De nuevo Dresde

Aquí estoy de nuevo de vuelta de un viaje de negocios. Queda bien decirlo, parece que soy alguien importante, pero en realidad y como todos vosotros sabéis soy un pringao.

Es la tercera o cuarta vez que voy a Dresde en el último año. Ir a Dresde es una paliza porque no hay vuelo directo y está en el extremo este de Alemania muy cerca de Polonia y de la república Checa, está como a cien kilómetros de Praga.

El tener que hacer escala hace que siempre, o casi siempre, se llegue al hotel a la hora en la que cierra todo, pero esta vez llegué a una hora decente aunque para ello tuviera que levantarme a una hora indecente y dejara colgada a Anniehall sola con los niños durante dos días. Además casi pierdo el avión en Madrid porque me quedé dormido y me equivoqué de terminal, pero al final pude disfrutar de los placeres de volar que por otra parte son casi nulos. Tenía el transbordo en Múnich y no tuve suerte de ver los alpes porque había nubes. Ver los alpes desde el avión en un día despejado es un espectáculo maravilloso.

Una vez en Dresde me encaminé a la Gemäldegalerie Alte Meister que es un museo de pintores clásicos impresionante. Había una exposición del joven Vermeer, aunque de Vermeer sólo había cuatro cuadros, pero merecía la pena. Lo realmente impresionante es la colección permanente. Es difícil pensar en un pintor del que no tengan algún cuadro en el museo. Había cuadros de Rembrandt, de Tiziano, de Velázquez, de Durero, de Canaletto, del sobrino de Canaletto, de Veronese, de Rafael (el cuadro de la madona sistina con los ángeles de la foto del post), de Murillo, de Zurbarán, de Holbein el joven, el viejo, de Cranach, de Watteau, de Van Dyck, de el Greco, Van Eyck... puff y los que se me olvidan. Uno de los museos más apabullantes de visitar, aunque los cuadros estaban mal iluminados y en filas con lo que los de arriba se veían bastante mal.

Dresde es una ciudad muy bonita. Pasear por sus calles es un placer. Aquí os pongo una foto de la iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche). Los bloques de piedra que se ven negros son los que pudieron recuperarse después del bombardeo de la ciudad que como podéis ver fueron pocos.


También tienen al lado de la iglesia este mural de cerámica que creo que es el más grande del mundo y que sobrevivió con bastante entereza a los bombardeos, se llama Fürstenzug y representa a todos los príncipes de Sajonia.


Los semáforos de Dresde son como los de Berlín, con sus señores con sombrero. Son muy bonitos y aqui, no sé si en Berlin, con los tiempos modernos han añadido a chicas con coletas en aras de la igualdad, supongo. Os pongo una foto de uno:

Estuve paseando por la ciudad y comprando pasteles, galletas y cosas de esas ricas, ricas, además de unas zapatillas de Mcqueen y de Kitty para mis vástagos. De todas formas, cuando uno está solo lo pasa un poco mal, sobre todo a la hora de la cena. Es muy triste cenar solo en un bar o en un restaurante, así que esta vez preferí comprarme un par de bocadillos y comérmelos en mi habitación. El hotel era impresionante un NH nuevecito que abrió hace tres o cuatro meses. Estas eran las vistas desde mi habitación:


La reunión del día siguiente fue como todas las reuniones de este proyecto, útil, pero cansada. Les llevé unas yemas de Sta. Teresa que no sé si les gustaron o no. A punto estuve de quedarme en Dresde por no llegar a tiempo al aeropuerto. El trayecto que normalmente es de 15 minutos fue de una hora porque los estudiantes habían tomado la ciudad para manifestarse por algo y no había manera de llagar a la otra orilla del Elba.

Llegué a casa a las doce y media o así bastante cansado.

Otro viaje.

7 comentarios:

  1. ¡Primer! Jo, qué envidia le vas a dar a El Ese, que está loco por ir a Dresde por el tema del bombardeo de la II Guerra Mundial. Muy bien eso de comprar pasteles y cositas ricas para casa. Los cuidas muy bien...

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  2. Pues, nada, animaos y p'alla!!

    Respecto a la II guerra mundial, no sé si hay algún museo o algo así sobre el tema. Si váis os puedo dar alguna recomendación. No he hablado de la parte nueva, pero es, supongo, tipo la parte nueva de Berlín con muchos edificios de cristal, centros comerciales, etc.

    En tren está a hora y media de Berlín.

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  3. Lo miraremos. El año pasado estuvimos en Normandía y creo que no había visto tan feliz a El Ese en ningún otro sitio. ¿Sabes cuando llevas a un niño por primera vez a Eurodisney? Igual.

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  4. Me encanta esa ciudad. Eso sí, si tienes oportunidad, la próxima vez visita también Leipzig. Está a poca distancia de Dresde y también me encanta..., aunque en esto no soy imparcial, porque viví un año allí.

    Alemania, si tienes tiempo para descubrirla, acaba encantado.

    Saludos!

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  5. Por cierto, como curiosidad: la iglesia de Nuestra Señora que muestras en la foto fue destruida durante la IIGM y aunque reconstruyeron toda la ciudad, decidieron dejarla medio derruida como símbolo de la destrucción que puede causar una guerra.

    Luego, tras la reunificación, decidieron recomponerla, quedando como la ves ahora, y pasando a ser símbolo de la reunificación.

    Ya ves, aquí todo es intercambiable.

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  6. ND no des pistas, vas de negocios porque eres importante y punto pelota. Faltaría más.

    De la ciudad, debo parecer dientes de sable, bueno, a lo mejor una morsa de grandes dientes, pero vamos, que tengo los dientes largos. Ese mural y ese museo lo han de ver estos ojitos antes de que se los coman los gusanos.

    Ah, y por Annie no te preocupes, creo que tu ausencia no ha sido lo peor de la semana, ni de lejos :)

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  7. Pues gracias por las recomendaciones y aclaraciones, Bett.

    Claro que me gustaría ver Leipzig, y Berlín, que tampoco he estado. Tengo unas ganas locas de ir a la isla de los museos, pero hay tiempo para todo. El problema con estos viajes de trabajo es que tienes tiempo para poco y muchas veces sólo ves la ciudad por la noche y punto.

    Respecto a la iglesia de Nuestra Señora, eso no me lo habían comentado los alemanes del proyecto. Lo que sí que me comentaron es que decidieron reconstruirla utilizando los colores originales y ha quedado muy chillona por dentro y no le gusta a casi nadie.

    Juanjo, Dresde merece la pena y, además está relativamente cerca de Berlín y bastante cerca de Praga.

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