Tres años ya

Cuando les dije que el siguiente era el último día que iba a estar por allí, Pusilánime y Fantasma volvieron a entrar en pánico. Y no será porque no se lo llevase advirtiendo semanas ni porque no les hubiera pasado lo mismo ya unos dieciséis meses antes. Supongo que solo es una prueba más de que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra.

El caso es que aquel lunes comuniqué que me habían recomendado reposo y que al día siguiente iría a dejar mis cosas en orden. Tampoco es que fuera algo imprevisible, solo me quedaban dos semanas, así que cualquiera con un poco de cabeza habría removido Roma con Santiago para conseguir a tiempo un sustituto con el que pudiera coincidir unos días y ponerle al día. Pero no, si no lo habían hecho la primera vez, con el invernadero en su momento álgido de trabajo, menos lo iban a hacer ahora que languidecía en la oficina y casi todo se llevaba ya sobre el terreno. Como soy un poco tonta, a pesar del poco interés que habían mostrado en mis tareas durante todo el proyecto de aquel invernadero combinado, me compadecí de ellos y les dije que el jueves me pasaría a explicarles lo que quedaba para terminar.

No recuerdo muy bien la tarde del martes, solo que me imaginaba unas dos semanas, con suerte algún día más, de descanso total. Disfrutar de C todo lo que quisiera pero sabiendo que tenía toda la parte doméstica resuelta. Leer, preparar la ropa, pasear, ... También recuerdo que tenía cierta inquietud por si no me daban la baja al día siguiente. De 38 semanas y con la tensión bastante alta lo normal es que te la den pero ya sabéis que yo no pierdo ocasión alguna para el centrifugue.

El miércoles supongo que me levanté tarde, desayuné tranquilamente y pasé la mañana haciendo no recuerdo qué. Tenía el médico por la tarde. Según entre en la consulta me preguntó '¿de cuánto estás?' '38 semanas, venía porque tengo la tensión muy alta y me han dicho que tengo que descansar así que a ver si me podías dar la baja' '¿pero estás de 38 semanas y sigues trabajando?'. Siempre me sorprende este tipo de preguntas. A E, por ejemplo, le horrorizaba la posibilidad de que yo pudiese romper aguas en la oficina. A mí no, si te encuentras bien ¿por qué no se puede trabajar hasta el último momento? En fin, que me desvío, el caso es que me tomó la tensión y me dijo que no solo la baja, que tenía que hacer reposo y que 'reposo es reposo, de la cama al sofá y del sofá a la cama'. Salí de allí con la firme intención de hacerle caso, eso sí, después del jueves que, al fin y al cabo, tenía que ir a contarles a Pusilánime y Fantasma cómo se acababa el proyecto. Me fui a la compra para aprovisionarme de vituallas con las que alimentarme durante la espera y volví a casa.

Al llegar, hacia las cinco, empecé a notarme un poco rara así que decidí tomarme un poco más en serio al médico y metí a C en el parque para poder descansar en el sofá. De vez en cuando sentía un dolorcito en la tripa y pensaba '¿será esto una de esas falsas contracciones que dicen?' He de decir aquí que cuando nació C no tuve contracciones hasta que me chutaron oxitocina así que no sabía muy bien cómo reconocer una llamémosle natural. Cuando pasado un tiempo prudencial de reposo vi que aquello no remitía decidí llamar a ND 'oye, que yo creo que tengo contracciones... no sé si deberíamos ir al hospital... yo creo que nos mandarán de vuelta a casa pero mejor ir ¿no?'. El tono de angustia y urgencia en mi voz era más o menos el mismo que el contenido del mensaje así que ND, de natural tranquilo, se lo tomó con calma para venir a casa. Terminó su clase en el máster y volvió a casa andando. Mientras tanto llamé a mi cuñada para que viniese a quedarse con C.

Durante el tiempo que pasó desde esas llamadas hasta que llegaron (y que a mí se me hicieron dos eternidades) la cosa, como podéis imaginar, iba a más. Sin embargo, durante un rato, todavía seguí pensando que aquello era una falsa alarma. Me recuerdo por la casa de un lado para otro sin hacer nada útil. Y eso que, como la vez anterior, me había pillado el toro y no tenía nada preparado: ni mi ropa, ni la de J, ni un neceser... nada. Sin embargo algo me impedía estar quieta y a la vez ese algo me impedía hacer nada de provecho. Ahora ya no recuerdo quién llegó antes, si ND o mi cuñada. Lo que sí sé es que ND me decía 'pero siéntate y descansa' y que yo no podía.

