contó que vivimos tiempos emocionantes y que más nos vale tener el pasaporte listo y un visado a cualquier parte del mundo. Me parece muy emocionante, es verdad, sobre todo pensar en cómo se criará mi hijo sin su padre cerca, me emociono hasta las lágrimas.

    ResponderEliminar
  3. Esta nueva gran-empresa te va a dar más juego para el post que el circo. Las grandes empresas es lo que tienen.

    Nosotros en la nuestra estamos en un sin vivir: estamos pendientes de que publiquen hoy la nueva organización de la Dirección a la que pertenezco (unas 400 personitas humanas). Según nos dijo el nuevo megaDirector (al anterior lo jubilaron de mala manera, pero no nos dió ninguna pena), iban a aplanar la organización, así que estamos en un sin vivir a ver si es verdad que liquidan a algunos jefes.

    ResponderEliminar
  4. Eliahh, lo de las tarjetas es de cajón, al menos eso me parece a mí...

    Juanjo, yo soy poco de emociones, la verdad.

    Hermano E, espero que las anécdotas sean más amables que las del circo.

    ResponderEliminar
  5. Las tarjetas se han convertido en un producto de lujo total, cuando más baratas están, es cuando las empresas han decidido ahorrar costes prescindiendo de ellas. Sobre todo lo deciden los que no van a visitar ni los visita nadie, en fin.

    En las mías tengo que tachar el teléfono, el fax y la dirección de email, queda más profesional....

    Marián (aliaskupi)

    ResponderEliminar
  6. Pues esa es otra, Marián. Cuando los datos están mal porque has cambiado de sitio o la web o cualquier cosay ttienes que ir modificándolas...

    ResponderEliminar
  7. ¿Y por qué no lo dijiste? ¿No era un brainstorming o al menos una reunión de participacón? Precisamente, los que llegan nuevos se dan cuenta de cosas que, por obvias, no ve la gente que lleva más tiempo.

    A mí esas cosas me encantan.

    ResponderEliminar
  8. Pues no me atreví. Se lo comentaré a mi jefe o en otros eventos de estos cuando conozca un poco más abajo la gente y a la empresa.

    ResponderEliminar
  9. Entiendo que no dijeras nada, aunque lo de las tarjetas sea buena idea, pero a veces hablar en una reunión da mucho miedito, sobre todo en esas que no paran de decirle a la gente que participe.

    Como tú has dicho, más adelante, cuando ya sepas por dónde van los tiros.

    pd. Yo, volviendo de vacas y llorando amargamente.

    ResponderEliminar
  10. Bueno, Loquemeahorro, bienvenida de nuevo. Sé que no es consuelo, pero te hemos echado de menos.

    ResponderEliminar