Carlos

Carlos fue un niño hijo de abogado. Era judío, pero tuvo que bautizarse y hacerse protestante, al igual que toda su familia, para que el padre pudiera acceder a un puesto elevado en la judicatura. Nunca recibió educación judía ni tuvo el menor interés en ella. Tuvo una vena poética. Escribía poemas a su novia y futura mujer. Eran unos poemas un tanto grandilocuentes y tenía cierta fijación con la destrucción del mundo. Esta vena poética se puede apreciar en sus escritos, aunque no eran poesías. Siempre tuvo una visión artística más que científica del mundo. Estaba obsesionado con el Juicio Final.

Fue periodista y con este trabajo le fue mejor. Era incapaz de organizarse para realizar grandes proyectos, pero su ingenio y su fogosidad le servían perfectamente para escribir columnas en periódicos y podría haberse ganado la vida con ello, pero se dispersaba. De hecho, más de ciento cincuenta artículos se los escribió su mejor amigo que se llamaba Federico.

Su gran obsesión era ser respetado por el mundo académico, pero eso nunca lo consiguió. Fue doctor en filosofía y mostró especial predilección por la filosofía hegeliana debido a que casaba muy bien con sus ideas apocalípticas.

Un motor muy importante en su vida fue su odio a los prestamistas judíos y, en general, a los burgueses. Toda su vida estuvo debiendo dinero. No fue capaz de ahorrar ni de adecuar sus gastos a sus ingresos. Su aversión a los prestamistas fue el gran impulso de su obra. Dilapidó la asignación que le envió su padre y cuando se murió dilapidó la herencia. Siguió sableando a su madre hasta que esta decidió romper relaciones con él. Se fundió la dote de su esposa, aunque de manera intermitente conseguía recuperar algún artículo de la casa de empeño. Sableó a su amigo Federico hasta que éste se murió y aún así seguía debiendo dinero a muchísima gente.

Durante toda su vida tuvo muy poco trato con los trabajadores. Nunca visitó una fábrica a pesar de que podría haberlo hecho dado que su tío fue el fundador de Philips y la familia de su amigo Federico tenía fábricas textiles. Sus relaciones con los trabajadores fueron problemáticas porque ellos no querían aceptar los planes de acción y las consignas revolucionarias de Carlos. Según él la cabeza de la emancipación debía ser la filosofía y su corazón debería ser el proletariado. Tenía propensión a la ira y, aunque no era alcohólico, le gustaba mucho beber y emborracharse. Tuvo que enfrentarse en duelos y en uno de ellos le hirieron un ojo.

Tenía obsesión por los hechos y por los datos, pero siempre que pudiera examinarlos desde su estudio. No le interesaba mirar el mundo y descubrir las cosas por sí mismo. El interés por la pobreza le vino cuando estudió el derecho de los campesinos a recolectar leña, aunque no hay ninguna prueba de que alguna vez hablara con un campesino o un terrateniente sobre el asunto. Ya he comentado que siempre receló de los trabajadores y estos de él. Según él, los trabajadores eran muy moderados en los fines a perseguir y en los medios para obtenerlos. La mayoría no eran revolucionarios. Querían mejorar sus condiciones de trabajo, pero no querían la revolución. Carlos los despreciaba por ello. Cuando organizó la internacional comunista se preocupó de que ningún trabajador procedente de la clase obrera tuviera un cargo importante.

A Carlos no le interesaba investigar personalmente las condiciones de los trabajadores. Él había llegado a sus conclusiones y ahora sólo quedaba buscar los datos que las sostuvieran. Karl Jaspers dijo de él: 'El estilo de los escritos no es el de un investigador… no cita ejemplos ni presenta hechos que contradigan su propia teoría, sino sólo aquellos que indiscutiblemente dan fundamento o confirman lo que él considera la verdad última. El enfoque es, en su totalidad, el de una justificación, no de una investigación, pero es la justificación de algo presentado como la verdad indiscutible. Con la convicción no ya de un científico sino de un creyente'. Los hechos no fueron nunca importantes para Carlos. Seguía el aforismo periodístico de 'no dejes que la realidad te estropee una buena noticia'. Su gran obra será un sermón que embistirá contra los procesos industriales y el principio de la propiedad privada desde el punto de vista de un hombre que tiene un odio irracional a ambos.

Según Carlos cada vez habrá menos capitalistas con más dinero. A esto le seguirá un aumento del volumen de la pobreza, opresión y explotación que llevará a una intensificación de la ira de la clase trabajadora. Una vez que se den estas condiciones se producirá la catástrofe que llevaba visionando desde su juventud. Es poético, pero como pitoniso no tenía precio.

Carlos buscaba los hechos que concordaran con sus ideas, pero además tergiversó los hechos para que terminaran de amoldarse a su idea. Al fin de justificar su tesis en forma científica debe demostrar:
  1. por malas que hayan sido las condiciones de trabajo en las manufactura precapitalistas, se han vuelto mucho peores bajo el capitalismo industrial;
  2. que, una vez admitida la naturaleza impersonal e implacable del capitalismo, la explotación de los trabajadores alcanza un punto culminante en las industrias con mayor proporción de capital invertido.
El primer punto ni lo demostró. El segundo lo hizo basándose en un informe de su amigo Federico que tampoco estaba por la labor científica, sino un mero panfleto. Proporcionaba datos de la época preindustrial como si fueran actuales y dentro de los datos actuales buscaba los de aquellas fábricas más atrasadas e incompetentes donde no se había invertido capital. Las fábricas eficientes y con acceso al capital eran las más interesadas en aplicar las leyes sobre fábricas porque así eliminaban lo que consideraban competencia desleal. Carlos sabía que su amigo Federico había alterado los datos, pero los dio por buenos. Por ejemplo, cuando Gladstone dijo que: 'Vería casi con aprensión y dolor este embriagador acrecentamiento de riqueza y poderío si creyera que está circunscrito a la clase acomodada. Pero la condición media del obrero inglés, es una felicidad saberlo, ha mejorado en los últimos veinte años a un grado que sabemos extraordinario, y que podemos calificar como sin paralelo en la historia de cualquier país y de cualquier época.' lo cambió por: 'Este acrecentamiento embriagador de riqueza y poderío está completamente circunscrito a las clases de propietarios'. Aleccionador.

Sobre su ansia de poder, su violencia, su querencia a explotar a la gente a su alrededor y su incapacidad de administrarse hay pilas de información. Paul Johnson afirma que no hay nada en la época de Stalin que no estuviera preanunciado a la distancia en la conducta de Carlos. En su debido momento, Lenin, Stalin, y Mao Tse Tung practicaron en una escala desmesurada la violencia que Marx sintió en su corazón y que sus obras rezuman.

Era habitual que la gente que le conocía le calificaran como dictador. Tuvo problemas de hígado y debido a su falta de higiene sufrió forúnculos por todo el cuerpo durante décadas. Él veía el préstamo de dinero como un crimen de lesa humanidad que su sistema quería eliminar, pero en su propio caso explotaba a todo el que estaba a su alrededor empezando, como ya he contado, por su familia. No asistió al entierro de su padre y su madre le recomendó que acumulara capital en lugar de escribir sobre él.

Su amigo Federico vendió sus fábricas y le asignó algo más de un tercio de las rentas a Carlos, pero aún así le seguía sableando y pidiendo más.

Alguna virtud humana debía tener y, según parece, era bastante divertido cuando estaba de buen humor. Vivía prácticamente en la indigencia material a pesar del dinero que recibía y en un informe encargado por la policía prusiana se describía su apartamento de la siguiente manera: 'El dueño de un negocio de compraventa se avergonzaría de poner en venta semejante colección de cachivaches. Cuando se entra a la habitación de Carlos el humo y el olor a tabaco hace llorar los ojos... Todo está sucio y cubierto de polvo, de modo que sentarse se convierte en un asunto arriesgado'

Negó a sus hijas educación más allá de costura y clases de piano. Les prohibió estudios superiores.

Como colofón está el caso de Linchen. En todos sus estudios sobre el perverso capitalismo británico no encontró ni un solo ejemplo de un trabajador que no recibiera sueldo, pero lo había. Era su sirvienta Linchen. Le daban comida y bebida, pero nada más. Bueno, sí, se acostaba con ella y se quedó embarazada. Nunca reconoció al hijo y le hizo a su amigo Federico aceptarlo como suyo. Al hijo nunca le dijeron quien era su padre y tenía que visitar a su madre entrando por la puerta de servicio. Linchen fue el único miembro de la clase trabajadora que Carlos conoció en profundidad. Puede que de ahí sacara sus ideas sobre la explotación de los trabajadores.

En fin, no creo equivocarme si digo que a Carlos no creo que le hayan importado mucho los cien millones de muertos que sus seguidores llevan a sus espaldas, Incluso puede que, si se enterara de ello, sonriera.

P.D: gran parte de los datos de este post están extraidos del libro Intelectuales de Paul Johnson.

Pensando...

Ha llegado el frío. Yo ya me había dado cuenta la semana pasada en Albacete cuando se nos congeló el registrador y se nos quedaron los cables de los equipos rígidos y costó un montón volverlos a guardar en sus maletas.

