La revisión médica (Actualizado)

Aquí estoy delante del teclado sin haber desayunado. Estoy a la espera de largarme a hacerme el chequeo anual. Ya he meado en el vasito y he rellenado el botecito. Este año tiene la novedad de que el dichoso botecito no cierra herméticamente y si se vuelca empieza a gotear. Es una novedad asquerosa, pero es una novedad. Yo creo que eso de ir con el bote de pis lo hacen para humillarte porque creo que si no comes nada igual les daba que mearas allí mismo cuando te van a hacer la revisión. Esto de la humillación me lo afirma el hecho de que las intrucciones para recoger el pis sean tan complicadas. Empiece a micionar, corte el chorro, llene el vasito, siga miccionando, llene el tubito... lo hacen para que sea imposible no pringarse.

El reconocimiento médico de la empresa está a juego con la propia empresa. Es penoso. A lo mejor este año mejora algo, la novedad es que tenemos que ir a la clínica a hacernos el reconocimiento en lugar de que vengan ellos aquí con una camioneta.

Al principio venían con un autobús antiquísimo en el que yo no cabía de pie. Así que me preguntaban cuanto medía para hacer sus cálculos de masa corporal. Esta es la primera cosa que no entiendo ¿por qué te miden todos los años? Lo del peso lo entiendo porque desgraciadamente cada año peso más, pero ¿esperan que crezca? o, lo que es peor, ¿esperan que mengüe? ¿saben lo de mis pies?

Creo, además, que los médicos que se dedican al reconocimiento son unos guasones. Nos hacen una prueba que es andar un trecho de furgoneta con los ojos cerrados y los brazos extendidos. Es algo imposible porque además con mi tonelaje el suelo de la furgoneta tiembla y se balancea de manera que es imposible dar un paso sin toñarte. Creo que lo hacen para escojonarse. Dicen: ya que estoy aquí todo el día, por lo menos me descojono.

Espero que no me toque la misma que me sacó la sangre el año pasado. No conseguía dar con la vena e iba arriba y abajo con la aguja a ver si había suerte. Me pinchó un nervio y me dejó jodido una semana. Estuve a punto de decirle que lo dejara, que ya me la sacaba la sangre yo solito, aunque fuera a dentelladas, pero eso es porque yo soy un exagerado.

Hay otras pruebas que rayan en el delirio. Por ejemplo, sacan una hoja imprimida del callejero y te preguntan los colores para ver si eres daltónico. ¡Del callejero! te preguntan el color de una parada de autobús o el color de un parque... ¿Tan cutres son que no teniendo las hojas esas del ojo mágico no pueden imprimirlas? porque impresora a color sí tienen... a no ser que hayan ido revolviendo por las basuras y sea lo primero que han encontrado... lo cual no es descartable.

Otro año nos hicieron una audiometría mientras a tres metros de la furgoneta estaba picando un martillo neumático. Así que si te tocaba la medida mientras sonaba el martillo salías sordo de un oído. En fin, os podéis dar cuenta del servicio de calidad que recibimos.

Cierto es que el chequeo es voluntario y que está bien hacérselo, pero con un poco de dignidad...

Además yo tengo el mío de hoy a las 10:30 así que hasta esa hora no puedo comer nada. Creo que también lo hacen para joder porque llevo en pie desde las 6 de la mañana y lo más probable es que al salir de allí me coma un jabalí en plan Obélix, lo que no me vendrá nada bien para el colesterol, pero como ya me habré hecho el reconocimiento... ojos que no ven, corazón que no siente.

Llevo tres años marcando puntual como un reloj el límite máximo de colesterol dentro de lo normal. Supongo que este año que ha coincidido con nuestro jamón me pasaré de la raya, caeré al lado del abismo y me indicarán un régimen a seguir. Porque aunque anuncien el jamón por la tele como si fuera un medicamento, la verdad es que tiene colesterol del malo para dar y tomar, pero al jamón se le perdona todo... el amor es así, incondicional.

Todos los años hacemos el mismo chiste, creo que es el chiste internacional del reconocimiento médico que es que al volver se dice ¿qué, ya te han reconocido? Pues no, empezaba: 'tu eressss.... sí, hombre, sí... pues nada que no me acuerdo'. Y al final he tenido que decírselo.

