La realidad y la ficción


Sí, lo habéis adivinado. Vamos a hablar de tonteridas. Pero ¿qué queréis? Desde que trabajo de verdad llego a casa sin muchas ganas de ponerme a teclear. Eso por no hablar del calor que hace, que aunque sea menos que la semana pasada aún es bastante... de verano.

Voy a hacer una reflexíón de todo a cien sobre lo que somos y lo que creemos que somos. Hay estudios que indican que nos mentimos a nosotros mismos (más los hombres que las mujeres) para que tengamos el ego subidito. Las razones yo no las tengo tan claras. Hay quien dice que es para que nuestra posición dentro del grupo o de la manada sea más alta, creyéndonos mejores de lo que somos arriesgamos más y tenemos más posibilidades de prosperar en el grupo.

También hay quien dice que ese creernos mejores de lo que somos nos hace emprender misiones arriesgadas o ciclópeas misiones como pueda ser escribir un libro o dejarlo todo e irse a las antípodas a ver si allí mejoran las cosas laborales... Y que junto con esa mala valoración de nuestras capacidades tenemos una innata capacidad para infravalorar el tiempo que nos va a llevar hacer esas cosas. Esto también es interesante. Estamos genéticamente programados para sobrevalorar nuestras capacidades y para infravalorar el tiempo que nos va a llevar. Eso por no hablar cuando, por azares del destino, tienes una cierta facilidad para programar tareas de una manera realista, pero tu jefe quiere que las cosas se hagan por el mismo dinero en la mitad de tiempo y... cuando no se puede te echa la bronca y te dice que qué pasa con la planificación esa que hiciste TÚ...

Según parece, hay gente más dispuesta a asumir riesgos y otra más dispuesta a asumir penalidades, quedándose donde está, conformándose con lo que tiene antes que tener que arriesgarse a poder perder lo que se tiene. Dicen que de esa manera es como es más viable que triunfe una especie. Unos se quedan en lo que conocen y otros se arriesgan. Si los que se arriesgan no triunfan, quedan los que no se arriesgaron y habrá otros que lo intenten. Mientras que si triunfa, establecerá una nueva colonia o ciudad donde crecerán a su vez gentes que se arresgarán y otras que no.

Ahora, el caso es que me he ido totalmente del tema. Estaba pensando en poner un par de vídeos sobre lo que creemos ser y sobre lo que somos. Porque, por ejemplo, cuando el Príncipe Gitano canta, se piensa que lo hace así:


Pero la realidad es algo diferente:


¿Cuál es la lección que hay que sacar de todo esto? Ninguna importante, pero yo me pregunto: Si Elvis canta así de bien... ¿Cómo demonios se creería él que lo estaba haciendo? Si él también se sobrevaloraba, lo que escuchaba en su cabeza tenía que ser la leche! Esa versión es la que me gustaría oir. Una lástima que no se pueda saber como se oía Elvis a sí mismo... Supongo que a lo mejor le pasaba lo que a todos cuando nos escuchamos grabados. a lo mejor decía ¿de quién es esa voz tan horrorosa?

Bueno, es lo que nos ha quedado. Todo esto os lo cuento porque estos últimos días les he estado poniendo Elvis a mis hijos y les está gustando. Bueno, ¿y a quién no?

10 comentarios:

  1. Y yo que pensaba que ibas a comentar eso de cómo hablar de personas que no has sido!

    ResponderEliminar
  2. Acaba usted de ganar 10 puntos de admiración Tochil, por lo de Elvis

    ResponderEliminar
  3. te ha quedado un post rarísimo...chulo, pero raro.

    ResponderEliminar
  4. Lo de las planificaciones que te obligan a hacer de forma "optimista" y después te dicen que claro, que no la has cumplido, me suena MUCHO. En fin, paciencia.

    No sé qué imagen tendrán de sí mismos los que realmente tienen talento.

    Me estoy acordando de Phil Spector, que realmente era un gran productor, y que creía que era el mejor del planeta, y que todas y cada una de las personas con las que colaboraba, unos mier... mequetrefes.

    Y mira cómo ha acabado. Así que mejor ser un mediocre y creerse un tío guay, que no ser ya muy guay y subirte tanto a la parra que te acabes cayendo.

    ResponderEliminar
  5. La verdad es que no sabía de qué iba a hablar, Carmen. Ha salido así y así se ha quedado. Estoy un poco vago...

    Tochi, gracias. Diez puntos son diez puntos...

    Molinos, sí, raro, raro, raro... Es lo que me ha salido...

    Loquemeahorro, eso me pasaba todos los días en el antiguo trabajo. En el nuevo de momento no, aunque hoy he tenido que hacer una presentación a unos rusos. En cuanto a lo del talento, el que lo sepa que lo cuente!

    ResponderEliminar
  6. Te ha quedado como esos cafés que me hacia en mi época de estudiante en verano echando todo lo que había en la nevera y el mueble bar de mi padre: raro pero bueno

    El príncipe se lleva la fama y Raphael cantando Aquarius carda la lana

    ResponderEliminar
  7. Amo a vé, a mi me escribieron el pichinglis en un papeliyo y endispués me colocaron el susodicho papeliyo en la quinta puñeta. Y yo estaba sin las gafar de ver, eh, que uno es zumamente profeziona para actua y en el essenario paseo mi buena planta sin gafar, fartaba máh. Asín es que canté la cansió de pura memorieta, que ya quiziera Ervis haber tenío mi memorieta. Y sé que quité er sentío con mi astuasión y lo de ustedes es pura envidia malparía, que mi vedeo se ve más que er del Ervis.
    Atentamente The gipsy prince.

    ResponderEliminar
  8. Eso de que los hombres se sobrevaloran más que las mujeres, ¿dónde lo has leído? Y en todo caso, ¿qué explicación daba? Sólo es por curiosidad, que me ha sorprendido... Porque yo creo que eso es todo fachada, ¿no? Luego por dentro cada uno es como es...

    ResponderEliminar
  9. Pues lo leí en un libro de Steven Pinker, no me acuerdo si the better angels of our nature o the blank slate.

    ResponderEliminar