Correos y despedidas

Dentro de un mes tenemos una boda en León. Hasta ahí todo bien: no conozco León, la boda es de una amiga, habrá muchos amigos entre los invitados y tendremos un fin de semana de 'novios'.

Lo malo vino ayer. Según llego a la oficina me encuentro cerca de diez correos del lunes para organizar la despedida de soltera. Y según avanzaba la mañana el número fue aumentando. Creo que hoy no voy a abrir el correo del trabajo (que es el que tienen). Y es que todo este asunto me parece un horror por partida doble.

En primer lugar, nunca me han gustado las despedidas de soltero. Llamadme aguafiestas si queréis. No me importa. Sobreviví toda la adolescencia y media juventud confesando abiertamente que el botellón no me gustaba, así que sobreviviré a esto.

Para empezar no me gusta la idea en sí. Comprendo que hace unos años, cuando el matrimonio parecía ser la única opción y la vida era de otra manera, tal vez podía tener su sentido. Sólo tal vez. Pero ahora no lo entiendo. Si ves el matrimonio como una condena y necesitas correrte la gran juerga para despedirte de la vida mejor no te cases. Sé que en la mayoría de los casos no es eso lo que se siente y que se hace más por tradición y por estar con el novio, que seguramente el día de la boda tendrá que atender a mucha más gente. Pero como la idea originaria es la que os decía arriba pues no puedo evitar que me disguste.

Además está la puesta en escena. Eso de ridiculizar a los novios obligándoles a llevar, qué se yo, una polla con un velo en la cabeza a ellas o unas tetas postizas a ellos, no lo entiendo. Porque por más discreta que sea la despedida siempre hay que hacer ver a los que no están en el ajo que eso es una despedida de soltero.

También está la otra opción, la ñoña total: despedida de solteros conjunta. Coño, pues para eso no la hagas porque esa no es la idea. Si quieres hacer una fiesta con tus colegas y con tu novio (y que te la sufraguen tus colegas) pues llámala 'fiesta de sangrar (más) a mis colegas por si no se han gastado suficiente en el regalo y el traje para venir a mi boda'.

Total que los correos me han pillado ligeramente predispuesta contra el asunto. Y esa es la segunda parte del horror: la cadena de correos. Aparentemente no existe una 'comisión organizadora'. Esto puede parecer un detalle porque ninguna de las diferentes facciones (amigas de la carrera, amigas del colegio mayor, amigas diferentes de diferentes trabajos, amigas por parte del novio, familiares...) se ha tomado la libertad de tomar la iniciativa. Pero en realidad es una trampa mortal porque todo el mundo propone pero nadie decide. Además, es curioso, porque cada correo comienza dejando claro a qué facción se pertenece ¿por qué será? Creo que, secretamente (supongo que esto sólo pasa con las tías) esperamos que al menos las nuestras apoyen nuestras propuestas. Total que toooda la mañana con:

'hola, soy fulanita de las de nosedonde, yo pienso que podríamos...'

Pero nada en claro más que la fecha aproximada del evento.

Sobre las propuestas en sí, me parto. Como supongo que no queremos ser chabacanas de las de llevar miembro en la cabeza o contratar a un boys (me pregunto por qué la gente siempre dice esto en plural) y además queremos hacer algo 'original', entre otras, han caído las siguientes, a cual más cool (supongo):
  • Una sesión de risoterapia. ¡Ah! muy bien. No estás dispuesta a que se rían de ti por llevar una polla en la cabeza pero sí a pagarle una pasta a un jeta para que te haga reír. Pues si necesitas a un cuentista para reirte cuando estás entre amigas mejor háztelo mirar.
  • Una cata de gin tonic (supongo que cuando dicen cata se refieren a degustación). A mí me parece cojonudo. Me encanta el gin tonic. Pero ¿qué pasa si no te gusta la ginebra?. Además, por cómo se han ido presentando, al parecer hay mucha embarazada así que... ¿Ellas qué hacen? ¿miran y luego recogen los restos con su panza?
  • Un spa. A tenor de la acogida, por ahora va ganando, creo que soy la única que piensa que lo del spa es una actividad bastante solitaria. Desde luego no para un grupo grande de gente. La excusa esgrimida es que así ponen todavía más guapa a la novia (esto parece un pie de foto del ¡hola! pero es literal) y que es una actividad poco exigente físicamente para las embarazadas. No sé si habrá cambio de planes cuando caigan en la cuenta de que las embarazadas, al final del embarazo, no se deben bañar en piscinas.
  • Un tupper sex. Puff, creo que esto me parece lo peor. No le veo la gracia. Si lo haces en serio, hazlo sola. A mí al menos me parece algo bastante íntimo. Y si no lo haces en serio, ¿para qué lo haces? Que ya hemos cumplido todas los treinta, leche, y estamos ya muy mayores para darnos codazos y reirnos ruborizadas porque alguien ha dicho coño.
Lo que a mí me parece es que, en el afán de ser originales y súper modernas, estamos perdiendo de vista lo más importante que, creo yo, es estar un rato con la novia pasándolo bien y sin los compromisos y el lío que para los novios es a veces la propia boda. Pero debe de ser que soy rara. Porque esta sensación de que estamos perdiendo el norte y que los árboles no nos dejan ver el bosque me asalta cada vez con más frecuencia en muchos otros aspectos de la vida.

