Normalidad y Caos

Ayer fue un día en el que volvió a demostrarse que el orden es algo necesario en nuestro mundo, pero que los cimientos de ese orden son de una endeblez que asusta. Aunque para seguir con el orden del título primero hablaré de cosas normales, por decir algo.

Ayer me terminé de leer 'Silencio Sepulcral' de Arnaldur Indridason. Un fraude total. Algún día tenía que llegar un libro que me defraudara y lo comentara en el blog. Además el problema es que sigue la estructura de un libro de novela negra de manera que hasta el final, aunque lo sospeches, no te das cuenta de lo malo que es. Esto puede parecer raro, pero es lo que me pasó. Por cierto, voy a hacer de spoiler por lo que si alguien quiere leérselo (lo dudo) que no siga leyendo.

El primer fallo es que lo venden como novela negra, pero en una novela negra hay malo, hay crímenes, hay un detective o policía desahuciado socialmente... y al final el malo va a la cárcel o muere. En esta novela no hay crímenes actuales, aunque hay cadáver. La investigación del policía no afecta al presente, es sobre un cadáver de hace 70 años. Es cierto que el policía está bastante desahuciado es divorciado, su hija es drogadicta, está embarazada y pierde el hijo que esperaba. Pero no se sabe por qué investigan unos huesos de tiempos de la segunda guerra mundial. No afecta al presente, sabes que el malo no va a ir a la cárcel y que no recibirá su castigo salvo que sea el muerto que aparece...

Está contada 'en paralelo' con capítulos del presente y otros del pasado. A mí ese modo de contar me pone muy nervioso porque así también creo yo misterio. Además que las historias del presente y del pasado no se tocan hasta un final de vergüenza.

El principio promete. Empieza con una fiesta de cumpleaños de niños en el que un joven llega a recoger a su hermano al cumple y ve a la hermana pequeña metiéndose una cosa en la boca, como una piedra. Cuando se acerca y lo ve se queda pasmado porque es una costilla humana. Van a donde la encontró el hermano y ven que hay un esqueleto enterrado. La verdad es que es un buen arranque, pero todo se queda ahí.

Llegan los policías que se llaman Elendur, Elinborg y Sigurdur Oli (no haré más bromas con Mordor y Aragorn porque salen muy facilitas) y un arqueólogo que tarda todo el libro en desenterrar el cuerpo. Como no tienen otra cosa que hacer se ponen a investigar el caso. Esto se va mezclando con unos relatos de los tiempos del crimen de una familia en la que el padre es un maltratador y tiene a su mujer y a los niños horrorizados. Además la mujer tiene una hija de una relación anterior que tuvo meningitis y tiene problemas para moverse y hablar. Nos cuenta como este sujeto destroza las vidas de todos en su familia.

Mientras, los policías siguen investigando y descubren otra historia algo turbia sobre unas familias de la alta burguesía de Reikjavik y una pareja que iba a casarse, pero no lo hicieron porque ella desapareció después de romper el compromiso. El novio era el que le alquilaba la casa a la familia de la que se habla en los flashbacks. Luego nos enteramos de que la novia estaba embarazada y había sido violada y que el novio sabía que estaba embarazada, pero no que la habían violado. ¿Y para qué todo esto? pues para nada porque no pintan nada en ninguna historia. Yo tengo la teoría de que lo añadió después de llegar a la editorial con la novela y le dijeron: oye, que esto pesa muy poco.

En fin, eso se mezcla con la investigación y con la vida de Elendur y con su hija en coma en el hospital después de perder el hijo que esperaba. El médico le recomienda que le hable, pero él no sabe qué contarle y empieza a contarle como cuando era pequeño se perdió en la nieve con su hermano y al final su hermano murió.