Yo creo que es necesario hacerse estos chequeos, pero habría que hacer un estudio para ver si de verdad alargan más la vida que la que quitan por otro lado.

Claro, que al final el verdadero motivo de hacerlo no es tu salud, o saber tu estado de forma, no. El verdadero motivo es no tener que trabajar durante un par de horas.

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Ya he vuelto de la revisión. Estoy como un roble. Eso sí, como un roble cercenado. Me han tenido que pinchar en los dos brazos. Al salir me he encontrado con este cartel (si pincháis se ve mejor):

Y digo yo, ¿cómo es posible cumplir con el aviso ¡MUY IMPORTANTE! si te han pinchado en los dos brazos? Porque o eres contorsionista y te aprietas el algodón con los pies o no hay manera...

Además es imposible estar diez minutos apretando ininterrumpidamente porque estaba sin camiseta y jersey y para ponérmelos tuve que soltar y además me tuve que abrir la puerta yo solo.

Y queda comprobado que lo de andar con los brazos extendidos y tocarse la nariz con los ojos cerrados es para cachondearse porque ahora que no hay camioneta no me lo han hecho hacer.

23 comentarios:

  1. Qué risa.

    En la mía, el aparato de la audiometría esta roto y la tía que te la hace aprieta la clavija para que llegue el sonido al auricular. Hacemos misiles y campos de girasoles pero no podemos arreglar el audiómetro.

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  2. Vale, ya la he cagao, es audímetro, ¿no?

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  3. En la mía un año memorable confundieron los resultados. El de mantenimiento estaba embarazado, y la preñada al borde de la desnutrición.
    Y me chifla eso de "cuánto mides y cuánto pesas?". Tenía un compañero, rondante del metro cincuenta, que afirmaba muy serio que medía metro noventa, pero es que andaba encogido. Coño, una báscula no es un aparato excesivamente caro, digo yo.

    Ay, me ha salido anecdótico otra vez!!!

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  4. Si es que estás llena de anécdotas, Tochi. Te lo digo una vez más: Hazte un bloooggg!!!

    Que no es que no quiera que cuentes aquí tus anécdotas, es que quiero más!!

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  5. Juas, pues iba a contar lo de las bragas azul pitufo, pero mejor se lo cuento a Annie luego, a ver si conservo algo de dignidad...
    Gracias majo

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  6. Lo dicho, tienes anécdotas para dar y tomar.

    ¡¡Compártelas!!

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  7. A mi en el informe del reconocimiento me pusieron que era varón y os aseguro que, aunque aquí no me veis, en persona y en ropa interior no lo parezco.
    Por cierto, es la primera vez que me paso por aquí y no tiene mala pinta, claro que viniendo de donde vengo, no es de extrañar (el chico de la consuelo, el consultor de los viernes y moli)

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  8. ¿Todavía haces el reconocimiento aquí Annie? Eres una valiente!!!

    A mí no me vuelven a pillar, ni de coña, todavía recuerdo los cuatro algodones, dos en cada brazo, de la última vez que me sacaron sangre, y de cómo tuvo que ser una chica que solo apuntaba los datos personales la que arrebatase la aguja a la otra para pincharme y acabar con la sangría. Jamás supe si tenía algún tipo de titulación, pero no viviré lo suficiente para agradecérselo...

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  9. Juanjo, pues debe ser la misma que nos pincha a nosotros porque la sangría que monta parece bastante característica. Aquí no tenía ayudante que echarme una mano.

    Cómo sería que, al verme, el médico dijo que lo dijera la próxima vez para que no me hicieran análisis.

    ANITA, gracias por pasarte por aquí y gracias por decir que no tenemos mala pinta (eso es porque no nos has visto en vivo y en directo).

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  10. Gran médico, un reconocimiento sin análisis de sangre es como un bocadillo de jamón sin colesterol, a lo mejor es el mismo que el nuestro.

    De verdad, ese día si hubiera tenido un cuchillo me habría dado un tajo para que se sirviera al gusto.

    Por cierto, abre otro post de debate sobre si el jamón tiene colesterol malo, yo digo que es imposible, es otra de tus ideas liberales y sectarias ;)

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  11. Yo al jamón no puedo decirle que no a nada, pero no es oro todo lo que reluce.

