Vida y Destino

Ya me he terminado otro libro. Estoy cogiendo otra vez la forma, aunque nunca llegaré a la suela de los zapatos de la lectora compulsiva, por lo menos llevo dos libracos enormes en tres meses, o así. Este es una novela, pero los hechos que cuenta son reales y a los personajes fictícios les pasan cosas verosímiles. Incluso hay personajes como Hitler y Stalin y se nos desvelan sus pensamientos en determinados momentos.

Es una novela de 1960 que, por supuesto. fue prohibída en la URSS. No se publicó hasta los tiempos de la perestroika o la glasnost o lo que fuera. Se requisaron todas las copias de los manuscritos y nadie supo de su existencia hasta muchos años después cuando apareció en los archivos secretos de la URSS.

Al principio es bastante desconcertante porque no sabes quién es quién. Además los nombres rusos no ayudan nada. A eso hay que añadir los diminutivos, el que a Beria o a Stalin los llaman por el nombre de pila y la cantidad de personajes secundarios que aparecen. De hecho (y es una de las desventajas del libro electrónico mal hecho) al final viene un resúmen con los nombres y las relaciones de todos, pero como mi libro no tenía índice no me enteré hasta que acabé el libro de que existía esa parte que me hubiera ayudado bastante.

Hay nombres como Mostovskoi, Katsenelenbogen o Sháposhnikova que son casi imposibles de leer. Hay incluso nombres que tienen dos tildes, cosa que me parece estupenda, pero no sabes cómo entonarlos.

Os diré que me ha encantado. Es un libro durísimo porque habla sobre los campos de concentración alemanes, sobre la batalla de Stalingrado desde el lado ruso y desde el alemán, sobre los campos de trabajo en siberia, sobre los presos, sobre las cámaras de gas, sobre los militares, los civiles, los investigadores rusos, el amor, el odio, la envidia, la solidaridad, la amistad, la traición. Todo lo último es lo que la hace una novela universal, y lo primero, lo que la hace un documento imprescindible para asomarse a aquella sociedad. Los testimonios de Grossman de la liberación por los rusos del campo de exterminio de Treblinka se usaron en los juicios de Nurenberg.

Compartiré con vosotros, y que vaya en mi demérito liberal, que nunca he conseguido acabar una novela de Solzhenitsyn. Lo he intentado con archipiélago Gulag dos veces y me dejé a medias Pabellón de Cáncer. Será muy premio Nobel de literatura, pero no lo he conseguido. Demérito mío, por supuesto.

Con esta novela me he quedado con ganas de más. Está muy bien escrita, aunque no estoy tan seguro de la traducción. Aparecen varios palabros como destinación que no creo que estén bien, aunque a lo mejor sí, porque con esto de la gramática, ortografía y definiciones me parece que voy por detrás, muy por detrás de la Academia.

Hay descripciones que te ponen un nudo en la garganta como cuando Liudmila visita la tumba de su hijo o la entrada de los judíos en las cámaras de gas. O, más aterrador aún, cuando los nazis están verificando el funcionamiento de la fábrica de la muerte de los campos de exterminio y terminan cenando sobre lo que dentro de poco será la sala donde morirán innumerables personas.

Os pongo algunos fragmentos que he subrayado:

"Millones de aldeanas, de viejos y niños y millones de soldados alemanes se comunicaban con palabras como matka, pan, kurka yaika, kaputt. Bien es cierto que no llegaban muy lejos con semejantes explicaciones, pero de todos modos el gran pueblo alemán no necesitaba nada más para el tipo de quehaceres que acometía en Rusia"

"Nada es más duro que ser hijastro del tiempo. No hay destino más duro que sentir que uno no pertenece a su tiempo. Aquellos a los que el tiempo no ama se reconocen al instante, en la sección de personal, en los comités regionales del Partido, en las secciones políticas del ejército, en las redacciones, en las calles... El tiempo solo ama a aquellos que ha engendrado: a sus hijos, a sus héroes, a sus trabajadores. No amará nunca, nunca a los hijos del tiempo pasado, así como las mujeres no aman a los héroes del tiempo pasado, ni las madrastras aman a los hijos ajenos."