El frío me gusta. Preferiría estar a 15 grados que a 0, pero prefiero estar a 0 que a 30. Ahora además está nevando. Claro, que para verlo tengo que subirme encima de una mesa para mirar por nuestros ventanucos que están a más de dos metros de altura y no miden de alto más de 30 centímetros. Seguro que aquí se incumplen varias normas de seguridad y salud. De hecho una vez me inmiscuí en una conversación de mi jefe con su jefe en la que hablaban de que la de prevención de riesgos laborales había hecho un informe en el que decía que había que cambiar varias cosas en nuestro cubículo y que costaría unos 7000€. El jefe de mi jefe dijo 'ese dinero no se va a gastar'.

Por ejemplo en nuestro cubículo somos bastantes chicos (bueno, hombres) y dos chicas (bueno, mujeres) y solo hay un cuarto de baño que compartimos como podemos. El cuarto de baño tiene dos lavabos, un retrete y dos urinarios. El espejo de uno de los lavabos da una visión panorámica de los urinarios. Así que se dan situaciones como que uno de nosotros esté meando y entre alguien a lavarse los dientes o los tapers de la comida y tenga como panorama un pantalón a medio bajar y como banda sonora un chorrito de estilo más o menos zen.

Otra de las curiosidades que tiene nuestro sitio de trabajo es que no tiene radiadores, ni uno solo. Tenemos un aparato de aire acondicionado de esos que también calientan (que no que tan bien calientan, no) que consiguen un efecto amodorrante acojonante mientras que los pies se te quedan como carámbanos. Debe de haber una diferencia de temperatura entre cabeza y pies de unos 15 grados.

Pero el problema mayor llega con el cuarto de baño en invierno. Allí no entra ni el calor amodorrante ni nada. No hay ni una estufilla. Lo único, el secador de manos, pero hay que estar allí para pulsarlo. Además, una vez hechas nuestras necesidades abrimos el ventanuco, pero luego no volvemos a cerrarlo con lo que el siguiente que necesita sentarse en la taza tiene que tener una necesidad de vida o muerte. Tienes que ir con el trabajo medio hecho porque si pasas más de dos minutos en esa taza corres el riesgo de quedarte como el de la foto, que para mí que en vez del pensador era el cagador. No iba con el trabajo adelantado y se quedó allí.

Historia de dos vías

Si esto es la mesa cero del Blasco y se está hablando de vías, debe ser que el niño desgraciaíto no ha muerto congelado...

Aquí estoy de vuelta a mi cotidianeidad. Tras una semana absurda estoy de nuevo escribiendo mientras C. y J. están viendo a Pocoyo en la tele. Ayer llegué a dejar el coche y los equipos justo a tiempo para que Anniehall y los niños me recogieran y nos viniéramos a Ávila. Es curioso que después de cuatro noches sin dormir más que apenas unas horas el único que no durmiera en el viaje a Ávila fuera yo. También fue mejor así porque yo iba conduciendo. Esto me hace ver que aunque parece que el que pasa penalidades a la intemperie soy yo, Anniehall también termina agotada cuando tengo que irme. Me siento culpable por dejarla con todo el pastel. No es mi culpa porque soy un mandado y mi trabajo es ir, ver y medir, pero me siento culpable. Tal vez por eso siempre vuelvo a casa cargado de regalos para todos.

Este viaje no ha sido una excepción. He venido casi en plan Paco Martínez Soria llegando del pueblo a Madrid. Para que os hagáis una idea he traído de mi periplo trufas Martínez de Valencia (riquísimas), cinco kilos entre naranjas y mandarinas (riquísimas y mucho más baratas que en Madrid), una garrafa de cinco litros de aceite de Albacete (buenísimo y barato) y cuatro quesos de tres kilos y pico cada uno de Tembleque (riquísimos, pero no os creáis que todos son para mí... uno es para mis padres y otros dos para compañeros del trabajo). Además les compré a los niños unos conjuntos de pinturas y tampones de tinta de McQueen y de la Bella y la Bestia. Para colmo solucioné dos regalos de Navidad y compré un décimo de loteria en Valencia.

Lo de que Valencia es donde más se gasta de lotería por persona debe ser cierto porque había administraciones de lotería en cada esquina. Ya había estado en Valencia y no tuve mucho tiempo para dar vueltas por ahí, pero aproveché para pasear por el Mercado Central, que creo que es el más bonito y espectacular que he visto nunca, y para ver el Oceanográfico que me decepcionó bastante. Esperaba que fuera más espectacular. No está mal, pero le dan tanto bombo que me esperaba otra cosa. Acuarios parecidos hay en el Zoo de Madrid o en Faunia. El contacto con la ciudad de las artes y de las ciencias me ratifica en mi impresión a través de las imágenes que había visto. No me gusta nada ningún edificio. Me parecen feísimos. Moles de hormigón y azulejo sin alma.

De Albacete (el Nueva York de la Mancha) pude ver bastante poco, pero comí estupendamente y me tomé dos gintónics de Magaellan altamente recomendables. Creo que es la ciudad en la que he estado con más bares. Hay un bar, o dos, en cada esquina. Bares de tapas, de copas, restaurantes...

Respecto a las medidas, pues lo que se puede esperar. Descontrol, mala coordinación e incompetencia a partes iguales. Es lo que suele pasar cuando en las visitas de replanteo, en vez de replantear y ver que todo está en su sitio, se va a comer hasta que se hace de noche. Da mucha rabia que te convoquen a las nueve de la noche para medir dejándote sin cenar para enterarte de que hasta las once y media no vienen los que tienen que acompañarnos y hasta las dos y media de la noche no se empieza a medir. En fin, España.

En Albacete pasamos un frío pelón. Hacía frío y había humedad. Los equipos (ordenadores, registradores, etc.) estaban cuajados de condensación. En medio del páramo albaceteño (en la Gineta) tuvimos que medir la intensidad por los carriles. Para eso hay que poner una sonda alrededor de los carriles, las pusimos, pero nos tuvieron ahí esperando media hora para decirnos que las quitáramos hasta que pasaran tres trenes. Nos metimos en el coche, me alegré de tener mis mandarinas valencianas y esperamos hasta volver. Cuando volvimos el registrador se había quedado tan frío que no arrancaba. Finalmente medimos y pudimos volvernos a dormir un ratito.

Tengo que hacer mención al hotel de Valencia porque es el primero en el que he estado en el que las cortinas de la ventana no dejan pasar casi nada de luz. El de Albacete era todo lo contrario. Estaba diseñado de tal manera que la luz del sol siempre te daba en los ojos.

Hay más anécdotas, como uno que estaba borracho y no hacía más que tocarme el hombro, el pelo y llamarme canalla, pero eso mejor lo dejo para otro momento... ¡Canallas!

Soy torpe

Soy torpe. Me voy dando golpes con todo, tengo casi siempre el cuerpo lleno de moratones, me engancho en los picaportes, no sé andar con tacones... Esto es mucho peor desde que soy madre y tengo que levantarme a oscuras en mitad de la noche porque algún niño llora. Creo que debería hacerme un seguro de accidentes o algo. Yo lo achaco a que como soy alta y el centro de gravedad lo tengo más alto pues me cuesta más mantener el equilibrio. Pero si lo pienso bien, conozco a mucha gente tan alta o más que no se da tantos golpes.

De todos modos, esto no es lo peor, lo peor es mi torpeza verbal. Que es mucha. Porque además no aprendo y sigo siendo una bocazas que todo lo casca, por lo que la probabilidad de meter la pata es mucho mayor. Con lo bien que quedaría si tuviera la boca cerradita. Porque, mira tú, limpia y aseadita sí soy.

Me he puesto a hacer memoria y, a pesar del gran daño que pueda hacer esto a la imagen resuelta, dinámica y desenvuelta que sé que proyecto, os voy a contar los que creo que mis los grandes momento en mi historia de la torpeza, de la física y de los otra. Son estos:
  • La canasta y yo. Durante años jugué al baloncesto. Y era mala, muy mala. Como era más grande que las otras me ponían para estorbar y, si acaso, coger algún rebote (pocos). Un día, sin embargo, me vi con la pelota en las manos y nadie en la canasta. Eché a correr sin pensármelo dos veces. Acojonada, porque nunca me había visto en otra igual, pero seguí corriendo. Y sí, metí la canasta. En nuestra propia canasta. Así que lo que pensaba que eran los gritos de ánimo de mis compañeras y de nuestro publico eran en realidad avisos histéricos intentando evitar la tragedia. Es curioso que en ese momento no me resultara extraño que nadie del otro equipo viniera detrás de mí.
  • Habilidades sociales. Hacia la mitad de la carrera me hice amiga de un grupo que ya se conocía desde mucho antes. Una de las primeras veces que salí con ellos de cañas, queriendo quedar bien y parecer muy integrada, me puse a contar no sé qué historia. Yo gesticulo mucho. Lo malo es que aquella vez lo hice jarra en mano. Y le di tanto enfasis al asunto que regué al resto de la mesa por aspersión. Creo que hasta cayó cerveza en el bolso de alguien. Como son tan majos, me lo perdonaron en seguida.
  • Problemas con la autoridad. Suelo meter la pata cuando hablo con mis superiores. Queriendo resultar natural acabo soltando alguna inconveniencia. Por ejemplo, hace unas semanas mi jefa me pregunto si tenía experiencia con un asunto sobre el que estamos preparando una oferta. Resulta que no solo tengo experiencia en eso sino que hace años estuve unos meses en el lugar del invernadero en cuestión. Cuando se lo dije, me pregunta 'anda, ¿sí? ¿y qué hiciste allí?' 'sí, claro, está en mi curriculum'. Pero coño, ¿no podía explicarle simplemente lo que hice? Pues no, tengo que soltar una gilipollez en tono jocoso para que ella lo entienda mal y parezca que le estoy recriminando que no tiene ni puta idea de a quién contrató en su día. Muy bien, sí, así es cómo se hace carrera.
  • Don de lenguas. Al poco de empezar ND y yo, fuimos a Amsterdam a ver una exposición de Van Gogh y Gauguin. Como ya sabéis los que le seguís, ND es un tío leído, culto, habla idiomas... Así que iba dispuesta a impresionarle con mis vastos conocimientos. Volábamos con Virgin, creo, así que no era de esperar que nadie de la tripulación nos fuese a hablar en español. Según íbamos por el pasillo acercándonos a la puerta del avión no acertaba a comprender qué decían al dar la bienvenida a los pasajeros. Ni tampoco en qué idioma. En el último momento me pareció entenderlo y, aunque me pareció un poco raro, ni corta ni perezosa saludé a los azafatos con un cálido y muy campechano 'bueeenaaaas' y seguí mi camino hacia el asiento. Cuando nos sentamos, ND me pregunta sonriendo '¿qué les has dicho al entrar?'. Todavía nos reímos cuando lo recordamos.
Juzgad ahora, si os atrevéis, si soy digna o no de llamarme Torpe, así con mayúsculas.

