París bien vale una reunión (2)

Bueno, pues ya estoy de vuelta. De vuelta y cansado porque estos viajes de un solo día en los que te levantas para pillar el avión a las seis (bueno, me levanté antes porque se despertó J. a las 4:30 y ya no pude volver a dormirme) y vuelves a casa a las once y pico de la noche son un maratón en el que terminas como un guiñapo.

Ya dijo Enrique IV que París bien vale una misa (no sé si lo dijo o fue Dumas el que le hizo decirlo en la dama de Monsoreau). A misa no fui, pero tuve una reunión en la que me dijeron que el trabajo que había hecho era una mierda. Yo respondí diciendo que puede que lo fuera, pero que ahí había muchas horas de esfuerzo y muchas dificultades. Me replicaron que no había más que dos conclusiones cutres y ahí les dije que el documento tenía muchas conclusiones, pero que no estaban en la parte de conclusiones porque el líder anterior no las había incluido ahí. Empecé a enumerarlas y me dijeron: 'ah! pues eso es muy interesante, eso sin duda debería estar resaltado...' En fin, que la conclusión es que un documento sin conclusiones claritas y cribadas no sirve de nada con esta gente porque solo se leen las conclusiones. El resto de las 200 páginas del documento no se las ha leído nadie. El caso es que me he comprometido a poner las conclusiones en su sitio y a tener una reunión el día 14 en Barcelona para aclarar quién hace qué a partir de ahora. Justo Anniehall había quedado ese día, pero ya la he tranquilizado porque o vuelvo pronto o mando a mi jefe o a un subalterno a la ciudad condal.

Mentí un poco y dije que mejor que termináramos sobre las cuatro de manera que... ¡Nos dio tiempo a ver la exposición de Monet! Impresionante. El único problema es el de siempre: la gente. Hordas y hordas de gente con sus auriculares en la cabeza trasegando de cuadro con instrucciones a cuadro con instrucciones. No me gustan las audioguías. No digo que no sean útiles, pero a mí me resultan un poco como orejeras que hacen que te fijes sólo en lo que te cuentan ahí. Prefiero mirar y disfrutar por mi cuenta. Por ejemplo, vi una serie de cuadros de Monet de los primeros de la exposición que eran muy similares a Sorolla. Estaban prácticamente todos los cuadros famosos y muchísimos eran de colecciones americanas y privadas. El que más me impresionó fue este:

Aquí no se aprecia muy bien, pero la luminosidad que desprendía la señora del paraguas era casi mística. Es impresionante acercarte a ver las gruesas pinceladas y los contrastes de colores y luego alejarte un par de pasos y ver el resultado. Tiempo y dinero muy bien invertido. Si tenéis ocasión os aconsejaría verla, pero intentad ir a una hora en la que haya menos gente. Me compré el catálogo por el que me soplaron 50 lereles.

Al salir del Grand Palais tuve que hacer frente a un dilema tremendo que era ir a por la taza para Anniehall o a por unos cuentos de Barbapapá para los niños... La persona que me acompañaba me dijo que pensara mejor en mi mujer que a los niños se les podía dar otra cosa y no se iban a enterar. Así que me fui a por la taza, esta vez sí que pregunté si la había para zurdos, pero no había. Compré otra igual, espero que esta dure más. Agradecimento público a Teresa que me recordó mis deberes conyugales.

Pregunté si había una librería cerca y me dijeron que sí, pero que era de libros en inglés. Fui y les compré dos cuentos que ya he tenido que leerles a los niños esta mañana y que les han encantado. Mejor que estén en inglés porque incluso la sencillez de las frases de Barbapapá se me atraganta y cada vez digo una cosa distinta y para C. los cuentos tienen que decir siempre lo mismo, no se puede cambiar una palabra.

A la salida del Hotel de Crillón estaba este coche:

Le hice una foto para enseñársela a los del trabajo que son bastante flipaos de estas cosas y me he enterado de que sólo existen 12 coches como este en el mundo y que en una subasta uno se vendió por tres millones y pico de dólares.

