Como hablar de los libros que no se han leído

'Classic.' A book which people praise and don't read
Mark Twain
 
"I never read a book I must review; it prejudices you so"
Oscar Wilde.

Bueno, un mes más nos toca el libro del Club de Lectura 2.0. Este libro lo he elegido yo, de hecho lo cambié sobre la marcha en cuanto empecé a leerlo y les dije emocionado al resto de integrantes del Club que por favor lo cambiáramos. A mí me ha fascinado hasta extremos que creo que me van a ser difíciles de describir. Me parece uno de los libros más maravillosos que he leído últimamente. Me ha encantado, me parece fabuloso y se lo regalaré a quien pille desprevenido. Nuevamente, la portada en inglés es diez mil millones de veces más bonita que la portada en español en la que sale una especie de gallo portugués que no sé qué pinta encima de unos libros.

Pues eso, que me ha fascinado, así que seguramente a los demás del Club o los ha aburrido, o les ha horrorizado, o les habrá gustado moderadamente. Eso es así, y es así; es la condena del Club de Tortura Lectura.

Bueno, a lo que iba. La línea argumental del libro es una mera excusa para hablar de libros, de imaginario colectivo y de metaliteratura. Una delicia para un amante de los libros, o al menos a mí me lo ha parecido. Como dice el propio Bayard "es totalmente posible tener una conversación intensa sobre un libro que no se ha leído — incluso, y quizá especialmente, con alguien que tampoco se lo haya leído. Aún más, como justificaré, a veces es más fácil hacer justicia a un libro si no se lo ha leído completamente —o que ni siquiera se ha abierto. A lo largo de este libro insistiré en los riesgos de la lectura —tan frecuentemente infravalorados— para alguien que trata de hablar de libros, e incluso más aún para aquellos que planean reseñarlos".

Uno de los puntos en los que estoy muy de acuerdo con él es en la necesidad que sentimos todos de aceptación y en ciertos ambientes esto va asociado a las lecturas consideradas imprescindibles, los grandes clásicos. Es una tarea imposible porque nuestra biblioteca particular nunca encaja en la biblioteca general, como no podía ser de otra forma. Y aquí es donde vienen los consejos para encajar.

Da consejos sobre como hablar de libros que no se han leído. Mintiendo, claro. Porque se puede hablar de un libro, pongamos por caso Hamlet o el Quijote, sin haberlo leído. Pero ¿para qué mentir?, bueno, Bayard nos dice que "estas mentiras que les contamos a los otros son en primer lugar y sobre todos mentiras que nos contamos a nosotros mismos, porque tenemos dificultades para reconocer incluso a nosotros mismos que no hemos leído los libros que son tenidos por esenciales. Y aquí, como en tantos otras situaciones de la vida, mostramos una pasmosa habilidad para recontruir el pasado de la manera en la que mejor se adapte a nuestros deseos". De esto ya he hablado a propósito de los libros de Pinker y de Mlodinow, así que tampoco voy a seguir por ahí, pero es habitual terminar enzarzado en una conversación en la que se da por supuesto que has leído tal libro, has visto tal película o tal serie; y, por no decir que no (por vergüenza, por ganas de encajar, por no interrumpir) te ves hablando de algo que no conoces. A mí me ha pasado y es cierto lo que dice el señor Bayard. A lo mejor es porque soy medio lelo, pero seguramente fuera por inseguridades o por ganas de agradar o encajar.

El libro está estructurado en capítulos y en cada capítulo utiliza, a modo de ejemplo ¿lo habéis adivinado?... libros. Bueno, y también alguna película como Atrapado en el tiempo. Me parece fascinante la manera tan amena en la que habla de nuestra relación con los libros; cómo cualquiera, incluso el lector más voraz, es un absoluto no lector respecto al 99,99% de los libros. O qué pasa con los libros que hemos leído y hemos olvidado o los que hemos olvidado parcialmente y de los que hablamos basándonos en recuerdos que pueden haber cambiado respecto a cuando lo leímos. O también de los libros de los que hemos oído hablar. Prácticamente todos reonocemos, yéndonos al mundo del cine, frases de películas como "Luke, yo soy tu padre" o "Presiento que este es el comienzo de una hermosa amistad" o "Le haré una oferta que no podrá rechazar" sin haber visto esas películas. Es perfectamente posible saber a qué se refieren sin haber visto las películas. Son parte de nuestra cultura social.

Eso por no hablar de lo que cada uno entiende al leer un libro. Hay una parte divertida en la que comenta sobre cómo hablar con un autor sobre un libro suyo que no se ha leído y cómo muestra que eso es muchísimo más fácil que si sí que se ha leído. También menciona que de lo que uno lee a lo que otro escribe hay un abismo. Como él dice, no hay nada más incómodo para un escritor que hablar con un fan de su obra: "lo que se ha descrito en este pasaje hasta la caricatura es una experiencia familiar para todos los escritores, en la que se dan cuenta que lo que se dice de sus libros no se corresponede a lo que ellos creen que han escrito. Todo escritor que ha conversado en algún momento con un lector atento, o haya leído un artículo más o menos largo sobre él, ha tenido la extraña experiencia de descubrir la ausencia de cualquier conexión entre lo que quería conseguir y lo que se ha entendido". Y como muestra podéis ver las otras cuatro reseñas del libro que seguro que son muy distintas a esta.