Información

Hace unos años tuve un profesor de francés que había sido publicista antes que fraile. Un día, supongo que de algún sitio tienen que sacar conversación, nos preguntó que cuál nos parecía que era el primer objetivo de una campaña de publicidad.

Sin dudar, ¡oh, qué osada es la ignorancia!, contesté ufana que, por supuesto, vender. Pues no, queridos. Los que sois tan indoctos como yo en la materia habéis de saber que el primer objetivo de un anuncio es informar.

Desde entonces ya no me indigno con los anuncios. Cuando creo que me están tomando por tonta me recuerdo lo buenos que son los señores publicistas, que lo que quieren es informarme.

Por ejemplo, hay una conocida marca de champú que irrumpió en España para que supiéramos de lo maravilloso que era juntar champú y acondicionador en uno. Solo usabas un producto, con el consiguiente ahorro que eso suponía. Años después, sin embargo, me informan de que lo realmente bueno es tener champú, acondicionador, serum, laca... cuántas más cosas mejor. Para mi pelo, claro, no para que me deje los cuartos en cuarenta y cinco frascos en lugar de uno. Tal vez es que yo soy demasiado suspicaz y tengo la mente muy retorcida pero para mí que estos se han dado cuenta de que así venden mucho más que antes. Y también piensan que soy imbécil y tengo memoria de pez. ¡Ah! no, lo olvidaba. Lo que de verdad quieren es informarme.

O esos otros que hace todavía menos anunciaban un maravilloso producto de limpieza que lo limpia todo. El anuncio informaba tanto que hasta tenía letra pequeña. Informar informaba pero, la verdad, acojonaba un poco. 'No dejar actuar más de dos minutos' decía. Yo creo que hasta lo usan para hacer butrones, pero ese no es el asunto. El caso es que era tan bueno y tan multiusos que una mujeer de lo más resuelta decía que para limpiar su casa ella 'usa uno, no cincuenta'. Pues ya no, ahora estos mismos me informan de que hay un chisme de esos especial baños. ¿En qué quedamos? ¿ahora la mujer 'usa dos, no cincuenta'? ¿o es que estos otros también piensan que se nos ha olvidado que nos habían informado previamente de que con uno para todo bastaba?

Luego hay otros muchos con los que aprendo una barbaridad. Por ejemplo, gracias a los anuncios he descubierto que el jabón de siempre no es el que hacía mi abuela con aceite usado y sosa. Ese que siempre tenía restos del papel de periódico con el que lo envolvía y que no olía a nada pero que era lo mejor para las manchas de grasa y para los granos. Resulta que el jabón de siempre es el jabón de Marsella. Y que además tiene un aroma estupendo. Es raro, porque si pienso en Marsella lo último que se me ocurre es un aroma fresco y limpio. Pienso más en ambiente porturario y en la Piquer cantando 'El tatuaje'. Pero será que soy una inculta, o demasiado rural, y que debo darles las gracias a los señores publicistas por informarme, otra vez.

Sin embargo estoy empezando a pensar que es posible que sea yo la equivocada. Estoy empezando a darme cuenta de que tal es la vocación informativa del gremio que últimamente los anuncios van ocupando el lugar que se merecen. Sí, ¿no lo habéis notado? Cada vez más, las noticias y telediarios nos revelan informaciones de lo más desinteresadas como, por ejemplo, los estrenos cinematográficos de la semana. Siempre, claro, que el estreno sea de la película que su cadena produjo. Pero no, no seáis mal pensados, no lo hacen por vender sus productos, no. Lo hacen porque nos quieren informar de la mejor opción para disfrutar del buen cine.

Así que, ya sabéis, a partir de ahora nada de zapping, que vienen las noticias.

Supongo que este es uno de esos posts por los que ND me llama cebolleta y Tochi me canta 'papas con arroz, bonito con tomate, cebolleta en vinagreta...'.

La condición ferroviaria

La próxima semana pasaré, como ya os he contado, las noches al raso entre el Mediterráneo y la Mancha. Hermosas experiencias que te cargan de anécdotas y experiencias. De eso quiero hablaros hoy. No voy a hablar de la condición humana, sino de la condición ferroviaria, entendida no como la gente que trabaja en los ferrocarriles sino la gente que ES de los ferrocarriles. Son una raza aparte, son tipos humanos que parecen salidos de un pasado lejano, como si hubieran viajado en el tiempo y aparecieran anacrónicos en medio de nosotros. Quiero dejar claro que no todos son así, pero para las anécdotas sirven mejor los que describo.

Por lo general son gente que no hace nada en la vida más que acompañarte y que creen que por eso ya deberías estarles agradecidos. Para nuestras medidas muchas veces tenemos que llevar a sitios casi inaccesibles cincuenta kilos de pesas, además de los equipos. Muchas veces hay que ir andando por la vía, que, para los que no lo hayáis hecho, os digo que es algo bastante incómodo, cargado con todo y ellos no mueven ni un dedo para ayudarte.

Además, son gente acostumbrada a que les rindas pleitesía y vayas, cual ayudante, pagándoles todo lo que les venga en gana. Hay escenas de auténtica miseria y bochorno. Me acuerdo unas medidas en un pueblo de Guadalajara en las que lo pasamos bastante mal porque estaba cayendo aguanieve. Estando helados y quedamos en que nos veíamos en el café del pueblo. Pues bien, nos retrasamos un poco recogiendo los equipos (porque ellos no estaban allí para eso) y hasta que no nos vieron entrar en el bar no se pidieron ni un café. ¡Un café para calentarse, coño! ¡No te vas a morir si al final no aparecemos y lo tienes que pagar tú!

Hay otro detalle característico y es que tú vas con dos personas de estas y cuando llega la hora de la comida empiezan a llamar por teléfono y se te presentan a comer un número indeterminado de personas (entre 4 y 6) que no conoces de nada, que no te dirigen la palabra y a los que tienes que pagar la comida. Terminado este evento, se van sin darte las gracias ni siquiera un hasta luego.

Las comidas son fuente de muchas anécdotas. Por ejemplo, otra vez fuimos a un restaurante como unos diez de mi empresa y un ferroviario. Todos pedimos el menú del día y él se pidió el menú especial que era tres veces más caro. Para mí eso es ser miserable, pero al final es el que te tiene que certificar los trabajos. Al día siguiente le dimos esquinazo y le vimos comiendo sólo en un chino súpercutre. Claro, que para cutre, él. Empieza por ser buena persona y, a lo mejor, tienes con quien compartir la mesa.

Hay auténticos profesionales de esto. El otro día, ese viaje me lo perdí, estaban unos compañeros míos haciendo unos viajes de homologación y el responsable del convoy paraba en todos los pueblos que tenían bar en la estación y que, además, tenían Cutty Shark. Eso ya es de profesional, profesional. Además se cargaba tanto el whisky que la cocacola se la ofrecía al resto.

Hubo otro hace un par de años que como se retrasaron las medidas se metió en una whiskería (otra manera de decir puticlub) que había al lado de la estación y nos dijo que le llamáramos cuando fuéramos a medir.

Otra vez, unos compañeros míos tuvieron que pagar una comida para seis de más de seiscientos euros en Galicia. Además se les hizo tarde para seguir viendo la vía y tuvieron que quedarse otro día más.

Además su conversación es de una amenidad pasmosa. Por ejemplo, un compañero mío comentó que había estado un mes en la Antártida en una expedición científica y en vez de decir que guay, o vaya frío que tenía que hacer, o algo así, soltó:'' Joder, un mes sin follar, yo no lo aguantaría!'. En fin, eso pasa por intentar elevar el nivel de la conversación.

Otra vez fui a Barcelona a visitar a un distribuidor de equipos y nada más llegar nos invitaron a comer, estuvimos comiendo hasta las cinco de la tarde cuando el tren salía a las seis. Nos llevaron a su almacén vimos por encima los equipos y... perdimos el tren de vuelta. Fuimos a Barcelona para comer y perder el tren de vuelta.