El caso es que he conseguido mantenerme al margen un rato y no contestar a los sucesivos correos pero, como soy una bocazas, al final he apoyado una propuesta que me parecía mejor aunque por supuesto mucho menos molona. A saber: alquilar un local, cenar, beber unas copas y tal vez alquilar un karaoke también. No ha tenido éxito. Otra, que ni siquiera va a ir, ya ha decidido que vamos a ir a un restaurante que ella conoce y antes a un spa. Por las embarazadas.

Dice Tochi que sólo era otra propuesta más, pero ya os digo yo que al final ese será el plan. Sin embargo, me guardo un as en la manga y tal vez contraataque mañana.

Acabo de recordar lo que vi hace unas semanas en una sección de esas de 'emprendedoras' en una revista femenina. Resulta que hay una tipa que ha montado un salón de pedicura donde te arreglan los pies unos peces. Además puedes quedar con tus amigas para que te hagan los pies mientras disfrutas del brunch con ellas. Vamos, lo más de lo más (cool, por supuesto). Ella, la emprendedora, dice que lo echaba de menos desde una época que vivió en Nueva York. Yo, sin embargo, no le veo la gracia. Tal vez sea yo una paleta pero ¿soy la única a la que le da asco meter los pies en una pecera para que unos peces le urguen los pies? Y además ¿cómo se hace? ¿te vas a coger un muffin al bufé andando como un pato porque tienes puestos los separadores de dedos? ¿y si se te cae el huevo benedictine en la pecera? En fin, el colmo del refinamiento sí.

Pues seguro que triunfa. La emprendedora y mi propuesta. Si es que llego a hacerla, claro. Antes de desertar, por supuesto. Que yo soy muy torpe y en lugar del huevo, me caigo yo en la pecera.

Por si os lo preguntáis, sí, me hicieron despedida. No llevé polla en la cabeza, ni un cartel que dijera 'me caso', ni nada. Lo peor que me pasó fue que me hicieron bailar el sirtaki con otros incautos como yo. Y luego nos fuimos de copas. Estuvo bien, sí. Pero eso no cambia mi idea sobre las despedidas de soltero.

16 comentarios:

  1. Pues que sepas, NáN, que ya me han pisado el contraataque. Y además, una 'de las mías'.

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  2. Yo tampoco soporto las despedidas de soltero. Es verlas en la tele, o cruzarme con una y ponerme de mala leche. Ni que decir tiene que nunca he ido a ninguna, ni pienso.

    Tengo un sentido del ridículo muy acusado, lo sé.

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  3. Qué contraataque te han pisado? Lo de la pedicura conjunta? Creo que voy a proponer que nos hagamos una depilación brasileña conjunta, a ver si alguien tiene huevos de apuntarse.
    A mi me gusta la idea de celebrar con tu amiga que se casa, juerga juerga sin el lío de la boda. No entiendo la manía con los jueguitos sexuales, porque la verdad, hoy en día, no creo yo que el matrimonio sea el inicio de la vida sexual para nadie.
    Pero también estoy pensando borrarme Annie, se me baja la tensión en los SPAS y me parece que iba a ser la única de "nuestra" facción. Aparte que me va a salir más cara la boda que la mía propia.
    Tochi

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  4. Justo lo de la pedicura. ¿Estamos tontos o no lo estamos?

