París bien vale una reunión

El jueves me voy a París de nuevo a una reunión de un proyecto europeo. Debe ser la sexta o séptima vez que voy en los últimos dos años. Muchas veces no tengo tiempo para nada más que para la reunión. La UIC (unión internacional de ferrocarriles) está a doscientos metros de la torre Eiffel, torre que se ve por las ventanas de las salas de reuniones, pero que a mí nunca me ha gustado. Siempre me ha parecido un amasijo de hierros oxidados.

Como mañana hay huelga, tengo que ir el jueves por la mañana en el primer avión y volver luego por la tarde. Es un palizón y siempre pienso en la cantidad de tiempo que se pierde en los aeropuertos y en los vuelos en general. Todo el tiempo perdido facturando, pasando controles de seguridad, mirando pantallas en las que cada cuarto de hora te dicen que el avión va a salir un cuarto de hora después...

Eso por no hablar del poco sitio en los asientos, que para alguien alto es un suplicio. Por lo menos no vuelo en Iberia, vuelo con Air Europa. Lo malo es que vuelo en el avión Disney cargado de niños que van a pasar un largo fin de semana en Eurodisney.

Además está la reunión. Nos han cambiado al líder del grupo de trabajo y nos ha mandado un memorando sobre lo que habría que hacer sin haberse mirado nada de lo que ya hemos hecho. En fin, que va a ser difícil hacerle entrar en razón, aunque a mí, personalmente, me da igual, con que completemos nuestra pequeña parte en el proyecto me doy por satisfecho. Normalmente estas reuniones suelen durar unas cuatro horas o así. Así que, como no mandaban la agenda de la reunión, supuse que sería igual que las otras y, cuando hace una semana, vi que había una exposición de Monet en el Grand Palais, me compré una entrada por internet para verla.

Monet me encanta, al igual que el impresionismo en general. Recuerdo haber ido con mis padres a París cuando yo era un chaval y quedarme alucinado recorriendo el museo d'Orsay. El impresionismo es de las últimas etapas del arte que me llegan. A partir de Picasso, que no me gusta, ya no consigo la corriente vital que siento al ver los nenúfares de Monet o los retratos de Velázquez o los cuadros del Bosco. No consigo entender qué tiene de especial un tiburón metido en formol o taburete con una rueda de bicicleta o un traje colgado de una percha en una pared (no consigo encontrarlo en la página del MOMA, pero lo vimos). Supongo que soy un poco abuelo cebolleta.

El caso es que me compré la entrada y embarqué a otro español de la reunión para irnos a la exposición y desasnarnos un poco. Compramos la entrada anticipada para las 16:30, pero cuando han mandado la agenda, tienen previsto tenernos allí hasta las cinco con lo que puede que me tenga que volver con el rabo entre las piernas y sin ver la exposición de marras. Veremos qué sucede y espero que podamos ver algo más que la torre Eiffel detrás de un cristal.

El Mapache

mapache.

(Del nahua mapach).

1. m. Mamífero carnicero de América del Norte, del tamaño y aspecto del tejón, con piel de color gris oscuro muy estimada en el comercio, hocico blanco y cola muy poblada, con anillos blancos y oscuros alternados.

Como sustantivo puede utilizarse como sujeto de una oración. Por ejemplo: El mapache volcó los cubos de basura.

También como sustantivo puede emplearse como complemento circunstancial en la oración. Por ejemplo: A mi hijo le dieron ayer un cabezazo jugando en los castillos hinchables y tiene el ojo como un mapache.

Pues eso: a mi hijo le dieron ayer un cabezazo jugando en los castillos hinchables y tiene el ojo como un mapache.


Quién es tu mamá?

Voy a hacer un ejercicio de autoflagelación.

El otro día me llegó este correo (lo que está en cursiva) y voy a comprobar cuántas cumplo y hasta dónde llega mi nivel de madre desastre.

Quien es tu mamá ?

Mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupete y un pañal de emergencia.
Vale, sí suelo llevar pañuelos en el bolso. Y desde que tengo niños, además, con mocos suyos. Paquete de toallitas no llevo nunca a pesar de que he hecho varios intentos por esforzarme en llevarlos. Pañal de emergencia tampoco salvo que fuésemos a pasar varias horas fuera de casa. Y chupete de emergencia nunca. Ahora ya da igual porque ya nos hemos librado de chupetes y pañales pero antes si se cagaban de paseo ni siquiera podía ofrecerles un chupete para que llevaran mejor la incomodidad.

Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo.

Mira, esto sí, me paso el día corriendo de acá para allá. Aunque todavía no he conseguido estar ni siquiera en dos sitios al mismo tiempo. Más bien lo que se me da de cine es lo contrario: no estar en ninguno cuando realmente hago falta.

Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto mientras le abre la puerta al gato con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome del cubo de basura con el pie.
Gracias a Dios no tenemos gato (coño, nadie me dijo que me haría falta para ser buena madre) y todavía no he tenido que apartar a ningún niño del cubo de basura. Lavadoras con el abrigo he puesto unas cuantas, eso sí.

Mamá es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso.
Vale, lo reconozco, alguna vez sí lo he conseguido aunque durante una época, cuando lo intentaba, C sólo decía 'quiero papá' y me daba tanta rabia que supongo que eso anula todas mis otras bondades maternales.

Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos mientras con el otro entra el carro lleno de compra.
Pues esto no, pero hacer la compra pendiente de una niña de dos años andando, empujando a otro que va en silla y tirando del cesto de la compra sí lo he hecho y es mucho peor. Pero no me parece una proeza sino más bien una penitencia por un pecado gordísimo que no creo haber cometido. Eso sí, en caso de existir, me he ganado el cielo a pulso. Bueno, más que a pulso a empujones de carro y tirones de cesto.

Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de 0 a 100 para evitar que me descuerne por las escaleras.
Evitar accidentes no sé si lo he conseguido pero intentando evitarlos me he hecho algún que otro estropicio. La que es torpe es torpe. Yo lo soy mucho y eso no lo arregla ni siquiera la maternidad.

Mamá es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia.
Mierda, ésta también es para ND. Una época que C tenía pesadillas conseguía calmarla mucho mejor que yo.

Mamá es esa señora con el pelo de dos colores, que dice que en cuanto tenga otro huequito, sólo otro, va a la pelu.
Esta es mía, toda mía. Si por esta dan título a la mejor madre me echan por abusona canosa.

Mamá es esa cuenta cuentos que lee e inventa las historias más divertidas sólo para mí.
Leemos cuentos todas las noches y, efectivamente, sólo lo hago para ellos. Creo que nunca antes le había contado cuentos a nadie. Si lo hago bien o mal tendrán que juzgarlo ellos aunque suelo llegar con un grado de cansancio tal que yo no apostaría mucho por mí.

Mamá es esa chef que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en la nevera porque se le olvidó comprar, aunque se quede ella sin cena.
Esta sí que no, en casa somos de sota, caballo y rey. Como nos fallen las figuras yo me quedo sin cena, sí, pero ellos también.

Mamá es ese médico que sabe con sólo mirarme si tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer.
Pues esta tampoco. Hasta que no les he puesto el termómetro como cinco veces (tenemos uno de esos sin contacto que es un infierno) no sé si tienen fiebre. Gracias al mismo termómetro nunca estoy segura de cuánta tienen sino sólo una vaga idea que se reduce a: unas décimas, fiebre o vámonos a urgencias. Y nunca, nunca, nunca sé que tengo que hacer cuando se ponen malos. Salvo que agobiarse, centrifugar y quedarse con el peor de los escenarios imaginados cuente como saberlo que se tiene que hacer.

