El Opinador Consagrado

Creo que ya he dicho alguna vez que cada día me parecen más absurdas las tertulias de la radio y de la tele donde una serie de periodistas van rotando de programa en programa cual juego de la oca. Yo sospecho que algunos no tienen casa, para qué si siempre están opinando, y que van durmiendo en los escoberos de los platós o los estudios ¡Si es que están en los de última hora de un día y luego en los de primera del siguiente! Yo no sé para qué las hacen, las tertulias digo, si una vez planteado el tema y vistos los participantes sabes sin lugar a dudas, antes de que empiecen a hablar, cuál va a ser la opinión de cada uno y casi hasta con qué palabras la va a dar. Nos ahorrarían mucho tiempo a todos si llegaran, plantearan los temas, presentaran a los opinadores y se fueran. Luego cada uno se monta la película y ya está. Seguro que no fallábamos.

Pero hoy no quería hablar de esto, no. Yo quería hablar de otro personajillo, este exclusivo de la radio (creo), que me da mucha grima y al que he decidido llamar el ‘Opinador Consagrado’ (en adelante OC). El OC no es tertuliano (ni una respuesta de crucigrama), no. Es otro nivel. El OC hace una especie de editorial radiofónica previa a la tertulia. Como todos los demás tertulianos, de experto no tiene nada porque habla de cualquier cosa. Ahora tocan centrales nucleares y tsunamis (pobres japoneses) pero ayer hablaban de la gripe A con la misma soltura. Bueno hablaban. No, ellos no hablan. Ellos pontifican. Además pontifican desde su atalaya con la seguridad de saber que no va a tener que responder cuando alguien le rebata sus argumentos. Porque otra característica del OC es que llega, lee su rollete y se pira. O, mejor, lo graba cuando mejor le conviene y después lo sueltan en el programa que toque. Así no tiene que madrugar ni trasnochar siquiera.

Y luego está su tono. El de su voz y el de su discurso. El del discurso suele ser tremendista y profundamente preocupado por las oscuras consecuencias que los no consagrados somos incapaces siquiera de atisbar. También se fijan en los pequeños detalles irrelevantes, normalmente efectistas y populistas, supongo que para que todos nos admiremos con lo observadores y preocupados por el mundo que están. Usan palabras grandilocuentes y frases muy elaboradas que nadie, salvo ellos, usa jamás en el discurso oral. Y suelen terminar con una pregunta retórica como diciendo ‘¿eh? ¿eh? ¿a qué a ti solito no se te había ocurrido?

El tono de su voz es, claro, acorde con el del discurso. Se ponen en modo grave, o sea que bajan el tono, hacen pausas dramáticas, enfatizan las preguntas... Son, en definitiva, una subcategoría de los intensos.

A mí me parecen unos pedantes y me sorprende la deferencia y reverencia con que les tratan los tertulianos rasos, cómo les nombran y les citan. Bueno, o no me sorprende tanto. Si yo fuera uno de esos que, para no perder tiempo en desplazamientos, juntan dos sillas del plató para echarse la cabezadita entre la última y la primera tertulia del día supongo que también aspiraría a ser OC. Soñaría, imagino, con participar cuatro o cinco minutos en el programa para embolsarme la misma pasta que estando allí hora y media. Envidiaría no tener que aguantar los mismos de siempre que se defienden de mis argumentos de siempre con los mismos suyos de siempre...

El caso es que me pregunto cómo se pasa de ser tertuliano de a pie a OC. Voy a ver si le pregunto a Fernando Ónega, Antonio García Barbeito o Luis del Val… Aunque mejor no, que yo creo que a estos les preguntas cualquier cosa y te colocan un artículo de fondo. Qué pesaos.

13 comentarios:

  1. A mí lo que me flipa es el que sepan de todo. No hay tema del que no pontifiquen. Porque que opinen es otra cosa y ya se sabe que las opiniones son como los culos, todos tenemos una.

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  2. Yo no les escucho, a Fernando Ónega le leo y no me disgusta.

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  3. Puede que leído tenga un pase, yo no le aguanto hablando.

    Gracias por lo otro.

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  4. Bueno, también La esteban está en el último programa de la tarde del viernes y en el de la noche del viernes... otra que dormirá en los escoberos de los platós también, no? XDDDDDD

    Yo creo que hay muchos OC... y no siempre en los momentos previos a una tertulia.

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  5. Seguro Speedy pero a mí estos me ponen mala.

    BE podría vivir en un escobero también sí. Y la paz que dejaría si no saliera de allí ;)

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  6. Personalmente considero que la radio es un medio de comunicación inactual y desfasado, como muy pronto lo será la prensa escrita. Además soy incapaz de trabajar con música o noticias puestas, así que nunca oigo a estos señores y me limito a leer pvarios eriódicos por Internet para formarme una opinión en la medida de lo posible.

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  7. Estos me gustan aunque sea objeto de lapidación: Me gusta Onega, me gusta martin ferrand, felix madero, expósito, luis herrrero, aizpeolea,rodriguez braun

    No me gusta fedeguico, gabilondo ni luisdelolmoesegranprofesional, la gurrutxaga la tirotearía junto a isabel sansebastian y tersch

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  8. Estás mezclando churras con merinas, Consu's, o yo me he explicado mal. Unos son los tertulianos (gurruchaga, sansebastian...), otros los 'grandes voces de la radio' (del olmo...), otros los expertos (rodriguez braun...) y otros son los OC que son los que digo yo (Onega, Barbeito, Tersch es un poco las dos cosas...) Los tertulianos en general son muy pesaos pero estos cuando hacen sus sentencias son mucho peores.

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  9. Yo con Mamen Gurruchaga a muerte. Y con Pilar Cernuda. Pero porque me mola su voz, si retransmitieran partidos de futbol también las oiria.

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  10. Te mola la voz ronca de fumadora irredenta??? bien pensado siempre será mejor que los susurros absurdos de Najwua

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  11. No puedo con ellos, aunque Barbeito tiene a veces cosas bastante ocurrentes. De Tertuliano me gusta David Gistau, que es bastante heterodoxo, y Arcadi tiene su punto al no aceptar los convencionalismos que otros aecptan y repiten sin más

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  12. A mí Gistau me parece de los más brillantes que hay ahora mismo entre su quinta (y casi en general) también Peter.

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  13. Solo scucho la radio en mi poco ecológica ducha, de al menos 5 minutos (es mi principal pecado). Es la SER y solo si coincide con las noticias.

    Así que no tengo derecho a opinar. Pero me la suda y opino: los tertulianos son un producto mediocre de un país mediocre destinados a la gente mediocre.

    Cuando voy en un taxi con un conductor parlanchín, o me tomo un café en una barra y escucho a los de al lado, me digo: "Este buen hombre no tiene capacidad suficiente para inventarse esta gilipollez o este dato falso: de algún lado lo ha aprendido".

    En la tele, hubo un tiempo que vi algo más del asunto. Y ahora hay opinadores de lo rosa y de todo.

    Como soy un cascarrabias, hay una frase que me revienta hasta el punto de que en elugar de apagar, me dan ganas de arrancar el enchife: "Respeta mi opinión". Las opiniones se fundamentan, no se respetan.

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