Ahorro, eficiencia e indignidad

Hoy toca un post algo más serio que lo habitual. Tampoco os asustéis que no voy a hacer mis diserciones políticas, tampoco vamos de eso. Hoy voy a contar una ficción, una hipótesis. No tenéis por qué pensar que esto sucede en el trabajo, ni siquiera en España, es un supuesto.

Empezaremos por el ahorro. El ahorro es una buena cosa a pesar de que por la tele nos digan que ahorrar es una cosa muy mala para la economía. No hay que hacer caso. Ahorrar puede ser malo para la economía en general, pero para la tuya es excelente. En una empresa también es importante ahorrar. Se puede ahorrar en muchas cosas. Sin ir más lejos en un sitio hipotético se ha empezado ahorrando y no se ha sabido donde parar. Se empezó ahorrando en material de oficina: tóners, papel, bolígrafos, CDs... tanto se ahorró que no se han vuelto a comprar en años. Bueno, papel sí, pero ni bolis, ni CDs, ni DVDs por lo que cuando tienen que hacer una copia de seguridad o entregarle a un cliente una copia de su programa tienen que hacerlo en su propio material personal. Aquí vamos enlazando con el segundo punto que es la eficiencia. Está bien ahorrar, pero cuando no entra en conflicto con la eficiencia porque entonces no se ahorra, sino que se pierde tiempo y recursos en tonterías. Por ejemplo, la gente que trabaja en esa empresa ficticia tiene que aprovechar cuando va de viaje para surtirse de bolígrafos y lápices en los hoteles y empresas a los que van de viaje y cuando vuelven son vitoreados como héroes mientras reparten el botín.

En este momento en esa oficina hipotética quedan tres paquetes de folios y no se van a comprar más por lo que alguno ya se ha puesto a aprender caligrafía para cuando le toque entregar los documentos escritos a mano. No queda ningún tóner más que los que están en las impresoras, pero como no va a haber papel, no es un problema tan acuciante. Tanto han ahorrado que ya no tienen ni servilletas de papel para secarse las manos en el cuarto de baño ni pueden usarlas para limpiarse las manos mientras comen. Era un gasto supérfluo, así que ahora hay que usar para estos menesteres papel higiénico. Hasta que lo eliminen (hipotéticamente).

Con todo, y aunque estos detalles afectan al devenir de nuestra empresa ficiticia, no pasarían de ser cosas absurdas, pero menores. El problema es cuando se falta a la palabra y cuando se engaña a las personas. Eso yo lo llamo indignidad. Pongamos por caso que un jóven trabajador, antes becario, se queda en esa empresa cubriendo una baja por maternidad. La baja termina y con ella también termina su contrato. El jóven se preocupa, le pregunta a su jefe y le dice que no se preocupe, que siga viniendo a trabajar que ya se verá qué se hace con él. Él sigue viniendo y sigue haciendo su trabajo. En cierto momento le ofrecen trabajar en otro departamento de la misma empresa. Tras mucho pensárselo decide aceptar y pregunta que si allí le van a pagar los días (más de un mes) que ha estado trabajando sin contrato a lo que le responden ¡que por supuesto!... que no. Indignidad es la palabra que me viene a la mente. A lo mejor a vosotros os vienen otras distintas. Menos mal que es un caso hipotético y no real, porque si no sería para pensarse qué mundo es este en el que se engaña a la gente (pongamos por caso que ingenieros) en organismos públicos (bueno, realmente privados, pero públicos). Parece más bien las historias que se cuentan de inmigrantes ilegales y temporeros en tiempos de cosecha o cosas así.

Nuestro amigo ha estado tentado de llevarse todo el desarrollo que ha hecho durante este mes con él, pero es buena persona (quizás demasiado) y parece ser que no lo va a hacer. Yo le diría, hipotéticamente, que se lo llevara todo y dejara archivos corruptos en el ordenador. A lo mejor a vosotros se os ocurren más cosas.

10 comentarios:

  1. Ya sé que no es tu intención pero ¿si fueran temporeros o inmigrantes ilegales en lugar de ingenieros estaría menos mal?

    Solo lo digo para que lo expliques algo mejor.

    Qué indignos cabrones!!!

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  2. Esto me parece faaaatal. El ahorro, en el momento en que se supera la fase de detectar y subsanar derroches, casi siempre disminuye la eficiencia. Y lo que le han hecho a tu compañero no es ni ahorrar ni ineficiencia, sino una putada.