No estoy en contra de las comidas, no creáis. Yo también zampo, tampoco voy a ser el tonto que paga y quedarme sin probarlo, pero a mí me daría vergüenza estar al otro lado y comportarme de esa manera. Porque a ellos también les pagan dietas o pueden ir a gastos pagados, pero prefieren que no se enteren en su empresa de lo que se meten entre pecho y espalda. Cuenta uno, que ahora está en el reverso tenebroso, que una vez tuvo que pagar una mariscada en la que uno de estos de postre se pidió otra ración de percebes.

En fin, la próxima semana estaré rodeado de estos seres encantadores que, en estas entrañables fechas, hacen que, más que nunca, eches de menos a la familia.

Préstamo Express Millonetis. Ahora puede cumplir sus sueños

Estimado Sr. Desgraciaíto (está bien que me llamen señor, aunque normalmente eso es para pedirte algo):

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Con este importe* (Uyyy, asteriscos... chungo!) podrá poner en práctica sus proyectos sin demora y de la forma más cómoda, puesto que no necesitará intervención notarial, lo que le permitirá ahorrar tiempo y costes. (Sí, más tiempo y costes me ahorra el tener yo mi dinero y no pedirlo prestado. De momento me ahorro 1000€ de intereses y eso sin hablar de descubiertos o cosas así...)

Si lo prefiera, también podrá cancelar operaciones que tenga vigentes en otras entidades (es una manera un tanto zafia de decirte que morosos somos todos...¿quién no tiene una deuda que no puede pagar?), tanto préstamos como tarjetas de crédito con saldo aplazado, pudiendo beneficiarsre de un coste de financiación inferior (inferior???, sí claro, si estoy entrampado con uno de esos que te cobran un 26% anual, pues sí, es inferior, pero inferior, inferior es no pedirlo. Me parece que estos tíos tienen un morro que se lo pisan. ¡No os ajunto, hala!).

Reciba un cordial saludo, (eso sí, la educación que no falte (había pues falete en vez de falte... lapsus))

Fulanito de Tal
Director de Millonetis Particulares, (por lo menos reconoce que soy particular, menos es nada)

* La concesión del préstamo está supeditada al mantenimiento de la situación financiera considerada en el momento de envío de esta comunicación y a la inexistencia de incidentes comerciales en registros de crédito externos. (O sea, que me dan el préstamo si sigo teniendo más dinero en la cuenta del que me prestan. Entonces, ¿para qué quiero el préstamo si ya tengo el dinero? ¿Estamos tontos o qué? O lo que es peor, ¿habrá gente que no tenga más remedio que aferrarse a este clavo ardiendo?)

Por supuesto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

You're the top

El lunes, que ya tenía en mi cabeza lo que iba a escribirle, ND no se pudo aguantar y me dijo que tenía un post programado para hoy, que hace nueve años que estamos juntos. Así que he decidido contraprogramar por adelantado. Lo que quiero decir es que esto se va a publicar automáticamente después de su post pero que lo escribo antes de haberlo visto. A ver estoy a la altura.

Cómo fue y cómo es ya lo conté hace un año.

Hoy solo tomaré prestado lo que otro dijo antes con mucha más elocuencia de la que yo nunca seré capaz. Aquí os lo pongo. Más abajo os lo cantan.

At words poetic, I'm so pathetic
That I always have found it best,
Instead of getting 'em off my chest,
To let 'em rest unexpressed,
I hate parading my serenading
As I'll probably miss a bar,
But if this ditty is not so pretty
At least it'll tell you
How great you are.

You're the top!
You're the Coliseum.
You're the top!
You're the Louvre Museum.
You're a melody from a symphony by Strauss
You're a Bendel bonnet,
A Shakespeare's sonnet,
You're Mickey Mouse.
You're the Nile,
You're the Tower of Pisa,
You're the smile on the Mona Lisa
I'm a worthless check, a total wreck, a flop,
But if, baby, I'm the bottom you're the top!

Your words poetic are not pathetic.
On the other hand, babe, you shine,
And I can feel after every line
A thrill divine
Down my spine.
Now gifted humans like Vincent Youmans
Might think that your song is bad,
But I got a notion
I'll second the motion
And this is what I'm going to add;

You're the top!
You're Mahatma Gandhi.
You're the top!
You're Napoleon Brandy.
You're the purple light
Of a summer night in Spain,
You're the National Gallery
You're Garbo's salary,
You're cellophane.
You're sublime,
You're turkey dinner,
You're the time, the time of a Derby winner
I'm a toy balloon that’s fated soon to pop
But if, baby, I'm the bottom,
You're the top!

You're the top!
You're an arrow collar
You're the top!
You're a Coolidge dollar,
You're the nimble tread
Of the feet of Fred Astaire,
You're an O'Neill drama,
You're Whistler's mama!
You're camembert.
You're a rose,
You're Inferno's Dante,
You're the nose
On the great Durante.
I'm just in a way,
As the French would say, "de trop".
But if, baby, I'm the bottom,
You're the top!

You're the top!
You're a dance in Bali.
You're the top!
You're a hot tamale.
You're an angel, you,
Simply too, too, too diveen,
You're a Boticcelli,
You're Keats,
You're Shelly!

You're Ovaltine!
You're a boom,
You're the dam at Boulder,
You're the moon,
Over Mae West's shoulder,
I'm the nominee of the G.O.P.
Or GOP!

But if, baby, I'm the bottom,
You're the top!

You're the top!
You're a Waldorf salad.
You're the top!
You're a Berlin ballad.
You're the boats that glide
On the sleepy Zuider Zee,
You're an old Dutch master,
You're Lady Astor,
You're broccoli!
You're romance,
You're the steppes of Russia,
You're the pants, on a Roxy usher,
I'm a broken doll, a fol-de-rol, a blop,

But if, baby, I'm the bottom,
You're the top!



Pues eso, ND: You're the top!

Hoy hace nueve años...

...que Anniehall y yo nos besamos por primera vez.



Deja que salga la luna
deja que se meta el sol
deja que caiga la noche
pa' que empiece nuestro amor

Deja que las estrellitas
me llenen de inspiración
para decirte cositas
muy bonitas, corazón

Yo sé que no hay en el mundo
amor como el que me das
y sé que noche con noche
va creciendo más y más

y sé que noche con noche
va creciendo más y más

Cuando estoy entre tus brazos
siempre me pregunto yo
cuanto me debía el destino
que contigo me pagó

Por eso es que ya mi vida
toda te la entrego a ti
tú que me diste en un beso
lo que nunca te pedí

Yo sé que no hay en el mundo
amor como el que me das
y sé que noche con noche
va creciendo más y más

y sé que noche con noche
va creciendo más y más.

Gracias, mi vida, por seguir besándome.

A Word of Caution...

Dado que me convertí en el 'avon llama a su puerta' del kindle me siento obligado a comentaros lo que me ha pasado. Por alguna razón mi Kindle se reinicia cuando lo llevo en el bolsillo. Es un bolsillo muy holgado y no roza con nada ni va a presión, he probado a poner los botones hacia arriba y hacia abajo, pero nada, sigue reiniciándose.

He tenido varias conversaciones con Amazon a través del skype porque no tienen atención al cliente en España ni en español. Han sido increíblemente eficientes, pacientes y simpáticos. Me han explicado paso por paso como intentar solucionarlo y a la siguiente vez que protesté me enviaron uno nuevo que recibí ayer.

Me lo han mandado gratis y ahora tengo que mandarles por mensajero el estropeado y la factura del envío y me lo ingresan en la tarjeta. Además, con los libros que compras en Amazon tienes un backup de tus notas y la página por la que ibas y las notas de otros libros están en un archivo de texto que puedes copiar.

Son cosas que pasan. En el trabajo ya hay como seis o siete personas que tienen el kindle y a nadie les ha pasado lo que a mí. Estos de Amazon sí que siguen el principio de que el cliente siempre tiene la razón. Lo único difícil fue deletrear la dirección de correo de la cuenta de Amazon porque no es fácil que te entiendan y, al menos yo, no tengo la rapidez mental como en español para deletrear diciendo 'B de Barcelona, C de casa' y así. Cuando ellos me ponían esos ejemplos había veces que no sabía qué palabra me decían, pero con un poco de esfuerzo todo salió bien. Además tienen servicio 24 horas.

Sólo hubo algo que no salió bien, pero que se pudo solucionar. Después de decirles veinte veces que el kindle me lo mandaran a mi dirección de Madrid, cuando salió el pedido me dijeron que lo mandaban a la dirección de mi hermano en Bruselas. Supongo que mi hermano se hubiera puesto muy contento, pero a mí no me hacía ningún servicio. Llamé y lo solucionaron.

En fin, sólo quería contar mi experiencia, que ha sido buena, pero puede que te toque el kindle fallón. O a lo mejor no porque ya me ha tocado a mí...

Ya ha empezado el maratón

Ya ha comenzado y no parará hasta enero. Además yo tengo tan poca fuerza de voluntad que no soy capaz de decir que no. La carne es débil y yo soy muy débil ante la carne, especialmente la chacina.

Ayer celebramos el cumple de J. y preparamos un montón de comida y ha sobrado un montón a la que habrá que hacer hueco en el estómago. Además el otro día pusimos un bote común en el trabajo para darnos un homenaje y han comprado un jamón, un lomo, un morcón, un queso y un jamonero. Ya he caído y me he tomado un montado de jamón para desayunar. Hoy estaré comiendo embutidos todo el día porque cuando llegue a casa me esperan las sobras a las que habrá que hacer acomodo.