Cuando salimos hacia el hospital ya debían de ser las ocho o así. Para entonces sí tenía claro que aquello eran contracciones y que era muy probable que de falsa alarma nada. Y también para entonces ya no era dolorcito. ND me dejó en la puerta de urgencias y se fue a aparcar. La sala de espera estaba llena, me tomaron los datos y a esperar. Yo seguía sin poder parar así que estaba de paseo por la sala, contracción, paradita, vuelta al paseo. Me llaman, me miran: 'uy, sí, estás de cuatro centímetros, sal a la sala que ya te llamaremos para el monitor'. Vuelta al paseo, contracción, paradita, paseo, contracción, paradita, paseo, contracción... Llega ND, voy al baño, siempre con el miedo ese de 'me van a llamar y voy a estar en el baño y se me va colar otra'... 'Mierda, he manchado' Pánico. Voy a la ventanilla, me pasan otra vez a toda prisa. Ecografía: 'nada, todo sigue bien, eso es el tapón mucoso'. Otra vez a la sala a esperar al monitor. 'Por fin', me dije. Y me tumbaron y me pusieron el monitor del demonio. Tumbada en la camilla, durante las contracciones, empujaba con tal fuerza el pie de la cama que lo desencajé. Al terminar no me dejaron salir otra vez a la sala de espera con ND. Me dejaron levantarme, eso sí. Entre otras cosas porque tenían que monitorizar a otra.

Yo seguía bastante tranquila. Lo que empezó a inquietarme fue una de la sala de los monitores que llamaba para pedir paritorio 'tengo una segun en completa' (la segun era yo y en completa quiere decir que en cualquier momento lo echaba). Cuelga. No pasan ni dos minutos y vuelta a llamar 'oye, que tengo una segun en completa, que tenéis que darme un paritorio'. Cuelga. Otra vez ni dos minutos y a llamar. Creo que a la tercera llamada más o menos fue cuando empecé a acojonarme. No sé muy bien cuánto tiempo pasó hasta que me subieron.

Por alguna absurda razón que no alcanzo a comprender, en la maternidad donde di a luz, a la interfecta la suben por un sitio y al acompañante le dan unas instrucciones para que suba él solo por otro lado. A lo mejor tienen la esperanza de que los padres petardos se pierdan y tener a la parturienta para ellos solos. Así que llegué al paritorio acompañada de un celador y preguntando si habían avisado a mi marido.

Según me siento en la camilla, la matrona '¿querías ponerte la epidural?' '¿cómo que si quería?' 'mira, es que no te va a dar tiempo. Si te fías de mí esto son dos contracciones y tres empujones. Te rompo la bolsa y empezamos, ¿vale?' '¿y mi marido?'(hilillo de voz en completo pánico). Por fin llegó. Se estaba poniendo los patucos quirúrgicos esos cuando la matrona gritó 'que pase, que pase, que se lo pierde'. La matrona tenía razón. O casi. Fueron tres contracciones y cinco empujones. Las únicas realmente dolorosas que tuve (además de las del monitor). La peor parte fue cuando J se quedó con la cabeza atascada entre dos contracciones. Entonces habría pagado porque le hubieran vuelto a meter. Cualquier cosa con tal de que no se quedara ahí. Gracias a que no me hicieron caso a las diez o así ya teníamos a J con nosotros.

El jueves por la mañana llamé a Fantasma. Por desgracia no estaba así que hable con su secretaria 'Oye I, dile a Fantasma que había quedado en pasarme por ahí pero que no voy a poder, es que anoche tuve a J'. Me habría gustado ver su cara cuando se lo dijo.

Mañana hará tres años de aquel jueves.

Y hoy hace tres de la noche del miércoles en la que J, con algo de prisa, asomó la cabeza. ¡Felicidades J!

17 comentarios:

  1. ¡Ay!, cuentas las cosas con una frialdad que me asusta, casi parece una receta de cocina: "a la segunda contracción lo probé y como me había quedado un poquito soso decidí dar un empujoncillo a ver si aquello se condimentaba un poco más"...

    Ya en serio, las madres me parecéis unas valientes, el día del parto y el resto de los que vienen más o menos los siguientes cincuenta años. Dale un beso y un tironcillo de orejas al cumpleañero.