Mamá es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo.
Por suerte, todavía no me he visto en la necesidad de hacerlo pero teniendo en cuenta que solemos dejarles la mejor comida que tenemos pues supongo que llegado el caso sí que lo haría. Así que voy a apuntármela.

Mamá es esa cantante que todas las noches canta la canción más dulce mientras me acuna un ratito.
Pues no, esta no. Les aplicamos el Estivil cuando el momento de acostarse se convirtió en una tortura para todos. Teniendo en cuenta las pujantes corrientes de crianza natural creo que esto nos condena al infierno de los padres desnaturalizados.

Mamá es esa payasa que hace que me tronche de risa con solo mover la cara.
En la intimidad soy bastante payasa sí y la verdad es que parece gustarles. A mí desde luego me encanta.

Mamá es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la mañana, mirar si me he hecho pis, cambiarme el pañal, darme jarabe para la tos, un poco de agua, ponerme el chupete, todo a oscuras y sin despertarse.
Definitivamente no. Sí, soy capaz de hacer todas esas cosas pero no de hacerlas sin despertarme y, lo que es peor, sin desvelarme como sean más de las cuatro. Así que las hago, sí, pero de muy mal café.

El resultado me lo temía: Pobres hijos míos.

Y eso que no se me ha ocurrido compararlo con el resultado que obtendría si el objeto de estudio fuera mi madre. Miedo me da.

Mi desorden (ordenado)

Visto el jaleo organizado con el post anterior que por un lado ha disparado el número de visitas y de comentarios, pero por otro ha enrarecido un tanto el aire del Blasco me he decidido por un post sin trascendencia. Leyendo el post de hoy de Diva sobre las entradas del blog que tiene almacenadas esperando su momento me he dado cuenta de que yo soy bastante caótico y desordenado. Tiene que haber una coincidencia idea-tiempo para que escriba sobre ella. Raras veces tengo una idea rondándome en la cabeza hasta que la escribo. Normalmente es algo impulsivo. No estructuro el post, no tengo ni idea de cómo terminará. Pongo lo que se me ocurre y p'alante.

A partir de este desorden mental me he dado cuenta del desorden físico en el que trabajo. Mi mesa de trabajo es un emplazamiento con riesgo biológico. Cada cierto tiempo hago una limpia que básicamente consiste en tirar todo lo que no estoy utilizando en ese momento, pero hay cosas en mi mesa que son de vergüenza. Llevo con una caja de mudanza en el lateral desde que nos mudamos aquí hace... 5 años y pico. Podría vaciarla, pero no tengo armario donde meter las cosas. Cosas que, por otra parte, no he necesitado en estos años.

Para que veáis de qué hablo, aquí os pongo una imágen de mi mesa esta mañana mientras leía el blog de consu's:

Supongo que esto habla bastante poco a mi favor. Pero dentro de este relativo caos me muevo con cierta soltura y suelo encontrar lo que busco. Cosas que hay en mi mesa que se salgan de lo normal y que podría quitar, pero nunca encuentro el momento:

  • Disquetes de ordenador. Tengo dos cajas. Hace que no utilizo un disquete de esos, pero ahí siguen.

  • Sondas de temperatura: tengo dos sondas de temperatura modelo PT-100 con un rango de medida entre -50 y 300ºC. ¿Para qué? pues para ocupar sitio. Tuve que hacer unas medidas de temperatura y ahí se han quedado.

  • Un metro retráctil. Me lo dieron en una exposición y ahí lo tengo encima de la mesa. No os creáis, es una de las cosas que más se usan dentro de las cosas que no se usan.

  • Unos 30 peniques ingleses que me sobraron de mi última visita a UK.

  • Un portarrollos de celo sin rollo de celo.

  • Varios auriculares del AVE. Se rompen cada poco y me sirven para oir música, aunque tardo en tirar los que están rotos y siguen habitando mi desorden.

  • Una caja de metal que contenía un boli que me dieron cuando acudí a un 'panel de expertos para el cambio del modelo productivo español', ahí es nada. La caja no la utilizo para nada y el boli se me rompió enseguida.

  • El boli, ya roto, que iba en la caja que me regalaron en el panel de expertos.

  • Mi cartera, que la acabo de encontrar debajo de una pila de papeles.

  • La carcasa de la DS rota que cambié. La tengo por si alguna vez me hace falta una pieza.

  • Un teclado de un ordenador portátil que me dejaron en el trabajo para cambiar uno que no les funciona a mis padres y que me di cuenta que era diferente del que necesitaba.

  • Un cable serie de ordenador que no tengo ni la más remota idea de qué hace en mi mesa.

  • Una caja de aspirinas caducadas en 2008.

  • Un cromo de David Villa que me dio un compañero de trabajo italiano antes de empezar el mundial.

  • Una caja de tiritas que tampoco tengo ni idea de donde ha salido.

  • También podéis ver arriba mi ropa de faena. Porque aunque sea ingeniero de oficina, hay veces que hay que ir a la vía.

  • Tengo un montón de bolis porque en nuestro trabajo ya no nos compran material de oficina aparte de folios. Los pillo de donde puedo: reuniones, hoteles, congresos...

  • Varias cajas de cds y dvds que ya no deben ni funcionar.

  • Varias nóminas esparcidas por la mesa.

  • En la parte de arriba tengo los apuntes de los cursos del máster que hice y del que todavía no he hecho el proyecto.

  • Un tornillo, creo que de mi silla.
En fin, seguro que si escarbo encuentro más cosas, pero tengo miedito de encontrar alguna forma de vida no basada en el carbono.

Al final supongo que os podéis llevar una idea de mi ratonera, aunque visto todo lo que he removido creo que dentro de poco encontraré las fuerzas para limpiarlo, pero no creo que sea hoy. De todas formas, ¿qué se puede esperar de un liberal de pacotilla?

Soy Liberal (o por lo menos lo intento)

Ya sé que este post puede provocar un aluvión de críticas que me sepulte bajo ellas, pero lo asumo desde el principio del mismo. De la crítica, sobre todo constructiva, surge el debate y la proliferación de ideas.

Para empezar definiré mi liberalidad: ser liberal es pensar que el Estado debe ser lo más reducido posible limitándose a dar protección a las personas y a los bienes. Dentro de esta protección se encuentra la física y la jurídica. Debe haber separación de poderes y nadie debe estar por encima de la ley. Derechos a la vida, a la propiedad privada y a la libertad. Veo el Estado como una bestia hambrienta que usa su poder omnímodo para esquilmarte tanto físicamente (dinero) como moralmente (libertad).

Supongo que quién siga leyendo a partir de aquí será para ponerme verde, pero seguiremos con la disertación a ver a dónde nos lleva. Creo que uno mismo gestiona mejor su dinero que el Estado. Creo que si yo no quiero tener cobertura médica o quiero meter el dinero de mi futura pensión en la Bolsa, o en un calcetín es responsabilidad mía y de nadie más. Entiendo que hay personas que pueden no tener dinero para esos servicios y que debe haber una seguridad social para las personas más desfavorecidas. Creo en la financiación por parte del Estado de los medicamentos porque uno no tiene la culpa de ponerse o no enfermo.

