El final del verano



El final del verano llegóóóó como cantaba el Dúo Dinámico. Mañana vuelvo a trabajar. Tampoco me afecta mucho. No creo que vaya a tener estrés postvacacional, aunque tengo un mes de septiembre completito: tengo que realizar cinco informes sobre unas medidas que hicimos en Vitoria. Tengo que empezar un proyecto de un mes de duración sobre puesta a tierra de instalaciones. Tengo que irme cuatro días a Atenas en los que seguramente no me de tiempo a ver casi nada de la ciudad. Tengo ya tres reuniones programadas de tres proyectos distintos. A final de mes tengo que ir a París, ciudad que ya casi parece mi segunda residencia, al responsable de este proyecto le han hecho un by-pass y no estará con lo cual no sé qué vamos a hacer. En fin, que no me aburriré.

Además apareceran imprevistos como ir a realizar medidas por la noche a Valencia o por ahí y las habituales espantás de mi jefe. En fin, lo normal. Siempre con el sentimiento de que te están explotando y que te pagan poco por lo que haces. Supongo que otros pensarán que para las tonterías que hago ya me pagan bastante.

Han sido unas buenas vacaciones. Hemos estado con nuestras familias y nos lo hemos pasado muy bien. Estamos muy contentos con J. que ya habla un montón y esperamos que no haya que ponerle drenajes en los oidos. C. está guapísima y es un encanto de niña tan lista y buena como su madre.

Dentro de poco empezará el cole y con el cole y el trabajo estaremos menos tiempo juntos.

Ayer hablaba de que me siento un chiquillo dentro de un cuerpo de hombre, pero lo que no dije es que soy un chiquillo feliz, asustado a veces, pero feliz. Feliz como nunca pensé que fuera a serlo. Feliz con una familia maravillosa. Feliz con unos amigos estupendos. Feliz poniendo mis tonterías en el internete. No sé quién dijo que la felicidad no existe, que existen momentos de felicidad, pero no es un sentimiento continuo. Puede que tuviera razón, pero yo soy feliz.

En fin, que quería hablaros del final de las vacaciones y me ha salido un discurso melodramático de lo más ñoño.

Disculpadme.

10 comentarios:

  1. Qué bien, me alegro de que sean ustedes tan felices.

    ND, parece usted Willy Fog.

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  2. No hay nada que disculpar, Niño. La felicidad, cuando se tiene, hay que disfrutarla al máximo, y parte de eso está en hablar de ella, de compartirla. Es genial verte tan pleno, tan contento con lo que tienes. Ojalá te dure mucho, mucho tiempo.

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  3. Sí, pero como Willy Fog, señor Neri, no me paro a contemplar el paisaje. Ir a Atenas sin poder ir a la acrópolis o al museo arqueológico da mucha pena. Intentaré ir, pero puede que no haya manera.

    Algún día hablaré del séptimo programa marco de investigación de la unión europea para que sepan en qué se emplea el dinero de sus impuestos.

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  4. ND, definitivamente, me encantas. Al menos 1 vez al año mi geniero y yo hacemos el mismo comentario: "Qué bien que Annie encontrara al ND, parece hecho para ella". Y cada día estoy más convencida.
    Tochi (por si quedaba duda)

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  5. Pues muchas gracias, Tochi.

    De todas maneras cargar conmigo no es fácil.

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  6. Pero eso es porque eres muy grande.

    Una entra a ver qué lamentos sobre el final de las vacaciones cuentas y voy y me encuentro esto y me añusgo, no hay derecho.

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  7. Pues es usted animoso y nada quejica. Por eso está con ese excelente estado de ánimo cuando otros lanzarían culebras por la boca.

    Lo de en qué se nos gastan nuestros impuestos, hasta ahora he sido feliz sin indagar demasiado, así que por mí no se moleste.

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  8. Bueno, pues a lo mejor no lo cuento.

    Simplemente diré que el viaje a Atenas y a París de septiembre corren en parte a cuenta de todos ustedes (y de mí)

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  9. Con gusto pago el primer sorbo de la primera cerveza.

    Y aprenda de lo que le ha pasado al responsable del proyecto en París: quien no pasea bypasea. Como cantaba Raimon: "No, diguem no...".

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  10. Me ha gustado mucho eso de que quién no pasea, bypasea.

    Tiene mucha razón. Me tomaré esa cerveza a su salud.

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