Ya ha llegado el tiempo de las comilonas. El otro día me invitaron de una empresa para ir a una finca a comer cocido y jugar al mús todo el día. De esa me libré, no por falta de ganas, sino por falta de tiempo y exceso de trabajo. Ya estamos preparando la comida de navidad de la empresa. La montamos nosotros, la pagamos nosotros y no se presenta ningún jefe con lo cual es un evento altamente interesante y divertido. Se habla de una mariscada en un sitio de Usera al que ya fuimos y del que sales arrastrando la barriga.

En la Escuela tenemos un ágape el último día de trabajo antes de Navidad. Supongo que será el día 23. A lo mejor nos ha tocado para entonces la lotería. Yo ya hecomprado de la de la cafetería de la Escuela y de la propia Escuela. Y, lo reconozco, compro para no ser el que se quede mirando como lo festejan los otros. Si toca, sí que habría maratón gastronómico.

Además luego llegan las navidades y más y más comidas. Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Reyes... puff!! Es un exceso. Desde luego mejor que me hayan hecho los análisis ahora porque me los hacen en Enero y rompo la aguja del aparato de medir la tensión!

Aunque no os creáis que todo van a ser comilonas. Para empezar parece que la siguiente semana nos toca ir a hacer medidas a la vía durante cinco noches entre Valencia y Albacete. Aunque visto que ya se han puesto a vender billetes, tampoco sé para qué medimos. Son medidas de protección de las personas y de los equipos, pero parece que eso frente a las elecciones autonómicas no es lo suficentemente importante. La verdad es que tenían que haberse hecho hace tiempo, pero se han ido retrasando porque hay una máxima no escrita en nuestras medidas que es que se hacen en la semana del año que más frío haga por la noche. Así que abrigaos bien esa semana que va a hacer un frío de aúpa.

Tres años ya

Cuando les dije que el siguiente era el último día que iba a estar por allí, Pusilánime y Fantasma volvieron a entrar en pánico. Y no será porque no se lo llevase advirtiendo semanas ni porque no les hubiera pasado lo mismo ya unos dieciséis meses antes. Supongo que solo es una prueba más de que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra.

El caso es que aquel lunes comuniqué que me habían recomendado reposo y que al día siguiente iría a dejar mis cosas en orden. Tampoco es que fuera algo imprevisible, solo me quedaban dos semanas, así que cualquiera con un poco de cabeza habría removido Roma con Santiago para conseguir a tiempo un sustituto con el que pudiera coincidir unos días y ponerle al día. Pero no, si no lo habían hecho la primera vez, con el invernadero en su momento álgido de trabajo, menos lo iban a hacer ahora que languidecía en la oficina y casi todo se llevaba ya sobre el terreno. Como soy un poco tonta, a pesar del poco interés que habían mostrado en mis tareas durante todo el proyecto de aquel invernadero combinado, me compadecí de ellos y les dije que el jueves me pasaría a explicarles lo que quedaba para terminar.

No recuerdo muy bien la tarde del martes, solo que me imaginaba unas dos semanas, con suerte algún día más, de descanso total. Disfrutar de C todo lo que quisiera pero sabiendo que tenía toda la parte doméstica resuelta. Leer, preparar la ropa, pasear, ... También recuerdo que tenía cierta inquietud por si no me daban la baja al día siguiente. De 38 semanas y con la tensión bastante alta lo normal es que te la den pero ya sabéis que yo no pierdo ocasión alguna para el centrifugue.

El miércoles supongo que me levanté tarde, desayuné tranquilamente y pasé la mañana haciendo no recuerdo qué. Tenía el médico por la tarde. Según entre en la consulta me preguntó '¿de cuánto estás?' '38 semanas, venía porque tengo la tensión muy alta y me han dicho que tengo que descansar así que a ver si me podías dar la baja' '¿pero estás de 38 semanas y sigues trabajando?'. Siempre me sorprende este tipo de preguntas. A E, por ejemplo, le horrorizaba la posibilidad de que yo pudiese romper aguas en la oficina. A mí no, si te encuentras bien ¿por qué no se puede trabajar hasta el último momento? En fin, que me desvío, el caso es que me tomó la tensión y me dijo que no solo la baja, que tenía que hacer reposo y que 'reposo es reposo, de la cama al sofá y del sofá a la cama'. Salí de allí con la firme intención de hacerle caso, eso sí, después del jueves que, al fin y al cabo, tenía que ir a contarles a Pusilánime y Fantasma cómo se acababa el proyecto. Me fui a la compra para aprovisionarme de vituallas con las que alimentarme durante la espera y volví a casa.

Al llegar, hacia las cinco, empecé a notarme un poco rara así que decidí tomarme un poco más en serio al médico y metí a C en el parque para poder descansar en el sofá. De vez en cuando sentía un dolorcito en la tripa y pensaba '¿será esto una de esas falsas contracciones que dicen?' He de decir aquí que cuando nació C no tuve contracciones hasta que me chutaron oxitocina así que no sabía muy bien cómo reconocer una llamémosle natural. Cuando pasado un tiempo prudencial de reposo vi que aquello no remitía decidí llamar a ND 'oye, que yo creo que tengo contracciones... no sé si deberíamos ir al hospital... yo creo que nos mandarán de vuelta a casa pero mejor ir ¿no?'. El tono de angustia y urgencia en mi voz era más o menos el mismo que el contenido del mensaje así que ND, de natural tranquilo, se lo tomó con calma para venir a casa. Terminó su clase en el máster y volvió a casa andando. Mientras tanto llamé a mi cuñada para que viniese a quedarse con C.

Durante el tiempo que pasó desde esas llamadas hasta que llegaron (y que a mí se me hicieron dos eternidades) la cosa, como podéis imaginar, iba a más. Sin embargo, durante un rato, todavía seguí pensando que aquello era una falsa alarma. Me recuerdo por la casa de un lado para otro sin hacer nada útil. Y eso que, como la vez anterior, me había pillado el toro y no tenía nada preparado: ni mi ropa, ni la de J, ni un neceser... nada. Sin embargo algo me impedía estar quieta y a la vez ese algo me impedía hacer nada de provecho. Ahora ya no recuerdo quién llegó antes, si ND o mi cuñada. Lo que sí sé es que ND me decía 'pero siéntate y descansa' y que yo no podía.

Cuando salimos hacia el hospital ya debían de ser las ocho o así. Para entonces sí tenía claro que aquello eran contracciones y que era muy probable que de falsa alarma nada. Y también para entonces ya no era dolorcito. ND me dejó en la puerta de urgencias y se fue a aparcar. La sala de espera estaba llena, me tomaron los datos y a esperar. Yo seguía sin poder parar así que estaba de paseo por la sala, contracción, paradita, vuelta al paseo. Me llaman, me miran: 'uy, sí, estás de cuatro centímetros, sal a la sala que ya te llamaremos para el monitor'. Vuelta al paseo, contracción, paradita, paseo, contracción, paradita, paseo, contracción... Llega ND, voy al baño, siempre con el miedo ese de 'me van a llamar y voy a estar en el baño y se me va colar otra'... 'Mierda, he manchado' Pánico. Voy a la ventanilla, me pasan otra vez a toda prisa. Ecografía: 'nada, todo sigue bien, eso es el tapón mucoso'. Otra vez a la sala a esperar al monitor. 'Por fin', me dije. Y me tumbaron y me pusieron el monitor del demonio. Tumbada en la camilla, durante las contracciones, empujaba con tal fuerza el pie de la cama que lo desencajé. Al terminar no me dejaron salir otra vez a la sala de espera con ND. Me dejaron levantarme, eso sí. Entre otras cosas porque tenían que monitorizar a otra.

Yo seguía bastante tranquila. Lo que empezó a inquietarme fue una de la sala de los monitores que llamaba para pedir paritorio 'tengo una segun en completa' (la segun era yo y en completa quiere decir que en cualquier momento lo echaba). Cuelga. No pasan ni dos minutos y vuelta a llamar 'oye, que tengo una segun en completa, que tenéis que darme un paritorio'. Cuelga. Otra vez ni dos minutos y a llamar. Creo que a la tercera llamada más o menos fue cuando empecé a acojonarme. No sé muy bien cuánto tiempo pasó hasta que me subieron.

Por alguna absurda razón que no alcanzo a comprender, en la maternidad donde di a luz, a la interfecta la suben por un sitio y al acompañante le dan unas instrucciones para que suba él solo por otro lado. A lo mejor tienen la esperanza de que los padres petardos se pierdan y tener a la parturienta para ellos solos. Así que llegué al paritorio acompañada de un celador y preguntando si habían avisado a mi marido.

Según me siento en la camilla, la matrona '¿querías ponerte la epidural?' '¿cómo que si quería?' 'mira, es que no te va a dar tiempo. Si te fías de mí esto son dos contracciones y tres empujones. Te rompo la bolsa y empezamos, ¿vale?' '¿y mi marido?'(hilillo de voz en completo pánico). Por fin llegó. Se estaba poniendo los patucos quirúrgicos esos cuando la matrona gritó 'que pase, que pase, que se lo pierde'. La matrona tenía razón. O casi. Fueron tres contracciones y cinco empujones. Las únicas realmente dolorosas que tuve (además de las del monitor). La peor parte fue cuando J se quedó con la cabeza atascada entre dos contracciones. Entonces habría pagado porque le hubieran vuelto a meter. Cualquier cosa con tal de que no se quedara ahí. Gracias a que no me hicieron caso a las diez o así ya teníamos a J con nosotros.