Creo que en educación debería existir el cheque escolar que te permitiera elegir qué tipo de educación quieres para tus hijos. Creo que debe haber una educación general obligatoria. Creo en un sistema de becas basado en el aprovechamiento que se haga de ellas. Mi padre estudió con esas becas que le obligaban a tener que sacar todos los años sobresaliente para tenerlas el siguiente año y salió del pueblo con el esfuerzo de mis abuelos. No digo que haya que sacar sobresaliente o notable o un seis para recibirlas, pero entiendo que los recursos son limitados y han de ser repartidos con criterios distintos. No puedo entender, por ejemplo, que a la hora de elegir instituto no se otorgue ni un solo punto por el expediente académico del alumno. No lo entiendo.

Uno de los puntos que he tocado antes es un pilar fundamental: seguridad jurídica. El que todos seamos iguales ante la ley. Estoy harto de ver cómo se interpretan las leyes de manera que se les da la vuelta como si fuera un calcetín de manera que según la interpretación que se haga puede ser una cosa y la contraria. Sin Justicia no hay libertad.

El ver al Estado como un ser que quiere esquilmarte cuanto más, mejor es, a mi modo de ver una imagen bastante acertada. Porque nada le gusta más a un político que redistribuir según sus propósitos y cuanto más haya que repartir, mejor, aunque sea quitándotelo a la fuerza. A mí, que no soy ningún millonario, me retienen cada mes en la nómina más del 25% (el 18% por el IRPF y el resto por otras cosas).

Creo que el Estado debe encargarse de las infraestructuras, pero veo justo que pague más quien las utiliza que quien no.

En fin, podéis flagelarme (dialécticamente, se entiende) lo que queráis, pero creo que menos Estado y más Libertad es la base para un mayor desarrollo y bienestar para una mayor cantidad de personas.

Sé que mis planteamientos tienen contradicciones e inconsistencias, pero ¿quién no? Con estos principios me siento más a gusto, aunque como dijo Groucho: 'Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros'.

Por último, quiero indicar que en USA, no sé en UK, la palabra liberal se emplea como alguien de izquierdas, de ahí la imagen del post. Y una última referencia, la palabra liberalismo es de origen español. (Ah! cuando España pintaba algo en el mundo!)

You can't always get what you want

Un correo electrónico de un amigo me ha recordado esta canción.

No soy yo muy de Rolling Stones pero ésta en particular me encanta (espero que funcione el enlace porque desde aquí no lo puedo comprobar).

A su vez la canción me ha recordado una peli de Kasdan 'Reencuentro' que también me gusta mucho. Si no la habéis visto os la recomiendo. Es sobre el, obvio, reencuentro de un grupo de amigos de la universidad años después de que sus ideales y sus cuerpos se separasen. Es un poco pesimista, pienso yo, pero está muy bien. Además creo que está muy bien interpretada. Y la banda sonora es alucinante. Durante un tiempo la vi un montón de veces. Hace mucho que no la veo y ahora me ha entrado el gusanillo.
Además el tema de la canción, y el de la peli, darían para una reflexión. Pero ya sabéis que yo soy más bien superficial y hoy estoy particularmente espesa. Así que os dejo a vosotros la reflexión.

...But if you try sometimes you might find
You get what you need...

El Trauma del Chupete

Esta noche hemos acostado a J. sin chupete por primera vez. Ha sido duro a la vez que necesario y esperanzador. Ha sido duro porque se lleva muy mal ver a un hijo llorar. Es algo que, además, debe ser así. Lo de necesario viene porque todas las noches (o casi todas) se despierta llorando porque no tiene el 'tete' y ya no podemos más. Necesitamos dormir, llamadnos egoístas, pero es lo que hay. Y ha sido esperanzador porque ha ido mejor de lo que esperaba. Ha llorado mucho, pero no ha sido el horror que es cuando llora con unos decibelios que hace que tiemblen tus neuronas. Ahora sólo queda seguir hacia adelante porque ya se ve la luz al final del túnel. Además no se ha hecho pis en el pañal a pesar de todo el estrés.

Mientras escribo esto, J. está mirando la pantalla del ordenador y ve a Maggie con el chupete y se ríe y dice: 'un bebé'. Le pregunto que si él es un bebé y me dice que no: 'yo mayor'.

A lo mejor somos unos malos padres por haberles dado el chupete a nuestros hijos. Mi hermana dice que a su hijo no se lo dará porque no es natural. Si se siguiera estrictamente esa teoría, supongo que no usaríamos ropa, zapatos, luz eléctrica, sofás ni conservaríamos la comida salvo que viviéramos en Groenlandia. Yo respeto a quien quiera dárselo o a quien no, pero lo de natural... El caso es que a nosotros nos parece que les gustaba, les calmaba cuando estaban nerviosos y hacía que lloraran menos. Es cierto que luego se les caía por la noche y lloraban. Con C. optamos por poner varios chupetes en la cuna y se acostumbró a dormir con uno en la boca y otro en la mano y cuando perdía cualquiera de los dos, lloraba. Así que visto el panorama, a J. sólo le dábamos uno.

Yo recuerdo perfectamente el momento en que me quitaron el chupete. Todavía recuerdo entrar en la cocina de nuestra antigua casa. Recuerdo los azulejos blancos y naranjas. Recuerdo la cocina de butano al lado de la ventana y recuerdo una taza que tenía un dibujo del lobo feroz en el que guardaba el chupete. Recuerdo a mi madre dándome la taza para que lo cogiera y recuerdo metérmelo en la boca y echarlo horrorizado porque lo habían metido en vinagre. Mi madre me contó que lo había embrujado la madrastra de Blancanieves. Yo me acuerdo (tal vez lo imagino) pensando que qué le había hecho yo a la madrastra para que me embrujara el chupete.

Mi madre dice que desde entonces no la quiero. Es una exageración, por supuesto, pero el episodio lo tengo perfectamente grabado en mi cabeza y puede que haya algo de eso, pero no diría yo que me traumatizara, pero sí se me grabó a fuego.

A C. se lo quitamos en unas vacaciones de Semana Santa. Íbamos a Santander y se nos olvidaron los chupetes en el maletero. Le dijimos que no le podíamos dar el chupete para dormir en el coche y estuvo hora y media o dos horas llorando así que dijimos:' se lo quitamos, porque si no todo este calentón no servirá de nada'. Pasamos dos días mal, pero no parece que nos guarde rencor eterno...

En fin, otra historieta. Espero no haberos aburrido con mis tonterias.

Soy Alto


Ayer estuvimos en la revisión de los cuatro años de C. y nos dijeron que está en el percentil 97 de altura y que, claro, con unos padres tan altos eso era normal. Eso me ha dado que pensar.

Yo mido 1,92 metros. Y, desde mi perspectiva, ser alto tiene más contras que pros. Los pros son pocos.:Es más difícil que alguien te eclipse la visión en el cine o en los conciertos. Llegas sin necesidad de una silla a todos los muebles de la casa (esto incluso puede ser una desventaja porque, por ejemplo, mi madre me llama cuando estoy en su casa cada dos por tres para que le alcance un tupper). Y... de momento no se me ocurre ninguna ventaja más.

En cambio hay una gran cantidad de contras:
  • Tienes que comprarte una cama más grande para dormir y hay veces cuando no duermes en tu casa en la que los pies se te quedan colgando fuera del colchón.