Volvimos al aeropuerto en el RER (tren de cercanías) y me fijé en una pegatina que tiene en los sitios reservados en las que indica para quién está reservado y la prioridad de reserva de manera que los primeros de las lista son los mutilados de guerra y terminan en orden de preferencia las personas de más de 75 años. Una vez en el aeropuerto me aprovisioné de macarons y de foie y me tomé la rigurosa cerveza a la salud de NáN. He de comentar que la vendedora de macarons tenía un bigote que impresionaba. Negro, negro que casi parecía pintado.

Llegué pasadas las diez y media a Madrid y estuvimos más de veinte minutos en el avión esperando a que llegaran los autobuses para llevarnos un recorrido de cien metros.

Otro viaje más a mis espaldas, más cansancio compensado por la sonrisa de los niños, de Anniehall por los pastelitos y por el foie, aunque esté muy denostado confesaré que me gusta mucho.

18 comentarios:

  1. ¡Primer! Mmmmm...pasteles y foie...¡Qué rico! No hagas ni puñetero caso a los jefes; son un mal ¿necesario?

    ResponderEliminar
  2. Así se hace, Niño. ¿Le gustó la taza a Annie? ¿Aunque no fuese de zurda?

    A mí también me gusta mucho el foie, ya sé que no tiene tanto glamour como decir que te gustan los gin tonics, pero...

    ResponderEliminar
  3. Mi estómago no entiende de glamour... pero el foie le gusta. Con lo que sea.

    ResponderEliminar
  4. Sí, la taza fue la misma que ya le comp´re, bueno, el mismo modelo y le hizo ilusión.

    El foie tiene mucho glamour según en qué situaciones. Por ejemplo, el padre de una amiga de mi hermano se ventiló en un bocadillo un foie entero que había llevado ella para navidad pensando que era algo así como la Piara mientras veía un partido de fútbol.

    El foie con una tostadita de pan... ummmm!!!

    ResponderEliminar
  5. En Francia venden pan especial para foie gras, en fresco, un poco "abriochado", y también en tostadas, algunos de ellos llevan pasas, y le dan un contrapunto muy especial al foie.

    En Navidad volveré con el coche cargado de ricas viandas gabachas, entre ellas el foie, bien sûr, es lo mejor de pegarse la paliza de 1200 kms/ida + 1200 kms/vuelta para pasar unos días con la familia política. Ya os pondré los dientes largos con un suculento post... jejejeje...

    ResponderEliminar
  6. Lo del pan no lo sabía. Yo había probado la mermelada de cebolla, pero a mí me sigue gustando más a 'palo seco', aunque sigo abierto a experimentos.

    Seguro que nos das muchísima envidia, pero también ideas para futuros viajes...

    ResponderEliminar
  7. A mi me encanta el foie y los gintonics. Lo del glamour es una chorrada.

    ND muy chulo el post..pero como tengo esos procesos mentales tan absurdos, de lo que me he acordado leyendolo es de una cosa que leí ayer, me lo ha recordado lo de los mutilados de guerra. Ayer, se aprobaron unos presupuestos en Alemania con la última partida de dinero que tiene que pagar el país por las compensaciones que firmo en el Tratado de Versalles que puso fin a la I Guerra Mundial.

    Hala..hasta aquí mi comentario inutil del día.

    ResponderEliminar
  8. Pues es curioso, desde luego, porque el tratado de Versalles fue importante para acabar en la 2ª guerra mundial y yo creí que estarían, si acaso, pagando por la segunda, no por la primera.

    ResponderEliminar
  9. Me acabo de dar cuenta de que quizás la cita de Dumas sea de la Reina Margot y no de la dama...

    (Demasiado Dumas)

    ResponderEliminar
  10. Pues a mí me encantan los macarons (mmmmmhhhh, por qué nadie más los menciona??? son divinos), el foie y los gintonics.