El jueves por la mañana llamé a Fantasma. Por desgracia no estaba así que hable con su secretaria 'Oye I, dile a Fantasma que había quedado en pasarme por ahí pero que no voy a poder, es que anoche tuve a J'. Me habría gustado ver su cara cuando se lo dijo.

Mañana hará tres años de aquel jueves.

Y hoy hace tres de la noche del miércoles en la que J, con algo de prisa, asomó la cabeza. ¡Felicidades J!

¡Somos tíos!

Ayer nació G. pesó tres kilos y medio y mi hermana I. y ella están perfectamente. Estamos contentísimos y con muchas ganas de conocerla. Casi coincide con el cumpleaños de J. que es este domingo. Se lo hemos dicho a C. y a J. y se han puesto contentos. Ahora estoy intentando que se aprendan el nombre, pero de momento no he hecho muchos progresos.

Mi hermana es matrona. Estudió midwifery (o algo así) en Inglaterra cuando en España empezaban los primeros ciclos secundarios para matronas. Allí descubrió lo de parir en casa y es lo que ha querido hacer cuando iba a ser madre. Han tenido a G. en su casa. Ella es bastante partidaria de la tendencia 'natural', pero respetando las decisiones de los demás. A nosotros nunca trató de convencernos ni de decir que no estaba de acuerdo con lo que hacíamos.

El parto, por lo que he podido hablar con ella y con mi madre, fue bien y no duró más de tres horas. Con mi madre habló pronto y le dijo que 'el próximo lo adopto' porque aunque el parto sea algo natural, es algo doloroso. Luego, cuando hablé con ella me dijo que todo había sido maravilloso. Y es verdad. Tener un hijo es algo maravilloso y para que te olvides de los malos momentos se segrega la oxitocina. Es que si tener hijos fuera por la opinión de una madre nada más parir todos seríamos hijos únicos.

Ella tiene una página web por si os interesa que es www.tucomadre.es.

Poco más que decir. Estamos muy contentos. Es nuestra primera sobrina y estamos encantados, esperando a ver cuando podemos verla, pero supongo que ya será en Navidad porque ellos viven en Orense que es un pedazo viaje para un fin de semana con los niños.

En fin que estamos más felices que varias perdices.

La revisión médica (Actualizado)

Aquí estoy delante del teclado sin haber desayunado. Estoy a la espera de largarme a hacerme el chequeo anual. Ya he meado en el vasito y he rellenado el botecito. Este año tiene la novedad de que el dichoso botecito no cierra herméticamente y si se vuelca empieza a gotear. Es una novedad asquerosa, pero es una novedad. Yo creo que eso de ir con el bote de pis lo hacen para humillarte porque creo que si no comes nada igual les daba que mearas allí mismo cuando te van a hacer la revisión. Esto de la humillación me lo afirma el hecho de que las intrucciones para recoger el pis sean tan complicadas. Empiece a micionar, corte el chorro, llene el vasito, siga miccionando, llene el tubito... lo hacen para que sea imposible no pringarse.

El reconocimiento médico de la empresa está a juego con la propia empresa. Es penoso. A lo mejor este año mejora algo, la novedad es que tenemos que ir a la clínica a hacernos el reconocimiento en lugar de que vengan ellos aquí con una camioneta.

Al principio venían con un autobús antiquísimo en el que yo no cabía de pie. Así que me preguntaban cuanto medía para hacer sus cálculos de masa corporal. Esta es la primera cosa que no entiendo ¿por qué te miden todos los años? Lo del peso lo entiendo porque desgraciadamente cada año peso más, pero ¿esperan que crezca? o, lo que es peor, ¿esperan que mengüe? ¿saben lo de mis pies?

Creo, además, que los médicos que se dedican al reconocimiento son unos guasones. Nos hacen una prueba que es andar un trecho de furgoneta con los ojos cerrados y los brazos extendidos. Es algo imposible porque además con mi tonelaje el suelo de la furgoneta tiembla y se balancea de manera que es imposible dar un paso sin toñarte. Creo que lo hacen para escojonarse. Dicen: ya que estoy aquí todo el día, por lo menos me descojono.

Espero que no me toque la misma que me sacó la sangre el año pasado. No conseguía dar con la vena e iba arriba y abajo con la aguja a ver si había suerte. Me pinchó un nervio y me dejó jodido una semana. Estuve a punto de decirle que lo dejara, que ya me la sacaba la sangre yo solito, aunque fuera a dentelladas, pero eso es porque yo soy un exagerado.

Hay otras pruebas que rayan en el delirio. Por ejemplo, sacan una hoja imprimida del callejero y te preguntan los colores para ver si eres daltónico. ¡Del callejero! te preguntan el color de una parada de autobús o el color de un parque... ¿Tan cutres son que no teniendo las hojas esas del ojo mágico no pueden imprimirlas? porque impresora a color sí tienen... a no ser que hayan ido revolviendo por las basuras y sea lo primero que han encontrado... lo cual no es descartable.

Otro año nos hicieron una audiometría mientras a tres metros de la furgoneta estaba picando un martillo neumático. Así que si te tocaba la medida mientras sonaba el martillo salías sordo de un oído. En fin, os podéis dar cuenta del servicio de calidad que recibimos.

Cierto es que el chequeo es voluntario y que está bien hacérselo, pero con un poco de dignidad...

Además yo tengo el mío de hoy a las 10:30 así que hasta esa hora no puedo comer nada. Creo que también lo hacen para joder porque llevo en pie desde las 6 de la mañana y lo más probable es que al salir de allí me coma un jabalí en plan Obélix, lo que no me vendrá nada bien para el colesterol, pero como ya me habré hecho el reconocimiento... ojos que no ven, corazón que no siente.

Llevo tres años marcando puntual como un reloj el límite máximo de colesterol dentro de lo normal. Supongo que este año que ha coincidido con nuestro jamón me pasaré de la raya, caeré al lado del abismo y me indicarán un régimen a seguir. Porque aunque anuncien el jamón por la tele como si fuera un medicamento, la verdad es que tiene colesterol del malo para dar y tomar, pero al jamón se le perdona todo... el amor es así, incondicional.

Todos los años hacemos el mismo chiste, creo que es el chiste internacional del reconocimiento médico que es que al volver se dice ¿qué, ya te han reconocido? Pues no, empezaba: 'tu eressss.... sí, hombre, sí... pues nada que no me acuerdo'. Y al final he tenido que decírselo.

Yo creo que es necesario hacerse estos chequeos, pero habría que hacer un estudio para ver si de verdad alargan más la vida que la que quitan por otro lado.

Claro, que al final el verdadero motivo de hacerlo no es tu salud, o saber tu estado de forma, no. El verdadero motivo es no tener que trabajar durante un par de horas.

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Ya he vuelto de la revisión. Estoy como un roble. Eso sí, como un roble cercenado. Me han tenido que pinchar en los dos brazos. Al salir me he encontrado con este cartel (si pincháis se ve mejor):

Y digo yo, ¿cómo es posible cumplir con el aviso ¡MUY IMPORTANTE! si te han pinchado en los dos brazos? Porque o eres contorsionista y te aprietas el algodón con los pies o no hay manera...

Además es imposible estar diez minutos apretando ininterrumpidamente porque estaba sin camiseta y jersey y para ponérmelos tuve que soltar y además me tuve que abrir la puerta yo solo.

Y queda comprobado que lo de andar con los brazos extendidos y tocarse la nariz con los ojos cerrados es para cachondearse porque ahora que no hay camioneta no me lo han hecho hacer.

Educación cristiana

A petición popular voy a mostrar mis incoherencias. Parto desde el punto de vista de que si uno no tiene incoherencias no es un ser humano, pero en eso, como en tantas otras cosas, puedo estar equivocado.

Todo esto parte de que dije en el post anterior que hemos apuntado a nuestros hijos a clase de religión católica en el colegio declarándonos ambos ateos. Algunos habéis visto en esto una incoherencia que yo no veo por ningún lado así que trataré de explicarme mejor, aunque puede que no lo consiga.

La religión cristiana (léase en muchos casos judeo-cristiana) se basa en el respeto al individuo, al valor sagrado de la vida humana. Esto puede parecer que es algo que emana de la sociedad, pero no es así ni mucho menos en todas partes. En nuestra propia civilización en varios momentos y en gran parte de otras, especialmente la musulmana, la noción de individuo como único responsable de sus actos no es entendida ni respetada. No quiero adentrarme mucho en esto, pero baste como ejemplo los familiares musulmanes que apedrean a sus propias hermanas o hijas que han sufrido violaciones o los que las encierran de por vida por haber sido repudiadas porque es una afrenta a la familia. Antes de que nadie diga nada diré que ese tipo de situaciones ha podido darse en el mundo cristiano, pero con la oposición de la Iglesia.

La idea de que uno es responsable de sus actos es totalmente cristiana (judeo-cristiana) y totalmente necesaria para que pueda haber una sociedad libre. Podéis leer libros de Naipaul como Al límite de la fe o Entre los creyentes o Por qué no soy musulmán de Ibn Warraq para haceros una idea de las diferencias entre un libro sagrado y otro.