  • Tienes problemas con las ramas de los árboles según vas paseando. A Annehall le conté una teoría, que creo que sigue siendo cierta, sobre podadores gnomos.

  • Tienes problemas con toldos y demás parafernalia. Recuerdo un golpe que me di en la cabeza con un toldo mientras le estaba mandando un SMS a Anniehall al poco de conocernos. Me salió un chichón tremendo. También tengo problemas en el Metro cuando voy distraido. Varias veces me he dado en la cabeza con las barras al levantarme o al salir.

  • Viajar en avión es una tortura. Hay muchos aviones en los que quepo por los pelos en el asiento y me quedo totalmente encajado. Además, la persona que va sentada delante siempre tiene ganas de echar el asiento para atrás repetidamente cuando ve que no se reclina hasta que me atrevo a decir: 'porfavor, no me parta las piernas, es que ya les he cogido cariño!'.

  • Según parece, las personas altas tenemos más posibilidad de tener cáncer al tener muchas más células que los bajos. Y la esperanza de vida es menor para nosotros los altos.

  • Todo el mundo te hace la broma de: '¿Qué tal tiempo hace por ahí arriba?'. Además no puedes contraatacar diciendo: '¿Cómo se vive por ahí abajo oliéndote la cabeza a pies?', se considera de mala educación.

  • No te enteras de nada de lo que se habla en un bar o en una discoteca con la música alta. Ya sé que eso también le pasa a los más bajos, pero el problema se aumenta cuando tu oreja está a dos palmos de quién te habla. ¿A cuántas tonterías habré dicho que sí o que no sin saber qué era lo que me preguntaban?

  • Esta que voy a poner no tiene carácter de generalidad, pero me pasa: cuando entro en el coche me dejo los cuernos en el techo porque Anniehall sube la posición del asiento al máximo y me quedo como una alcayata hasta que consigo bajarlo.

  • Si tienes torpeza innata, como es mi caso, ésta se magnifica de una manera exponencial.

También es cierto que yo soy alto, pero no muy alto, no tengo normalmente que agacharme al pasar por las puertas y puedo comprar sábanas más o menos estándar para mi cama. El caso es que no creo que ser alto sea una bendición, aunque sí que son una bendición mis dos hijos, pero eso dará para otros post.

Correos y despedidas

Dentro de un mes tenemos una boda en León. Hasta ahí todo bien: no conozco León, la boda es de una amiga, habrá muchos amigos entre los invitados y tendremos un fin de semana de 'novios'.

Lo malo vino ayer. Según llego a la oficina me encuentro cerca de diez correos del lunes para organizar la despedida de soltera. Y según avanzaba la mañana el número fue aumentando. Creo que hoy no voy a abrir el correo del trabajo (que es el que tienen). Y es que todo este asunto me parece un horror por partida doble.

En primer lugar, nunca me han gustado las despedidas de soltero. Llamadme aguafiestas si queréis. No me importa. Sobreviví toda la adolescencia y media juventud confesando abiertamente que el botellón no me gustaba, así que sobreviviré a esto.

Para empezar no me gusta la idea en sí. Comprendo que hace unos años, cuando el matrimonio parecía ser la única opción y la vida era de otra manera, tal vez podía tener su sentido. Sólo tal vez. Pero ahora no lo entiendo. Si ves el matrimonio como una condena y necesitas correrte la gran juerga para despedirte de la vida mejor no te cases. Sé que en la mayoría de los casos no es eso lo que se siente y que se hace más por tradición y por estar con el novio, que seguramente el día de la boda tendrá que atender a mucha más gente. Pero como la idea originaria es la que os decía arriba pues no puedo evitar que me disguste.

Además está la puesta en escena. Eso de ridiculizar a los novios obligándoles a llevar, qué se yo, una polla con un velo en la cabeza a ellas o unas tetas postizas a ellos, no lo entiendo. Porque por más discreta que sea la despedida siempre hay que hacer ver a los que no están en el ajo que eso es una despedida de soltero.

También está la otra opción, la ñoña total: despedida de solteros conjunta. Coño, pues para eso no la hagas porque esa no es la idea. Si quieres hacer una fiesta con tus colegas y con tu novio (y que te la sufraguen tus colegas) pues llámala 'fiesta de sangrar (más) a mis colegas por si no se han gastado suficiente en el regalo y el traje para venir a mi boda'.

Total que los correos me han pillado ligeramente predispuesta contra el asunto. Y esa es la segunda parte del horror: la cadena de correos. Aparentemente no existe una 'comisión organizadora'. Esto puede parecer un detalle porque ninguna de las diferentes facciones (amigas de la carrera, amigas del colegio mayor, amigas diferentes de diferentes trabajos, amigas por parte del novio, familiares...) se ha tomado la libertad de tomar la iniciativa. Pero en realidad es una trampa mortal porque todo el mundo propone pero nadie decide. Además, es curioso, porque cada correo comienza dejando claro a qué facción se pertenece ¿por qué será? Creo que, secretamente (supongo que esto sólo pasa con las tías) esperamos que al menos las nuestras apoyen nuestras propuestas. Total que toooda la mañana con:

'hola, soy fulanita de las de nosedonde, yo pienso que podríamos...'

Pero nada en claro más que la fecha aproximada del evento.

Sobre las propuestas en sí, me parto. Como supongo que no queremos ser chabacanas de las de llevar miembro en la cabeza o contratar a un boys (me pregunto por qué la gente siempre dice esto en plural) y además queremos hacer algo 'original', entre otras, han caído las siguientes, a cual más cool (supongo):
  • Una sesión de risoterapia. ¡Ah! muy bien. No estás dispuesta a que se rían de ti por llevar una polla en la cabeza pero sí a pagarle una pasta a un jeta para que te haga reír. Pues si necesitas a un cuentista para reirte cuando estás entre amigas mejor háztelo mirar.
  • Una cata de gin tonic (supongo que cuando dicen cata se refieren a degustación). A mí me parece cojonudo. Me encanta el gin tonic. Pero ¿qué pasa si no te gusta la ginebra?. Además, por cómo se han ido presentando, al parecer hay mucha embarazada así que... ¿Ellas qué hacen? ¿miran y luego recogen los restos con su panza?
  • Un spa. A tenor de la acogida, por ahora va ganando, creo que soy la única que piensa que lo del spa es una actividad bastante solitaria. Desde luego no para un grupo grande de gente. La excusa esgrimida es que así ponen todavía más guapa a la novia (esto parece un pie de foto del ¡hola! pero es literal) y que es una actividad poco exigente físicamente para las embarazadas. No sé si habrá cambio de planes cuando caigan en la cuenta de que las embarazadas, al final del embarazo, no se deben bañar en piscinas.
  • Un tupper sex. Puff, creo que esto me parece lo peor. No le veo la gracia. Si lo haces en serio, hazlo sola. A mí al menos me parece algo bastante íntimo. Y si no lo haces en serio, ¿para qué lo haces? Que ya hemos cumplido todas los treinta, leche, y estamos ya muy mayores para darnos codazos y reirnos ruborizadas porque alguien ha dicho coño.
Lo que a mí me parece es que, en el afán de ser originales y súper modernas, estamos perdiendo de vista lo más importante que, creo yo, es estar un rato con la novia pasándolo bien y sin los compromisos y el lío que para los novios es a veces la propia boda. Pero debe de ser que soy rara. Porque esta sensación de que estamos perdiendo el norte y que los árboles no nos dejan ver el bosque me asalta cada vez con más frecuencia en muchos otros aspectos de la vida.