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  3. Pues yo si fuera la hipotética empresa no estaría hipotéticamente tranquila teniendo a ese chico trabajando para mi.
    Mejornohablodepoliticaquemeenciendo.

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  4. Quiero decir que la gente sin papeles parece que está más a merced del traga-con-esto-o-te-vas-a-la-calle. Por supuesto que es injusto y no pretendía que sonara como que se lo tienen merecido, ni mucho menos. Sólo que pasa lo mismo en situaciones en las que parece que estarías más protegido.

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  5. Annie, no fustes tú la que escribió lo de "la chica". Entonces te entendí perfectamente y ahora a ND se le ha entendido muy bien, vuestros lectores rojeznos no nos sentimos agraviados :P

    ND, es lamentable y es que la realidad supera siempre la ficción. La ingeniería está tan degradada que n merece la pena dedicarse a ella salvo que te guste mucho o tu padre te haya obligado.

    Pienso que el hipotético personaje del que hablas hace bien, no puede poner su indignidad al mismo nivel que la otra.

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  6. Estoy viendo la serie The Wire, un capítulo tras otro. Hay muchas perspectivas, subtemas, etc.

    Pero ayer, con una compañerade trabajo que vino a verme y también la había visto, hablamos solamente de una: algo ha pasado en el mundo del trabajo que lo que importa es otra cosa; posiblemente, una hoja excel donde se ponen los gastos decrecientes. Lo mismo que le pasa al grupo de polis (que quieren hacer bien su trabajo, pero no pueden porque los de arriba hace mucho que dejaron atrás su nivel más alto de competencia, así que o les dejan sin recursos o los degradan por haber llevado bien el caso), nos pasa a nosotros en nuestra multinacional. Se acabó la época que se buscaba la excelencia: ahora es enemiga de lo bueno y solo se busca lo "good enough". Se acabó el orgullo por el trabajo bien hecho.

    En otra conversación con mi hijo, que ha venido tres días, llegamos a la conclusión, triste pero cierta, de que quizá fuera bueno volver a instalar la guillotina, por un plazo improrrogable de 3 meses, y aplicarla a aquellos que por su codicia han causado graves daños y sufrimientos a un sinnúmero de personas. Y conste que no metíamos ahí a ningún político, ni siquiera a neonazis. Solo a los verdaderos culpables.

    Tú apunta el nombre de los que le han hecho eso al becario.

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  7. ¿Y cómo sigues NáN?

    Lo otro es terrible, a mi padre le dejó sin trabajo. Fue incapaz de soportarlo. Todos esos chicos (ya no tan chicos) que se han creído a pie juntillas los MBAs y no se preocupan de lo que se hace ni de hacerlo bien... cuánto daño.

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  8. Pues hay que seguir mientras puedas, Annie, porque necesitamos trabajar para vivir. Pero tener una hora para hacer lo que siempre has necesitado 3 horas (sin vaguear ni perder la atención) te deja un sabor muy amargo. No es culpa de uno, pero terminas sintiéndote "culpable" de desperdiciar una parte de tu vida que considerabas importante (que me sigue pareciendo importante).

    Tal es así, que en Navidad pedí que me despidieran. Dos días después, me lesioné la columna, sigo de baja y no sé la decisión que habrán tomado.

    Siento lo de tu padre. Al menos, tengo la posibilidad (si me despiden con la indemnización corecta), de volver a la traducción literaria teniendo un colchón económico que me permita tomar el trabajo en serio. Y si la respuesta es no, como me asignan una hora pero no tengo asignación para todo el día (es una cosa de locos), no les extrañará verme recorrer la oficina silbando.

    De no tener esas oportunidades, creo que la depresión sería la única salida. Por eso digo que entiendo lo de tu padre y lo lamento: no es fácil haber sido educado para sentir orgullo por tu trabajo y encontrarte que eso ya no vale.

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  9. Yo sí resisto. No sé si es porque ya me tocó en este (asqueroso) ambiente pero a vuestra generación (mi padre debe de andar por tu quinta) entiendo que os cueste mucho mucho este cambio. Yo preferiría lo anterior pero no lo he vivido para añorarlo. A mi padre le costó la depresión invalidante, justamente. Y ha visto a muchos compañeros igual o peor.

    En fin, espero que salga de la mejor manera para ti. Y sobre todo que se te pase la lesión.

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