    Por cierto, tengo aquí a un quinto suyo que se acaba de despertar, sí a las 9:30, muérete de la envidia, diciéndome, papi hoy es el cumpleaños de J. :)

    ResponderEliminar
  2. Ayssss, Anniehall. Confieso que estas historias me dan repelús. De ser chica, no habría sido madre (claro que de ser chica, no pensaría así). Me lo digan como me lo digan, en arameo, griego o malagueño, yo lo sé. Sé que ahí hay un juego de teletransportación, porque ESO no cabe por ahí. Quien haya tenido un cálculo renal, vea la mierda de piedrita y piense el dolor inmenso que ha producido, lo sabe: que lo de los tres kilos y medio con cabezón debe ser in-so-por-ta-ble.

    Y eso que eras segun.

    Así que me limito a felicitar a madre y a J. A J. por nacer y a madre por no montar la de san quintín y echar abajo el paritorio a patadas.

    ResponderEliminar
  3. De que es una valiente no tengo ninguna duda después de los dos partos.

    De que es una inconsciente no tuve ninguna duda desde el principio. Porque si no ¿de qué iba a estar conmigo?

    ResponderEliminar
  4. Ah, y hay algunas anécdotas que no ha comentado por pudor, como cuando la comadrona nos preguntó por nuestras relaciones sexuales nada más haber parido... (no puedo decir más)

    ResponderEliminar
  5. Felicidades...un cumple, felicidades a los 4.

    ResponderEliminar
  6. Pues nada ND, anímate y narra tu propia versión de los hechos :)

    Yo ya lo hice en febrero...

    ResponderEliminar
  7. Felicidades, la segunda fue también sin epidural, y duele más, pero es más rápido( el primero fue con epidural). Pero la alegría es la misma, disfrutadlo todos

    ResponderEliminar
  8. Todas las efemérides me las pisa, salvo su cumpleaños.

    ResponderEliminar
  9. Ya sé que el tono es un poco frío, Juanjo. De hecho me daba un poco de cosa publicarlo así. Pero luego he pensado que posts lacrímogenos ya he escrito muchos y que si alguien duda de que esto es una de las (dos o tres) cosas más grandes que me han pasado nunca pues allá él. Además, de cursiladas de esas de gente que entra en contacto con la naturaleza y no sé cuántas cosas más, están las revistas y otros blogs llenos.

    El post estaba programado aunque me he levantado antes de las nueve y media, la verdad.

    NáN, yo sí puedo comparar. He tenido varios cólicos frenéticos. Desde luego fueron mucho peores que este parto. Que el primero no sabría decirte. Lo bueno de estos otros dolores es que la 'piedra' da muchas más alegrías.

    Valiente no, soy una cobardona inconsciente. Lo que pasa es que una vez dentro tienen que salir y mejor así que abriendo, pienso yo.

    Gracias Peque, Moli y Di.

    Peque, a mí me dolió mucho más (tiempo e intenso) el primero que segundo. Y el primero fue con epidural. Pero ese parto mejor no lo cuento porque a cualquiera que se asome por aquí se le quitarían las ganas por siempre. O no. Mira, yo me quedé embarazada solo seis meses después de ese horror. Otra prueba más de mi inconsciencia.

    ResponderEliminar
  10. ¡Feliz cumpleaños! Y que lo paséis muy bien, sobretodo J que a partir de ahora ya los recordará.

    ResponderEliminar
  11. Jo, yo fui a verla "ese jueves", y llegó el ND de la revisión de los QUINCE meses de C. Los pelos como escarpias se me ponen solo de pensarlo.
    Y Annie estaba like a rose, si no llega a ser por la indigna baa hospitalaria, me creo que vamos a pedir un café.

    ResponderEliminar
  12. Por cierto, yo en los 2 partos, y eso que fueron buenos, tuve un momento de pensar seriamente "ni de coña vuelvo yo a pasar por esto". Pero algo del chute hormonal debe funcionar, porque la humanidad sigue palante (claro, y que muchas no pueden elegir)

    ResponderEliminar
  13. Pues yo, en mi único parto, llevaba 50 horas sin dormir para terminar un trabajo antes del hecho. Así que entramos por la noche en la habitación, me senté en el sillón y me quedé dormido hasta que a las 7 de la mañana vinieron por ella. La noche fue movidita, por lo que ella dice, pero babeé como un bendito toda ella.

    Creo que todavía no me lo ha perdonado, con esa insensibilidad de la mujer para el estado de físico del otro.

    ResponderEliminar
  14. Muchas felicidades a J de parte de El Ese y mía.

    ResponderEliminar
  15. ¿Y como no os iban a preguntar por vuestras relaciones sexuales si a los seis meses de tener al primero os embarazasteis del segundo?

    ResponderEliminar