El caso es que he conseguido mantenerme al margen un rato y no contestar a los sucesivos correos pero, como soy una bocazas, al final he apoyado una propuesta que me parecía mejor aunque por supuesto mucho menos molona. A saber: alquilar un local, cenar, beber unas copas y tal vez alquilar un karaoke también. No ha tenido éxito. Otra, que ni siquiera va a ir, ya ha decidido que vamos a ir a un restaurante que ella conoce y antes a un spa. Por las embarazadas.

Dice Tochi que sólo era otra propuesta más, pero ya os digo yo que al final ese será el plan. Sin embargo, me guardo un as en la manga y tal vez contraataque mañana.

Acabo de recordar lo que vi hace unas semanas en una sección de esas de 'emprendedoras' en una revista femenina. Resulta que hay una tipa que ha montado un salón de pedicura donde te arreglan los pies unos peces. Además puedes quedar con tus amigas para que te hagan los pies mientras disfrutas del brunch con ellas. Vamos, lo más de lo más (cool, por supuesto). Ella, la emprendedora, dice que lo echaba de menos desde una época que vivió en Nueva York. Yo, sin embargo, no le veo la gracia. Tal vez sea yo una paleta pero ¿soy la única a la que le da asco meter los pies en una pecera para que unos peces le urguen los pies? Y además ¿cómo se hace? ¿te vas a coger un muffin al bufé andando como un pato porque tienes puestos los separadores de dedos? ¿y si se te cae el huevo benedictine en la pecera? En fin, el colmo del refinamiento sí.

Pues seguro que triunfa. La emprendedora y mi propuesta. Si es que llego a hacerla, claro. Antes de desertar, por supuesto. Que yo soy muy torpe y en lugar del huevo, me caigo yo en la pecera.

Por si os lo preguntáis, sí, me hicieron despedida. No llevé polla en la cabeza, ni un cartel que dijera 'me caso', ni nada. Lo peor que me pasó fue que me hicieron bailar el sirtaki con otros incautos como yo. Y luego nos fuimos de copas. Estuvo bien, sí. Pero eso no cambia mi idea sobre las despedidas de soltero.

Atenas, o lo que vi de ella (actualizado)

He actualizado la información añadiendo una foto del regalo que le hice a Anniehall (que hay mucho malo por el blog). Opinad, opinad.

Ha llegado el momento de hacer mis reflexiones atenienses. He de decir que desde el punto de vista cultural sólo he tenido ocasión de ir a la Acrópolis y al museo de la misma. Eso ya es mucho, pero en Atenas debe haber muchas más cosas que ver, supongo. Lo malo de ir a sitios así por trabajo es que lo valoras, pero te quedas con ganas de más.

En el vuelo de ida sobrevolamos Lepanto, ví un puente colgante impresionante y una serie de islitas y de pueblecitos costeros que tenían una pinta impresionante para ir de turismo.

Os voy a poner algunas fotos, aunque son un poco malas porque están hechas con mi teléfono que es bastante patata, pero me niego a llevarme la cámara de fotos porque las fotos buenas quiero hacerlas cuando vaya realmente de turismo con Anniehall (espero).

El hotel fue bastante malo a pesar de ser un cuatro estrellas. Se llamaba Titania y estaba al lado de la plaza Omonia en lo que viene a ser el centro de Atenas. Tuve una habitación con tres camas a cual peor. Un desastre, pero, eso sí, fue mejor que el antro de Londres. Además descubrí en el desayuno el auténtico yougur griego al que me volví adicto durante tres días. Qué bueno está!! me lo servía de un cobu con un cucharón y le echaba nueces y miel... ah! algo delicioso!

Los alrededores del hotel son para hablar largo y tendido, pero tampoco me extenderé. Simplemente voy a decir que es un lugar poco recomendable para pasear por la noche. Había una cantidad de borrachos y drogadictos bastante elevada. Había abiertos un montón de quioscos y puestos de venta de libros lo que me hace pensar que los borrachos de allí no son como los de aquí, sino que utilizan el alcohol como puerta hacia el conocimiento de grandes obras literarias.

La primera noche cenamos en el restaurante del hotel que tenía unas magníficas vistas de la Acrópolis y que debían cobrártelas porque cené un par de lomos de dorada secos y dos cervezas (me acordé de NáN y las disfruté a su salud) y me cobraron 50€.

De las reuniones no os voy a dar gran detalle porque tampoco hay mucho que contar salvo que son aburridas, pero se sacan algunas cosas en claro. Nuevamente teníamos vistas de la acrópolis y aquí os pongo una foto desde la sala de reuniones (mi teléfono no tiene zoom ni cosas de esas):


Finalmente pude ir a la Acrópolis por la tarde aunque recomiendo a quien vaya a ir el no llevar zapatos de suela. No son lo mas adecuado. La Acrópolis impresiona. Es uno de esos puntos donde la historia lleva pasando miles de años y ahí sigue, achacosa y renqueante, pero magnífica. Sigue con andamios y grúas porque tienen el tinglado montado de tal manera que cuando terminan una reconstrucción llega otro listo y dice que lo han hecho mal y que hay que volver a recolocar todas las piedras de otra manera. Os pongo otro par de fotos:

El edificio grande que se ve en la segunda foto es el nuevo museo de la Acrópolis que fui a ver el día siguiente.

Después de darnos un par de vueltas al peripatós (cual peripatéticos modernos) y estar muertos de sed intentamos escaparnos por una puerta lateral que no tenía echado el candado, pero no nos dejaron. Finalmente y tras andar un par de kilómetros llegamos al lado del sitio por donde queríamos habernos fugado. Me tomé dos cervezas sin sentir y sin acordarme de nadie, simplemente notaba como me iba rehidratando. Luego fuimos a toda prisa por Plaka, que es el barrio de los souvenirs y pequeños restaurantes, a comprar una camiseta del Hard Rock café que quería uno de los alemanes. El por qué la gente compra camisetas de hardrockcafés de distintas ciudades es algo que no he conseguido entender nunca.

Tuvimos la cena con la gente del proyecto y estuvo muy bien. Hacía una temperatura maravillosa, teníamos el Ágora y la Acrópolis como fondo. Me tomé otro par de cervezas de medio litro (esto he olvidado comentarlo, pero allí las botellas de cerveza son de medio litro. Se nota que llevan pensando desde la antigüedad). Probamos el Ouzo que es como el anís español y que tuvo bastante éxito.