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  5. Yo estoy deseando ir a una despedida de soltero. No he ido a ninguna y es como un trauma. Pero a la edad que estamos...
    Por cierto, las embarazadas tampoco deben hacer lo de los peces.

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  6. Annie..el sitio del sirtaki es en Madrid?..lo conozco.

    Mi consejo...no vayas.

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  7. Por Argüelles, Moli.

    No te preocupes, estoy a salvo. Esta mañana, en cuanto he visto que proponían el sitio de los peces, he declinado. Según Tochi he estado seca. Es que pasaba de poner que no puedo si es mentira. Sólo he dicho que al final no voy.

    Gonzalo, que te cuente ND la suya. Fue más 'al uso'.

    Yo he estado en dos, la mía y la de Tochi (os juro que somos dos personas distintas aunque compartiendo el mismo cerebro eso sí). No estuvieron mal pero no son lo mío. No echo en falta una con tío en bolas para nada.

    Los peces también contagian cosas a las embarazadas??

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  8. Hola, Annie
    He descubierto vuestro blog a raíz de un comentario de El niño desgraciaíto. Está estupendo.
    En la despedida de soltera de la última amiga que se casó su cuñada se empeñó en hacer...una fiesta de pijamas! sin anestesia ni nada.

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  9. Quiero dejar claro que a Tochi tampoco le mola nada lo del SPA , nila manicura, ni la risoterapia ni la depilación (uys, parezco la loca esa de gran hermano, hablando de mi en 3º persona).
    Lo que pasa es que me da cosa no ir a esta despedida Es de la tercera chica que estaba en la mesa del blasco en las reuniones literarias de "no clase de francés"... ya veremos
    Tochi
    Lo de compartir cerebro explicaría muchas cosas, se ve que yo me he quedado con la menor parte en el reparto...

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  10. Bienvenida, señora doctora.

    ND me habló de ti y estuve leyéndote ayer. No me dio tiempo a comentar pero tu último post casi me mata de risa.

    Tu blog también está muy bien.

    Prefiero la fiesta del pijama a la pedicura anchoil :)

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  11. Estuve en una, del camarero donde desayunaba. En aquel tiempo era todavía algo del novio: cenón, copas y un sitio de despelote. Después, ha pasado a ser de solteros y de solteras. No estoy dispuesto a soportar ir con un grupo con atrezzo de pollas en la cabeza o de tetas de cartón. Podría aguantar (emborrachándome) que toda conversación versara sobre malos retruécanos sexuales (si fueran buenos e ingeniosos, me apuntaba). Pero lo que ni de coña aceptaría es un grupo entero decidido a ser “originales”, “graciosos” o, peor todavía, el no va más de lo “cool”. Mejor quedar como una persona seca; marcar la distancias. Vale más una colorado que ciento amarillo.

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  12. Annie,

    Que somos gemelas y no lo sabíamos...

    Lo has bordao. Coincido en todo contigo

    Yo no hice despedida de soltera y me horroriza salir a la calle con un velo polla de esos. Me parece de mal gusto ir por ahí disfrazada y que e vayan haciendo putaditas. Paso.

    De entre las alternativas, no me va ninguna. Lo del spa y el brunch me parece una cursilada. Lo del spa esoty contigo de que como mucho en pareja si de verdad te quieres relajar.

    Para mi lo mejor una cena normal y karaoke. Pero ya se sabe las divas es lo que tenemos...

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  13. Yo del tema despedidas de soltera no puedo opinar porque no he estado en ninguna.

    En la mía fuimos a cenar al Mingo, que estuvo muy bien, y luego nos fuimos a un local 'desos'. Estuvo divertido porque yo nunca había estado en un sitio así. Descubrí a un compañero de la carrera que se había hecho 'habitual' y terminé despelotado en un escenario pasando bastante vergüenza.

    Lo que no soportaba era que las 'pofesionales' me estuvieran todo el rato intentando tocarme la polla mientras hablaban. Me ponía cero.

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  14. Haz lo que te de la gana, pero consígueme la dirección del sitio de los peces!!!!

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  15. Esto que te hago es un favor enorme porque mira que me da rabia hacer publicidad de esto. Lo hago para que veas que no me lo invento.

    Señora de la calle de ny pasese por caja por favor.

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