Un hombre afortunado

Pues me he terminado de leer este libro de John Berger y con fotografías de Jean Mohr. Me lo compré en un impulso a partir de un email de Amazon en el que me sugería productos similares... sí, de esos que te mandan cuatro cada día. Casi nunca los veo, pero no me acuerdo muy bien por qué, éste sí que lo vi.

Y al leer la reseña decidí comprarlo junto con un libro de helados que me había dicho Anniehall que le encargara cuando hiciera un pedido.

El punto de partida es el de contar la vida de un médico rural en la Inglaterra de 1966. Hace casi cincuenta años. El libro nos muestra su día a día y va acompañado de fotografías en blanco y negro sobre ese periodo.

Es un libro extraño. No puedo decir que me haya gustado y tampoco puedo decir que no. Mi principal problema con él es que es muy difícil saber dónde terminan las opiniones y elucubraciones del señor Berger y donde las de Sassall, el médico sobre el que se basa el libro. Creo que eso es importante, o creo que sería importante saber qué parte de lo que se nos cuenta es lo que piensa el médico y qué parte es lo que piensa el autor. Parece que es mucho más lo segundo que lo primero. Y, además, tengo la sensación de que él ya sabía lo que iba a decir antes de realizar ese viaje y el reportaje del que se compone el libro.

Desde ese punto de vista me ha decepcionado. En un libro que no es ficción hay que saber qué es lo que cada uno aporta y, por ejemplo, cuando el autor dice que curando a los demás el médico se cura a sí mismo, o algo parecido, no encuentro la cita exacta, no sabemos si esto se lo inventa el autor o es así como se siente el médico y para mí es necesario saber qué es de quién. Porque, si no, estamos leyendo una ficción. Y es una ficción muy peligrosa porque trata de hacer pasar por cierto lo que no es más que una elucubración.

Manías mías, supongo. Por otro lado, en el libro hay muchas reflexiones muy válidas sobre lo que es ser un buen médico, sobre cómo encaja el médico en ese ambiente rural, sobre los límites de la medicina, sobre la depresión, la impotencia, la cercanía... en fin, sobre la vida, nuestra sociedad y la muerte.

Es un libro corto (180 páginas de las que veinte o treinta son de fotografías), pero bastante denso. Empieza como la crónica de unas visitas médicas y va virando hacia esas reflexiones filosóficas que os comentaba. Tiene reflexiones interesantes, yo creo que apriorísticas y algunas equivocadas como cuando sostiene que la generación de chavales de los años 60 tendrán una vida peor que sus padres. No creo que haya sido así.

Os pongo algún párrafo:

"A Sassall le influyeron mucho de niño los libros de Conrad. Contra el aburrimiento y la complacencia de la vida de la clase media inglesa en tierra firme, Conrad le ofrecía lo «inimaginable», cuyo instrumento era el mar. La poesía que se le ofrecía , sin embargo, no era amanerada o poco viril; muy al contrario, los únicos hombres que se podían enfrentar a lo inimaginable eran duros, taciturnos, mesurados y tenían un aspecto del todo normal. La cualidad contra la que Conrad previene constantemente es al mismo tiempo la cualidad a la que apela: la imaginación. Se diría que el mar es el símbolo de esta contradicción. El mar apela a la imaginación, pero para enfrentarse al mar en su furia inimaginable, para hacer frente a sus retos, uno ha de abandonar la imaginación, pues conduce al temor y al aislamiento".

"Toda cultura actúa en general como un espejo que permite al sujeto reconocerse, o, al menos, reconocer aquellas partes de sí mismo socialmente aceptables. Quienes sufren las carencias culturales tienen menos oportunidades de reconocerse. Para ellos, una gran parte de su experiencia ―especialmente la emocional y la introspectiva― no tiene nombre. Por consiguiente, se expresan sobre todo a través de la acción; de ahí, entre otras cosas, que los ingleses tengan tantos pasatiempos, que les gusten tanto las manualidades de todo tipo. El jardín o el banco de carpintero se convierten en lo más parecido a un medio de introspección satisfactorio".

"Sassall es, sin embargo, un hombre que está haciendo lo que quiere hacer. O, para ser más precisos, un hombre que sabe lo que busca. A veces la búsqueda entraña tensión y contrariedades, pero constituye su única fuente de satisfacción. Al igual que los artistas a que cualquiera que crea que su trabajo es la justificación de su vida, para los estándares miserables de nuestra sociedad, Sassall es un hombre afortunado".

El libro termina con un añadido en 1999 en el que nos da cuenta resumida de lo que pasó desde que se editó el libro hasta ese momento. En fin, ni lo recomiendo ni lo condeno. Es un libro extraño que hace pensar aunque muchas veces de una manera que calificaría de tramposa, pero el que nos haga pensar es bueno, ¿no?

  

2 comentarios:

  1. Entonces...ni sí ni no, ni blanco ni negro, no?

    No me llama nada...hace mucho que no te pregunto lo siguiente: ¿has pensado en leer La broma infinita? XDDD

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  2. Estoy esperando a que te la leas tú y me hagas un resumen. Yo te lo he hecho con los libros de Pinker y tú lo haces con DFW! Quid pro quo...

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