Al día siguiente fuimos al museo de la Acrópolis, visita que es muy recomendable porque a pesar de todo lo que se llevaron los ingleses (y otros países porque allí hay reproducciones de trozos que están en el Louvre, en el Vaticano...) aún quedó bastante para hacer un buen museo. Hice mis compras de souvenirs que se componen de una camiseta para mí y de un cuadrito de escayola de una fachada con su ventana y sus visillos y sus tiestos para Anniehall. Pongo la foto por petición de Juanjo, para que vea lo bien que quedará al lado de vlad:

Cenamos algunos de los del proyecto juntos y probé el vino de resina. Que yo creí que sería el sitio donde lo hacían, pero no, es que le echan resina de pino al vino, no está mal. Tuve que madrugar un montón para cojer el vuelo de vuelta. Sólo dormí un par de horas. Yo tengo una total ineptitud para dormir en los medios de transporte y cerré los ojos durante varios ratitos, pero no me dormí. Estuve leyendo 'Muerte de una Heroína Roja' que es una novela policial en el Shanghai de los 90 que va teniendo buena pinta. Salí del avión, cogí el autobús y... me dí cuenta de que me había dejado mi ebook en el avión! Tuve que hacer siete llamadas, alguna de ellas a números 807, hasta dar con el departamento correspondiente. Me dijeron, contra todo pronóstico, que lo habían encontrado. Así que me eché una siestecita mañanera y me volví a por él. Ese día estuve todo el rato mal, como con resaca por la falta de sueño, pero anniehall que, no sé si lo he dicho, pero es una santa se llevó a los niños a la compra y me dejó con mi jet lag.

En resumen, he visto cosas, pero me quedo con ganas de muchas más.

El Regalo Inescaqueable (2)

Antes de que, visto el éxito, pasemos a ser 'also starring' en nuestro propio blog (ya comenté en alguna ocasión que ya lo somos en nuestra propia vida), me propongo ahondar en un tema escabroso. Es que se va uno a Atenas y a la vuelta se encuentra con una okupa en el blog y, encima, con más aceptación que nosotros!!

Diré como Leónidas (paso de poner una imagen de Gerard porque ya hay en este blog bastantes similitudes con el de Moli, según parece) cuando le dijeron que entregara las armas a los persas (¿se nota que vengo de Grecia?): 'ΜΟΛΩΝ ΛΑΒΕ' (venid y cogedlas). Así que si he de morir, que sea luchando:

Hay algo de verdad en eso de que el mal nunca descansa. En este caso es el mal gusto, que no es ni más ni menos que una forma del mal.

Primero he de hacer unas matizaciones sobre el primer post sobre el Regalo Inescaqueable:

  • El querer cambiar el marco de la foto de bodas de su hija no fue motu proprio, sino que fue cosa de su hijo que cuando vino a ver nuestra casa no le pareció lo suficientemente 'noble' y le hizo comprar uno más prominente, más digno. Yo supongo que si mi madre llevara una foto de la boda de su hija a casa de otra persona y la dejara ahí en exposición; en vez de preocuparme por el marco, me preocuparía por mi madre.

  • Tampoco os he dicho que la persona que cuida a los niños es bastante 'coqueta' a su manera. Su manera de ser coqueta es no ponerse las gafas a pesar de no ver tres en un burro. Eso tiene implicaciones en varios asuntos caseros como que guarda cosas sucias del lavaplatos como si fueran limpias, que no ve manchas en la ropa y cosas así.

Este verano le regaló a C. unas gafas de sol y le regaló para guardarlas una bolsa rosa con calveras purpurina que da pesadillas sólo mirarla. Espero que sea porque está cegata y pensara que eran unas florecillas o Hello Kitty porque regalar calaveras a una niña a la que lo que más le gusta es Hello Kitty y 'Las Princesas' no me parece normal. Claro que, como C. no sabe lo que es una calavera, está encantada con su funda.

Pero el motivo real de este post es comentaros la última que ha hecho. No contenta con regalarnos un plato pesadilla ha decidido, cual artesano autodidacta, mejorarlo grabando con un bolígrafo azul lo que podéis ver a continuación.


Llegados a este punto sólo me quedan dos opciones para explicar semejante comportamiento:
  1. No es sólo que esté ciega, sino que es un daltonismo esquizoide avanzado en el que cree que grabar con un bolígrafo un plato lo hace más bonito y no se le ha ocurrido que bastaba con decírnoslo. Decir: 'Niño Desgraciaíto, Anniehall, este señor tan feo en este plato con colores casi fluorescentes es Vlad Tepes en el que se basó Bram Stocker para crear Drácula. Su castillo está cerca de donde vivo y me parece muy bonito.

  2. Es algo tipo 'cámara oculta' o 'el show de Truman rumano' en el que se están escojonando de nosotros haciéndonos la vida imposible tipo: 'a que no hay huevos a regalarles ese plato', 'a que no hay huevos a rayarlo con bolígrafo'.
No sé que pensais vosotros, pero yo empiezo a tener miedo.

El rinconcito de Tochi (I): Parecidos ¿razonables?

Aviso: este post realmente lo ha escrito Tochi. Con él inauguramos la que espero sea una serie de colaboraciones esporádicas. Me da mucha vergüenza que haya tenido la poca ídem de elegir este tema pero, ya que recogió el guante que le lancé, no le puedo hacer el feo de no publicárselo. También lo publico porque creo que le ha quedado muy bien aunque yo no vea tanto paralelismo como ella dice. Por cierto, Tochi es la E que me acompaña casi cada día de vuelta a casa.

Dice Annie que si escribo algo que a ella no se le ocurre. Y yo, que por Annie sería capaz hasta de ver “Sálvame”, llevo media hora sudando sangre, el pelo se me cae a mechones, me he comido 3 uñas y he empezado 4 borradores… Mi inacabable archivo de anécdotas me parece soso y sieso, no sé poner comas y no me gusto a mí misma escribiendo. Pero creo que lo tengo. El post que siempre he pensado que debería escribir Annie y nunca ha llegado a empezar: el increíble paralelismo entre Annie y Moli (Annie, pon aquí el hipervínculo).
  • Para empezar se llaman igual. Qué cómo lo sé? Pues porque soy muy friki y me lei tooodas las entradas de Moli (We love Moli) y en alguna se le escapa. Moli, no te sientas acosada, es que me gusta mucho leer.
  • Para seguir tienen 2 hijos cada una. Que tampoco es tan raro.
  • Y son hermanas mayores, Annie lo lleva mejor.
  • Las 2 están casadas con ingenieros. No pasa nada, cosas peores pueden pasar, yo también estoy casada con uno (y en realidad tengo 2 hijos, pero bueno, ya digo que eso es bastante común).
  • El ingeniero de Annie es de Ávila, y el de Moli trabajó allí, eso ya es menos común.
  • Moli vive cerca del Retiro, y Annie vivió allí muchos años… curiosa afinidad inmobiliaria
  • Las dos tuvieron “el novio”, tormentosa y torturada relación de la que prefieren no acordarse, por lo menos Annie. Puffffff… yo nunca he entendido como una tía tan lista y consecuente como Annie se pudo meter en algo así, aunque todos tenemos nuestras historias incomprensibles.
  • MUY IMPORTANTE: las gafitas de directora de cine lesbiana catalana. Ese día pensé que me moría de risa (link, por favor), nunca he vuelto a mirar igual las gafas de Annie
  • Se ponen a despellejar y dejan en mantillas a todo el equipo de “periodistas” de telecinco, porque, entre otras cosas, ellas saben hablar, en este caso escribir. Además parece que sus criterios estéticos son bastante parecidos, a veces leo los despellejes de Moli y me creo que son de Annie. Vivo con el constante temor de que un día de esos que me visto a oscuras, Annie decida arrancarme la piel a tiras, menos mal que es buena y discreta.
  • Son cultas, leídas… El día en que una de las 2 diga “incierto” en vez de “mentira”, juro que pondré a trabajar a mis sabuesos para destruirles el blog (avisadas estáis).
  • Tienen ideas “sensatas” sobre la maternidad. Moli presume de madre ogra, pero yo pienso que es un poco pose y que en el fondo, como Annie, es una madraza. Pero no pierden la cabeza ni se sintieron conectadas con el principio creador del universo desde el mismo momento del “polvo engendrador” (me encanta esa expresión).