Por otra parte, y como ya comenté en el post anterior, hay pocos manuales morales más simples, sintetizados y entendibles que los diez mandamientos. Aquí los pongo por si alguno no los recuerda muy bien:
  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el nombre de Dios en vano.
  3. Santificarás las fiestas.
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
  5. No matarás.
  6. No cometerás actos impuros.
  7. No robarás.
  8. No levantarás falsos testimonios ni mentirás.
  9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. No codiciarás los bienes ajenos.
Es cierto que hay varios que están referidos a la trascendencia divina, principalmente los tres primeros, aunque el tercero no lo tengo totalmente claro porque a mí me lo explicaron como además de ir a misa implicaba dedicar mayor atención a tu familia y a los que te rodean, pero no voy a matizar tanto. De esos mandamientos, los siete últimos marcan un catálogo moral bastante fijo y con el que estoy totalmente de acuerdo. Cuando dice no robarás no dice siempre que no se note o no haya persona perjudicada. Cuando se dice honrarás a tu padre y a tu madre no se dice siempre que no se den cuenta, etc.

Por otro lado, aparece el resumen que todos conocemos de que estos mandamientos se resumen en dos: Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Además añade Jesús: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis los unos a los otros como yo os he amado, que os améis mutuamente. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis caridad unos para con otros. No puedo estar en contra de estas enseñanzas. Es lo que espero que enseñen a mis hijos. Por supuesto que les enseñarán otras cosas con las que no estoy de acuerdo. Recuerdo cuando el año pasado vino C. diciendo que tenía dos madres una en la tierra y otra en el cielo, pero ya tendrá tiempo de formarse sus propias opiniones al respecto.

Puede que ya no se estile esa forma de pensar. Es la que me enseñaron a mí y es la que quiero que aprendan mis hijos.

No quiero hablar aquí de las aportaciones de la Iglesia a la ciencia, al arte, al derecho, a la economía, etc. Creo que eso es otro debate y no pretendo que les enseñen eso a mis hijos en clase de religión, pero sí quiero que les enseñen a ser buenas personas. Por supuesto que eso es función primordial de los padres y es lo que intento cada día. Dentro de eso he de decir que por supuesto que respeto a quién elige no recibir esa educación, pero, pongo por caso el colegio de mis hijos, en caso de no elegir religión se aprovecha ese tiempo para estudiar, no para recibir clases de ética o de ciudadanía. Clases de las que por otro lado desconozco su programa educativo.

No todo lo que pienso son loas a la Iglesia, dado que no soy creyente. He de diferenciar entre doctrina de la Iglesia y personas falibles y pecadoras que, como bien remarca la Iglesia, somos todos.

La ética que he recibido me resulta válida hoy en día y es la que quiero que reciban mis hijos por eso les hemos apuntado a religión católica. Puede ser incoherente, pero a mí no me lo parece.

Me defino

Creo que ha llegado el momento de definirme. Todo esto viene a raíz de una serie de toma y dacas dialécticos entre NáN y yo en su post sobre dónde está la izquierda. En un momento NáN me dijo: "Sigo sin saber dónde estás, quiénes son los tuyos a los que buscas."

He estado pensando en eso y creo que voy a hacerme un autorretrato y a ver qué sale!

El que nací y viví muchos años en Ávila no sé si aporta algo o no a mi definición, pero el hecho de vivir en madrid y no sentirme madrileño puede que venga de que me sigo sintiendo abulense, a pesar de que cada vez que vuelvo por allí me siento menos en mi casa.

No es que en Madrid me sienta mal. De hecho tengo la enorme suerte de ir andando a trabajar. El caso es que no me siento madrileño, aunque no sé si sería capaz de vivir ya en otro sitio más pequeño.

Soy alto y con los pies grandes, no sé si eso imprime alguna huella en mi forma de ser, pero supongo que sí. Cuando voy despistado me doy en la cabeza con las barras del metro o con las barras de los toldos. Soy algo torpe y nunca he destacado en los deportes... ni en nada, la verdad.

Estudié una carrera de ingeniero en Madrid porque les pareció bien a mis padres, aunque a mí me hubiera gustado más irme a Valladolid que era donde estaban casi todos mis amigos. Como estudiante fui bastante lamentable porque creí que la universidad era para aprender en lugar de un sitio en el que aprendes cómo aprobar exámenes sin adquirir conocimientos. Yo seguí emperrado y al final ni aprendí, ni aprobé. Esto tuvo la inmensa ventaja de que conocí a Anniehall en la fiesta del colegio de ingenieros organizada para la promoción de ese año y que no debiera haber sido la mía si no hubiera suspendido más de lo habitual (ahí no voy a dar más pistas, eh?).

Soy una persona bastante tranquila, aunque hay veces, pocas, que pierdo los estribos y digo barbaridades. Intento controlarme y creo que poco a poco lo consigo. También tiendo a la vagancia. Aún hoy en nuestra casa hay dos luces de obra y Anniehall ha comprado una lámpara para una de ellas que todavía no he puesto. Ya he contado mis experiencias como chapuzas, aunque para lo que es el día a día de ir arreglando cosas o utilizando el taladro y esas cosas creo que más o menos me apaño.

Me gusta bastante leer, aunque ahora leer más de un libro al mes es una proeza. Tengo bastante capacidad de concentración y me abstraigo bastante del entorno (eso le fascina a Anniehall), creo que eso tiene que ver con mis años en la residencia. Yo siempre he definido a la residencia en la que estaba mientras estudiaba como un CAR de ocio (CAR es Centro de Alto Rendimiento). Siempre había ruido y siempre había gente dispuesta a no estudiar. La música atronaba y para concentrarte tenías que poner la música más alta. Además soporté estoicamente las obras de ampliación del túnel de Cea Bermúdez (voy dando pistas...) que durante un año hacían que vibrara mi mesa mientras picaban y picaban.

No me gusta dormir con la ventana abierta, aunque en Madrid hay veces en las que no hay más remedio.

Soy ateo, pero con la salvedad de que considero a la ética cristiana como la base sobre la que se ha forjado nuestra sociedad (eso de las raices cristianas de europa...) y hemos decidido inscribir a nuestros hijos en religión católica en la parte educación religiosa del colegio (no sé exactamente cuál es el término del formulario). Entiendo que no hay escalas en las cosas que están mal o bien. O está mal o está bien. Es cierto que dentro del mal hay grados, no es lo mismo pegar a un niño en el parque que matar a personas, pero eso no hace buenas a las malas acciones.

Soy una persona seria y, por eso mismo, creo que tengo sentido del humor, aunque eso creo que no soy yo el que tiene que juzgarlo. Soy bastante terco y cabezota y si creo que tengo razón soy bastante refractario a lo que me dicen, pero creo que eso viene de serie con la condición humana.

Cada día soy más refractario a la tecnología, mientras que de chaval y joven (también lo he sido) me encantaban los cachivaches y me ponía de los nervios que me tocara cambiar la hora de todos los relojes de casa con el cambio de hora o programar el vídeo.

Me gusta cocinar, aunque eso también lo conté en otro post.

Soy del Real Madrid porque mi padre lo es y porque ¿de qué otro equipo se puede ser en provincias? Aunque he de reconocer que cada vez me gusta menos el fútbol.

Respecto a mis ideas políticas no voy a insistir mucho, pero diré que me defino como liberal (no neo como insiste NáN) y que para mí ser liberal es defender la libertad por encima de la igualdad, aunque lleve aparejada una pérdida de seguridad. Es defender la propiedad privada. Es tener un Estado que garantice mi seguridad y la de mis propiedades (escasas, hay que decir). Es ver al Estado como un elemento muy poderoso frente al que hay que estar siempre alerta para no ceder libertades, libertades que luego son dificilísimas de volver a conquistar. Ya lo dije el otro día en el blog de NáN, pero lo repito porque tampoco soy tan ocurrente: frente a los que ven al Estado como un defensor del individuo frente a bancos y multinacionales, yo lo veo como el chiste ese de 'el otro día ví a cinco tíos dando una paliza a otro y no tuve más remedio que meterme. ¿Y qué pasó? pues que menuda paliza le metimos entre los seis!'.

No creo en partidos políticos y creo en personas políticas. Creo en un sistema de votación en el que haya alguien al que sepa que he votado, una cara.

Soy escéptico de serie para casi todo. Diré que soy escéptico respecto al llamémoslo 'empeoramiento climático'. Soy escéptico frente a ideologías y respuestas simples. Soy escéptico en nuestra capacidad de entendimiento y salvación como raza o planeta o lo que sea. Ya lo dice la propia definicón de fe que es creer en lo que no se ve. Yo soy más como Santo Tomás y necesito tocar.

Respecto a otros temas dizque sociales como quién se casa con quién o si me descaso... ahí no tengo ningún problema con ningún tipo de familia o de unión. Sí tengo alguna prevención cuando oigo hablar de los derechos de los gays o de los derechos de Cataluña o de los padres divorciados o cosas así, porque entiendo que los derechos son de los ciudadanos, de todos y los mismos para todos. También me pone un poco nervioso oir hablar del derecho de adoptar porque para mí los derechos importantes son los de los niños. Hay otro tema en el que también apareceré como reaccionario y es el del aborto. Para mí un aborto voluntario es un asesinato. Entiendo que hay casos como violación de la madre que pueden despenalizarlo, pero que un aborto es matar voluntariamente a una persona que no tiene voz ni voto no creo que haya quien me lo quite de la cabeza.

Soy devoto de mi familia para la que no tengo más que palabras de agradecimiento y de disculpa porque soy el marido y padre que tienen cuando se merecerían uno mucho mejor.

Reconozco que soy un afortunado. Que he tenido la grandísima suerte de nacer en la parte buena y que me gustaría que no hubiera parte mala.