    He estado intentando mirar en internet el porcentaje de grasas saturadas de un jamón y no lo he conseguido... hay algo turbio en el mundo del jamón...

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  12. ¡Aaarggg! Odio lo de estar en ayunas hasta que te hacen el reconocimiento. Luego me encuentro fatal todo el día. Por cierto, no te cachondees de lo de la altura, que a mí me midieron mal un año y me quitaron cinco centímetros. Al siguiente estaban empeñados en que había crecido... para flipar.

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  13. Llevo años y años firmando la renuncia al chequeo. Lo hacen las Mutuas para cumplir un paripé. Las mutuas son proveedoras de la empresa y, como dice el pueblo llano: antes son mis clientes que mis parientes. O sea, cualquier dato privado que pueda interesar a la empresa queda, como por descuido, sobre la mesa donde no debía quedar.

    La tuya, además, está certificada en CDT (curso de torpezas) y el cartelito es de traca, el NO, el tachao, me parece que indica que no hagas un corte de mangas.

    Y lo del colesterol, a saber dónde opina tu médico que está la raya del bien y del mal. Pero el jamón no cuenta ni para las dietas vegetarianas. Procura que sea bueno y come lo que te pida el cuerpo.

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  14. Doctora, es que es más fácil decir que habías crecido que reconocer que se habían equivocado...

    NáN, seguro que sí que pasa algo así, igual que la venta de bases de datos de telefónica.

    La ética profesional no está en alza.

    El cartel es la leche y eso por no hablar de las tildes que aparecen y desaparecen. Aunque me haya salido un morao por no estar haciendo un corte de mangas ha merecido la pena hacer la foto.

    Seguiré comiendo jamón, por supuesto. Lo que digo es que parece que el jamón es como el agua bendita y que te puedes poner hasta las trancas y es bueno... y tampoco es eso

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  15. Un compañero mío se desmayó cuando le pincharon, y se fue al suelo con la aguja clavada. No me preguntéis cómo, pero se fue la jeringa, así que le empezó a salir sangre a chorros del brazo mientras le incorporaban y le reanimaban, a nadie se le ocurrió quitarle la aguja. Así que salió blanco, ensangrentado, y con la fregoneta llena de sangre. Los que estábamos esperando, acojonados, y el cachondeo que ha tenido qeu aguantar el pobre los años sucecivos, de libro.

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  16. Me he reido mucho, he visto reflejado a mi churri en tu visita al médico, lo que más me ha gustado ha sido el final, hay que ser contorsinista...¡genial! te he visto en otro blog, en el de divagando y me dio curiosidad ver que eras el único de tenías piedad por los militares, me gustó mucho, ¡que fácil es criticar! te sigo

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  17. Pues me alegra mucho que te haya gustado, semilla negra. Pásate siempre que quieras.

    Respecto a lo de lo de los militares, tienen mi reconocimiento. Por supuesto que se hacen cosas mal y que habrá excepciones, pero creo que son muy necesarios, que hacen un trabajo por el que cobran poco dinero y lo menos que se puede hacer es reconocer su esfuerzo.

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  18. Más fácil es todavía aceptar lo que nos dan masticadito, Semilla Negra.

    (como ves, ND, me las pinto solo para hacer amigos).

    Quien pueda ponerse hasta las trancas de jamón del bueno y llegar al día 15 del mes... ¡Se merece el colesterol!

    Moderación, Niño D, pero no abstinencia eterna.

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  19. Ya dijo Aristóteles que en el centro está la virtud. Los excesos nunca son buenos, salvo de felicidad, pero eso es algo raro.

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  20. Pues yo preferiría llevar el dichoso botecito de orina desde casa porque en mi empresa como nos hacen análisis de drogas tenemos que hacerlo delante de una enfermera y a mi no me sale, siempre lo he dicho:yo no valgo para la lluvia dorada, llámame pudorosa....

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  21. A nosotros no creo que nos lo hagan de drogas, por lo menos no nos lo dicen, no me he visto yo en una así.

    Una vez me pasó que no era capaz de mear tumbado en la cama después de una operación y hasta que no me puse de pie no hubo manera.

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  22. Me sé yo una empresa en la que si hicieran eso despedirían a todo el staff por alcholismo.

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