¿Y con todo este qué quiero decir? Que me gusta esto de la blogsfera, me gusta “conocer” a gente con la que de otra forma jamás hubiera coincidido, “hablar” de temas que, con la gente que veo todos los días, ni rozo, tener la oportunidad de descubrir que hay mucha gente que sí que sabe conjugar verbos y poner acentos… Y, curiosamente, me interesan más las historias de alguien a quien no he visto en mi vida que las del tío que se lleva sentando a mi lado 5 años.

PD: Luego hay muchiiiisimas cosas en las que Annie y Moli no se parecen en nada, pero eso no tiene interés.

Vuelta al cole

No, ésta no va a ser una entrada nostálgica sobre el olor de los libros por estrenar, el reencuentro con los compañeros, el descubrimiento de los nuevos profes, ... No, esto va sobre la sufrida vida de la madre asistente a reuniones del colegio.

J empieza este curso el cole 'de mayores'. A mí me parece pequeñísimo pero es lo que toca. Y el miércoles era la reunión para explicarnos las normas, el periodo de adaptación (de las profesoras),... Esas cosas.

Ilusa de mí, yo iba confiada. Hace más o menos un año que tuvimos la misma reunión con la profe de C y fue bastante rápida, ágil y sin tonterías más allá de una madre de esas que preguntan algo sólo por el placer de escucharse a sí misma (pero que lo único que consiguen es quedar catalogada por siempre como la madre plasta). Así que quién me iba a decir a mí que el evento iba a durar ¡una hora y media!. Debe de ser que soy rara porque los asuntos que provocaron el parón fueron justo dos que a mí me parecen buenísimas ideas.

Escollo número 1: la ¿merienda? para el recreo. Lo que se hace en este cole es tener una caja de galletas (los padres nos turnamos para comprarlas) y en el recreo la profesora reparte dos galletas a cada niño. A mí el año pasado me pareció una idea estupenda y creo que nadie comentó nada al respecto. A toro pasado, eso sí, me inquieta un poco el hecho de que nos tocó comprar dos cajas. Haciendo cuentas esto supone, al menos, veintiocho cajas de galletas (de kilo) en todo el curso. Así que, opción a, los niños se zampan dos docenas de galletas cada día u, opción b, somos unos pardillos y hemos patrocinado muchos más recreos de lo que deberíamos. Teniendo en cuenta nuestro historial y el aumento de peso de C durante el curso me inclino más por la opción b.

Pero me desvío. Supongo que imaginaréis que la reunión se atascó porque algún padre con niño alérgico, celíaco o similar protestó. Pues no, una en esta situación preguntó educadamente, le contestaron que al final de la reunión tratarían con ellos estos casos particulares y asunto zanjado. ¿Zanjado? ¡Ja! Un padre
- ¿y qué tipo de galleta?
- pues normales, maría o así. Eso sí, sin chocolate ni frutos secos, una galleta normal cualquiera
- ya bueno, pero podríamos fijar una para traer todos la misma
- no es necesario, de verdad, si al final acabáis trayendo las mismas todos


No pareció muy convencido pero se calló. ¿Qué pretendía el tío? ¿que hiciéramos una lista y luego votarla? Pues ahí no quedó la cosa, no. Ojalá.

Una madre
- pero ¿galletas? ¿y no sería más sano a lo mejor una manzana?
- ya, pero si tenemos que pelar veinticinco manzanas pues no salen al recreo y casi ni tenemos clase
- ah, claro

Y todavía otra más
- pero es que yo prefiero que mi hijo tome fruta, se puede traer en un tupper

Dos galletas, que son dos galletas sin chocolate, ¿qué coño hay de malo en eso? ¿No le puedes dar la fruta para merendar al salir del cole? Menos mal que ahí la profe de J atajó la cuestión 'si queréis lo votamos'. El padre del tipo de galleta intentó que votáramos también eso pero pasamos de él. Asunto concluido. Eso sí, una media hora después de lo previsto. Creo que desde los años de la escuela cuando, en época de exámenes, los nervios nos llevaban a discutir por las cosas más peregrinas no había asistido a una discusión por una cosa tan ridícula como dos galletas para un niño de tres años.

Escollo número 2: el material escolar. Para esto lo previsto es que dos padres abren una cuenta común. En ella cada familia ingresa veinte euros al principio de curso. La profe va haciendo pedidos de material para toda la clase según se va necesitando y pasa la factura a los padres encargados de la cuenta. A mí ya el año pasado, según me lo contaron me pareció muy buena idea. Y tras saber que el material y dinero sobrantes, que hay de uno y de otro, se seguirá usando este curso, me parece todavía mejor. Pues nada aquí también problemas
- no, si a mí me parece muy bien pero ¿no sería mejor que en lugar de una cuenta el dinero lo guardara alguien?

Oh, sí, claro, mucho mejor, dónde va a parar, seguro que lo quieres guardar tú, y llevar visera y manguitos y persiguirnos a los morosos a la puerta del colegio. La cosa siguió pero yo desconecté . O tal vez el humo que salía por mis orejas me impidió seguir escuchando sandeces.

Al final nos dieron un cuestionario que hay que entregar el primer día. No me gustan nada esos cuestionarios. En primer lugar porque me dejan en evidencia al darme cuenta de que recuerdo cuándo empezó a andar o a comer sólido, ... Además te hacen describir a tu hijo respondiendo a preguntas de sí o no: ¿es tranquilo? ¿es independiente? ¿es inquieto? Yo contestaría 'depende' o '¿comparado con quién?' a todas, pero me temo que eso sería lo que se llama empezar con mal pie la relación con ¿cómo lo llaman? la 'comunidad educativa'. Además ¿por qué preguntan si es tranquilo y también si es inquieto? ¿no lleva una respuesta ímplicita la otra? ¿qué pasa si respondes a las dos que sí?

De todo este asunto de la reunión y sus alrededores he sacado varias conclusiones:
  • Conclusión número uno: la profe que nos ha tocado es muy práctica. Eso me encanta.
  • Conclusión número dos: en el curso de J hay muchos más tocapelotas y son mucho más tocapelotas que los del curso de C
  • Conclusión número tres: el próximo viaje de ND me lo pido yo, que seguro que coincide con otra reunión con gente absurda.
  • Conclusión número cuatro: es un alivio saber que no voy a tener que pasar por el trago del cuestionario nunca más (espero). Lo que, una vez olvidado éste, me devolverá mi confianza en mis aptitudes maternales.
Y ahora me voy a decidir y, lo que es peor, a poner por escrito si mi hijo es tranquilo o inquieto.

La Feria Medieval Revisitada

Una vez realizados los primeros escarceos por las calles medievales puedo haceros un pequeño resumen de las cosas que más me han llamado la atención del magno evento de este fin de semana.

La 'special feature' (o característica especial) de esta edición es el olor a mierda. Toda Ávila huele a caca de vaca. Bueno, de vaca o de caballo o de lo que sea. Otros años no era así, pero ¿qué habrá más medieval que el olor a excrementos? Yo no lo sé, pero a la hora de ser justos no es tan medieval (ver mi post sobre el pueblo) y, de lo que hay en la feria, es de lo más medieval.