Se sigue desenredando la madeja y se termina sabiendo que el maltratador siguió maltratando hasta que un día su mujer se pone de parto de un hijo que no es del maltratador, sino de un soldado americano que la cortejó mientras el marido estaba en la cárcel por robar alimentos a los americanos. Después de decir que iba a matar al niño cuando naciera y mientras está naciendo en el suelo de la cocina, un hijo decide clavarle al padre unas tijeras y acabar con tanto sufrimiento. El recién nacido muere y los entierran al padre y al bebé juntos por lo que cuando los desentierran piensan que es la mujer embarazada que desapareció antes.

Al final se aclara todo. El niño que mató a su padre sufre una enfermedad llamada hebefrenia que es que su cerebro no maduró desde aquel día y está en un psiquiátrico. El policía habla con él y le cuenta lo de su hermano desaparecido y que hay que superar el pasado y que van a ser amigos. Y justo en ese instante, a la hija del policía que está en coma se le forma una lágrima en el ojo y un poco después se despierta en el hospital donde estaba. Fin. Fin bochornoso, claro.

En fin, una basura. Tenía algún libro más de este tío en el Kindle, pero no creo que le dé otra oportunidad. Esto me ha quedado bastante largo, la verdad es que me estaba indignando mientras lo escribía... Perdón.

Ahora estoy empezando Petirrojo de Jo Nesbø que es otra novela negra que enlaza el presente con nazis y la segunda guerra mundial. A ver qué tal, pero une dos de mis aficiones lectoras la novela negra y la IIGM. Peor que esta última no puede ser.

No sé si escribir sobre el caos... Bueno, resumidamente. Ayer hubo una avería en una tubería en mi calle y nos quedamos sin agua. La cosa parecía gorda y llevaron bolsas de agua para que las cogiera la gente. Solo pudimos pillar una de un litro. Allí se vivieron escenas de pánico y de pillaje. Anniehall os lo podrá contar mejor porque ella vio como la gente se abalanzaba con carros de supermercado a por el agua. El Dia de al lado de casa se quedó sin agua embotellada. Nosotros teníamos a dos niños pequeños y no teníamos en casa más agua que la de la nevera y en la bañera agua de lavar unos pantalones nuevos que desteñían. Anniehall llamó al Canal pidiendo agua y nada, yo llamé pidiendo información y me dijeron que se arreglaría a lo largo del día, pero que no podían decirme cuándo...

No quiero imaginarme lo que podría pasar si hubiera un terremoto y se rompieran cuatro tuberías importantes o hubiera un atentado o algo así. Volveríamos a la edad de piedra al instante, pero sin los conocimientos y habilidades de los hombres de las cavernas. Ya lo digo, los cimientos sobre los que asentamos nuestra sociedad, que parece que siempre ha sido así y que siempre lo será, son muy finitos y es muy fácil que se vengan abajo.

7 comentarios:

  1. Te doy la razón en todo. En que los cimientos que tenemos son muy endebles, en el libro era una bazofia y en que es increible pero no podemos pasar sin lo básico, verdad???

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  2. Pues muchas gracias, Pilar. Reconforta encotrar gente que piensa cosas similares a uno.

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  3. Que sepas que me has hecho sentir culpable por leer fruslerías de mariam Keyes, me estoy leyendo Archipiélago Gulag (no es que sea de la IIGM, pero vamos, no sé qué es peor) y vivo un poco más angustiada. Para compensar luego me voy a leer Matar un ruiseñor (lo habré leído 10 veces), pero en inglés para aprovechar mi maravilloso kindle.

    Carros de supermecado... ojiplática me he quedado.

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  4. Ogggg. Era Tochi, joer, en el ordenador de casa me sale la cuenta de mi santo.
    Sigo siendo Tochi

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  5. Agua gratis y no avisáis!!!! Tengo el camión cisterna con telarañas :P

    Del libro pasopalabra

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  6. Ya te digo que nosotros solo pillamos un litro. A lo mejor tú con el camión cisterna hubieras tenido más suerte...

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  7. Tochi, no te sientas culpable. Léete lo que te dé la gana, que eso es lo mejor.

    Yo he intentado dos veces leer archipiélago gulag y una pabellón de cáncer y los he dejado. Ese señor no es para mí.

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