En fin, lo voy a dejar porque si no me van a salir unas memorias! He tratado de definirme, aunque creo que es algo imposible porque mucho de lo que eres lo eres por los demás. Lo podría resumir diciendo 'dime qué familia y qué amigos tienes y te diré quién eres'. En mi caso uno de los hombres más afortunados del mundo. Gracias.

Reflexiones sobre los alemanes

Voy a escribir un post un poco raro porque es sobre unas reflexiones en las que he reflexionado poco. Ya sabéis que yo, reflexionar, reflexionar... puff ni siquiera soy capaz de flexionarme como para encima repetir!

Últimamente estoy volviendo a leer y pensar bastante en la segunda guerra mundial. Me he terminado de leer el libro de Zweig que describe la vida y las experiencias suyas y de una generación hasta el estallido de la II guerra mundial. Me estoy leyendo un libro sobre la posguerra de Tony Judt. He leído con mucho interés el post de Cazurro sobre Dunkerke. Y, por último, me leí este artículo de Rosa Montero en el País de la semana pasada. Además se me ha juntado con el viaje de esta semana a Alemania. Todo esto se ha batido y agitado en mi cabeza y después del conveniente centrifugado han salido una serie de pensamientos apelotonados. Ya digo que son apreciaciones personales, hay blogs que retratan de una manera mucho más detallada la forma de ser de los alemanes como el de Mamá en Alemania que recomiendo vívamente.

Yo nunca, en todos mis años de colegio, bachillerato y universidad he leído una sola línea sobre la segunda guerra mundial, ni una sola. No sé si es porque estaba al final del temario y nunca llegábamos o porque no querían entrar en ello los profesores. Es un tema que me interesa bastante y sobre el que me gusta leer, aunque no sea ningún experto en ello.

Además están las películas y series como Salvar al soldado Ryan o Band of Brothers o Indiana Jones y otras muchas en las que las heroicidades y comportamiento ejemplar siempre están del lado de los aliados, especialmente de los americanos, y todo el mal se encuentra concentrado sin redención posible en los alemanes, particularmente los nazis, de hecho, normalmente es dificil hacer una distinción entre alemán y nazi en estas películas.

Leyendo el libro de la posguerra del señor Judt sobre la posguerra me he dado cuenta de que normalmente se sabe sobre la guerra, pero no sobre lo que se hizo después. Se ha oído y leído sobre los juicios de Nuremberg, el plan Marshall y cosas así, pero hay una sobre la que no me había parado a pensar y es que todos los países, gobiernos, resistentes taparon sus propias vergüenzas, y tenían muchas, echándole la culpa de todo a Alemania.

Por ejemplo, en la Francia ocupada sólo había 6000 miembros de policía civil y militar alemanes porque de la seguridad se encargaban de mil amores las milicias y policía francesa. En la posguerra, tal como cuenta Judt, 'Esta desconfianza en la memoria a corto plazo, la búsqueda de mitos útiles de antifascismo, de una Alemania de anti-nazis, una Francia de resistentes o una Polonia de víctimas, fue el legado más importante e invisible de la degunda guerra mundial. De esta manera positiva se facilitó la recuperación nacional permitiendo a hombres como el mariscal Tito, Charles De Gaulle o Konrad Adenauer ofrecer a sus conciudadanos un registro plausible e incluso orgulloso de ellos mismos'. La traducción es mía, así que perdón por las inexactitudes.

Todos los países exorcizaron sus fantasmas echándole la culpa a los alemanes, mientras que ellos no han tenido a quién culpar de las barbaridades que los aliados cometieron con ellos. En esa línea va el artículo de Rosa Montero sobre un libro que se llama Después del Reich de Giles MacDonogh. El libro ya lo tengo en mi Kindle esperando turno después del de la posguerra. En el artículo señala Montero que "en Praga colgaron a los alemanes en fila de las farolas de la ciudad y los quemaron vivos". El caso de Austria es paradigmático porque es el país en el que más nazis había en relación a la población y consiguieron quedar como la primera víctima de Alemania en lugar de aliados suyos.

Uno ya va teniendo una edad en la que el que hay unos muy buenos muy buenos y otros muy malos muy malos es una generalización excesiva. Una guerra es una guerra y se comenten muchísimas barbaridades por los dos bandos. Parece claro que fue mejor que ganaran los que ganaron y que perdieran los que perdieron, pero ninguno de ellos fueron ángeles. No todos los franceses fueron resistentes. Los suecos fueron neutrales vendiéndole a los nazis más del 40% de su producción. Los polacos hicieron revueltas y mataron judíos antes y después de la guerra.

Hay muy pocos países de Europa que se libraran del fantasma del totalitarismo durante el siglo XX, tanto fascista como comunista. Hay muchos culpables que se fueron de rositas. Muchos prefirieron olvidar, correr un velo y nunca volver a algo así, pero creo que está bien denunciar las atrocidades que se cometieron. Es cierto que también hay grados en la maldad, pero no es excusa, creo yo, el 'y tú más'. Claro que es un tema en el que cada uno pensará de una manera distinta, y, a lo mejor, es un tema un poco denso para el fin de semana.

Por supuesto que los campos de exterminio y las deportaciones y todas las cosas horribles que hicieron los nazis son algo horroroso, pero también se expulsó a comunidades alemanas de países en los que llevaban viviendo centenares de años. El caso más sangrante es el de Checoslovaquia. En la región de los sudetes vivían tres millones de alemanes. En el libro de Judt cuenta como los alemanes pasaron de ser el 29% de la población de Moravia y Bohemia antes de la guerra a un 1,8% en 1950. Siete millones de alemanes fueron expulsados de la nueva Polonia de la posguerra. En fin, que también tienen dramas que contar y gente a la que culpar, aunque a ellos nunca les han dejado esa válvula de escape. Tal vez sea tiempo de reconocer, sin olvidar la crueldad ni su implicación en la guerra, también el sufrimiento de muchos alemanes.

De nuevo Dresde

Aquí estoy de nuevo de vuelta de un viaje de negocios. Queda bien decirlo, parece que soy alguien importante, pero en realidad y como todos vosotros sabéis soy un pringao.

Es la tercera o cuarta vez que voy a Dresde en el último año. Ir a Dresde es una paliza porque no hay vuelo directo y está en el extremo este de Alemania muy cerca de Polonia y de la república Checa, está como a cien kilómetros de Praga.

El tener que hacer escala hace que siempre, o casi siempre, se llegue al hotel a la hora en la que cierra todo, pero esta vez llegué a una hora decente aunque para ello tuviera que levantarme a una hora indecente y dejara colgada a Anniehall sola con los niños durante dos días. Además casi pierdo el avión en Madrid porque me quedé dormido y me equivoqué de terminal, pero al final pude disfrutar de los placeres de volar que por otra parte son casi nulos. Tenía el transbordo en Múnich y no tuve suerte de ver los alpes porque había nubes. Ver los alpes desde el avión en un día despejado es un espectáculo maravilloso.

Una vez en Dresde me encaminé a la Gemäldegalerie Alte Meister que es un museo de pintores clásicos impresionante. Había una exposición del joven Vermeer, aunque de Vermeer sólo había cuatro cuadros, pero merecía la pena. Lo realmente impresionante es la colección permanente. Es difícil pensar en un pintor del que no tengan algún cuadro en el museo. Había cuadros de Rembrandt, de Tiziano, de Velázquez, de Durero, de Canaletto, del sobrino de Canaletto, de Veronese, de Rafael (el cuadro de la madona sistina con los ángeles de la foto del post), de Murillo, de Zurbarán, de Holbein el joven, el viejo, de Cranach, de Watteau, de Van Dyck, de el Greco, Van Eyck... puff y los que se me olvidan. Uno de los museos más apabullantes de visitar, aunque los cuadros estaban mal iluminados y en filas con lo que los de arriba se veían bastante mal.

Dresde es una ciudad muy bonita. Pasear por sus calles es un placer. Aquí os pongo una foto de la iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche). Los bloques de piedra que se ven negros son los que pudieron recuperarse después del bombardeo de la ciudad que como podéis ver fueron pocos.


También tienen al lado de la iglesia este mural de cerámica que creo que es el más grande del mundo y que sobrevivió con bastante entereza a los bombardeos, se llama Fürstenzug y representa a todos los príncipes de Sajonia.


Los semáforos de Dresde son como los de Berlín, con sus señores con sombrero. Son muy bonitos y aqui, no sé si en Berlin, con los tiempos modernos han añadido a chicas con coletas en aras de la igualdad, supongo. Os pongo una foto de uno:

Estuve paseando por la ciudad y comprando pasteles, galletas y cosas de esas ricas, ricas, además de unas zapatillas de Mcqueen y de Kitty para mis vástagos. De todas formas, cuando uno está solo lo pasa un poco mal, sobre todo a la hora de la cena. Es muy triste cenar solo en un bar o en un restaurante, así que esta vez preferí comprarme un par de bocadillos y comérmelos en mi habitación. El hotel era impresionante un NH nuevecito que abrió hace tres o cuatro meses. Estas eran las vistas desde mi habitación:


La reunión del día siguiente fue como todas las reuniones de este proyecto, útil, pero cansada. Les llevé unas yemas de Sta. Teresa que no sé si les gustaron o no. A punto estuve de quedarme en Dresde por no llegar a tiempo al aeropuerto. El trayecto que normalmente es de 15 minutos fue de una hora porque los estudiantes habían tomado la ciudad para manifestarse por algo y no había manera de llagar a la otra orilla del Elba.

Llegué a casa a las doce y media o así bastante cansado.

Otro viaje.