Había puestos con chocolate, que no es muy medieval. Había varios puestos que vendían lo que decían que era un queso con albahaca, pero que parecía un bloque de esos de jabón artesano de color verde no muy apetecible a la vista. Había un puesto en el que vendían una edición de El Principito en ladino que puede ser muy interesante. Había puestos de hierbas 'medicinales' que curaban todo tipo de males a los que la medicina actual no termina de echarles el guante como la psoriasis (si es que vamos para atrás, como los cangrejos).

Había burritos enanos para los niños y, aunque ayer los descubrimos tarde, intentaremos que los niños monten hoy si no les da miedo. Había muchos puestos de comida bastante apetecible, incluso había uno que tenía un cerdo abierto a la mitad atravesado por un palo haciéndose a las brasas que parecía sacado de un libro de Astérix.

Había pasacalles con tipos tocando la gaita y el tambor, recitando romances de El Cid, concurso de tiro con arco, incluso había unos chavalillos vendiendo agua de botijo con un arte y una gracia que ya quisiera más de uno.

También había un montón de gente disfrazada con trajes realmente currados que tienen que haber costado bastante tiempo y dinero. Esta parte creo que es la que más ambiente le da a todo porque disimula la apariencia de que es un montaje para traer a pardillos a dejarse sus duros.

En fin, hay peores formas de ser pardillos. Puestos a engañarte, que se lo curren. Y éstos se lo han currado.

P.D: he intentado poner el hipervínculo que se abra en otra pestaña en un paso más allá hacia lo desconocido. ¿Funcionará? Verremos.

La Feria Medieval, esa gran desconocida

Realmente, a esta altura de la película, hablar de ferias medievales como de grandes desconocidos es una osadía, pero hubo un tiempo en que en las ciudades y pueblos de España no había fiestas medievales. No me hagáis mucho caso, pero creo que esto era así desde... la edad media!

Ahora no hay pueblo por industrial y por moderno que sea que no tenga su mercado medieval. El mercado medieval se distingue del mercado de toda la vida en que los vendedores van disfrazados, los puestos tiene en vez del típico plástico blanco una manta o algún adorno en cuerda con espigas y, sobre todo, en que te clavan lo que no está escrito. Esto es así en gran medida porque no ponen los precios y tú no estás muy alerta y crees que comprar unas magdalenas o un trozo de queso tendrá un precio razonable, pero es de escándalo y, francamente, ese sobreprecio por ir con mallas y un gorro de bufón me parece excesivo.

El caso es que a la gente nos gusta que nos timen con estas tonterías. Sin ir más lejos, cuando buscaba el cartel de las jornadas medievales de Ávila de este año me he encontrado con una noticia que decía que se esperaban 50.000 visitantes durante este fin de semana. Eso es duplicar la gente que tiene Ávila habitualmente.

Tampoco voy a despotricar contra la fiesta porque realmente queda bonito. Esta fiesta de Ávila tiene una característica que creo que las diferencia, al menos de momento, de las múltiples que adornan con sus chirimías y fanfarrias toda España y es que aquí la gente se disfraza. No me refiero a los vendedores ni acróbatas que esos siempre van disfrazados, sino a la gente que pasea por la calle. Los oriundos se compran y lucen disfraces bastante elaborados. Hay caballeros con espadas, curas, momjas, damas de la alta sociedad, etc. que le dan un tono festivo a toda la ciudad que no he visto en otras partes.

Este fin de semana mi madre le ha preparado un disfraz a C. que seguro que se lo pasará bomba recorriendo los puestos. J. irá con el disfraz de rey mago de la fiesta de navidad del cole del año pasado y supongo que el próximo año le tocará a él estrenar disfraz.

En fin, que si alguno no tiene nada que hacer puede pasarse por Ávila, pero que vigile las puñaladas traperas. Mejor que no pique en los puestos y que se vaya de pinchos por la parte nueva en el sur de la ciudad.

En lo que pone el cartel de la fiesta de las tres culturas no voy a entrar porque no me apetece amargarme, pero baste decir que esas edulcoraciones de qué amiguitos éramos todos y qué chachi guay no me parecen acertadas. Es como esas versiones de cuentos actuales en la que el lobo es un incomprendido y sólo quiere jugar con los cerditos o los cabritillos que habían malinterpretado sus intenciones y terminan todos jugando al corro de la patata. Así nos va, como decía Basajaun.

El Regalo Inescaqueable

Entre los riesgos de volver de vacaciones muchos de vosotros pondríais que serían las carreteras, el estrés post vacacional, la vuelta al cole...

Está bien, todos éstos son terribles, pero hay uno en el que uno no piensa hasta que le cae encima sin tiempo de reacción: el regalo inescaqueable.

A todos nos han hecho regalos que no nos gustan ya sea en la boda, en navidades, en realidad por cualquier motivo. Esos regalos son generalmente, como dicen en bricomanía, escamoteables. Es decir, que no tienes que tenerlos en casa y como mucho los pones en un lugar preferente cuando viene de visita quién te lo regaló.

Hay una excepción: cuando la que te lo regala es tu asistenta. En ese caso no hay salvación posible porque ella es la que ordena tu casa y, en caso de que no hayas escogido un sitio suficientemente noble, te lo pondrá donde ella cree que merece estar.

También en esto hay excepciones como cuando nos regaló una botella de vino rumano y otra vez una de coñac rumano. Con no hacer mucho caso y que desaparezcan en verano está solucionado. También es posible cuando te regala una colonia de calidad dudosa, con irla espolvoreando en el váter cada cierto tiempo se soluciona el problema. Podría hablar de los bombones rumanos, pero acabo de comer y no quiero que se me corte la digestión.

Los mayores problemas empiezan cuando te regala elementos no consumibles. El primer paso fue una foto de la boda de su hija. Nos la trajo y nos la puso en un lugar preeminiente junto a la enciclopedia. Hay que señalar que nosotros no tenemos enmarcada en casa ninguna foto de nuestra propia boda. El caso es que el marco que trajo no le parecía lo suficientemente bueno y ahí la tenemos con un marco de madera a juego con la estantería.

A continuación nos trajo un jarrón de madera típico de Rumanía que no está tan mal aunque no pega con nada de nuestro salón, pero ahí está con sus labrados de piñas y arquivoltas.

Más tarde vino un bucólico recuerdo campestre también en madera que representa un pozo y una especie de banco-cenador con un techado de paja. Lo tenemos en nuestro dormitorio y juegan con él los niños. A ver si algún día sufre algún percance! Os dejo un documento gráfico para que veáis de qué estamos hablando:


Pero lo que ya es el no-va-más es lo de este año. No sé qué pensará la gente que venga a nuestra casa y vea el plato del castillo de Vlad el empalador con el busto del susodicho en relieve y en colores fosforescentes!! Es de auténtico museo de los horrores y ahí está, en el aparador del salón... Os pongo la foto. Aunque no se aprecia el relieve, puede dar una idea de de qué estamos hablando:


Además, no se contenta con traernos regalos a nosotros. También trae para nuestros padres, pero ellos no tienen el problema de la omnipresencia de la regalante.

En fin, ante tamaña avalancha de regalos ¿qué se puede decir...?

Gracias.

Ya imaginaréis que si soportamos estoicamente todo esto es porque es una persona muy buena que quiere mucho a los niños y que nos tiene la casa en perfecto estado de revista... de revista rumana!!