"Parecía que el cielo se hubiera quedado sin aire, como si lo hubieran aspirado, y que sobre la cabeza de Liudmila se extendiera un desierto de polvo seco. Pero la potente bomba silenciosa, que succionaba el aire del cielo, trabajaba, trabajaba y ahora para Liudmila no solo no había cielo, tampoco había fe ni esperanza; en el infinito desierto sin aire solo había un pequeño túmulo de tierra entre grises terrones helados.
Todo lo que vivía, su madre, Nadia, los ojos de Víktor, incluso los boletines de guerra, todo había dejado de existir.
Lo que estaba vivo había muerto. El único que vivía en todo el mundo era Tolia ¡Qué silencio la rodeaba! ¿Sabría que había venido...?"

"Sofía Ósipovna constataba con estupor que. aunque el proceso de evolución había llevado millones de años, habían bastado pocos días para hacer el camino inverso, el camino que va del ser humano a la bestia sucia y miserable, desprovista de nombre y de libertad."

"Ahora creía haber comprendido la diferencia entre vida y existencia. Su vida se había acabado, pero la existencia seguía, se prolongaba. Y aunque aquella existencia era miserable, el pensamiento de una muerte cercana le colmaba el corazón de terror."

"La aspiración innata del hombre a la libertad es invencible; puede ser aplastada pero no aniquilada. El totalitarismo no puede renunciar a la violencia. Si lo hiciera, perecería. La eterna, inninterrumpida violencia, directa o enmascarada, es la base del totalitarismo. El hombre no renuncia a la libertad por propia voluntad. En esta conclusión se halla la luz de nuestros tiempos, la luz del futuro."

"Amigo es aquel que justifica tus debilidades, tus defectos e incluso tus vicios; es aquel que confirma tu equidad, tu talante, tus méritos.
Amigo es aquel que, amando, desenmascara tus debilidades, tus defectos, tus vicios.
La amistad es, pues, aquello que, fundado sobre lo semejante, se manifiesta en las diferencias, las contradicciones, las desemajanzas. En la amistad el hombre aspira a recibir de forma egoista aquello que él no posee. En la amistad el hombre aspira a dar aquello que posee."

En fin, podría poner muchas más porque es un libro buenísimo. Ya apunto en mi lista "Todo Fluye" que es la novela que escribió a continuación.

La próxima que voy a leer se llama "Unbroken" y es de Laura Hillenbrand, la autora de Seabiscuit, que no la he leído, pero la película me gustó. Es la historia de un soldado americano en la II guerra mundial en el pacífico y tiene muy buena pinta. El problema es que está en inglés, pero así aprendo algo.

8 comentarios:

  1. Justo lo tengo esperándome para cuando me termine el de ahora :) Después de esta crítica lo cogeré con más ganas!

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  2. A mí me ha gustado mucho, espero que a ti también, ya nos lo contarás!

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  3. Ah!! y acuérdate del cuadro resumen con los nombres, no te pase lo que a mí!!

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  4. A mi me gustó mucho en su momento y coincido contigo en que al principio es un carajal de nombres y personajes, pero es estremecedor. La escena en la cámara de gas con el niño...pufff.

    ¿ Has leído " Una mujer en Berlín"?

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  5. Vaya! lo voy a recomendar a los grandes lectores de mi familia, que los hay y mucho! Yo es que llevo una temporada más enganchada a esto de los blogs :)
    Ah! y siento mucho que los horarios turísticos por tierras alemanas no sean compatibles con los tuyos... Tendrás que volver a ir, je,je,

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  6. Destinación es correcto:

    http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=destinaci%F3n

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  7. Lo de destinación ya lo sabíamos. Pero es sorprendente. Aunque después de mánayer, sexi y bluyín de la última ortografía...

    Lo que no sabía es ¿no sabes poner vínculos
    en los comentarios? ¿Tú? No doy crédito.

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  8. Hace años que los índices fueron una de las primeras víctimas de la guerra por abaratar costes. Me fastidia un montón: quiero saber en qué página empieza cada capítulo. Y si además de los capítulos hay una página de nombres, o de lo que sea, mucho más.

    De este libro solo he oído elogios, procedentes de todos los lados. Pero miro el lomo grueso y recuerdo que habla de la guerra (no soy un gran lector de ese tema) y pospongo su compra. Como si esas lecciones las tuviera ya aprendidas y no quisiera sumergirme de nuevo. En el cine me pasa lo mismo cuando hay un interrogatorio brutal: cierro los ojos. No necesito volver a verlo para saber que el cuerpo de cada individuo es sagrado.

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