    El foie me gusta solo, con pan normal tostado y sin tostar, con tostadas con pasas, con tostadas de brioche, con... El foie me encanta.

    Por cierto, como al jefe de ND se le ocurra fastidiarme los gintonics y el previo a los gin tonics del día 14 me va a oir.

    Por último si glamour es pagar noventa y cinco aurelios por una manicura pues en fin, que le den al glamour. Perdonad pero es que la historia de la despedida de soltera ha sido muuucho peor de lo que cabía esperar. Es tan tremenda que ni me sale un post al respecto, me pongo de un cebolleta insoportable. Algún borrador he tirado ya.

    ResponderEliminar
  11. Puedo dar fe de que te gustan los macarons... :)

    A mí también... son tan ricos y tan caros...!!!

    Esta mañana C. se ha comido uno y J. no, cuando ha visto que el que no quería él se lo iba a dar a C. lo ha cogido muy digno y le ha dado un buen mordisco, pero no le han gustado y me lo ha dado para que me lo comiera yo.

    ResponderEliminar
  12. Yo paso total del glamour, que conste. Sé que soy una sosa porque no me gustan los gintonics, lo sé, lo tengo asumido y, de verdad, podré vivir con ello...

    ResponderEliminar
  13. A mí el foie, con un poco de sal (caúno es caúno) sobre tostaditas y vino tinto del que se aprecia.

    Vaya jefe, que concluye donde le sale concluir creyendo que la gente se lee todo.

    Se empieza por un abstract y se va las conclusiones, bien enfatizadas, el centro se rellena con todo lo que ha sido necesario estudiar, calcular y pensar para llegar a las conclusiones.

    Esas damas de blanco con sombrilla (¿¡alguien ha dicho paraguas!?) eran una delicia. Una representación de la delicadeza.

    Lo de la taza para zurdos se me escapa un poco: pensé que era cuestión de dónde se coloca el asa para cogerla.

    Pero en mi barrio hay una tienda dedicada exclusivamente a artículos para zurdos. Un amigo dice que ha encontrado el cielo abierto, y sobre todo abrelatas y mil cosas que ahora le es fácil usar. Si queréis información, dar un gritillo.

    ResponderEliminar
  14. Perdón por lo de paraguas, tiene usted toda la razón.

    Lo de la taza para zurdos pensé que no era posible, pero sí. Puse un post sobre eso antes de que soliera pasarse por aquí, señor NáN, con una foto que lo explica.

    Lo de la tienda de zurdos puede ser una idea muy buena, habrá que pasarse. Anniehall es zurda, aunque bastante ambidiestra.

    ResponderEliminar
  15. Teresa, el gin tonic puede ser glamouroso o no. A mí me gusta mucho, pero no pienso que sea estiloso. Es... RICO!!!!

    ResponderEliminar
  16. Por dios!!! He visto la taza. Yo soy diestro (en el sentido de que uso la mano derecha, porqu soy un manazas) y creo que con esa taza me echaría todo el café o el té encima. La Anniehall es que lo quiere mucho.

    Pues nada, una tarde quedamos en algún lado de Malasaña y os conduzco a zurdilandia. LA verdad es que, salvo las tazas, que solo entiendo en el caso de "esa" taza que parece del flamígero o, peor todavía, de la Contrarreforma, todo tiene mucho sentido: cortar el pan, y dices pues da lo mismo con la derecha que con la izquierda, ¿no? ¡Pues no señor! que la parte serrada está por un lado y eso importa.

    ResponderEliminar
  17. La taza le gustó a Anniehall, o al menos eso me dijo, la rompió la rumana (que puestos a romper podía haber roto el plato de Drácula) y le he comprado otra igual esta vez siendo consciente de las dificultades zurdiles, pero no había taza de izquierdas.

    Annie me lo ha agradecido con una sonrisa por la que merece la pena que se hubiera roto.

    Esa tienda de zurdos puede solucionar algún regalo de Navidad, sin duda.

    ResponderEliminar