Y ya para terminar, porque no pararía de hablaros de ese libro, quiero pararme en el proceso creativo que se da entre personas que hablan de libros. Porque hablar de libros es un proceso creativo, dado que solo recordamos parte de lo que referimos. El olvido y la confrontación de ideas y de recuerdos lleva a un proceso creativo maravilloso. "Son estos libros interiores los que hacen que nuestros intercambios sobre libros tan complicados, volviendo imposible el establecer una unanimidad acerca del objeto del la discusión. Hay partes de lo que he llamado en mi estudio de Hamlet, un paradigma interior —un sistema para percibir la realidad tan idiosincrático que hace que dos paradigmas no puedan comunicarse realmente. La existencia del libro interior, junto con la no lectura y el olvido, es lo que hace que nuestras discusiones sobre libros sean tan discontinuas y heterogéneas. Lo que consideramos que son los libros que hemos leído es de hecho una acumulación anómala de fragmentos de textos, reelaborados por nuestra imaginación y no relacionados con los libros de los demás, incluso aunque esos libros sean exactamente iguales a los que tuvimos en nuestras manos".

Podría seguir y seguir. Me ha parecido un libro genial y maravilloso y os lo recomiendo con todas mis ganas. Tengo que decir, en honor a la verdad, que me lo he leído en inglés. Algo un tanto absurdo siendo el autor y el libro francés, pero al final la pela es la pela y lo encontré de estraperlo en inglés. No me arrepiento, salvo, tal vez, por las traducciones que he hecho para ponéroslas aquí. Si os resultan extrañas, haced como que las habéis comprendido si alguna vez hablamos del libro... y no lo habéis leído...

Tenéis reseñas del libro en los blogs de Newland, Bichejo, Carmen y Livia. Además estaremos hablando durante este mes sobre libros que no hemos leído en el Club de Lectura.


8 comentarios:

  1. Lo he leido un poco en diagonal..pero ¡ lo quiero!! pocas veces te he visto tan entusiasta de un libro, muy en mi línea de "comprad comprad mis hermosos jabalies" asi que lo voy a poner mi lista.

    ResponderEliminar
  2. A mí me ha encantado, aunque el resto del club no ha sentido el flechazo. Yo, si quieres que te lo pase, lo tengo en inglés.

    ResponderEliminar
  3. A mí me ha gustado, pero no tento como para fascinarme. El principio, con Valery, me parece un petardo, y la verdad es que me aburrió un poco al principio, pero luego se anima y está muy bien. El capítulo de Montaigne me ha parecido maravilloso, y el final, de Oscar Wilde, así como el del Tercer hombre, muy divertidos, me he reido mucho.

    Me gusta que desmitifique muchas cosas. Yo soy muy de dejar libros a medias, a mí me cuesta mucho terminarlos, y me tengo que obligar, a no ser que me encante. Ya no me dará mal rollo. Y lo mejor es lo del escritor que olvida lo que ha escrito: a mí me pasa con el blog, mira qué chorrada.

    Ha estado muy bien propuesto, yo te lo agradezco mucho. Por fin, un libro sin penas!!

    ResponderEliminar
  4. Tengo poco que añadir (es que hoy te ha tocado el último), entre el post y los comentarios me he quedado sin cerebro...no está mal. Pero como niego la mayor es imposible apasionarme. Creo que me lo he tomado muy por lo personal y por eso no me ha fascinado. Se deja leer, pero tengo tan claro que no volveré ni siquiera a hojearlo que lo he regalado.

    ResponderEliminar
  5. Creo que sin entusiasmarme me ha gustado mucho más de lo que estoy dispuesto a admitir(me). Así que habrá que agradecerte que por un mes nos has ahorrado penar sin sentido. También te digo que no llego a comprender tu entusiasmo, pero claro, después de haber leído el libro todos entendemos que el libro interior pesa mucho, tal vez más que el libro tal y como su autor lo concibió.

    Ahora a por Jane, que creo que va a dar mucho jugo.

    ResponderEliminar
  6. Tenía muchas ganas de leer la reseña sobre este libro y me alegra que sea tan bueno como yo me barruntaba.

    Barruntaba...¿es la primera vez que utilizo esta palabra? ¿está bien empleada? parece que la hubiera sacado de Torres de Mallory y eso que jamás me leí esos libros.

    ResponderEliminar
  7. Ya lo he leído y ni de lejos me ha entusiasmado como a ti. Es más, creo que no me ha gustado. No sé si porque ya he leído varios libros sobre el acto de leer y me ha sonado repetitivo o porque no estoy en el estado de ánimo adecuado. No digo que me haya horrorizado pero tras tu entusiasmo la verdad es que esperaba más.

    ResponderEliminar
  8. Pues ya lo siento. A mí me encantó. Es cierto que a los otros del club les dejó bastante frío. Puede que seas como dices y dependa del estado de ánimo.

    ResponderEliminar